Volumen 10, No. 1, Art. 8 – Enero 2009

La construcción de narrativas como método de investigación psico-social. Prácticas de escritura compartida1)

Barbara Biglia & Jordi Bonet-Martí

Resumen: El giro discursivo en el campo de las ciencias sociales ha abierto el camino a la aparición de nuevos paradigmas críticos alejados de los criterios clásicos de validación positivista. Así, nuevos diseños de investigación no lineales y formas de escritura dialógica, antaño denostadas como acientíficas, empiezan a ocupar un lugar prominente en revistas y publicaciones académicas. En este contexto, las narrativas se constituyen como nuevos objetos de análisis discursivo, atribuyéndoles una importancia relevante en la capacidad de descripción de realidades subjetivas. Consideramos que es necesario ir un paso más allá proponiendo la construcción de narrativas como método-proceso de investigación que, en consonancia con la epistemología feminista, problematice el dualismo epistemológico basado en la distinción sujeto-objeto y el realismo ontológico que postula la existencia de una realidad objetiva. Queremos desarrollar la argumentación, en forma de reflexión dialógica y autoreflexiva partiendo de nuestras prácticas investigadoras a través del uso de narrativas. Consideramos que la construcción de narrativas enlaza con la propuesta de objetividad feminista de Donna Haraway a partir de la generación de conocimientos situados y conversaciones compartidas, ofreciéndonos elementos para repensar formas de validación post-positivista del conocimiento colectivo.

Palabras clave: narrativas; investigación feminista; conocimientos situados; metodología cualitativa

Índice

1. La configuración de paradigmas críticos en las ciencias psico-sociales y su influencia en las metodologías de investigación

1.1 Las narrativas y sus sentidos

2. Primera corporeización: Narrativas de mujeres sobre las relaciones de género en los movimientos sociales

2.1 La técnica del patchwork

2.2 La técnica de las narrativas discontinuas, a múltiples voces

2.3 Técnicas narrativas, métodos narrativos

3. Segunda corporeización: "Trayectorías de exclusión social"

3.1 La técnica de las narrativas biográficas

4. Entrelazando experiencias, apuntes conclusivos

Notas

Referencias

Autoras

Cita

 

1. La configuración de paradigmas críticos en las ciencias psico-sociales y su influencia en las metodologías de investigación

La ciencia positivista occidental se basa en la idea de la existencia de una Realidad a desvelar a partir de una metodología (el método hipotético-deductivo) que nos permite predecir su funcionamiento/actuación en el futuro. La inadecuación de tal paradigma para dar cuenta de la complejidad de los fenómenos sociales se pone de manifiesto al poco tiempo de su uso (STENGERS 1993, 2000) y se introduce, a modo de corrección, el cálculo de probabilidades. Desde entonces la ciencia prevé los comportamientos/fenómenos del futuro siempre que no intervengan factores espurios – ruidos – en el proceso en desarrollo. En este contexto, se considera un buen científico quien consigue prescindir de sí mismo para poder analizar de manera "objetiva" y sin prejuicios la Realidad. [1]

La teoría de la relatividad, elaborada en 1911 lanzó las semillas para un cambio epistemológico radical de esta concepción de la ciencia. Aunque tales semillas tardaron en conformarse en praxis a partir de la incorporación del principio de incertidumbre de HEISENBERG, de la reformulación de la dicotomía orden-desorden en la teoría de la complejidad y de la lógica de la reflexividad en SPENCER-BROWN, consiguieron abrir brechas cada vez más amplias en las ciencias naturales. Este giro se ha debido, especialmente, al efecto conjunto de las propuestas enmarcadas en la mecánica cuántica, la teoría del Caos y a las críticas desarrolladas por las epistemologías feministas, que desvelan como la historia de la ciencia esté regida por metáforas sexuales y de género (FOX KELLER 1989). [2]

Sin embargo, estos debates epistemológicos han tenido un eco bastante tardío dentro de los quehaceres psicosociales. Así, por ejemplo, "[l]a psicología establecida tiene un auténtico pánico de verse cuestionada como ciencia natural y verse arrastrada a los pantanosos territorios de las llamadas ciencias humanas y sociales" (CRESPO 2003, p.17). El intento de las disciplinas psicosociales de conformarse como ciencia positivista, ha llevado a simplificaciones de la realidad reduciendo el campo de análisis a aquellas características-hechos que parecen poder ser estudiados gracias a simulaciones de laboratorio, con los problemas que esta elección metodológica conlleva (PARKER 1994a). [3]

De todos modos, aunque con notable retraso respecto a las "ciencias duras", en los últimos decenios han surgido "nuevas corrientes" de investigación psicosocial que se enmarcan en un proceso más amplio de crítica del paradigma positivista. Corrientes que hunden sus raíces en la crítica feminista de la ciencia2), la fenomenología, el post-estructuralismo francés y su metodología deconstructivista, así como en el socio-construccionismo de origen norteamericano. Tal y como sugieren DENZIN y LINCOLN (2003) la compleja interacción entre estas perspectivas analíticas ha llevado a un giro reflexivo; en palabras de PARKER

"nuestras relaciones sociales y el sentido que tenemos sobre nosotros mismos no es producido por una estructura sino que lo que hacemos y lo que somos está creado, 'constituido' de tal manera que los conflictos entre los discursos marcan toda actividad simbólica" (1994b, p.94) [4]

El desplazamiento ontológico y epistemológico que se ha producido se ha reflejado en un cambio en las metodologías de investigación, mediante el cuál, las técnicas cualitativas han ido adquiriendo siempre más prestigio dentro de este "nuevo" marco teórico. [5]

Sin embargo, no es adecuado considerar las tradiciones cuantitativa y cualitativa como diametralmente opuestas (PARKER 1994a; WESTMARLAND 2001) ya que "ambas son potencialmente e igualmente 'científicas' y 'a-científicas'. [...] la cuestión es cómo decidimos usarlas y qué hacemos" (BURMAN 2000, p.73). Así la deconstrución y otros métodos cualitativos no tienen porque implicar una actitud crítica (BIGLIA 2003a) de hecho "posiciones que en un principio surgen con un potencial subversivo [...] en última instancia, se incorporan, neutralizan y redefinen en el seno de la disciplina como innovaciones metodológicas o meras técnicas de investigación cualitativa" (GORDO-LOPEZ 2001, p.6). [6]

Así pues, no obstante el análisis postmoderno haya permitido realizar críticas profundas a los límites de la ciencia, en su acepción moderna, no significa que se trate implícitamente de un discurso progresista. Al contrario, en las últimas décadas, la apropiación de los discursos que se producen al amparo de estas teorizaciones por parte de intelectuales conservadores y/o preocupados en mantener el poder, ha llevado a utilizar estos discursos críticos como un boomerang que se ha vuelto en contra de aquellas mismas inteligencias colectivas beligerantes en los que habían nacido y prosperado. El éxito de estas teorías ha permitido que hayan sido parcialmente cooptadas por las instituciones, que han sabido diluir y reconvertir su potencial crítico (ALEXANDER & TALPADE MOHANTY 2004, p.146). [7]

De hecho, aunque el relativismo socave radicalmente el principio de autoridad (DOMÈNECH & IBÁÑEZ 1998) es en sí mismo insuficiente para garantizar un trabajo comprometido con el cambio social, por ello se convierte en fundamental el concepto de responsabilidad, sobre el que se ha insistido desde el análisis postmoderno feminista (CAMPBELL 1995). Responsabilidad, o mejor dicho, responsabilidades morales y políticas3) que tenemos que estar dispuestas a aceptar desde la primera persona. Esto implica que, como investigadoras feministas, no podemos ilusionarnos/fingir que nuestra posición esté menos influenciada por la historia que otras y debemos diseñar líneas de evaluabilidad de los trabajos realizados gracias al uso de metodologías feministas (puede verse un ejemplo en LOHAN 2000). [8]

Como nos explica magníficamente Donna HARAWAY (1995), con sus complicadas pero fascinantes metáforas irónicas, aunque la visión desde abajo (elogiada por la standpoint theory) pueda enriquecer el conocimiento, no debemos romanticizar las posiciones de las subyugadas considerándolas "inocentes". Por esta razón hay que apostar por una objetividad feminista que reconozca la parcialidad de las miradas de cada sujeto y reivindique la propia mirada situada como una de las posibles y con valor equipolente a las otras. "La alternativa al relativismo son los conocimientos parciales, localizables y críticos, que admiten las posibilidades de conexiones llamadas solidarias en la política y conversaciones compartidas en la epistemología" (HARAWAY 1995, p.329). [9]

Esta posición puede ser erróneamente criticada de antihumanista afirmando que considera al sujeto investigador solamente como producto de la "maquinaria social". Sin embargo, esta propuesta no diluye el reconocimiento de la capacidad de obrar y pensar como seres humanos y sociales, sino que, en lugar de articularnos como sujetos único y uniformes, reconoce y aprecia las distintas subjetividades de las investigadoras. Permite así reconocer la complejidad gracias a la abertura hacia agentes y territorios narrativos no homogeneizantes. Esta propuesta facilita por lo tanto que en las investigaciones se multipliquen las miradas y se obtenga una visión polimorfica de las realidades. En nuestra opinión este desplazamiento nos ayuda a comprender la complejidad en la que nos desenvolvemos. [10]

Finalmente, siempre siguiendo a HARAWAY (2004, p.33), reconocemos la insuficiencia de la práctica reflexiva en la investigación, que "desplaza lo mismo en otro lugar" (como hace un espejo con las imágenes), sin realizar una ruptura con los aparatos tecnocientíficos sobre los que se basan los procesos de conocimiento. Por esto, apostamos con la autora por la difracción. Cuando la luz se difracta no se reproducen imágenes auténticas del rayo luminoso original, sino que este es desviado y difuminado en distintos rayos modificados por el pasaje a través de los elementos. De manera equivalente, a través de la práctica difractiva en investigación, no se reproduce una imagen incontaminada y objetiva del proceso, sino diferentes narrativas subjetivas que, no son solo el resultado de un proceso de transformación amplio, sino pueden ser la semilla de múltiples reconfiguraciones y lecturas por parte de otros agentes. [11]

Frente a esta poderosa metáfora queda la duda de cómo dejarse atravesar por estas difracciones, de cómo corporeizarlas en las propias prácticas investigadoras. En este articulo, intentamos acercarnos a estas prácticas difractoras a partir de reflexiones dialógicas con la esperanza de producir discursos polifónicos reelaborables. [12]

1.1 Las narrativas y sus sentidos

Mientras desde un paradigma positivista se suponía que las investigaciones empíricas se dividían en unas fases distintas y separadas de diseño, implementación y análisis de los datos, el giro epistemológico descrito anteriormente nos lleva a considerar estas fases en continuo diálogo, informándose y conformándose las unas con las otras (DENZIN & LINCOLN 2003). No obstante, es difícil dar cuenta de esta relación en la formulación escrita de una investigación caracterizada y atravesada por los procesos de traducción e interpretación que configuran las narraciones que produce. Y más aún, en el proceso de estas traducciones desde un sistema semiótico a otro, no podemos abstenernos de usar nuestras gafas interpretativas para la comprensión y la rearticulación de los signos. "Técnicamente, no podemos saber, decir o escribir exactamente lo que significamos [...] Los simbolismos matemáticos y los protocolos experimentales perfectamente perfilados no escapan de la calidad trópica de cualquier medio de comunicación" (HARAWAY, 1997, p.125). [13]

Sin embargo, podemos interpretar de diferentes maneras, en consonancia con aquellas prácticas psicoanalíticas que buscan una verdad última, primordial – quizás inconsciente – detrás de lo expresado; guiadas por las formalizaciones de las narrativas de la ciencia positivista (CABRUJA, IÑIGUEZ & VÁZQUEZ 2000); o aún – y esta es la opción que nos interesa en este contexto – de manera parecida a la interpretación de una actriz (música, bailarina etc.) que performativiza las informaciones recibidas. Esta última opción acerca el papel de la investigadora social al de las artistas y de las activistas (DENZIN & LINCOLN 2003; VIRNO 2003) que enlazan, generan y montan narrativas en el sentido que LEVI STRAUSS (1966) da al término bricoleur. Asumiendo esta visión nos configuramos como cuenta cuentos que interpretan narrativas producidas en encuentros vivénciales para que, siguiendo la tradición oral, sean apropiados y reinterpretados por otras narradoras.

"Las historias están necesariamente incrustadas en practicas narrativas. Si contar cuentos es intrínseco en las prácticas de las ciencias de vida, no es un insulto, y seguramente no es una descalificación. Las historias no son 'meramente' nada. Al contrario las prácticas narrativas son una de las partes [...] de la semiosis de la creación-construcción de los conocimientos biológicos" (HARAWAY 1997, p.125). [14]

¿Por qué no podemos entonces considerarlas elementos indispensables en la performación de los saberes y quehaceres psicosociales? Esta es, probablemente, una de las apuestas de nuestro trabajo: permitirnos considerar su escritura como "un método de investigación, una manera para descubrir cosas sobre [nosotras] mismas y [nuestras] temáticas" (RICHARDSON 1994, p.516). En este sentido proponemos que en lugar de explicar los resultados podemos contar cuentos (y cuentas) cómo parte fundamental del proceso de investigación. [15]

No obstante hay que tener presente, tal como subraya DENZIN (1994), que las historias pueden ser contadas de diferentes maneras y las mismas protagonistas pueden ofrecer múltiples y variadas narraciones para sus historias. Además, los criterios interpretativos de un autor pueden ser cuestionados y la lógica del texto puesta en duda. Por esto BURMAN (2000, p.63), a sabiendas de que no hay una historia y de que el hacer su historia de las historias de "otras" puede remarcar una distancia y una jerarquía de poderes, decide presentar "unas historias compartidas, pero no las únicas posibles"4). [16]

De la misma manera, en nuestras propuestas no queremos narrar las "historias de otras" sino, narrativizar el diálogo que se ha producido en nuestras intersecciones y, favorecer que las narrativas propuestas puedan ser transformadas y/o subvertidas por otras subjetividades y colectividades. [17]

Desde la perspectiva de la psicología crítica podemos considerar que las narrativas y las narraciones, atraviesan y constituyen el mundo procurando una "unidad de visión que recoge los acontecimientos y los fuerza a entrar en una unidad que no es sino la de la misma escritura" (CABRUJA et al. 2000, p.66). No obstante "tratar de buscar el verdadero significado de la palabra narrativa reduce la noción y le resta su capacidad de elemento de articulación y producción de sentido en los discursos" (CABRUJA et al. 2000, p.62). [18]

Sin embargo, nuestra propuesta se refiere no tanto al análisis discursivo, o al desvelamiento de las (meta)narrativas históricamente definidas, sino a la utilización de la construcción de narrativas como un método-proceso de investigación, por lo cual, resulta indispensable ofrecer aquí un acercamiento hacia los significados que, en este contexto, se están construyendo alrededor de este concepto. [19]

Comenzamos con algunas breves pinceladas acerca del cultivo del método biográfico, que no constituye una novedad en las ciencias sociales, pero quedó ensombrecido tras el giro funcionalista de la sociología norteamericana que trajo consigo la hegemonía del método cuantitativo. Salvo excepciones, como las investigaciones de Oscar LEWIS sobre la cultura de la pobreza en México y de Juan Francisco MARSAL sobre las migraciones transatlánticas, no será hasta la crisis del modelo positivista y el giro postmoderno que el método biográfico será revalorizado y experimentará una gran expansión transdisciplinar en sociología, antropología y psicología social. En concordancia con esto se produjo "la revalorización del actor social (individual o colectivo) no reducido a la condición de dato o variable sino convertido en sujeto de configuración compleja, en protagonista del acercamiento que desde las ciencias sociales quiere hacerse de la realidad social" (PUJADAS 2004, p.225). [20]

Desafortunadamente, el hecho que este método haya sido cultivado desde diferentes disciplinas y tradiciones sin establecerse un hilo de continuidad y sedimentación entre las mismas ha ido en detrimento de su clarificación conceptual. Así, si bien existe un consenso básico en diferenciar sus distintas técnicas (la biografía, la autobiografía, el relato de vida y la historia de vida), no existe un acuerdo preciso acerca de sus diferencias y matices. [21]

Un ejemplo de esta cuestión es la distinción entre biografía y autobiografía, que puede establecerse a partir de que la elaboración del relato biográfico sea realizada directamente por el propio sujeto o por un tercero (el investigador). El problema surge al delimitar que entendemos por relato de vida o historia de vida. En opinión de PUJADAS el relato de vida consistiría en "la historia de una vida tal como la persona que la ha vivido la cuenta" (1992, p.13); "la trascripción literal de las sesiones de la entrevista" (2004, p.227), mientras el concepto de historia de vida "se refiere al estudio de un caso referido a una persona dada, comprendiendo no sólo su life story [relato de vida], sino cualquier otro tipo de información adicional que permita la reconstrucción de dicha biografía de la forma más exhaustiva y objetiva posible" (1992, p.13), o como matiza en un escrito posterior: "el texto final que se ofrece al lector" (2004, p.227). [22]

Dicho esto, creemos importante empezar subrayando las diferencias del método que proponemos, el de la construcción de narrativas, con las técnicas hermanas de las autobiografías (MIGUEL 1996) y del análisis narrativo (RIESSMAN 2002) cuya utilización, implica elementos políticos y éticos específicos. [23]

En primer lugar, las autobiografías, o bien son realizadas directamente por las protagonistas que deciden narrar o escribir su historia o bien son el resultado de la interacción de una entrevistadora que, por lo general, focaliza el debate sobre una temática específica. En ambos casos hay una tendencia a considerar el producto final básicamente como una performación individual de una historia personal. En cambio, la construcción de narrativas como proceso de investigación quiere realizarse desde – y ser producto del – encuentro entre diferentes subjetividades. Esto significa reconocer que, aun cuando producimos narrativas individuales (véase por ejemplo BIGLIA & RODRÍGUEZ 2007; SUBIRATS 2006), las preguntas de la entrevistadora y su intervención en la escritura del texto, no son ingenuas y contribuyen a conformar la narrativa en sí misma. [24]

En segundo lugar podemos evidenciar que mientras las "autobiografías" son de alguna manera una "historia de vida" las narrativas presentan un diálogo informado por las propias historias personales – el llamado privado – pero no tienen porqué ceñirse a ello. "La narración está estrechamente ligada a la acción más que a la elaboración de una historia, un relato o un testimonio" (CABRUJA et al. 2000, p.72). De esta forma, las narrativas no necesitan conformarse como texto único y coherente sino que pueden ser representadas a través de formatos muy diferentes entre sí (algunos de los cuales exploraremos en nuestras corporeizaciones5)). [25]

Finalmente, hay que resaltar como, aunque las autobiografías hayan sido una técnica muy útil para dar a conocer micro historias minorizadas (véase por ejemplo las desarrolladas por BRUSH 1999), la importancia que están adquiriendo puede ser interpretada como una "reinvención del individualismo burgués con otro nombre que rechaza cualquier llamado o esfuerzo de intervenir a favor de 'otras' " (BURMAN 2000, p.56). El problema no se centraría sólo en la idea paternalista de "dar voz" a las minorizadas o subalternas, sino el de imponer una especie de estatus de representatividad declarando la relevancia general de las historias generadas. Historias que, por el carácter humanístico e individualizador de las metodologías cualitativas, tenderían a ser basadas en la constitución de categorías estáticas de individualidades separadas e inherentes. En estas historias, la relación entre diferentes identidades (incluida las de la investigadora y de la investigada), parecería ser sólo aditiva, olvidando el aspecto relacional y constitutivo de las relaciones (BURMAN 2000). La metodología presentada, en el intento de oponerse a esta tendencia, insiste en el carácter de producción colectiva de las narraciones tanto en el caso de que sean fruto del intercambio entre "la entrevistadora y la entrevistada" como en la situación de que se basen en la combinación de materiales producidos en encuentros entre múltiples subjetividades. [26]

Por otra parte, el análisis narrativo toma como objeto de investigación las historias en sí mismas que pueden ser consideradas como una "performance" particular del narrador y que, obviamente, están influenciadas por el tiempo en el que se performatiza esta realidad y por los efectos de la memoria en la reconstrucción del pasado lejano o cercano (RIESSMAN 2002). Pero si

"las investigaciones narrativas parecen haber mermado los trabajos discursivos desde la izquierda (tanto dentro como fuera de la psicología), proveyendo un nuevo léxico para discutir el carácter – socialmente construido – de las experiencias vividas, sin embargo siguen manteniendo algunas ambigüedades sobre modelos de relaciones de poder precisos que gobiernan la intersección entre las narraciones individuales y sociales" (BURMAN 2003, p.106). [27]

El enfoque presentado no se centra en analizar las narrativas individuales o sociales ni en estudiar su formación sino, favoreciendo la producción de nuevas narrativas, quiere configurarse como una acción frente de las relaciones de poder bien enunciadas por BURMAN. De hecho, "como prácticas discursivas, las narraciones no sólo son palabras sino acciones que construyen, actualizan y mantienen la realidad" (CABRUJA et al. 2000, p.68). Estimulando, contribuyendo a la producción de narrativas subversivas situadas y poniéndolas en circulación se pretende ofrecer un ejemplo de la posibilidades de re-crear narrativamente las realidades, de preformarlas colectivamente desde el encuentro de las inteligencias pero también de lo emocional, de lo personal, de lo "irracionalmente acientífico". Las narrativas, como acción conjunta,

"generan resultados involuntarios e impredecibles [...] que generan un entorno organizado [que] no puede ser atribuido a las intenciones de ningunas de las personas participantes en particular. A pesar de ello, cada una de ellas confiere a dicho entorno una cualidad intencional" (CABRUJA et al. 2000, p.70). [28]

2. Primera corporeización: Narrativas de mujeres sobre las relaciones de género en los movimientos sociales

Las reflexiones que se presentan en este contexto son relativas al ejercicio de análisis y producción de la tesis doctoral de Barbara BIGLIA (2005)6) dirigida a analizar las discriminaciones de género como un caso particular de prejuicios culturales que desencadenan conflictos sociales. Se partió de un enfoque que, mirando más allá de lo políticamente correcto, considerara como base de las discriminaciones aquellos miles de pequeños hechos cotidianos que marcan nuestras vidas en la esfera de las relaciones y/o de lo privado considerando que "un análisis micropolítico ofrezca un substrato para formas creativas y no convencionales de organización y lucha política" (MANN 1994, p.31). [29]

Para desarrollar el estudio se restringió el ámbito de análisis al campo de los Movimientos Sociales Mixtos (MS), tanto por razones personales (conocimientos, experiencias, contactos e intereses) como por considerarlo propicio para realizar un estudio de este tipo. De hecho, siguiendo la literatura y las propuestas de los MS se podía esperar que se configurasen como espacios abiertos a las posibilidades de cambio y a la ruptura de las dinámicas de poder. [30]

No obstante se reconocieran y experimentaran los limites materiales que tiene que afrontar una joven investigadora en la realización de su trabajo de tesis (LASER 2002); se consideró fundamental no desatender el hecho de que las elecciones metodológicas son responsabilidad (PUJAL 2003) de la investigadora y se basan por lo tanto en primer lugar en su ontología y epistemología (que establecen el marco de referencia dentro del cual la investigación se pensará, diseñará, enmarcará y producirá) y, sólo en un segundo momento, en las particularidades-necesidades del tema tratado. Consecuentemente, se dedicó una parte importante del trabajo a repensar y explicitar cuestiones ontológicas y epistemológicas que llevarían a la elección y definición de metodologías especificas y técnicas de recolección y análisis de la información. Así, se realizó un desplazamiento metodológico desde la praxis de la investigación-acción hacia la de la investigación activista feminista, una propuesta personalizada a partir de un conocimiento colectivo inscrito en el diálogo entre muchas fuentes de conocimiento experto y vivencial y que se ha concretizado en la definición de once supuestos básicos a respetar en el proceso de investigación (para una enunciación y explicación de los mismos véase BIGLIA, BONET & MARTÍ 2006; BIGLIA 2007). [31]

El trabajo empírico se basó en primer lugar en la elección de centrarse sólo en la voz de subjetividades que se sientan "mujeres"7). Así mismo, se decidió asumir un posicionamiento estratégicamente situado (HARDING 1996; HARAWAY 1995), desde dentro. O sea, la investigadora no realizó un trabajo sobre grupos que le eran ajenos para intentar mantenerse neutral e imparcial, sino que trabajó con movimientos afines a su práctica activista. No obstante, desde un buen principio, se vivió la dicotomía entre el hacer investigaciones desde dentro o desde fuera como forzada y limitante. De hecho, el posicionamiento que se asumió podría ser más bien definido como borderline (BIGLIA & ZAVOS 2005) en el sentido que se iban habitando espacios propios como activista pero desde un rol de investigadora "académica" situándose siemprea caballo entrelos dos mundos. Finalmente, se quiere remarcar que se prestó mucha atención, tanto en la fase de diseño de la investigación, como en su puesta en práctica, al intento de no recrear otredades (BIGLIA & SAN MARTIN 2005; HOOKS 1990). Por esto se consideraron las participantes como activas y agénticas dejándose sorprender por ellas e intentando que nuestras previsiones no se configurasen como profecías que se autodeterminan. Para la recolección de datos se elaboró y pasó un cuestionario on-line8) y se realizaron 32 entrevistas en profundidad a activistas residentes en los estados español, chileno e italiano. [32]

Las informaciones recogidas a través del trabajo de campo se han configurado como un conjunto extremamente rico y articulado desde el que partir nuevamente en este viaje de investigación que lleva a la necesidad de aproximarse tímidamente al arte de contar cuentos. Para hacerlo, en el intento de poner en práctica la objetividad feminista (HARAWAY 1995) fue necesario acercarse a las informaciones recolectadas escogiendo y definiendo métodos y técnicas de trabajo diferenciadas de la manera más rigurosa posible. Para respetar la heterogeneidad e interés de las informaciones, algunas de ellas han sido re-tomadas en consideración con más de una técnica para resaltar sus diferentes matices. [33]

Así, el análisis descriptivo de los datos cuantitativos del cuestionario ha sido particularmente útil para ejemplificar los debates y las inquietudes resultantes del análisis más cualitativo, mostrando por ejemplo que según la mayoría de las 84 mujeres que contestaron al cuestionario en los MS se dan diferencias de género en cuanto a liderazgo, patrones de comunicación y de escucha así como practicas discriminatoria en lo público y en lo privado (BIGLIA 2003b). Contemporáneamente, los resultados del este análisis descriptivo han servido para confrontar las propuestas teóricas con datos empíricos y han sido particularmente estimulantes revelando situaciones que no habían sido consideradas con anterioridad. Por ejemplo, hicieron patente la contradicción identitaria que las activistas consultadas mantenían respecto a sentirse "cercanas al feminismo" y en participar en un MS que consideran discriminatorio. Esta contradicción supone un interesante punto de partida para iniciar un acercamiento hacia las cuestiones de la identidad y subjetividad de las militantes (para este análisis véase BIGLIA 2003b). [34]

Finalmente, el análisis de estos datos cuantitativos ha puesto en evidencia algunos elementos a profundizar en las entrevistas y se ha constituido como punto de partida para reuniones en Movimientos Sociales sobre temáticas específicas o debates abiertos, como el que se ha desarrollado alrededor de la temática de los maltratadores políticamente correctos (BIGLIA & SAN MARTÍN 2007). [35]

Por otra parte, con el fin de reconocer la experticia de las protagonistas de la investigación, se mencionaron9) sus palabras como citas de valor equipolente a las de las teóricas, ya que ambas proponen un análisis parcial y situado10). [36]

Finalmente, y de particular interés en el contexto de este artículo, se definió el método de la construcción de las narrativas cómo práctica de acercamiento a las informaciones recolectadas. De acuerdo con la idea que "Es necesario ser sensibles a las opiniones personales, dar cuenta de las temáticas emergentes y rebuscar (research)11) el material para desarrollar una teoría adecuada y fundamentada" (TINDALL 1994, p.145) se ha configurando la metodología de análisis de datos según los principios de las teoría fundamentada, o sea, haciendo que la metodología surgiera desde las "sugerencias que la informaciones recolectadas estaban ofreciendo" en lugar de escoger a priori una metodología de análisis preconcebida. Obviamente este proceso ha sido espurio, contaminado por otras prácticas de análisis y por las visiones epistemológicas mencionadas con anterioridad. [37]

Así se han definido dos técnicas narrativas cuyo uso conjunto, aunque aparentemente contradictorio, quiere resaltar como todo conocimiento es colectivo, y dar cuenta de una complejidad irreducible a una sola visión o expresión de la realidad. [38]

2.1 La técnica del patchwork

En un primer momento se organizaron las respuestas a la pregunta abierta del cuestionario12) en categorías creadas a partir de su lectura, pero se hizo rápidamente patente que el simple análisis categorial iba a hacer perder muchas de las interesantes informaciones contenidas en las palabras de las mujeres. Se decidió por lo tanto utilizar todo el material encadenando las respuestas de las mujeres en seis narrativas colectivas. Cada una de estas narrativas estaba constituida por las respuestas pertenecientes a la categoría que describe. Así se crearon los patchwork; readaptación a los textos escritos de los que nuestras abuelas hacían con las telas. [39]

La presentación de estas primeras narrativas colectivas se hizo sin mantener la diferenciación entre las respuestas de diferentes mujeres para subrayar la continuidad del discurso y difuminar la importancia de la individualidad que lo pronunció. Como ejemplo de la aplicación de esta técnica presento aquí la narrativa D que he nombrado Estrategias para ambos sexos compuesta por la opinión de 9 activistas que proponen:

"Es necesario ver que, debajo del sexo, todas-os somos iguales; resulta por esto fundamental debatir y analizar la problemática conjuntamente así como poder gozar de una educación no sexista. El sexismo sólo se puede evitar por una misma, y una de las fases fundamentales para ello es reconocerlo. Algunas estrategias concretas pueden ayudarnos en este proceso: aprender a escuchar a l@s diferentes, cuidar que tod@s puedan hablar en las reuniones con la misma frecuencia, intercambiarse los conocimientos prácticos sobre las tareas generizadas y respetar y valorizar formas de hacer política que no sean estereotipadamente masculinas. Así mismo, habría que compartir las dificultades personales en relación al grupo y organizar asambleas coordinadas por un/a moderador/a en rotación aplicando la práctica del consenso compartido" (BIGLIA 2003b, p.14). [40]

El no mencionar la autoría de cada afirmación individual permite crear una narrativa "ficcional", que puede configurarse como expresión de un conocimiento colectivo. Además, la uniformidad que asume la narrativa, facilita fijar la atención en el discurso en lugar de hacer interpretaciones sobre los sujetos individuales que las han realizado. De esta manera, se reduce el efecto de representación de los sujetos típico de las investigaciones sociales. [41]

En otro punto de la tesis, en el que se analizan las posturas de las entrevistadas respecto al definirse como feministas13) se ha decidido aplicar esta técnica mencionando los pseudónimos de las autoras de cada frase. Un extracto de las narrativas así construida es el que sigue. Las palabras entre paréntesis cuadrados son conectores insertados para que la narrativa en su conjunto tuviese un sentido más completo:

"Revindicar derechos de mujeres siempre claro (Marta), no la lucha […] para hacerse iguales al hombre, sino para devenir alguna otra cosa (GrIt). [lo que más me gusta del feminismo] es el darte cuenta de ti misma, de tu cuerpo, de cómo hacer para transformar ciertas cosas (Roberta). [Por esto el feminismo para mi ha significado] haber empezado a pensar en mis contradicciones, en lo que tenía que soportar no obstante no me daba cuenta, en la manera como vivo en el mundo como mujer, así como en lo que yo como mujer tengo de bonito y de fuerte (Federica)". [42]

Se ha tomado esta elección, por un lado en homenaje al análisis diferencial que el capítulo en el que se enmarcaban proponía pero, sobre todo, para experimentar diferentes formas de poner en práctica la técnica de la construcción de narrativas con el patchwork. De esta manera la narrativa colectiva mantiene la autoría de cada afirmación y esto, si bien tiende a reducir la unidad del escrito, ayuda a no uniformar las respuestas de las participantes y a no homogeneizarlas en un conjunto ficticio. Así, de alguna manera, esta narrativa es más fiel a los datos que la anterior y permite reconocer más explícitamente la agencia de las participantes pero, contemporáneamente, tiende a configurarse como más representacionista y se reduce la valorización del conocimiento colectivo. [43]

Esta pequeña experiencia ha mostrado como las dos aplicaciones son igualmente valiosas y que en el momento de decidir como o porqué se usa una u otra variante hay que considerar los efectos y los significados que cada elección conlleva. Para presentar un anàlisis comparativo más detallado sería interesante seguir experimentando el uso de estas técnicas. [44]

2.2 La técnica de las narrativas discontinuas, a múltiples voces

Otra forma de construcción de las narrativas se ha implementado sin construir un texto único y continuo sino dejando que las diferentes voces que aparecen en él mantengan su autonomía. De esta manera se intenta no homogeneizar las propuestas realizadas, no tratarlas como expresión de un pensamiento único sino mostrar que se puede ser in-coherente o expresar puntos de vistas diferentes en un mismo discurso. A mi entender, esta forma de construcción de narrativas es extremadamente potente y debería de ser realizada más a menudo también como práctica académica, como interrelación y debate entre las diferentes voces tal como, por ejemplo, se experimentó en ZAVOS, BIGLIA y HOOFD (2005). [45]

Estas construcciones narrativas permitieron ofrecer espacio a las protagonistas para que hablaran directamente de las maneras en las que las mujeres pueden relacionarse tanto en la lucha feminista, como en los contactos diarios con los hombres, discursos poco explorados en las teorizaciones feministas (HOOKS 2000). Se ha intentado sacar a la luz y hacer dialogar prácticas de resistencia y subversión llevadas a cabo en la cotidianidad de espacios compartidos. [46]

Para ejemplificar la aplicación de esta técnica se presenta aquí un extracto de la narrativa producida analizando las razones que llevaron las entrevistadas a participar en los MS. Ellas subrayaron que su primer interés no se debe a un análisis teórico o racional sino a emociones y sentimientos personales que han expresado de esta manera:

"Ha sido el socializar mi rabia, mi indignación, mis ganas de cambiar que seguramente ha influenciado en mi militancia. En los '70 se decía que el personal es político y con esto para mi se quería significar (o por lo menos yo lo entendía así) que cada individuo, en tanto que ser social es 'responsable' de lo que ocurre a su alrededor, porque cada una de sus acciones tiene consecuencias en quienes les rodean. (Silvia)

Mi tarea como indígena, mi responsabilidad como indígena, mi deber como mapuche viviendo en la ciudad en una comunidad es asistir a la comunidad. (Marina)

Yo en mi manera de ser militante he partido siempre de lo que era mi modo de pensar, mi modo de vivir, desde lo que soy y yo, soy una mujer. (Federica)

Lo personal es político, lo político es personal [...] para los hombres puede que esta [sea] aun una fractura [...] dicen esto es mi personal y esto mi público, [no consiguen juntar las dos partes] ¿no lo consiguen o no lo quieren? No lo quieren ... o quizás inclusive queriéndolo ... (Gr1It)" [47]

2.3 Técnicas narrativas, métodos narrativos

Tal y como le ocurrió a ROSENBLATT (2002) "Cuando escribo sobre las investigaciones con entrevistas cualitativas, hay nuevamente una difuminación de la barrera entre ficción y hechos" (p.901). Sin embargo, en el proceso presentado las narrativas no se han configurado sólo como una metodología de aproximación a los datos; la tesis entera se ha constituido como un cruce de narrativas. Narrativas que tienen un carácter construido y constructor y se prefiguran como un dispositivo en el que se entrecruzan la dimensión relativista, su creación en la acción conjunta y su carácter pragmático (CABRUJA et al. 2000). La creación-definición de narrativas es una toma de agencia especialmente en el momento en el que éstas se autoconstituyen como alternativas a las (meta)narrativas dominantes. Su carácter productivo y potencialmente político viene resaltado con el reconocimiento de su parcialidad (debida al posicionamiento situado de quienes las producen) y su temporalidad (abierta a ser modificada con el pasar del tiempo). [48]

Se quiere subrayar el carácter constituido, constituyente, parcial, político y procesual de las narrativas que se presentan; como afirman PUJOL, MONTENEGRO y BALASCH "Desde una perspectiva corporeizada, se enfatiza el carácter productivo de la relación constituida durante el proceso de investigación. La articulación con personas, discursos y prácticas […] es en sí misma productora de conocimiento"(2003, pp.65-66). De hecho, el interés prestado a las relaciones formales e informales ha sido unos de los ejes centrales durante todo el trabajo empírico así como durante la escritura de la tesis. [49]

Por esta razón y, de acuerdo con los "principios" de la investigación activista feminista (BIGLIA 2007) ha sido indispensable mantener una actitud difractante durante todo el proceso de la tesis y estar dispuesta a dejarse modificar por la misma. Esta abertura, por ejemplo, es la que ha permitido ver la necesidad de definir una metodología ad hoc como la presentada y, contemporáneamente, ha hecho redefinir varias veces los objetivos de la tesis durante el proceso de la misma. Por otra parte, reconocer que los "resultados" no representan una propiedad privada inalcanzable sino que son producciones colectivas que las colectividades tienen que poder conocer y analizar independientemente de la investigadora. Práctica frecuentemente negada mediante el orden de autoría14) así como a través del mandato de individualidad en los ritos de paso de la tesis. Mandato, por otra parte, imposible de cumplir en tanto que el "pensamiento individual" en estado puro no existe y, aun si existiera, sería limitadamente autoreferencial y por lo tanto insignificante. Siguiendo esta consideración, en esta investigación se ha reivindicado la influencia que, por el simple hecho de vivir y relacionarme con las demás personas, he tenido – y espero seguiré teniendo –, así como en todos los que son "mis" pensamientos (ideas originales incluidas). En este quehacer no se pretende negar la responsabilidad que se mantiene con las otras subjetividades implicadas en el proceso de investigación sino evidenciar la presencia de la subjetividad de la investigadora en el mismo. Se quiere además remarcar cómo la idea misma de esta tesis es deudora del trabajo autoreflexivo realizado en estos años por parte de muchos colectivos de activistas así como de varias producciones teóricas. Por último, este proceso se declara inconcluso para remarcar la posibilidad – y esperanza – que algunas de las narrativas producidas en él sean re-analizadas o tomadas como punto de partida para estimulantes nuevos debates o trabajos. De acuerdo con la idea que "Existe siempre una brecha entre los sentidos que se producen en la investigación y las narraciones escritas al respecto, esta brecha es el espacio para que la lectora introduzca su propia comprensión de la temática presentada en el texto" (PARKER 1994a, p.12). [50]

En el intento de realizar un ejercicio de difracción a través del cruce espurio de prácticas informadas por la reflexividad se han estimulado elementos que pudiesen ser útiles para favorecer la criticabilidad del trabajo realizado proponiendo, por ejemplo, un pequeño escrito autoetnográfico15) "género que sugiere de manera innovadora cómo, en algunos casos, escribir y pensar sobre sí mismas, es académicamente iluminante" (NOY 2003, p.3), así como la realización de un análisis crítico de las elecciones tomadas siguiendo los "principios" de la investigación acción feminista y las claves de lectura críticas propuestas por BHAVNANI (1993). En este ultimo apartado me pregunté ¿Cómo encajan las elecciones metodológicas/ técnicas con los postulados de la investigación activista feminista?; ¿Se enmarca esta investigación dentro de los planteamientos feministas? Evidenciando como uno de los problemas claves al cual no he sabido dar una respuesta satisfactoria en mi trabajo es a como atender la tensión entre la necesidad de no homogeneizar subjetividades detrás de un genérico sujeto mujer (privilegiado) (HOOKS 2000) y, contemporáneamente, seguir utilizando la inscripción de género como identificación estratégica en la lucha contra las discriminaciones (SPIVAK 1998). [51]

3. Segunda corporeización: "Trayectorías de exclusión social"

Tal y como hacíamos referencia al inicio, la exploración del uso de narrativas como método de investigación se desarrolló de forma paralela en dos procesos de investigación distintos (una tesis doctoral y una investigación) que conforman las dos corporeizaciones presentadas. El uso de las narrativas de la primera corporeización, inspiró en parte la segunda, generando un diálogo metodológico entre las autoras que hemos pretendido reproducir en este artículo. Optamos por incluir esta segunda corporeización, para ilustrar como un uso distinto de la técnica narrativa (centrado en el relato singular en vez del cruce de voces) puede ser relevante para el estudio de aquellos procesos en que interviene la temporalidad vivida como dimensión explicativa. [52]

Las reflexiones que presentamos en este apartado surgieron del análisis de los datos recolectados en una investigación de campo que consistió en la realización de veintiuna entrevistas semiestructuradas desarrolladas en cuatro poblaciones catalanas entre septiembre y diciembre de 2004. Este trabajo fue dirigido por Joan SUBIRATS y llevado a cabo por Jordi BONET, Anna OBRADORS, Aina GALLEGO y Marta FERNANDÈZ – miembros del área de Exclusión Social del IGOP (Institut de Govern i Polítiques Públiques) de la UAB – que contactaron con sus interlocutores a través de conversaciones previas con técnicos de la red de servicios sociales, animadores comunitarios, profesores de instituto de enseñanza secundaria y redes informales de los propios integrantes del equipo. El tiempo dedicado a la entrevista osciló entre dos y cuatro horas y algunas de ellas se alargaron dos sesiones. El diálogo se estableció a partir de un guión previo diseñado específicamente para cada caso y su desenlace no adoptó una forma estandarizada, sino que las temáticas afrontadas fueron apareciendo y desapareciendo en función del transcurrir de la conversación. [53]

De acuerdo con FONTANA y FREY (2003) concebimos la entrevista como un proceso de negociación y construcción compartida de significados a partir de la interacción producida a través de un diálogo entre el entrevistador y el interlocutor en un contexto determinado. Así mismo, se procuró que las entrevistas se desarrollaran en un contexto familiar que facilitara la relación asumiendo que, tal como postula la investigación feminista (FONTANA & FREY 2003), la subjetividad del investigador y su adscripción a un género, etnia o clase social no desaparecen detrás del magnetófono, sino que intervienen directamente en la producción textual de significados, por lo que el resultado final no es atribuible únicamente a la experticia de la investigadora, sino que es construido dialógicamente, como todo proceso de investigación es fruto de una autoría compartida. [54]

Tras la trascripción íntegra de los materiales, se optó por su textualización a fin de reconstruir el sentido de las trayectorias biográficas de las personas entrevistadas. A diferencia de la corporeización anterior que utilizaba el procedimiento de narrativas cruzadas a partir de las palabras de diferentes subjetividades, en esta corporeización se optó por mantener la singularidad de las distintas voces, generando relatos unitarios de manera que el texto resultante reconstruyera las distintas trayectorias de exclusión y fuese su lectura secuencial la que las armonizara en un texto coral. El motivo de esta decisión fue la necesidad de evidenciar la relevancia del eje temporal (sucesión de estadios y experiencias vitales) como dimensión explicativa de los procesos de exclusión social. En este sentido, pese a las concomitancias con la primera corporeización, consideramos que su ilustración nos ofrece una aproximación distinta, opción por mantener la unicidad del relato, pero dialogante con la primera, acerca del uso y potencialidad de las narrativas como técnicas de investigación psicosocial. [55]

Para empezar nuestro actual camino discursivo y justificar las decisiones metodológicas de aproximación a la temática objeto de estudio se hace indispensable resaltar claramente la diferenciación conceptual que establecemos entre pobreza y exclusión social. Quienes privilegian el concepto de pobreza como variable explicativa, al estar estrechamente relacionada con el nivel de renta, consideran que ésta es un fenómeno cuantificable. En este sentido, el debate gira alrededor de dónde situamos el umbral de pobreza y cómo construimos los indicadores específicos, sin cuestionar el hecho que la población pobre se puede contar. A su vez, quienes realizan una aproximación de orden cualitativo partiendo del paradigma de la pobreza, la consideran como un estado que genera sus propios vínculos y patrones homogéneos; llegando a postular la existencia de una cultura de la pobreza (LEWIS 1964), criticada sucesivamente por su carácter esencializante (PUJADAS 1992) que supone que es posible deslindar a partir de estudios de caso cuáles son los aspectos analíticos generalizables de la pobreza. Básicamente se considera que la población pobre se puede explicar16). [56]

Sin embargo, si optamos por el paradigma de la exclusión social, como es el caso de la presente investigación, estos presupuestos metodológicos se nos revelan como inadecuados. La eficacia del método cuantitativo se ve limitada por la multidimensionalidad y multifactorialidad del fenómeno, lo que complejiza la construcción de indicadores (que no pueden pivotar exclusivamente sobre el ámbito económico). Este condicionante del objeto de estudio implica que no podemos privilegiar una única aproximación cuantitativa a la exclusión social, sino que todas devienen contingentes y aproximativas en función de los objetivos que fijemos. Si optamos por una aproximación cualitativa, ésta no puede pretender explicar la exclusión a partir de un estudio de caso, dado que no existe una esencia de la exclusión ni un conjunto poblacional delimitable que podamos definir cómo "los excluidos" y del cuál podamos deducir la existencia de patrones homogéneos. En otras palabras, la sustitución del concepto de "estado" vinculado al paradigma de la pobreza por el de "proceso dinámico" asociado a la exclusión, nos impide suponer la existencia de una cultura homogénea e inferir del estudio de casos patrones comunes generalizables al conjunto del colectivo; a lo sumo, dado el carácter heterogéneo, fragmentario y discontinuo que presentan las distintas situaciones podemos apuntar la existencia de perfiles de exclusión social, entendiendo con este concepto "las condiciones específicas de desigualdad, precariedad o desventaja acumulada que se producen con frecuencia en ciertos segmentos de población o colectivos concretos." (SUBIRATS 2005, p.7) [57]

El abordaje de la exclusión supone así un reto epistemológico y metodológico que hemos intentado afrontar a partir de un cambio de mirada acorde al giro interpretativo desarrollado en las ciencias sociales, un cambio de orientación que problematiza el ideal positivista basado en la creencia que sea posible explicar de forma causal las leyes que rigen el orden social (de manera análoga a como la física newtoniana explicaba el cosmos). Este giro nos lleva a rehuir la pretensión de ofrecer una definición esencialista de qué entendemos por exclusión social, y desarrollar, en cambio, un ejercicio de interpretación que, partiendo de nuestra mirada situada y responsable (HARAWAY 1995), intente romper la dicotomía sujeto de investigación-objeto investigado. [58]

Con el objeto de profundizar en nuestra mirada caleidoscópica acerca de la exclusión social nos propusimos abordar el estudio de distintas trayectorias de vida a fin de comprender la pluralidad de itinerarios vitales que pueden conducir a situaciones de exclusión social. El método biográfico, herramienta de estudio de situaciones de exclusión social con una larga historia que cabe remontar a la tradición de la Escuela de Chicago, se nos reveló una herramienta adecuada por su capacidad de situar los acontecimientos en un orden espacio-temporal que permitiera visualizar los factores de ruptura y acumulación que han marcado cada uno de los itinerarios. [59]

Sin embargo, no quisimos considerar nuestro material únicamente como relatos de vida, ya que nos parecía que presentar la transcripciones literales de las entrevistas podía obscurecer las interpretaciones realizadas por nuestra parte; pero tampoco nos interesaba construir historias de vida, en cuanto queríamos resaltar que las palabras de las subjetividades investigadas eran suficientemente valiosas sin la necesidad de su corroboración a través de informaciones provenientes de otras fuentes, por lo que decidimos no hacer uso de documentación adicional para completar el texto. Con estas premisas nos acercamos a la metodología de la construcción de narrativas a través de la técnica de las "narrativas biográficas". [60]

3.1 La técnica de las narrativas biográficas

Esta técnica se concreta en la producción de relatos modulados en los que las narraciones del entrevistado son moduladas a través de las preguntas y de los intereses del investigador, por esta razón son relatos que se centran en un(os) aspectos específicos de la vida del sujeto entrevistado que no tienen porqué coincidir con los aspectos en los cuales se centraría una narración espontánea. La ventaja es que a través de la modulación es posible obtener narrativas de diferentes sujetos que tienen como punto focal los mismos aspectos. En nuestro caso especifico los resultados narrativizados (o sea textualizados en forma de narrativa continua en la que las preguntas de y las respuestas se funden en un único texto) han de entenderse como reconstrucciones significantes de las trayectorias de vida marcadas por situaciones de exclusión social obtenidas mediante la técnica de entrevista. La novedad de esta aproximación no reside en el uso del método biográfico para el análisis de las trayectorias de exclusión, que ya ha sido recientemente utilizado en distintas monografías aparecidas en el estado español (por ejemplo LEMKOW, TEJERO & TORREBADELLA 2000), sino en dar mayor realce a la exposición de los relatos recopilados, frente al momento explicativo para, tal y como hemos expuesto anteriormente, abrir el círculo de la interpretación a la lectora. En este sentido nuestra inspiración inicial fue la obra "La miseria del mundo" de Pierre BOURDIEU (1999) pero hemos preferido ofrecer los casos en forma de narrativas individuales en vez de realizar selecciones de las transcripciones obtenidas. [61]

Usando esta técnica hemos producido once narraciones, presentadas en nuestro libro (SUBIRATS 2006) como relatos paralelos a fin de preservar su singularidad y mantener la unidad de sentido. Ellas nos muestran distintas reconstrucciones de cómo son percibidas las trayectorias de exclusión social por parte de las subjetividades que las han vivido. [62]

Hemos de evidenciar como en el proceso de análisis la producción de narrativas constituyó el momento más complejo y discutido, en tanto que no existe ninguna receta especifica para su desarrollo, sino que depende de la capacidad del "narrativizador" para rescribir el texto de la entrevista con el objeto de intentar reconstruir el sentido del informante, organizándolo y transformándolo a fin de que sea accesible para el lector. Por ejemplo, la transcripción original de la entrevista a Ana María17) era una sucesión de respuestas cortas, reiteraciones y saltos temporales cuya publicación literal hubiera desorientado al lector. El trabajo de textualización consistió en eliminar las preguntas del entrevistador, ordenar la serie temporal, reconstruir los acontecimientos, enfatizando aquellos que por el tono y el contexto se consideraban más relevantes para la entrevistada y reconstruir estos elementos en un texto que reflejara de forma verosímil (registro, estructura gramatical y estilo) su discurso sin perder legibilidad. En este sentido, la construcción de la narrativa supone siempre una ficción, ya que no busca representar fielmente la realidad, sino reconstruirla a fin de que pueda comunicarse la experiencia del testimonio surgida de la realización de la entrevista. Hemos escogido un fragmento de la narrativa de Ana Maria para ilustrar la composición final:

"Al casarme me fui a vivir a casa de mi suegra. Trabajaba en los mercados vendiendo ropa. Me venían a buscar a las seis de la mañana y no volvía hasta las seis de la tarde. Me deban mil pesetas y con estas tenía que apañarme, almuerzo, comida y cena. Tengo que reconocer que la mujer que me acompañaba en los mercados fue como una madre para mí. Me daban siempre muchas cosas: carne, pescado, otras cosas. Cada día íbamos a un sitio distinto. Tenía que mantener a mi marido, a mis hijos y a mí. En cuarenta y cuatro años mi marido no ha trabajado nunca, quizás una o dos veces. Siempre me pedía dinero, porqué su madre acostumbraba a dárselo con dos o tres besos: 'Toma mi hijo, toma mi hijo' " (SUBIRATS 2006, p.59). [63]

Coherentemente con los objetivos de la investigación, en la elaboración de las narrativas hemos hecho especial hincapié en el aspecto procesual, remarcando los factores de discontinuidad y acumulación que afloraban de las distintas trayectorias de vida. Así, la narrativización no consiste únicamente en maquillar el lenguaje oral para aumentar su legibilidad manteniendo consonancia con el registro verbal del interlocutor, sino en desarrollar un proceso de interpretación, en que hablante y narrativizador intervienen como sujetos productores de conocimiento. [64]

Acorde con esta perspectiva interpretativa, hemos querido diferenciar la producción de narrativas del debate positivista acerca de la verdad contenida en los testimonios (entendida como correspondencia con los hechos acontecidos). Nuestra decisión a este respecto ha sido rehuir el verificacionismo y mantener en la narrativización las contradicciones e incongruencias temporales que aparecieron en las entrevistas, no con voluntad estigmatizadora, sino a fin de mostrar que estas contradicciones son el reflejo de que nuestras identidades que no son estables ni congruentes, sino contradictorias y en constante proceso de redefinición (TIERNEY 2003, p.309). Así, desde una perspectiva socioconstruccionista la verificación de los hechos recogidas en las narrativas tiene menos importancia que la comprensión de los cambios de significado por parte de los individuos concernidos y como estos son localizados histórica y culturalmente (KOHLER 2002, p.697). [65]

4. Entrelazando experiencias, apuntes conclusivos

En el camino discursivo realizado en esta presentación hemos querido ahondar en la posibilidad de repensar metodologías de análisis de informaciones psicosociales que nos permitan superar los límites de las propuestas positivistas y contemporáneamente intenten aproximarse a unas definiciones rigurosas y epistemológicamente coherentes de prácticas que engarcen con la propuesta de objetividad feminista de Donna HARAWAY a partir de la generación de conocimientos situados y conversaciones compartidas, ofreciéndonos elementos para repensar formas de validación post-positivista del conocimiento colectivo. [66]

En primer lugar cabe destacar como nuestras corporeizaciones han ido informándose mutuamente; de hecho, las autoras de este articulo hemos "coinventado" la utilización de las narrativas como metodología en trabajos paralelos sobre los cuales hemos mantenido conversaciones informales y revisiones recíprocas. Este proceso no ha sido programado, o sea, no había una intención previa de colaboración para la definición de esta nueva utilización de las narrativas sino que, las inquietudes que nos han suscitado las informaciones recolectadas en nuestras investigaciones, conjuntamente con la convicción de que, aunque todo conocimiento sea colectivo, una práctica que ahonde en la producción de saberes colectivos nos ofrecerá unos resultados muchos más ricos y articulados del pensamiento científico de autor(a), nos han llevado a la definición de esta propuesta. [67]

Así queremos subrayar como en ambos casos el propósito de trabajar las entrevistas a través de la producción de narrativas no fue previo al desarrollo del trabajo empírico, sino una decisión metodológica posterior, tomada a partir del análisis preliminar de los interesantes datos aportados por el mismo. Consideramos este elemento como positivo pero hemos de evidenciar que no se encuentra exento de limitaciones. De hecho, el proceso de producción de narrativas, ha contado con un material de partida muy variado, que no había sido recolectado con la intención de narrativizarlo, con lo cual informaciones potencialmente relevantes no siempre han sido indagadas de manera suficiente. [68]

Sin embargo, consideramos esta experiencia extremadamente positiva y creemos que a partir de los trabajos realizados podemos explorar las potencialidades de la práctica de producción de narrativas como método de investigación. Queremos remarcar, a modo de conclusión, algunos elementos por los que consideramos que la inclusión del método de construcción de narrativas en los espacios de producción científico-académica pueda ser particularmente relevante, esperando que susciten un debate y unas críticas que nos permitan volver a replantearnos sus potencialidades y límites. [69]

Destacamos como el poder que han adquirido los saberes científicos en la sociedad en que vivimos es impresionante así, las instituciones científicas devienen "productoras de versiones políticas de la realidad que se consideran no discutibles por los profanos, [...] productoras de verdad" (CRESPO 2003, p.22). En palabras de Sandra HARDING "[e]n las culturas modernas ni dios ni la tradición gozan de la misma credibilidad que la racionalidad científica. […] la historia que la ciencia hace de sí misma aparece como una especie de mito de los orígenes" (1996, p.16). La revalorización de las palabras de subjetividades excluidas de las élites académicas dentro de espacios de producción de conocimiento científico es una práctica que a nuestro entender puede llevar al enriquecimiento de los puntos de vista sorteando así las prescripciones de immodificabilidad, naturalidad y intocabilidad del mito del origen de la ciencia. [70]

Las narrativas no ahondan en la fijación de verdades, configurándose como práctica que desarticula por sí misma algunos de los presupuestos de la cientificidad moderna pero, quizás justamente por esto, a nuestro entender, pueden aportar un valor añadido no desechable. De hecho, lo que diferencia al método narrativo del método historiográfico, no reside en corroborar si los hechos sucedieron tal como la persona los narra (en base a unos datos supuestamente más objetivos que las palabras y los recuerdos de quienes nos los cuenta), sino en la interpretación que el encuentro entre diferentes subjetividades generan de forma dialógica acerca de su trayectoria vital. Lo que en un principio podría parecer un obstáculo, constituye una riqueza, un campo de posibilidades de interpretación y análisis que nos aproxima a la cotidianidad de estas subjetividades, cómo reconstruyen su vida pasada y la rearticulan en el momento presente. Se reconoce así la agencia de las personas con las cuales las técnicas de la investigación trabajan sin oscurecer sus potencialidades y sus voluntades. [71]

Sería un ejercicio de ingenuidad y de presunción, pretender que con la presentación de las narrativas se "dé voz a las sin voz". Tal como ha puesto de relieve SPIVAK (1988), no podemos dar voz a lo subalterno sin llevar a cabo un ejercicio de suplantación, o sea una forma más sibilina de colonizar al "otro en cuanto otro" que invisibiliza la relación de poder entre sujeto investigador y sujeto investigado. Reconocemos que todo proceso de investigación constituye una relación de poder, que debe ser asumida a fin de problematizar nuestros sesgos y adoptar una disposición difractante sobre el conjunto del proceso. Sin embargo, consideramos que la posibilidad de construir narrativas, puede servir para proyectar luz sobre experiencias de vida y opiniones frecuentemente invisibilizadas, lo que nos parece un aliciente suficiente como para considerar valiosa esta metodología. [72]

Con la definición y presentación del método de construcción de narrativa nuestro objetivo es ofrecer un instrumento más para el enriquecimiento de la mirada poliédrica de la investigación social partiendo de la revalorización de las palabras de sus protagonistas. Consideramos que la presentación de las distintas narrativas es útil a fin de aumentar la comprensión de los fenómenos estudiados. Por otra parte, creemos que puede servir para interpelarnos sobre las realidades sociales desde una perspectiva no cosificadora, no objetivante y no victimizadora. Para nosotras la construcción de las narrativas es una metodología que hará que tanto investigadoras como lectoras se vean interpeladas directamente por las protagonistas, removiendo así nuestras seguridades frecuentemente protegidas por las cortinas de la objetividad o, mas recientemente de la relatividad tout court. [73]

Notas

1) Este artículo es la reelaboración de la ponencia presentada en el la IX Congreso FES (Barcelona 2007), Grupo de trabajo sobre Metodología coordinado por el Dr. Miguel S. VALLES. Agradecemos al Dr. VALLES la confianza mostrada y los comentarios a nuestro trabajo original. <regresar>

2) Siguiendo a Maria PUIG DE LA BELLACASA (2001), vemos como el análisis epistemológico feminista, puede ser identificado como producción de "saberes políticos"' de carácter colectivo para dar cuenta de la errónea correlación de los análisis propuestos en un intento de buscar nuevas "leyes"' para identificar la ciencia como tal y, contemporáneamente, evidenciar sus aspectos de re-construcción de los procesos de negociación que marcan todas las construcciones y representaciones humanas. <regresar>

3) "La responsabilidad moral tiene que ver con el quien, la responsabilidad política con el de qué nos hacemos cargo" (PUJAL 2003, p.135). <regresar>

4) Otro ejemplo el de ROSENEIL (2000, p.8) que "[a] través de las historias individuales de las mujeres [ha] intentado contar la historia de la colectividad de Greenham, dar a las lectoras la sensación de Greenham, y desarrollar un análisis del feminismo queer en Greenham, del compromiso de Greenham con el feminismo y la política radical". <regresar>

5) Siguiendo la propuesta de la feminista Rosi BRAIDOTTI (1994, p.30) utilizamos el termino corporeizaciones para referirnos a procesos en los que teoría y practica, material e inmaterial se funden superando la dicotomía entre lo natural (el cuerpo) y lo cultural (la tecnología). La importancia de mostrar prácticas de corporeización reside en entender el feminismo como "actividad que tiene por finalidad la articulación de las cuestiones de la identidades de género, individual y corporeizada, con temas relacionados a la subjetividad política, conectando ambas con los problemas del conocimiento y de la legitimación epistemológica". <regresar>

6) Realizada gracias al apoyo de la Agencia de Gestió d'Ajuts Universitaris i de Recerca de la Generalitat de Catalunya y a la Fundació Jaume Bofill. <regresar>

7) Independientemente de su sexo biológico. Para una justificación más amplia de esta elección se remite a BIGLIA (2003b). <regresar>

8) El formulario incluía tanto preguntas de respuesta múltiple como una pregunta abierta. <regresar>

9) De manera similar a como lo hizo en su tesis doctoral Rose CAPDEVILA SOLÁ (1999). <regresar>

10) Además, en el contexto específico de este trabajo es extremadamente complicado y ficticio crear una separación entre teóricas-académicas y activistas. De hecho la mayoría de las académicas que trabajan sobre estas temáticas son también activistas y, la mayoría de las activistas entrevistadas, tienen un óptimo background teórico (muchas veces generado a través de procesos de autoformación). <regresar>

11) El juego de palabras en inglés inserto en el término research, que se refiere al doble proceso de investigación y re-búsqueda, lo consideramos intraducible al castellano. <regresar>

12) Si bien 84 activistas rellenaron el cuestionario, sólo 32 de ellas decidieron contestar a la pregunta abierta y optativa: "Si tienes alguna sugerencia sobre estrategias para reducir el sexismo en los MS por favor, escríbela brevemente. Así mismo si puedes apunta eventuales estrategias que han proporcionado reducción o aumento de sexismo en tu MS." <regresar>

13) Véase el capítulo "Hibridaciones frente a diferencialismo" en BIGLIA (2005) <regresar>

14) "Construcción que se hace en torno de la figura del autor o de la autora como portadora de valores, significados y principios que caracterizan una comunidad concreta" (CABRUJA et al. 2000, p.73). <regresar>

15) Un capitulo de la tesis que explora las redes, relaciones y practicas de producción de conocimiento que han informado mi trabajo de investigación. <regresar>

16) Las teorías culturalistas de la pobreza tendrían su inicio en los estudios de ecología urbana iniciados por la Escuela de Chicago en contraposición a las teorías estructuralistas que encuentran su base en la tradición marxista y la economía política. <regresar>

17) A fin de preservar el anonimato de las personas entrevistadas los nombres que aparecen son pseudónimos y fueron eliminadas las referencias que pudieran dar lugar a su identificación. <regresar>

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Autoras

Barbara BIGLIA es profesora asociada de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona y coordina el Seminario Interdisciplinar de Metodologia de Investigación Feminista; es investigadora adscrita al Grup de Recerca en Educació Intercultural (GREDI) y consultora docente de la licenciatura de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya. Ha obtenido su doctorado en Psicología en 2006 con una tesis sobre relaciones de género en los movimientos sociales. Actualmente investiga sobre epistemología y metodología feministas, violencias de género, construcción de subjetividades, procesos de transformación social, metodología cualitativa.

Contacto:

Barbara Biglia

Departament de Mètodes d'Investigació i Diagnòstic en Educació
Facultat de Pedagogia
Universitat de Barcelona
Edifici de Llevant, 2ª planta
Passeig de la Vall d'Hebron, 171
08035 Barcelona, Spain

Tel.: +34 – 93 – 4035022
Fax: +34 – 93 – 4035011

E-mail: bbiglia@ub.edu
URL: http://www.ub.edu/mide/organitzacio/docents/barbara_biglia.htm

 

Jordi BONET es profesor asociado de la facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona, investigador del Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOP), consultor docente de la licenciatura de psicología en la Universitat Oberta de Catalunya y doctorando de psicología social en la Universidad Autònoma de Barcelona. Sus campos de interés son el análisis de redes sociales, la teoría fundamentada y el análisis de marcos aplicado a las políticas públicas.

Contacto:

Jordi Bonet i Martí

IGOP Institut de Govern i Polítiques Públiques i Departament de Psicologia Social
Universitat Autònoma de Barcelona
Passeig d'Urrutia, 17
08042 Barcelona, Spain

Tel.: +34 – 93 – 4034915
Fax: +34 – 93 – 4034920

E-mail: jbonetma@uoc.edu

Cita

Biglia, Barbara & Bonet-Martí, Jordi (2009). La construcción de narrativas como método de investigación psico-social. Prácticas de escritura compartida [73 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 10(1), Art. 8, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs090183.



Copyright (c) 1970 Barbara Biglia, Jordi Bonet-Martí

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