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Volumen 7, No. 4, Art. 12 – Septiembre 2006

La investigación biográfica y narrativa en Iberoamérica: Campos de desarrollo y estado actual

Antonio Bolívar & Jesús Domingo

Resumen: La investigación biográfico-narrativa tiene hoy una identidad propia dentro de la investigación cualitativa, que merece atención. El artículo revisa y muestra los orígenes, desarrollo y variantes del enfoque de investigación biográfico-narrativa en Ciencias Sociales en los países iberoamericanos. Ofrece un amplio panorama de este campo de investigación, delimitando las principales áreas de investigación narrativa y (auto)biográfica. Opta por un abordaje sincrónico y diacrónico del estado de la cuestión en este contexto. Y desde el desarrollo del campo y los aprendizajes vividos en este escenario: 1) Ofrece una amplia caracterización de la investigación biográfico-narrativa, en sus diversas y heterogéneas modalidades, variantes metodológicas, formas y dimensiones. 2) Destaca las raíces y los motivos de la relevancia actual del enfoque en la investigación social en el ámbito iberoamericano. 3) Recoge los principales cuestionamientos y desarrollos del enfoque, apostando por una línea de asentamiento con prospectiva. 4) Describe las orientaciones más relevantes, los instrumentos más destacables y las principales claves que han de estar presentes en este tipo de investigación.

Palabras clave: investigación biográfico-narrativa, investigación narrativa, (auto)biografía, etnografía, investigación cualitativa, desarrollo histórico y epistemológico, metodología, caracterización, revisión, panorámica, ámbito iberoamericano

1. Introducción

2. La investigación biográfico-narrativa

3. Delimitación del campo objeto de revisión

4. Origen y desarrollo de la metodología biográfico-narrativa

4.1 Principales momentos y focos de atención

4.1.1 Los "albores": La perspectiva antropologista conservacionista

4.1.2 El proceso de desarrollo del "síntoma biográfico-narrativo": Rescatar las identidades comunitarias

4.1.3 La "racionalización biográfica": La generalización de la investigación de corte biográfico-narrativa

4.2 Países en los que se desarrolla

5. Epílogo o cierre

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1. Introducción

Dentro de la investigación cualitativa, el enfoque biográfico y narrativo ha adquirido una identidad propia, cuyos orígenes, desarrollo y variantes metodológicas pueden ser descritas en Iberoamérica. En esta revisión hacemos un maridaje entre investigación biográfica y na-rrativa, que inicialmente queremos aclarar. En primer lugar, la investigación narrativa es una parte de la investigación cualitativa convencional, aún cuando hay posiciones que la entienden como un enfoque específico y propio, distintivo de la investigación cualitativa convencional (POLKINGHORNE 1995; BOLÍVAR, DOMINGO & FERNÁNDEZ 2001). Por su parte, la investigación biográfica no se identifica con la investigación narrativa, puesto que hay estudios biográficos desde una metodología cuantitativa, pero una parte sustancial de los estudios biográficos adoptan una metodología narrativa. Como señala Paul ATKINSON (2005) la "narrativa no es el único modo de organizar o dar cuenta de la experiencia, aunque es de los modos más penetrantes e importantes de hacerlo. La narrativa es un género relevante para representar y hablar de la acción en la vida cotidiana y en contextos especializados". Historia de vida (desde la life-history) e investigación narrativa (narrative inquiry), pues, configuran un campo propio de investigación, que ha adquirido cada día mayor relevancia y se ha visto potenciado ante el desengaño postmoderno de las grandes narrativas y la reivindicación de la dimensión personal en las ciencias sociales. [1]

Dado que el ámbito de la investigación cualitativa es muy amplio (distintas áreas disciplinares y países), en nuestro caso, su delimitación viene determinada al restringirlo siempre a la investigación biográfica y narrativa. En esta revista Miguel VALLES y Alejandro BAER (2005) han presentado una revisión panorámica del pasado, presente y futuro de la investigación cualitativa en España en general. En lugar de un marcado enfoque histórico y académico, nosotros damos cuenta y revisamos el estado de desarrollo de esta línea de investigación, no sólo en la sociología, aún cuando sea una de las disciplinas matrices, sino en las ciencias sociales (antropología y etnografía, sociología, historia, lingüística y teoría literaria, filosofía, psicología y educación) en los países iberoamericanos. En particular, subrayamos –por nuestra propia especialización universitaria – los trabajos en el área de la educación. En segundo lugar, recogemos lo que se ha hecho en las últimas décadas en Iberoamérica conjuntamente con España. Compartir un mismo idioma y mundo editorial hace que las ideas e investigaciones fluyan a un lado y otro del Atlántico, pero también porque – en sus orígenes – los exiliados españoles, tras la guerra civil española, a los países iberoamericanos, dan lugar a que las relaciones entre países de habla hispana se interrelacionen que, en algunos casos, se incrementarán por su vuelta posterior a España, coincidiendo con la democratización del sistema político español. A su vez, integramos también a los países de habla portuguesa (Portugal y Brasil), que forman parte de la comunidad iberoamericana. [2]

La investigación narrativa es hoy un lugar de encuentro/intersección entre diversas ciencias sociales, lo que la configura como "transversal" a dichos campos disciplinares, como un "género confuso", que decía GEERTZ. Así incluye elementos derivados de la teoría lingüística/literaria, historia (historia oral e historia de vida), antropología (narrativa), psicología (ciclos de vida, psicología moral, psicología narrativa), la filosofía hermenéutica, etc. De este modo, 1) lingüística y teoría literaria, de manos del estructuralismo primero, de la semiótica/pragmática después, y – finalmente – del análisis del discurso y narratología, ha hecho contribuciones relevantes en este ámbito. 2) En historia, la "historia oral" cuenta ya con una larga tradición (BORDERÍAS 1995; VAZQUEZ 1998), aparte de recopilaciones relevantes (BALAN 1974; MARINAS & SANTAMARINA 1993; ACEVES 1993), que han contribuido a difundirla. 3) sociología y etnografía: La metodología biográfica primariamente ha sido empleada por los sociólogos españoles, pues no en vano su origen es sociológico ("escuela de Chicago", contando con numerosos trabajos de campo y teóricos (PUJADAS 1992; De MIGUEL 1996). Finalmente, 4) en filosofía ha tenido un amplio tratamiento, con estudios monográficos, la narratividad en Paul RICOEUR (1987, 1996), así como de otros filósofos (MacINTYRE 1987; TAYLOR 1996) comunitaristas que han reivindicado la narrativa en la constitución de la identidad, o en el campo del desarrollo y educación moral. [3]

Queremos en este artículo, por eso, dar cuenta y revisar el estado de desarrollo de esta línea de investigación en las ciencias sociales en los países iberoamericanos. Hacemos una caracterización de las narrativas biográficas, en sus diversas modalidades, formas y dimensiones; para pasar a destacar a qué se debe la relevancia actual que está adquiriendo este enfoque en la investigación educativa. Al tiempo, se expone el origen y desarrollo de esta metodología, tanto en los principios que guían el diseño y proceso como en los instrumentos empleados en la recogida de datos biográficos, describiendo especialmente las metodologías más innovadoras empleadas en el análisis de las entrevistas biográficas y datos narrativos, además de los análisis de contenido convencionales. Se trazará un amplio panorama de este campo de investigación, delimitando las principales áreas de investigación narrativa (antropología y psicología narrativa, estudios narrativos sobre la organización, identidad narrativa, la investigación narrativa en educación, etc.) y (auto)biográfica (autobiografía y literatura, historia oral e historias de vida, ciclos de vida, carrera y desarrollo profesional). Por último, ponemos especial énfasis en las metodologías cualitativas empleadas, con las variantes específicas en cada campo de estudio o disciplinar. Tratamos, como es lógico, principalmente del caso español, pero con voluntad explícita de integrar y reseñar los mejores trabajos y análisis en los países iberoamericanos. [4]

2. La investigación biográfico-narrativa

El incremento y popularidad alcanzado por la investigación narrativa sobre las historias de vida y biografías puede responder a nuestra actual coyuntura postmoderna: en un mundo que ha llegado a ser caótico y desordenado, sólo queda el refugio en el propio yo. De modo paralelo al fin de siècle anterior, la pérdida de fe en el racionalismo ilustrado y en las explicaciones totales del mundo ("l'incrédulité à l'égard des métarécits", de que hablaba LYOTARD), han abocado a refugiarse en las pequeñas, pero auténticas, narrativas personales. Con este propósito, los nuevos géneros biográficos y narrativos tienen un potencial para representar la experiencia vivida en la vida social. Según el dictum feminista "lo personal es político", reivindicar la dimensión personal del de la vida, lejos de un posible neorromanticismo o una "política expresivista", puede ser uno de los posibles modos de incidir políticamente. Un cierto desengaño ante las explicaciones de la subjetividad por referentes extraterritoriales, ya fueran sociológicos o históricos, ha hecho emerger con fuerza la materialidad dinámica de la palabra del sujeto como constituyente de sus vivencias, memoria e identidad. En este contexto, la investigación biográfico-narrativa emerge como una potente herramienta, especialmente pertinente para entrar en el mundo de la identidad, de los significados y del saber práctico y de las claves cotidianas presentes en los procesos de interrelación, identificación y reconstrucción personal y cultural (ACEVES 1994, 2001). [5]

El enfoque biográfico-narrativo, tras la crisis del positivismo y el giro hermenéutico en ciencias sociales, se ha constituido en una perspectiva específica de investigación que reclama – como hemos defendido (BOLÍVAR, DOMINGO & FERNÁNDEZ 2001) – su propia credibilidad dentro del amplio paraguas de la investigación cualitativa. A su vez, acorde con la sensibilidad postmoderna ante el mundo de la vida, se ha visto potenciado con las nuevas dimensiones del discurso y el texto en el llamado giro narrativo ("narrative turn"), destacadas por la crítica postestructuralista. Se trata de otorgar toda su relevancia a la dimensión discursiva de la individualidad, a los modos como los humanos vivencian (como decía ORTEGA, siguiendo a DILTHEY) y dan significado al mundo de la vida ("Lebenswelt" de HUSSERL) mediante el lenguaje. [6]

Hace ya más de un cuarto de siglo Clifford GEERTZ (1994) habló de una "refiguración del pensamiento social", mediante el que la cultura y la sociedad se comprenden como un conjunto de textos a leer e interpretar. La investigación biográfico-narrativa está adquiriendo cada día mayor relevancia, altera los modos habituales de lo que se entiende por conocimiento, comportando un enfoque propio, con sus propios modos de emplear la metodología cualitativa. El enfoque biográfico-narrativo y sus metodologías correspondientes se está volviendo crecientemente más seductor. Con sus propios orígenes ("escuela de Chicago"), las distintas ciencias sociales (sociología, antropología, psicología, educación) la están empleando con profusión en la última década. Dentro de una metodología de corte "hermenéutico", permite conjuntamente dar significado y comprender las dimensiones cognitivas, afectivas y de acción. Contar las propias vivencias, y "leer" (en el sentido de "interpretar") dichos hechos/acciones, a la luz de las historias que los agentes narran, se ha convertido en un perspectiva peculiar de investigación. La subjetividad es, también, una condición necesaria del conocimiento social. El juego de subjetividades que se producen en un relato biográfico, basado en un diálogo consigo mismo y con el oyente en busca de una verdad consensuada, es un proceso dialógico, privilegiado de construcción de comprensión y significado. Es una manera de hacer aflorar y priorizar un yo narrativo y dialógico, con una naturaleza relacional y comunitaria. [7]

Pero los análisis biográfico-narrativos no están exentos de peligros y limitaciones. Michael FOUCAULT (1999), Norman DENZIN (1991) o Nikolas ROSE (1996) han advertido de que los métodos biográficos narrativos, si bien permiten dar la voz a los agentes, son también unos dispositivos de saber y de poder y, como tales, a la vez un instrumento de dominio mediante el acceso al conocimiento de la vida. Este querer saber sobre la vida, además de una "tecnología del yo" en formas modernas de confesión (narrar la verdad de sí mismo), cuando no de pastoral, se inscribe en la lógica cultural conservadora del capitalismo tardío, que contribuye a preservar el mito de un individuo autónomo y libre, convirtiéndolo en artículo de consumo en los media. Conducir toda la cuestión biográfico-narrativa al ángulo personal, sin conectarla con el substrato social y político, que – si seguimos siendo modernos – la sobredetermina, nos llevaría a una visión "políticamente naive", dejando las cosas como están. [8]

De este modo, desde una perspectiva foucaultiana, Nikolas ROSE (1996) puso de manifiesto cómo las narrativas de vida, biografía y autoformación se puedan inscribir dentro de los nuevas tecnologías de gobernación de los individuos del "liberalismo avanzado", cuya esencia consiste en hacerlos responsables. Esta nueva configuración de la individualidad, con la ilusión de autorrealización, propugna una ética de la personalización como nueva fórmula de reinventar contemporaneamente el hacerse a sí mismo. Las biografías, convertidas en objeto de saber, se convierten en procedimientos de objetivación de los individuos en sujetos. Que, en su lugar, puedan ser un instrumento de autonomía individual o de capacitación profesional, exige explicitar y negociar al máximo las condiciones de su ejercicio y uso. [9]

En cualquier caso, más allá de análisis foucaultianos o de la modernidad ilustrada, para bien o para mal, como han sabido describir muy bien los BECK, sociológicamente nos encontramos en un momento en que la individualización institucionalizada fuerza a hacerse la propia vida, con el riesgo de no tomar las decisiones acertadas:

"No sería exagerado afirmar que la lucha diaria por una vida propia se ha convertido en la experiencia colectiva del mundo occidental. Expresa lo que queda de nuestro sentimiento comunal. [...] La ideología del mercado neoliberal pone en práctica la atomización con toda su voluntad política. [...] Vivir la propia vida puede significar que muchos de los conceptos y fórmulas de la primera modernidad se han tornado inadecuados. La biografía normal se convierte, así, en biografía electiva, reflexiva" (BECK & BECK-GERNSHEIM 2003, pp.69 y 73). [10]

Esta individualización (que no se puede asimilar con "individualismo" o con la autonomía ilustrada) estaría en la base del auge de las historias de vida e identidades en la modernidad reflexiva con el ocaso de las instituciones tradicionales. Desde coordenadas similares, Anthony GIDDENS (1995) captó cómo la política emancipatoria de la modernidad se ha cambiado por la "política de la vida", que exige la autorrealización de los individuos y donde el yo se convierte en un proyecto reflexivo en función de su propia biografía. [11]

3. Delimitación del campo objeto de revisión

El marco biográfico – entendido, en primer término, como la investigación que se ocupa de todo tipo de fuentes que aportan información de tipo personal y que sirven para documentar una vida, un acontecimiento o una situación social – hace inteligible el lado personal y recóndito de la vida, de la experiencia, del conocimiento. En él tienen cabida todos los enfoques y vías de investigación cuya principal fuente de datos se extrae de biografías, material personal o fuentes orales, que dan sentido, explican o contestan preguntas vitales actuales, pasadas o futuras, a partir de las elaboraciones o posibles argumentos con los que se cuentan experiencias de vida o historias vividas desde la perspectiva de quien las narra. [12]

Tanto la dimensión social como la personal y biográfica, como vieron en los años veinte THOMAS y ZNANIECKI (2004), es indisociable de las lógicas del decir: el relato de los sujetos. Los relatos que la gente cuenta sobre la vida personal hablan de lo que hacen, sintieron, les sucedió o las consecuencias que ha tenido una acción, siempre contextualmente situados en relación con otros; no desde un yo solitario o imparcial. La narrativa expresa la dimensión emotiva de la experiencia, la complejidad, relaciones y singularidad de cada acción; frente a las deficiencias de un modo atomista y formalista de descomponer las acciones en un conjunto de variables discretas. Como modo de conocimiento, el relato capta la riqueza y detalles de los significados en los asuntos humanos (motivaciones, sentimientos, deseos o propósitos), que no pueden ser expresados en definiciones, enunciados factuales o proposiciones abstractas, como hace el razonamiento lógico-formal. Como dice BRUNER (1988, p.27): "el objeto de la narrativa son las vicisitudes de las intenciones humanas". [13]

El carácter multifacético de esta metodología y las diversas tradiciones en las que se sustenta han dado lugar a una multiplicidad terminológica. Los términos más usados ya desde la antigüedad y, a la vez, de más difícil delimitación son biografía y autobiografía, asociados – a su vez – con múltiples usos en el territorio de las escrituras del yo: casos, historias, autobiografías, biografías, self, narraciones, historias de vida, autobiografías sociológicas, autohistorias, etc. Con la aparición del método biográfico en sociología y las delimitaciones conceptuales a estos términos se ha convenido distinguir entre:

  • life story, récit de vie o narración o relato de vida: como la narración de una vida tal como la persona la ha vivido y/o cuenta;

  • life history, histoire de vie o historia de vida: o conjunto del anterior concepto y las elaboraciones externas de biógrafos o investigadores, así como los registros, entrevistas, etc, que permiten validar esta narración y/o historia. [14]

Son múltiples también los nombres y adjetivaciones usadas, que vienen a inscribirse dentro de esta plataforma: historia oral, (auto)biografía, relato de vida, narración biográfica, historias de vida, etc. También son legión los campos en los que se utiliza: antropología, historia, sociología, psicología, educación, formación, economía, lingüística … Por ello se habló en su momento, más que de una metodología o de dar una definición última, hablar de un "síntoma biográfico", consecuente y paralelo al auge del paradigma cualitativo y del interés por lo particular, lo humano, lo personal, el mundo de los significados internos, etc. En español, como en alemán ("Lebensgeschichte"), "historia de vida" puede abarcar ambos sentidos. Bernabé SARABIA (1985), en un estudio pionero en castellano sobre las historias de vida, ya establecía – siguiendo a DENZIN (1991) – claramente la distinción entre historias de vida ("autobiografías definidas como vidas narradas por quienes las han vivido, o informes producidos por los sujetos sobre sus propias vidas") y biografías ("narraciones en las que el sujeto de la narración no es el autor final de la misma"). [15]

De acuerdo con la advertencia de CONNELLY y CLANDININ (1995, p.12), para ubicar y conceptualizarlo mejor, diferenciamos entre el fenómeno que se investiga y que tiene un formato biográfico-narrativo, el método de investigación utilizado (investigación cualitativa y narrativa) y el uso que se hace de estos materiales (promover la reflexión y el diálogo para la comprensión profunda de la situación y los significados de la misma, al tiempo que el cambio y la mejora). Así es tanto el fenómeno, como los diferentes métodos que ayudan en el propósito de la investigación biográfico-narrativa. [16]

Con todo ello, como defendíamos en otro momento (BOLÍVAR, DOMINGO & FERNÁNDEZ 1998, 2001), se trata de un enfoque biográfico-narrativo que pretende la exploración de los significados profundos de las historias de vida, en lugar de limitarlo a una metodología de recogida y análisis de datos, para constituirse en una perspectiva propia que se podría caracterizar por cinco postulados básicos:

  • Narrativo: Las percepciones de la práctica y el conocimiento práctico, experiencial y de vida son difícilmente perceptibles y transmitidos de otro modo.

  • Constructivista: Existe una continua atribución de significados a las múltiples historias que se van reconstruyendo en torno a pasajes o episodios, en función de la explicación del presente y del grado de desarrollo actual, lo que nos permite una reconstrucción/reflexión/asimilación/superación de nuestra propia historia. El pasado al menos en su interpretación y consecuencias sigue presente en el día a día cotidiano influyendo y ayudando como analizador desde el que tomar deciones y encarar el futuro, al mismo tiempo que esta propia historia se reconstruye, interpreta o se refocaliza en función del punto de interés y comprensión actual.

  • Contextual: Las narraciones biográficas y los episodios que éstas relatan, sólo encuentran sentido dentro de los contextos en los que son contadas y en los que se produjeron: social, cultural, institucional, etc.

  • Interaccionista: Los significados se adquieren e interpretan en función del contexto en el que se desenvuelven y en continua interacción con los mismos; un contexto determinado influenciará en la biografía y ésta tendrá verdadero sentido en su perspectiva interaccionista con otras vidas, contextos, situaciones, momentos históricos, epifanías y momentos críticos, etc. entre los cuales se construye el significado de la propia narración. Las fuentes, los testigos, los actores, etc. no anteceden a la biografía, sino que se constituyen y modifican a través de los relatos.

  • Dinámico: Tiene un componente temporal importante y, por el propio concepto de desarrollo, se construye y reconstruye constantemente en un proceso continuo aunque no homogéneo. [17]

Como aproximación humanista a la realidad social (PLUMMER 2004) combina, dialécticamente, su aproximación a la subjetividad de los testimonios biográficos contextualizados dentro de las matrices de relaciones objetivas con el contexto y cohortes con las que está implicado el sujeto en su trayectoria vital. De este modo, los relatos personales muestran la complejidad de las trayectorias vitales de los sujetos y de los grupos sociales – especialmente los primarios (pequeña comunidad), más allá de las normas y modas más formales y/o globales. [18]

La indagación biográfica sirve para hacer explícitos los procesos de socialización, los principales apoyos de su identidad, los impactos que recibe y percibe, los incidentes críticos en su historia, la evolución de sus demandas y expectativas, así como los factores que condicionan su actitud hacia la vida y hacia el futuro. A través de esta metodología se puede mostrar la "voz" de los protagonistas cotidianos, sus relatos de vida y experiencia hacen públicas aquellas percepciones, intereses, dudas, orientaciones, hitos y circunstancias que – desde su perspectiva – han influido significativamente en ser quienes son y en actuar como lo hacen. [19]

En unos tiempos en que se cuestionan las grandes narrativas, toma su lugar hablar de uno mismo y recurrir a los relatos personales de experiencia, a las voces tradicionalmente silenciadas y a los protagonistas del día a día. La investigación biográfica y, especialmente, narrativa, permite aflorar y desarrollar perfiles que vinculen estrategias cualitativas de investigación a los actores reales de la vida cotidiana. La narración biográfica ofrece un marco conceptual y metodológico para analizar aspectos esenciales del desarrollo humano y marca "sus" personales líneas y expectativas de desarrollo. Compartir la vida, los significados y las comprensiones dialécticamente mediante un relato de vida posibilita la creación y mantenimiento de una comunidad discursiva. En este sentido, la investigación narrativa permite reparar y representar un conjunto de dimensiones relevantes de la experiencia (sentimientos, propósitos, deseos, etcétera), que la investigación formal deja fuera. Pero no sólo expresa importantes dimensiones de la experiencia vivida, sino que, más radicalmente, media la propia experiencia y configura la construcción social de la realidad (BRUNER 1988). [20]

A su vez, contar las propias vivencias e interpretar dichos acontecimientos, a la luz de las personales historias de vida de los narradores, es – en sí misma – una fuente enraizada de formación y un medio de proyectar el futuro desde el saber acumulado y experienciado. La autointerpretación dialéctica en primera persona, como vía para acercarse a la realidad personal y social desde otras vertientes más humanas y cercanas, es relevante y definitoria de la acción humana. [21]

Una historia de vida se construye integrando todos aquellos elementos del pasado que el sujeto considera relevantes para describir, entender o representar la situación actual y enfrentarse prospectivamente al futuro y, como tal, decían THOMAS y ZNANIECKI (2004), "constituyen la clase perfecta de material sociológico". Una historia de vida, como ejemplificara el campesino Wladeck, emigrante polaco, contada en extenso a lo largo de 300 páginas, desde su nacimiento hasta el momento presente (su etapa escolar y familiar, primeros trabajos y emigración a Alemania y, luego, a Chicago) en El campesino polaco es una narración extensa de una experiencia de vida entera como un todo, iluminando los aspectos más importantes. Para hacerla se apoya en los documentos personales, que PLUMER (2004, p.14) define como

"todos aquellos documentos en los que una persona revela sus características sociales y personales en formas que las hacen accesibles para la investigación. Incluirían diarios, cartas, fotografías, historias de vida e incluso inscripciones de lápidas. Hoy día deberían incluirse también videos y sitios web personales". [22]

Este marco conceptual y metodológico permite hacer un inventario de experiencias, saberes prácticos y competencias profesionales vivenciadas, al tiempo que posibilita incidir en nuevos analizadores, que organizan el relato, desde una comprensión globalidad de la persona, de su rol social y de su desempeño profesional y actuar como espejo crítico que devuelve la imagen para que pueda ser repensada, reflexionada, analizada y reconstruida. Como forma de investigar, que altera los modos habituales de lo que se entiende por conocimiento en ciencias sociales y de lo que importa conocer, ha motivado ciertos rechazos iniciales, demandando resultados y análisis más propios de otras metodologías, a los que este enfoque no puede responder. Para tratar de reducir el efecto de esas dificultades varios trabajos (BOLÍVAR, DOMINGO & FERNÁNDEZ 2001; BOLÍVAR 2002; MARINAS & SANTAMARINA 1993; De MIGUEL 1996; FLICK 2004) lo describen suficientemente y recomiendan:

  • Usar instrumentos adecuados tales como: cascadas de profundización reflexiva en relatos biográfico-narrativos, grupos de discusión, historias de aprendizaje, etc.;

  • triangular modos de análisis verticales, o de caso, y horizontales, o de búsqueda de regularidades grupales, narrativos y de narrativas (más paradigmáticos);

  • cuidar la validez del proceso de investigación, explicando, describiendo y argumentando cada paso y decisión tomada;

  • emplear procesos de saturación de datos (llegar a un estadio en el que nuevos relatos no aportan nada relevante no conocido ya) y de búsqueda de informantes clave con procesos de "bola de nieve" (partiendo de unos iniciales, ir ampliando el volumen de informadores en función de los datos y pistas que se vayan ofreciendo), con buenos informantes y no despreciando "puntos en blanco" (no suficientemente explicados o pasados – conscientemente o no – por alto) o casos alternativos o discordantes;

  • sometiendo los resultados a juicio público y negociación dialéctica con los informantes/actores. [23]

4. Origen y desarrollo de la metodología biográfico-narrativa

El auge actual, sin duda, puede estar debido a esta nueva sensibilidad postmoderna que ha inundado el estudio en ciencias sociales, pero – como muestra la panorámica presentada – tiene raíces históricas suficientes y focos geográficos, temáticos y epistemológicos tan diversos, como para afirmar que esta popularidad tiene todo un basamento más allá de la moda o de la concreción en un determinado lugar geográfico o temático o la simple asignación a un área de conocimiento. Si se hace un atento repaso a algunos desarrollos producidos en el ámbito de las ciencias sociales, se observa con claridad estas transferencias de fortalezas, argumentos y modos de hacer, que terminan por dibujar un escenario, ciertamente complejo, pero no menos clarificador del asunto. [24]

La metodología cualitativa en España, como en el resto de países iberoamericanos, tiene un largo pasado histórico (SARABIA & ZARCO 1997; ZARCO 1998) en la investigación social; dentro de ella, la investigación narrativa y biográfica se ha empleado en diversos campos (antropología, lingüística y literatura, historia oral, psicología, etc.). Tras las revisiones efectuadas últimamente sobre los desarrollos del método biográfico-narrativo a nivel internacional1) y el creciente interés del tema2), parece procedente completar y actualizar estos datos en el ámbito Iberoamericano. [25]

Al respecto, hemos señalado antes la particular confluencia e intercambio entre los dos lados del Atlántico. Debido al largo período de dictadura en España, con el consiguiente aislamiento de las principales movimientos teóricos, es en Iberoamérica donde tiene lugar (con exiliados españoles tras la guerra civil) los primeros desarrollos de la metodología cualitativa y, más específicamente, biográfico-narrativa. Al respecto, nos importa destacar, como hacen en su historia SARABIA y ZARCO (1997, pp.32-36) la obra sociológica de José MEDINA ECHAVARRÍA, que desarrolla su labor en varios países (México, Colombia y Chile) y publica ya a comienzos de los años cuarenta su obra Sociología: teoría y técnica (MEDINA ECHAVARRÍA 1941), donde mantiene – siguiendo las ideas del pensamiento alemán de DILTHEY, RICKERT y WEBER, extendida en España por los círculos orteguianos – una metodología propia para las ciencias de la cultura, frente a las ciencias naturales. Recogiendo ideas de la Escuela de Chicago considera que la conducta humana es una actividad simbólica que ha de ser estudiada con una metodología afín, considerando El campesino polaco de THOMAS y ZNANIECKI como "la mejor monografía en lo que va de siglo". Dado que esta obra, no traducida en España hasta 2004, es una de las bases fundamentales de la metodología cualitativa y, particularmente, de las historias de vida, es meritorio la presencia en MEDINA ECHAVARRÍA. Su legado es amplio y relevante, como se puede ver en una recopilación póstuma de escritos (MEDINA ECHAVARRÍA 1980). [26]

Un ejemplo lo proporcionan las historias de vida, con dos textos en la década de los setenta. En primer lugar, como han resaltado Miguel VALLES y Alejandro BAER (2005) ampliamente en esta misma revista, Juan Francisco MARSAL (1969) publica en Buenos Aires (unos años después en España) una historia de vida sobre un emigrante español a Argentina, ejemplificando en el caso argentino la historia de vida del campesino que THOMAS y ZNANIECKI (1994) habían hecho en su opus magna sobre los polacos emigrados a Chicago. Por su parte, en una de las primeras compilaciones sobre historias de vida en español, Jorge BALÁN (1974) publica en Buenos Aires una monografía sobre Las historias de vida en ciencias sociales: teoría y técnica, donde recogía relevantes artículos sobre el tema, entre otros, el trabajo de Becker sobre "Historias de vida en sociología"; además, en los años siguientes publica con Elisabeth JELIN (BALÁN & JELIN 1979, 1980) un segundo acercamiento al tema sobre La estructura de la biografía personal. A partir de entonces, la metodología acrecienta su presencia en las ciencias sociales. Así, en Buenos Aires, los Cuadernos de Ciencias Sociales de FLACSO publican un monográfico sobre Historia oral e historias de vida, donde recogen, entre otros, el importante trabajo de Daniel BERTAUX (1980); la revista española Papers tradujo el relevante trabajo de SZCZEPANSSKI (1978) o Victor CÓRDOVA (1990) publica en Caracas un cuaderno de divulgación sobre las historias de vida como metodología alternativa para las ciencias sociales. Otros trabajos pioneros son SARABIA (1985), el importante libro de PUJADAS (1992) o el número monográfico de Revista Internacional de Sociología (vol. 44, nº3, 1986). En cualquier caso, creo, podemos decir que, en el ámbito hispano, ha sido el libro de MARINAS y SANTAMARINA (1993) el que ha significado su introducción oficial. El libro reúne algunos de los principales ensayos en el campo (parte ya recogida en el libro editado en el mundo anglosajón por BERTAUX, 1981). [27]

Somos conscientes de que cualquier selección, como ésta, es por naturaleza incompleta, por lo que no pretendemos la exhaustividad, sino recoger lo que estimamos más interesante para el desarrollo del ámbito en nuestro contexto. Para ello partimos de los diferentes esfuerzos de revisión y sistematización realizados para este ámbito sobre historia oral por la revista Historia, Antropología y Fuentes Orales (antigua Historia y Fuente Oral3)) o revisiones de la investigación cualitativa en ciencias sociales realizada por VALLÉS y BAER (2005). Así como de las excelentes obras introductorias de la metodología cualitativa en investigación social4) y las antologías claves para la comprensión de la trascendencia y usos del enfoque5). Además, y más concretamente, de la revisión global que realizamos con objeto de elaborar una guía bibliográfica para indagar en el campo de las ciencias sociales desde el enfoque biográfico narrativo (BOLÍVAR, DOMINGO & FERNÁNDEZ 1998) o con más detenimiento en su fundamentación epistemológica (BOLÍVAR, DOMINGO & FERNÁNDEZ 2001; BOLÍVAR 2002). [28]

Una primera aproximación histórica en el contexto iberoamericano al origen y desarrollo del método biográfico desvela que ha tenido múltiples enfoques y centros de interés cambiantes a lo largo del tiempo: desde las consideraciones narrativo-literarias, los diversos posicionamientos ideográficos y conservacionistas, al uso de voces y documentos personales orientados a recuperar la memoria histórica de episodios, personajes y situaciones de especial relevancia personal y/o social o bien de la otra historia, la no oficial, la del pueblo llano, la de las minorías, los perdedores, los campesinos, los silenciados o "sin voz". [29]

Con ellos y el creciente interés por los campos de la marginalidad, la aculturación y los desarrollos de la personalidad y la cultura, empieza a interesarse por el tema la sociología y con ello, va tomando cuerpo este método que se va diversificando y concretando "in crescendo" desde el llamado "síntoma biográfico" (MARINAS & SANTAMARINA 1994) hasta la eclosión de nuestros días, en los que se habla de "la razón tras el síntoma" (MARINAS 2004). [30]

Este indicador – llamado "síntoma biográfico" – hace surgir un discurso que tradicionalmente estaba ocultado en la investigación sociológica tradicional y que ahora renace con fuerza ampliando sus miras, para retener y formar una autoconciencia de la sociedad. En el contexto actual se da una importancia general (fuera de la investigación social) a lo que significan los relatos de los sujetos, las historias que recogen experiencias vitales, como un "derecho de todos a la autobiografía". La historia de vida y las biografías parecen tener, en este momento, una importancia nueva. Precisamente porque hay una revisión en profundidad de nuestros saberes sociales (no sólo sociológicos) ante el conjunto de fenómenos de ruptura de códigos culturales e ideológicos, de los sistemas de referencia convencionales. [31]

Todo ello se muestra a través de diversos grupos y escenarios sociales, mediadores o no, en una atención especial a las historias de vida en lo que éstas tienen de peculiar y de ejemplar. Es, por tanto, un síntoma que se da tanto en el campo de las teorías de la sociedad como en los propios procesos de nuestra cultura. [32]

Así se compone un escenario que, desde diversos focos y con distintas influencias y trayectorias (unas locales y otras claramente internacionales), empieza a desarrollarse un movimiento de los parámetros de la investigación social que se vehicula principalmente desde la historia oral, la reivindicación política de vencidos y minorías mayoritarias (mujer, campesinos o pueblo llano) y el auge de la investigación sociológica de corte cualitativo. Paralelamente se arma de argumentos, razones, principios y procedimientos de acción, que le dan cuerpo y estructura metodológica y epistemológica, hasta el punto de constituirse en un enfoque con entidad propia – pasando de moda o síntoma a racionalidad – y que puede usarse indistintamente más allá de las áreas o los campos de estudio. [33]

Pero como todo fenómeno social, no es espontáneo ni unilateral, surge como un proceso, diluido en el tiempo – aunque con grandes hitos claramente reseñables –, con diversos focos de interés y contextos particulares de aplicación, que podrían concretarse en los siguientes grupos de categorizaciones: 1) por movimientos o focos; 2) por orientaciones metodológicas dentro del enfoque biográfico-narrativo; 3) por impactos y momentos-clave de desarrollo; 4) por países en los que se desarrolla. Nuestra aproximación se apoyará en unos momentos o fases que van acumulándose y reconstruyéndose hasta el momento actual. Con todo ello, la revisión y balance que sigue hace un seguimiento del proceso de emergencia y desarrollo en el ámbito iberoamericano de estos diferentes polos de interés hasta constituirse hoy en día como un enfoque propio, con sus propios modos de emplear la metodología cualitativa para trabajar con y sobre los relatos de vida y experiencia y las fuentes (auto)biográficas. [34]

4.1 Principales momentos y focos de atención

Para entender este proceso de constitución del enfoque biográfico-narrativo en el contexto iberoamericano habría que señalar, de partida, que sigue básicamente – aunque con velocidades, focos de atención y circunstancias ciertamente particulares – un desarrollo similar a la evolución del enfoque a nivel internacional. Básicamente se puede hablar de:

  • Los "albores", con campos de estudio distintos y no relacionados que empiezan a ocuparse de la otra historia y de otras miradas más personales y subjetivas a la realidad social.

  • El proceso de desarrollo del "síntoma biográfico-narrativo", cuando se extiende, desde diversos focos de atención y áreas de estudio, la necesidad de indagar el lado humano y personal de los significados y de los acontecimientos sociales. No hay un punto común de salida, ni siquiera usos metodológicos similares, más bien una sensibilidad común que empieza a trabajarse. Es un nuevo escenario que hay que ir armando, por lo que se empieza a echar redes, buscar enfoques y metodologías en campos afines que puedan ser útiles y, poco a poco, empiezan progresivamente a confluir espacios, miradas, perspectivas, usos metodológicos, líneas de investigación y desarrollo, etc. hasta su institucionalización. Es un proceso paralelo al auge de la investigación cualitativa en general y se ampara bajo su amplio paraguas. Pero, dado su nivel de consistencia y coincidencia en la principal fuente de documentación (relatos biográficos, vivencias, autobiografías y dar sentido al mundo desde el propio sentido de las vidas relatadas) y su emergente popularidad – rampante tras años de oscuridad y academicismo cuantitativista – se identifica con un síntoma que termina por explotar en una nueva visión biográfico-narrativa con entidad propia.

  • La "racionalización biográfica", una vez aceptada en la comunidad científica, con progresivos usos en proyectos e investigaciones, empieza un proceso más allá de la moda o de la banalidad y usos triviales6), se abordan nuevos retos y empieza a surgir la necesidad de asegurar que el enfoque tenga consistencia y seriedad epistemológica y credibilidad metodológica. [35]

4.1.1 Los "albores": La perspectiva antropologista conservacionista

En los años veinte algunos antropólogos se ven en la necesidad de documentar en lo posible culturas minoritarias o exóticas mostradas en los relatos. Con ello se comienza a establecer cómo se viven desde el interior costumbres e instituciones, para rescatar la historia de los pueblos indígenas, de las comunidades campesinas, o los relatos de la Revolución Mexicana7), generalmente recopilados por instituciones y agentes no académicos. Pero, fruto también de esa proximidad con el periodismo y la historiografía en Estados Unidos, en América Latina no se produce la marginalidad de la historia oral. Es más, arrastrados por ella suelen recopilar extensamente testimonios y biografías políticas de personajes de las élites directivas y sindicales o de otros personajes históricos. [36]

4.1.2 El proceso de desarrollo del "síntoma biográfico-narrativo": Rescatar las identidades comunitarias

Mientras se desarrolla la fase anterior en el ámbito iberoamericano, adelantándose incluso a otros países punteros en muchos aspectos, el enfoque se realiza por agentes no académicos – raramente verdaderos investigadores sociales –, lo que hace que no tenga demasiado impacto metodológico ni espistemológico. Además, en varios de estos países se pasa por fases de restricción de libertades, que actúa primeramente como losa que entorpece y retrasa esta perspectiva con respecto al ámbito internacional, pero que posteriormente, adquiere tal fuerza y necesidad de sacar a la luz esta realidad cotidiana y personal reprimida, que hace que sean especialmente propensos a determinadas aportaciones externas, que son asumidas, personalizadas e integradas con gran rapidez, adquiriendo rango y carta de naturaleza. [37]

Entre tanto, entre Europa y América del Norte surge todo un movimiento capitaneado por THOMAS y ZANIECKI o BERTAUX – entre otros – que pretenden rescatar las identidades comunitarias que empiezan a olvidarse o a perderse frente a las nuevas sociedades que se empiezan a construir. Así cabría destacar toda la tradición de la sociología polaca y francesa de recopilar autobiografías de un determinado sector social, generalmente obreros, inmigrantes o campesinos, como indicadores de la realidad social polaca o de un oficio que se perdía (panadero) y para mostrar las vivencias personales, sus trayectorias vitales, sus dificultades, etc. Ellos parten del supuesto de que el impacto del cambio y la organización social sólo pueden ser comprendidos a través de la vida de los individuos que la componen en un juego dialéctico de causa y efecto entre estos y su historia vital. [38]

Este movimiento también encuentra resonancia en el ámbito iberoamericano con estudios como el de un emigrante español a Argentina (MARSAL 1969), que supuso un punto de partida de toda una escuela de investigación (escuela de Barcelona) que, a la postre, ha confluido dentro de la plataforma de la investigación cualitativa y el uso de la metodología de las historias de vida en sociología8). Pero no se pueden olvidar aportaciones ciertamente tempranas que vinieron o ofrecer asideros por los que caminar, como el trabajo publicado por SZCZEPANSKI en la revista Papers (1978). [39]

Si bien los aportes y estudios tienen más peso en unas escuelas que en otras, más allá de estas divisiones realizadas por áreas (historia oral, antropología o sociología), parece oportuno volcarse en torno a tres centros de interés generadores de proyectos, estudios y experiencias: [40]

4.1.2.1 Retrato cultural y psicoanalítico de grupos sociales y/o de sociedades complejas

Primeramente, la antropología americana de este tiempo utiliza las biografías más que para reconstruir cronológicamente una experiencia individual, para mostrar como reacciona un individuo ante las normas culturales que le impone su sociedad y, con este enfoque se establecen por primera vez, cómo se viven desde dentro las costumbres e instituciones. [41]

Este enfoque vira, en algunos casos, hacia la recuperación de las interpretaciones psicoanalíticas para estudiar la reproducción cotidiana de la población (MARTINEZ-SALGADO 1996) y comprender qué pasa, quién se es y porqué se hace lo que se hace. En esta línea destacan las aportaciones de IBÁÑEZ (1991) y de BALÁN (1974) y BALAN y JELIN (1979, 1980) – como auténtico precursor del enfoque en nuestro ámbito de estudio. Aunque el primero de ellos, a lo largo de su obra, derive más hacia una profundización en y desde los grupos de discusión. [42]

Desde esta perspectiva se hará un "retrato cultural" de una persona a través de sus relatos subjetivos, para reflejar sus conflictos, sus valores, sus vivencias y su quehacer cotidiano (POZAS 1962; ACEVES 2001). Una variante muy interesante es usar varios "testimonios cruzados" por informantes claves y "narraciones en paralelo" de los implicados, lo que da al relato una "estructura polifónica" (LEWIS 1961). Sin duda, en ellos, está otro de los pilares básicos en los que se asienta el enfoque9). [43]

Existe ahora un interés por el pasado, lo subjetivo y lo cultural diferente a la transmisión tradicional de saberes, coexistiendo la tradición con la modernidad, en una búsqueda de vestigios que antes se perdían. De aquí el inusitado interés por el sujeto, el individuo, la vida cotidiana, y el que se pretenda interpretar las vivencias sociales, al sujeto en sus prácticas, en la manera donde actúa con las condiciones sociales que les son particulares10). [44]

Las orientaciones temáticas que se van abriendo camino son: las clases sociales y las profesiones, los artesanos, los enseñantes, los obreros y otros grupos profesionales, las migraciones, la juventud y la historia de familias. Lo que provocará un primer momento de resurgimiento y vitalización del método y actual enfoque biográfico. En este tema convendría recopilar la aportación de MASSOLO (1992) sobre la participación de las mujeres en los movimientos urbanos. Explorando las relaciones y límites entre experiencia y narración y en el que las narrativas autobiográficas son colocadas en el terreno de la memoria colectiva, las motivaciones éticas y estéticas y los procesos de socialización. Esta línea de trabajo ha terminado por ahondar una vía de profundización en la comprensión de las interacciones y vínculos existentes entre historia de vida y movimientos sociales (SALTALAMACCHIA, COLON & RODRIGUEZ 1984), pero insistiendo en la problemática de la representatividad (SALTALAMACCHIA 1987, 1992). También la novedosa irrupción en el campo educativo de NÓVOA (1992), entrando en la vida de los profesores, o la traducción de autores relevantes que resaltan la importancia de la etnografía escolar y del conocimiento antropológico para profesores11). [45]

4.1.2.2 Recuperar la memoria histórica

Dentro aún del enfoque "militante" de la historia oral, tras la restauración de la democracia en diversos países que habían sufrido dictaduras, emerge un importante movimiento de restauración de la verdad o recopilar y mostrar la otra historia (la silenciada y oculta). [46]

Aunque con un objetivo más político y de revalorización y recuperación de la memoria histórica como denuncia y como baluarte para restablecer la identidad y el valor que llevó a mantener una actitud o una postura de dignidad, también – desde diversos focos de interés e incluso en lugares desconexos, aunque con algo de común en situaciones de privación de libertad y de derechos humanos –, surgen usos biográficos narrativos que tienen gran trascendencia. Como señala SCHWARZSTEIN (1995, p.45), en América Latina tiene una especial trascendencia este enfoque al unirlo a estos procesos de recuperación de la memoria y desde una opción de compromiso político y estrecha vinculación con los movimientos sociales, ya que en casi todos los países se habían vivido experiencias traumáticas en este sentido que no podían ser obviadas. [47]

De este modo, otro de los síntomas de la efervescencia del método biográfico se produce como reacción a experiencias en extremo traumáticas, necesitadas de recontar sus vidas para no perder su identidad, al tiempo que para recuperar la memoria biográfica de los acontecimientos que, de lo contrario, quedarían callados o impunes12). En este punto, ciñéndonos a nuestro contexto, además del ya clásico trabajo de FRASER (1979), contamos con innumerables trabajos (literarios, periodísticos y de investigación sociológica) que recuperan relatos de supervivientes, "topos"13), mujeres y exiliados en la guerra civil española14). Isabel ALLENDE, cuenta magistralmente de manera personal el golpe de estado del general Pinochet en Chile y relata su historia familiar hasta ese momento para no perder la memoria ni la identidad15). [48]

También, como cuestión muy particular española, los continuadores de MARSAL iniciaron una potente línea de investigación sobre el nacionalismo, con trabajos como los de HERNÁNDEZ y MERCADÉ (1986). [49]

4.1.2.3 Los estudios sobre marginación

Desde el período de entreguerras a los años sesenta la investigación se centra sobre el cambio social y la aculturación y, en especial, se ocupa principalmente sobre la marginación, las minorías, etc., desde su dimensión o vivencia individual. En este momento de auge del positivismo y la cuantificación, la metodología biográfica queda restringida a colectivos de difícil acceso, imposibles de cuantificar, por estar precisamente en los márgenes. Se corresponde con el paso de un exotismo exterior o lejano (testimonialismo de los primeros antropólogos documentalistas) a uno interior o interaccionista, procedente de la escuela psicoanalítica y antropológica del estudio de la cultura y la personalidad y de la aproximación más sociológica de la escuela de Chicago. [50]

De hecho, la obra inaugural del método, no traducida al español hasta fechas recientes (THOMAS & ZNANIECKI 2004), sobre los inmigrantes campesinos polacos a América, que se constituye en gran referente de este segundo momento16) es, de hecho, un estudio sobre los marginados en Chicago. Los sociólogos empiezan a preocuparse de la marginación y de los conflictos sociales generados en las ciudades y en las poblaciones inmigrantes, etc., pero no sólo por los procesos macrosociales, sino que se acercan a cómo se vive esta marginación desde dentro, desde sus comportamientos y sentimientos, desde las biografías personales de las poblaciones emigradas. Se trata de una historia y una sociología alternativas y democráticas, que da la voz a los vencidos y los dominados (campesinos, obreros, mujeres y todas las formas de minorías; JIMÉNEZ, 1978). [51]

Un segundo lugar destacado, por la transcendencia de sus obra, lo ocupa Oscar LEWIS, en particular sus primeros grandes trabajos (Antropología de la pobreza, primero, y Los hijos de Sánchez, después, seguida de Pedro Martínez), donde saca a la luz la vivencia de la marginación y de la pobreza. Objeto de discusión (estadounidense y antropólogo colonialista) por considerar agredida la visión mexicana, sin embargo, muestra las virtualidades del método biográfico, en particular, recoger autobiografías múltiples y hacer, mediante relatos de vida cruzados, una síntesis polifónica, que le permite hacer emerger la dimensión biográfica de las familias, como unidad de análisis. Si es cierto que no aparecen suficientemente los contextos sociales y estructurales que determinan las condiciones biográficas, supera el mero relato individual, para acercarse a lo social desde lo individual. [52]

Más adelante, se optará por otra perspectiva más reivindicativa y emancipadora, que aborda la marginación como propuesta de hacer emerger la "otra" sociedad", para procurar comprender las razones profundas de la misma, la violencia estructural que padece y las tentativas de solución experimentadas y vividas por los propios protagonistas. Entre esta ola destacarían los trabajos de GAMELLA (1990), sobre el mundo de la droga, de NEGRE (1988), sobre la prostitución, de MORALES (1993), sobre la inmigración africana en Madrid, o los de VALENZUELA (1988) o REGUILLO (1991), sobre sub-culturas juveniles. [53]

4.1.3 La "racionalización biográfica": La generalización de la investigación de corte biográfico-narrativa

Con el importante salto cualitativo experimentado al dejar de identificar el enfoque con la marginación y las subculturas o los sin voz (y asentados estos usos como especialmente pertinentes), para ocuparse de la cotidianeidad, del ciudadano de la calle y de temas de la vida diaria, se puede hablar de que se ha institucionalizado el ámbito de estudio como espacio de debate interdisciplinario y como campo específico de la metodología cualitativa. Ya se han superado ciertas fases – sin duda importantes – y se opta claramente por ir más allá de la denuncia y de airear los olvidos y exclusiones, para acometer – de acuerdo al paradigma de la complejidad (MORÍN 1994) – una nueva comprensión global desde la comprensión particular y profunda de pequeñas, plurales y multiétnicas historias, que son complejas en sí misma y que se interrelacionan en un complejo tejido conjunto (social y cultural). [54]

La aceptación y la generalización de la investigación biográfico-narrativa, como enfoque metodológico con entidad propia – y de manera paralela al síntoma cualitativo que anuncia CISNEROS (2000) –, lleva a que cada vez haya más proyectos de investigación que lo usan y a que aparezcan nuevos artículos de difusión que dan cuentan de la importancia y/o utilidad de esta perspectiva, de cara a su integración en áreas de conocimiento particulares, como es el caso de la educación17) e incluso en el ámbito de las ciencias biosanitarias18). [55]

En la actualidad, la metodología cualitativa en ciencias sociales se ha consolidado definitivamente. Lo que también ocurre con la metodología biográfico-narrativa. Y se da una tendencia evidente hacia la sistematización y especialización en estos tipos de investigación, con un corpus creciente de investigación – desde esta perspectiva – que va arraigándose y robusteciéndose paulatinamente con nuevas aportaciones, perspectivas y cierres metodológicos. Con ello se empiezan a superar los recelos de la academia y el complejo de inferioridad del enfoque, comienzan a observarse nuevos retos de racionalización y se vislumbra una nueva fase de asentarlo epistemológica y metodológicamente19). [56]

4.2 Países en los que se desarrolla

De acuerdo con el panorama descrito por Dora SCHWARZSTEIN (1995) y Eugenia MEYER (1991, 1995), un primer dato a destacar es que tiene un desarrollo bastante dispar, desde zonas de amplia tradición o países en los que no está casi implantado este enfoque; además los usos y finalidades también distan bastante de unos casos a otros. Por la documentación que hemos barajado en esta revisión del campo, repasando la historia oral en América parece que destacan los siguientes grandes focos de desarrollo, descritos sin orden cronológico ni de interés: [57]

México y Argentina podrían ser, en cierto modo, los precursores de estudios y sistematizaciones del mismo. En el primero, además de los trabajos de Oscar LEWIS (1959, 1961, 1964)20) , Jorge ACEVES (1992, 1993), desde el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), introduce en su edición de historia oral a algunos de los más acreditados investigadores internacionales (Paul THOMPSON, Daniel BERTAUX, Alessandro PORTELLI, etc.). Por su parte, Jorge BALÁN (1974), años antes en Argentina, introduce en su compilación sobre historias de vida a algunas de las voces más acreditadas (Howard BECKER, Juan F. MARSAL, etc.) en ciencias sociales. Ambos países son dos focos que irradian nuevas formas a todo el mundo iberoamericano. Su potencial editorial se hace sentir, proyectando enfoques y aportaciones propias o traducen obras de bastante interés que difícilmente hubiesen llegado a España en determinados momentos históricos. [58]

En México, con experiencia en el uso de la historia oral como parte importante del estudio en ciencias sociales, por su permeabilidad hacia tendencias y aportaciones venidas de Norte América (especialmente desde la escuela de Chicago), más la llegada de algunas otras influencias europeas y su particular idiosincrasia hace que se desarrolle una antropología etnográfica focalizada en el mundo de los suburbios y la pobreza – caso de LEWIS – los más que significativos aportes desde la sociología y la investigación cualitativa21) (LINDÓN 1999b; GALINDO 1994) o el importante salto cualitativo en la perspectiva que supuso pasar del modelo de constitución de archivos de recuperación de la memoria oral a verdaderos proyectos de investigación. En este sentido, junto a otros investigadores, el papel desempeñado por Jorge ACEVES (1992, 1993, 1994, 1996) es fundamental en el uso de la historia oral, así como en los nuevos enfoques integradores de otras disciplinas, no limitado a la recogida de las voces sino triangulado con otras fuentes que aporte una genealogía del contexto. A la historia oral, dice Jorge ACEVES (1996, p.18): "le interesa los hechos y eventos sociales donde intervienen instituciones e individuos en determinados procesos económicos, políticos y simbólico-culturales. Le interesa producir conocimientos y no sólo ser un canal de exposición oral de testimonios". [59]

En el segundo también tiene un espacial desarrollo la historia oral22), influenciada por los estilos de la historia oral norteamericana del momento, aunque sin su grado de financiación. Un ejemplo de ello será la creación del Archivo de Historia Oral del Instituto Di Tella de Buenos Aires, con relatos de dirigentes sindicales o sobre el peronismo. Hecho éste que se vio potenciado grandemente a partir de la restauración de la democracia y como foco clave de los vientos "militantes" que circularon por Iberoamérica y la península en torno a los ochenta (SAUTU 1999). [60]

Pero lo que le da espacial relevancia es su amplia y tradicional cadencia hacia el estudio del mundo interior y el psicoanálisis y por la influencia de la escuela francesa vehiculada por la revista Annales, que se dejará notar en sus proyectos y escritos (SCHWARZSTEIN 1991). El trabajo de BALÁN publicado en 1974 sobre "Historias de vida en ciencias sociales" tiene impacto a nivel internacional y supone una revalorización de los relatos autobiográficos y otras historias de vida más allá de las influencias venidas del norte. Así recoge múltiples historias de vida de distintas disciplinas y regiones, que reorientan este tipo de estudios hacia procesos sociales básicos de la vida cotidiana y en la propia constitución de la identidad. [61]

Mientras que en otros lugares se pone énfasis en los pequeños campesinos (México o Costa Rica) o en los inmigrantes (Argentina o Uruguay), en Chile toman interés temas de militancia obrera o de obreros que llegan a la ciudad y luchan por buscar un lugar23), en los que – como en el caso anterior – se viene a destacar la capacidad organizativa de los sectores populares y el interés por las situaciones cotidianas. [62]

Brasil cuenta (desde 1994) con una potente Associação Brasileira de História Oral (ABHO), integrada en la International Oral History Association24), que reúne a colectivos e investigadores de historia, ciencias sociales, antropología y educación. Edita (desde 1998), además de un boletín electrónico, una revista (História Oral) en portugués e inglés, con trabajos brasileños e internacionales desde un punto de vista interdisciplinar sobre la oralidad. Además de congresos nacionales y encuentros regionales, ha organizado otros encuentros internacionales, como el X Congreso Internacional de Historia Oral (Río de Janeiro, 1998). Como dice DE MORAES (1995) en su enfoque ello es fruto de una tradición académica que dio lugar a un desarrollo e institucionalización de este campo de investigación – con el apoyo de la academia y la creación de institutos, archivos, asociaciones o encuentros –, lo que repercutió, posteriormente, en todo el contexto iberoamericano (DE MORAES & AMADO 1996). [63]

En Venezuela, CÓRDOVA (1990) lleva a cabo un intento de sistematización del enfoque para abrirlo a las ciencias sociales en general. En Bolivia se produjo una situación bastante interesante en torno a finales de los setenta y principios de los ochenta, al unirse antropólogos, historiadores, sociólogos o lingüistas en torno al uso de entrevistas en profundidad y biográficas para recopilar relatos, tradiciones, cultura y lengua de comunidades indígenas. Sin duda fue este hecho un paso importante en la constitución del enfoque. [64]

En los Andes existe una tradición de historia oral inmemorial y existen mitos y tradiciones, rememoradas en biografías, que explican las concepciones profundas de los campesinos. Por ello en Bolivia, actualmente se usa allí la investigación biográfica como fuente de documentación para comprender acontecimientos sociales y predecir determinados comportamientos en la población ante ciertas acciones, como reformas campesinas, etc. Han pasado de una historia oral de recopilación de narraciones autobiográficas hacia otros fines más abstractos, abordando de ciertos temas bien determinados en los que las fuentes orales y biográfico-narrativas pueden aportar información determinante. En Perú, Rosa TRONCOSO, llevó a cabo un trabajo de investigación con fuentes escritas y entrevistas (narrativa y grabaciones en vídeo) sobre los indios tarapaquenos peruanos (2002). Además existe un espacio multidisciplinario de aprendizaje, investigación y difusión de la historia oral en torno a un Grupo de Historia Oral (GHOPUCP). En Colombia, el libro editado en dos volúmenes por LULLE, VARGAS y ZAMUDIO (1998) recoge las 24 ponencias, más el trabajo de CONINCK & GODARD, que fueron presentadas en el seminario "Los usos de la historia de vida en las ciencias sociales", organizado por el Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social (CIDS) de la Universidad Externado de Colombia (marzo 1992). Es una buena expresión de la diversidad de aproximaciones y experiencias de utilización del método biográfico en América Latina. [65]

Otros países iberoamericanos tienen su propio desarrollo de la narrativa e historia oral. Así, en Nicaragua, Bolivia y Ecuador la historia oral y las biografías tienen una clara relación con las campañas de alfabetización emprendidas en estos países, lo que muestra claros emparentamientos con presupuestos emanados de la pedagogía de FREIRE (Brasil) y la nueva perspectiva de educación de adultos/profesores desarrollada en Francia por DOMINICÉ, JOSSO, JOBERT o PINEAU, en Portugal por NÓVOA o CANÁRIO, o en España por FLECHA. En Costa Rica, en cambio, surge en torno a un concurso nacional para recuperar autobiografías campesinas que sirva de base para rehacer la historia del país desde los tiempos precolombinos. Pero lo más destacable es la fluida implicación de la universidad en estos procesos. [66]

En la Península Ibérica, España tenía toda una tradición en el estudio de la (auto)biografía, si bien más de corte histórico y literario que puramente sociológico. El filósofo español ORTEGA y GASSET (1947, pp.40-41), difusor de las ideas de DILTHEY, defendiendo la razón histórica, señalaba – en su ensayo Historia como sistema – que

"frente a la razón pura físico-matemática hay, pues, una razón narrativa. Para comprender algo humano, personal o colectivo, es preciso contar una historia. [...] Las experiencias de vida hechas estrechan el futuro del hombre. Si no sabemos lo que va a ser, sabemos lo que no va a ser. Se vive en vista del pasado. En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia". [67]

En efecto, DILTHEY, a comienzos del siglo pasado, contribuyó decisivamente a dar un estatuto epistemológico propio a las ciencias humanas (Geisteswissenschaften), situando las relaciones personales vividas por cada individuo como clave de la interpretación hermenéutica. Dichas experiencias vividas (Erlebnis, que ORTEGA y GASSET tradujo por "vivencias") son la base de la comprensión (Verstehen) de las acciones humanas. La continuación de esta metodología, en la perspectiva de las generaciones, se puede ver en la obra del discípulo orteguiano Julián MARÍAS (1949) el método histórico de las generaciones. Años posteriores, con la apertura a lo que se hacía en el mundo, la tradicional influencia alemana es reemplazada por la sociología norteamericana. [68]

Pese a ello, los acontecimientos históricos relacionados con la guerra civil y la dictadura, llevan a un verdadero atraso español en cuanto a la historia oral. Con la llegada de la democracia y de la traducción de múltiples obras relevantes de la teoría y la investigación en el ámbito las ciencias sociales, presenta un auge creciente de la sociología y los métodos de investigación en el campo. Se sistematizan instrumentos, perspectivas y enfoques de investigación que dotarán de un corpus – de contenido y técnico – que fortalecerá aquellas aportaciones precursoras. Todo ello cristaliza después en este mismo escenario en toda una eclosión del enfoque. [69]

Si bien, hasta 1975, como denunciara VILANOVA (1995), la historia oral en España, aunque tiene unos inicios tempranos, es labor de investigadores aislados. A partir de ese momento, es de destacar la labor emprendida desde la escuela catalana, heredera de MARSAL, con interesantes incursiones y desarrollos en la historia oral y en todas las aplicaciones de la misma para conocer la realidad social cotidiana, silenciada, oculta o marginal25), con investigadores como GAMELLA, MAESTRE, MERCADÉ o NEGRE. Y esta sensibilidad empieza a extenderse paulatinamente por todo el país a mediados de los ochenta, haciendo cada vez más mella en la comunidad científica del ámbito de las ciencias sociales (BORDERÍAS 1995). [70]

Con ello y con el desarrollo local de la metodología cualitativa en sociología26), de la que da cuenta SARABIA y ZARCO (1997), se sistematizan instrumentos, perspectivas y enfoques de investigación que dotarán de un corpus de contenido, ámbitos de estudio y de técnicas que fortalecerán aquellas aportaciones precursoras. Esta confluencia de canales de conocimiento, de integración de perspectivas y enfoques metodológicos, de acción interdisciplinar, cristaliza después en este mismo escenario en toda una eclosión actual del enfoque, del que dan cuenta los trabajos de Jesús DE MIGUEL (1996), BOLÍVAR, DOMINGO y FERNÁNDEZ (2001), BOLÍVAR (2002), MARINAS (2004), etc. [71]

En Portugal el profesor Antonio NÓVOA (1992), de la Universidad de Lisboa, introduce la línea francesa, orientada a la formación del profesorado y de adultos. Por su tradicional proximidad al mundo anglosajón y, conjuntamente, al francés le facilita recoger ambas aportaciones. En este caso desempeña un papel de primer orden la antología de textos de NÓVOA y FINGER (1988), que recoge toda la tradición francesa en esta línea y su desarrollo al ámbito de la formación del profesorado27). Además, se desarrollan los nuevos enfoques históricos a partir de la reconstrucción oral y narrativa28). [72]

4.3 Desarrollo metodológico dentro del enfoque biográfico-narrativo

Este enfoque parte del interés por el estudio de los documentos personales y la validación de los métodos emergentes de ellos. Desde la tradición emanada desde la escuela de Chicago en los años veinte, tras la crisis del funcionalismo y el positivismo, adopta una orientación reflexiva y metodológica cualitativa, con especial incidencia en la orientación biográfica. Entre las aportaciones metodológicas más destacadas cabría reseñar las de CÓRDOVA (1990), ACEVES (1992, 1996), MARINAS y SANTAMARINA (1993), PUJADAS (1992) o De MIGUEL (1996), BOLÍVAR, DOMINGO y FERNÁNDEZ (2001). En ellas se incluyen desde aspectos teóricos, metodológicos y técnicos, hasta balances de la historia oral y guías de campo para la recopilación de testimonios al tiempo que afrontan – de una parte – el reto de superar la banalidad denunciada por ALONSO (1998) y – de otra – la racionalidad y cientificidad del enfoque (MARINAS 2004). [73]

No todos los estudios y autores que se acogen al abanico de lo biográfico-narrativo toman opciones metodológicas similares. El enfoque biográfico permanece, pero se utilizan diseños e instrumentos de recogida y análisis de evidencias bastante variados. Cada momento o problemática de estudio ha optado por unos enfoques y presupuestos metodológicos determinadazos, hasta llegar a una visión actual más holística del campo, capaz de ofrecer cobertura a múltiples problemáticas y planteamientos. [74]

4.3.1 Aportes y desarrollos metodológicos experimentados desde la historia oral

En un primer momento se limitan a recopilar datos, historias y voces desde una perspectiva documentalista, heredada de la tradición periodística en Estados Unidos. La gran mayoría de estos trabajos fueron más simples recogidas de horas y horas de grabación, sin análisis ni sistematización, que verdaderas bases de documentación con cuerpo y estructura científica. No obstante con estas aportaciones se pondrán algunas bases del método: la implicación personal de los investigadores en la recogida de información y la construcción de la narración, tiene una finalidad concreta (enfoque). Se preocupan por contextualizar los relatos, sus construcciones son más mostrar cómo reacciona un individuo ante unas normas culturales que reconstrucciones cronológicas de historias personales. [75]

Al empezar a utilizarse las historias orales, los relatos biográficos y este tipo de material desde principios democráticos e igualitarios, cediendo la voz a los "verdaderos" protagonistas, hace que el investigador se diluya hacia un mero recolector de testimonios – eso sí, a su juicio – interesantes y significativos, con un apego a la mera transcripción de la entrevista para no adulterarla de interpretaciones no nacidas del propio narrador29). Pese a ello, ofrecen la novedad de volver la mirada y centrar interés en esta otra historia "subjetiva o iletrada", y, con ello, comienza el enfoque a tomar cuerpo de disciplina y cientificidad. [76]

El giro antropológico y lingüístico-narrativo que acontece en el campo de la historia, en cuanto a reivindicación del carácter de relato narrativo, como a entender la propia historia desde abajo, dándole la voz a los que han vivido los hechos, lleva a un empuje definitivo a la historia oral y – consecuentemente – al interés por las miradas personales de acontecimientos comunitarios, que sirvieron de base a desarrollos (temáticos y metodológicos) posteriores, que contribuyeron a fortalecer el enfoque. [77]

En un principio, el método biográfico se ve limitado y vinculado a áreas específicas de estudio que, por lo general, son menos accesibles desde otros métodos (droga, vejez, mujer, homosexualidad, experiencias de guerra, prostitución, etc.) y para los que esta perspectiva ofrecía otra mirada con mucha mayor potencialidad y realidad. Seguidamente, a partir del auge de la historia oral30), los aportes metodológicos adquieren mucha mayor consistencia y conciencia de marco común de trabajo (FRASER 1990). Como defiende JOUTARD (1996), en su balance de un cuarto de siglo de reflexión metodológica y de trabajos en el ámbito de la historia oral, es de destacar la fuerza propia y el impulso de la misma en el ámbito de la investigación en ciencias sociales a partir de 1975. [78]

Rescatar del olvido de las grandes historias escritas la historia cotidiana, particular, personal, supuso todo un impacto en el área. Este movimiento surge tanto como recopilación de temáticas y estudios desde aproximaciones personales y particulares hasta ese momento inéditos (marginación social, mundo de la mujer o de los inmigrantes, experiencias de la guerra civil, etc.), como desarrollos metodológicos capaces de fortalecer la línea de trabajo, con fundamentos técnicos y epistemológicos de peso. Tanto el material publicado en la revista Antropología, Historia y Fuentes Orales31), como el producido con motivo de los múltiples encuentros, foros, congresos internacionales y el desarrollo de diversos proyectos en y sobre esta temática – promovidos por VILANOVA, directora de la revista Historia y Fuente Oral – y los trabajos de MARINAS y SANTAMARINA (1993, 1994), suponen un impulso definitivo a la hora de abrir el campo, abordar nuevos retos, desarrollar líneas de trabajo y enfoques metodológicos, cuidar la validez y credibilidad de la información analizada y, con todo ello, integrar la necesaria sistematización y rigor científico en este tipo de investigación cualitativa (BERTAUX 1988). [79]

Los trabajos de LEWIS y otros autores del llamado retrato cultural, van aportando elementos claves para afrontar nuevos retos en este campo: trascender de los individualismos y testimonialismos, hacia un método más replicable, con un fuerte componente teórico y que se puede aventurar en la generalización desde las subjetividades de las diferentes individualidades que componen un "grupo" social, al tiempo que cuestionado la pertinencia del método sólo hacia sectores de testimonialistas basados en la filosofía de ceder la palabra a los actores sociales. [80]

4.3.2 Aportes y desarrollos metodológicos experimentados desde el análisis de los documentos y testimonios personales en investigación cualitativa

Si bien, al principio, suelen ser estudios no muy fuertes, metodológicamente hablando, desde nuestra perspectiva actual, para su tiempo tienen gran importancia e impacto metodológico y temático. Autores como SARABIA (1985, 1986, 1988) se dedican a mostrar la importancia de los documentos personales para documentar y analizar una vida. Es de reseñar el auge que tomaron los estudios a partir de documentos personales (PLUMMER 1989), diarios personales o profesionales. Las propuestas de ZABALZA (1988), a mediados de los ochenta, de uso de diarios de clase como documentos para estudiar cualitativamente los dilemas prácticos profesionales, en este sentido, fue un referente en el mundo de la educación. [81]

Un gran aportación, en esta línea de trabajo, supuso integrar toda la fundamentación y el desarrollo de la investigación social en el campo de las entrevistas en profundidad y, muy especialmente, alrededor de la metodología de los grupos de discusión, llevados al ámbito de lo personal, lo particular o biográfico. Aportaciones de autores relevantes y de manuales síntesis de investigación etnográfica y cualitativa (GARCÍA-FERRANDO, IBÁÑEZ & ALVIRA 1986; DELGADO & GUTIÉRREZ 1994; RUIZ OLABUENAGA 1996; VALLES 1997; GALINDO 1998), se nos antojan imprescindibles en este momento. Sin duda, ello supuso una base sólida para lo que hay se entiende por entrevista biográfica y grupos discusión. [82]

Estos grandes autores y las instituciones de investigación social – llevados por la necesidad de abrirse metodológicamente a nuevos enfoques más plurales (LATIESA 1991) – muestran un creciente interés por el estudio biográfico y sociohistórico. Se empieza a superar la mudez de los investigados y dejarles hablar de sus cosas, con sus significados y desde sus experiencias, en lugar de desde los esquemas y conceptos del investigador. Con esta variedad cognitiva emergen contradicciones y nuevas perspectivas que enriquecen la comprensión de la realidad social desde otras miradas más subjetivas, personales y vivenciadas. [83]

En las dos últimas décadas – como es testigo esta revista (FQS) – se ha incrementado el interés en torno a la aplicación de las metodologías interpretativas y a la asistencia tecnológica a la investigación cualitativa – llamada por algunos "revolución cualitativa" –, lo que, sin duda, ha proporcionado indirectamente fortaleza epistemológica y metodológica al enfoque biográfico-narrativo32). Este proceso se ha vivido con pujanza en España, pero también en México y en el resto de Iberoamérica, como se hace eco el trabajo de CISNEROS (2000, 2005). Muchos de los instrumentos, diseños, métodos de recogida y análisis de datos, etc. son perfectamente integrables en nuestro enfoque. El creciente desarrollo se ha traducido también – pese a los recelos iniciales y tradicionales – en una mayor influencia y presencia en otras áreas llamadas de "servicio público", como medicina, atención comunitaria, sociología, psicología social o educación. [84]

4.3.3 Principales áreas y temáticas con aportes al desarrollo de la investigación narrativa

Sin ánimo de abundar en temáticas ya abordadas, pero tampoco por no simplificar un escenario tan amplio, habría – en justicia – que destacar algunas aportaciones y desar