Volumen 11, No. 3, Art. 5 – Septiembre 2010

El análisis del discurso basado en la sociología del conocimiento (ADSC). Un programa de investigación para el análisis de relaciones sociales y políticas de conocimiento1)

Reiner Keller

Resumen: El artículo discute las bases teóricas, implicaciones metodológicas y realizaciones metódicas del análisis del discurso basado en la sociología del conocimiento (ADSC). La ADSC esboza un enfoque de ciencias sociales para el análisis de las relaciones sociales del conocimiento y para las políticas del conocimiento. En los últimos años este enfoque se está aplicando de forma creciente en disciplinas vecinas (p.ej. ciencias de educación, historia, ciencias políticas, ciencias de la religión, lingüística, criminología). Traslada conceptos y reflexiones teóricos de Michel FOUCAULT a la tradición socioconstruccionista de la sociología del conocimiento de BERGER y LUCKMANN y posibilita la combinación con los instrumentos metodológicos desarrollados en la tradición analítica interpretativa-cualitativa. En oposición a los enfoques lingüísticos de la investigación de discursos, el ADSC se centra más en el interés científico del análisis de saberes establecido por FOUCAULT y en el interés por las "luchas discursivas".

Palabras clave: discurso; sociología del conocimiento; patrones de interpretación; Foucault; Berger; Luckmann; actor; prácticas; dispositivo; teoría fundamentada; relaciones políticas de conocimiento

Índice

1. Introducción

2. El discurso y la sociología del conocimiento

3. El análisis del discurso basado en la sociología del conocimiento (ADSC)

4. Metodología, métodos y prácticas del ADSC

4.1 Analítica interpretativa

4.2 Herramientas analíticas

4.2.1 La materialidad del discurso

4.2.2 Ordenación simbólica

4.3 Procedimientos

5. Observaciones finales

Notas

Referencias

Autor

Cita

 

1. Introducción

Desde el impresionante trabajo de Michel FOUCAULT en los años 60 y 70, la investigación de los discursos en las ciencias sociales ha oscilado entre una interpretación teórica global sobre macrodiscursos sociales (p.ej., en la tradición foucaultiana, el trabajo inspirado por LACLAU y MOUFFE de estudios culturales y postcoloniales) y el análisis de la "lengua en uso" concreta en el campo del análisis del discurso (incluyendo la pragmática lingüística y el análisis conversacional basado en la etnometodología). Algunos intentos recientes para construir puentes entre estos paradigmas, más bien heterogéneos, tenían como objetivo reducir los problemas ubicados en ambos lados: tanto en el caso de un "macroanálisis demasiado abstracto en la teoría del discurso", que no resulta adecuado realmente para alcanzar el ámbito de la investigación empírica, como en el caso de una "perspectiva demasiado micro" sobre discursos, incapaz de ir más allá del análisis de microdatos locales. Aunque estoy de acuerdo con este diagnóstico, propongo una estrategia diferente para la investigación del discurso con el fin de "hacer que aterrice" en la sociología empírica: en vez de enfocarlo hacia el análisis de la "lengua en uso" resultaría preferible trasladar algunas ideas foucaultianas sobre discursos a la construcción de teoría sociológica. Con este movimiento es posible elaborar una aproximación a los discursos desde la sociología del conocimiento, tomando como base la tradición constructivista de Peter L. BERGER y Thomas LUCKMANN, así como también adoptar y adaptar las tradiciones interpretativas o cualitativas del análisis de datos. En cuanto análisis de la producción y circulación del conocimiento, este enfoque resulta más cercano al programa original de FOUCAULT de analizar discursos como "prácticas de poder/saber" y de producción de significado que el enfoque establecido de investigación de la "lengua en uso". Pero, yendo más allá de FOUCAULT, tal aproximación introduce una concepción más sociológica de los actores y las prácticas en la teoría y la investigación de los discursos. La práctica empírica de investigación de los discursos puede reclamar modificaciones para el análisis cualitativo de datos con el fin de satisfacer las necesidades de las perspectivas del discurso. A continuación discutiré, en primer lugar, la relación entre la teoría del discurso y la sociología del conocimiento. Después presentaré algunas suposiciones básicas de sociología del conocimiento respecto a los discursos. En la tercera parte del artículo discutiré algunos recursos, conceptos metodológicos y estrategias cualitativas para analizar "datos del discurso" (textos, datos visuales, datos etnográficos), con los que esbozaré conceptos como la reconstrucción de patrones o patrones de interpretativos [Deutungsmuster], clasificaciones, estructuras del fenómeno, estructuras narrativas, dispositivos, muestreo o "codificación" orientados por la teoría. Argumentaré que estos conceptos son muy adecuados para ofrecer una perspectiva sociológica cualitativa sobre los discursos que tenga en cuenta tanto la materialidad de los discursos (actores, prácticas, dispositivos) como también el plano de los órdenes del saber constituidos por ellos (véase KELLER 2005a, 2007a, 2007b, 2008).2) [1]

2. El discurso y la sociología del conocimiento

En los últimos años se ha vivido en las ciencias sociales un interés creciente en la investigación de los discursos. Por el momento circulan diferentes nociones de discurso en las ciencias humanas. Estas se pueden agrupar en seis categorías (véase KELLER 2007a, 1997): 1. En Alemania, Jürgen HABERMAS ha contribuido extensamente a la diseminación del término "discurso". Pero en la tradición habermasiana, los discursos raras veces son objeto de investigaciones para el análisis empírico. En cambio, son vistos como un proceso organizado y ordenado de deliberación, al que se aplica una ética normativa del discurso. Este uso, que es muy común hoy en día, sobre todo en las ciencias políticas, ha creado – y todavía crea – alguna confusión en los debates alemanes sobre la investigación de discursos. La aproximación tradicional de las ciencias políticas a los discursos se interesa sobre todo por la relación entre argumentos (ideas) e intereses; en otras palabras: el tema del discurso importa si el mejor argumento gana. Sea como sea, este enfoque argumentativo sobre los discursos, de momento, raras veces analiza la política del conocimiento. 2. El análisis del discurso es un marco general para el análisis orientado al microespacio de la lengua en uso, que se basa en la lingüística pragmática y el análisis de la conversación. 3. La lingüística del corpus crea corpus enormes de datos de texto alrededor de temas seleccionados (como asuntos políticos) con el fin de buscar correlaciones estadísticas. 4. El análisis crítico del discurso (Norman FAIRCLOUGH) y su equivalente alemán, el Kritische Diskursanalyse (Siegfried JÄGER), se basan en la lingüística pero con elaboraciones teóricas del discurso ligeramente diferentes; dirigen la investigación del discurso hacia las funciones ideológicas de la lengua en uso. 5. Las teorías del discurso – como las de Michel FOUCAULT o Ernesto LACLAU y Chantal MOUFFE – se diseñan para analizar el macronivel de la relación poder/conocimiento o la articulación de identidades colectivas. 6. La investigación culturalista del discurso podría ser la etiqueta para un campo de investigación proveniente de tres tradiciones diferentes: interaccionismo simbólico (esto es, el análisis de las construcciones de los problemas sociales en los discursos públicos), la investigación del uso de la lengua y un poder simbólico inspirado en BOURDIEU o el análisis de "circuitos de representación/cultura" en los estudios culturales. Mientras que los enfoques 2 y 3 se interesan por procesos micro/macro del uso de la lengua, y el 4 se dirige hacia la ideología, los enfoques 5 y 6 tienen una relación estrecha con la cuestión de la producción, circulación y transformación del conocimiento, en términos más generales: están relacionados con cuestiones de estructuración simbólica del significado y la generación de ordenes simbólicos, incluyendo sus fundamentos y efectos materiales. Parece ser que la diferencia principal es que el último enfoque da una mayor importancia a los actores sociales. [2]

A pesar de este trabajo impresionante, la investigación actual todavía se ve confrontada con un problema importante: ¿Cómo entrar en la práctica de la investigación de los discursos? Una vez que están preparadas las bases teóricas, construídas sobre las aportaciones de FOUCAULT o la tradición de LACLAU y MOUFFE, ¿cómo hacer, paso por paso, la investigación empírica concreta? Los recursos metodológicos ofrecidos por el análisis tradicional del discurso – el análisis del "habla y el texto en acción" (Teun VAN DIJK 1997) – no sirven mucho para dirigir los intereses de la investigación sociológica de los discursos a un nivel más integral o a niveles meso/macro. Esta constelación ha provocado un aumento de los intentos de unir lo mejor de ambos mundos de la investigación de discursos: la fundamentación teórica ofrecida por la teoría del discurso y los conceptos empíricos y estrategias de la caja de herramientas del análisis del discurso (WETHERELL 1998; JØRGENSEN & PHILIPPS 2002). No obstante, como propongo, este intento fundamental de investigación del discurso no es tan nuevo como reclama: ha estado presente desde hace más de veinte años en enfoques como los ya mencionados "análisis crítico del discurso" o Kritische Diskursanalyse (FAIRCLOUGH 1995; JÄGER 1999). Considerando la investigación empírica presentada por ambas aproximaciones críticas, veo dos problemas principales por el momento: [3]

El primer problema está vinculado estrechamente al interés por las funciones ideológicas del lenguaje, que demasiadas veces desemboca en una "confirmación" más bien reduccionista de la presencia de nociones y funciones ideológicas en un conjunto concreto de lengua hablada o escrita (discurso). No hay espacio para resultados sorprendentes o para una nueva comprensión que se pueda derivar de esta investigación empírica porque los teóricos del discurso ya saben de antemano cómo funciona la ideología. [4]

El segundo problema se halla más cerca de la solución propuesta para los problemas de investigación del discurso mencionados arriba. Los recursos metodológicos ofrecidos por el análisis crítico del discurso y la Kritische Diskursanalyse provienen de la lingüística y puede que sean muy apropiados para cuestiones de investigaciones lingüísticas (incluyendo la pragmática lingüística y el análisis de conversación), pero apenas resultan apropiados para captar las dimensiones más amplias del conocimiento y del saber/poder por las que se interesaba FOUCAULT.3) Una aproximación a los discursos configurada por la sociología del conocimiento promete captar estas últimas dimensiones. [5]

La coyuntura actual de la investigación de los discursos en ciencias sociales se basa, aunque no exclusivamente pero sí en partes esenciales, en la noción de discurso que Michel FOUCAULT desarrolló a finales de los años 60 en su Arqueología del saber (FOUCAULT 1978 [1969]). En sus discusiones, sobre todo con la tradicional historia de las ideas, FOUCAULT esbozó perfiles y conceptos heurísticos de un análisis de las "formaciones discursivas", en los que se definieron los discursos como prácticas materiales y con reglas, del uso del lenguaje. La introducción de la noción de discurso apuntaba o bien al análisis de la constitución discursiva de los saberes o bien, aunque en esa obra todavía no estaba explícito, al régimen de saber/poder. Por "saber" entiende FOUCAULT

"el conjunto de elementos formados de manera regular por una práctica discursiva y que son indispensables a la constitución de una ciencia (...). Un saber es aquello, de lo que se puede hablar en una práctica discursiva, que así se encuentra especificada: el dominio constituido por los diferentes objetos que adquirirán o no un estatuto científico (...); un saber es también el espacio en el que el sujeto puede tomar posición para hablar de los objetos de que trata su discurso (...); un saber es también el campo de coordinación y subordinación de los enunciados, en que los conceptos aparecen, se definen, se aplican y se transforman (...); en fin, un saber se define por posibilidades de utilización de apropiación ofrecidas por el discurso. (...) toda práctica discursiva puede definirse por el saber que forma" (FOUCAULT 1978 [1969], pp.306s.). [6]

La Arqueología del saber formuló una posición teórica y metodológica general, que se centra en la noción del discurso. De esta manera FOUCAULT logró, de forma impresionante, esbozar los discursos como objetos de un análisis histórico de conocimiento. A diferencia de la historia de las ideas, pretendía prescindir de cualquier suposición sobre lógicas de progreso respecto del conocimiento. Desmarcándose de los enfoques lingüísticos, no le interesaban ni el análisis de los cambios en el uso de la lengua, ni el sistema general de la lengua o el encaje entre la lengua y el mundo. En lugar de ello, FOUCAULT formuló la suposición de que el uso del lenguaje en las prácticas discursivas constituye a los objetos de los que tratan estos discursos como conocimiento. Los discursos consisten sobre todo en enunciados. Con ello se hace referencia al plano de aquello que suele aparecer materialmente en la forma concreta de una multitud de afirmaciones situadas histórica y socialmente. Los enunciados y la correspondiente práctica forman un discurso si están constituidos según el mismo "principio de formación". [7]

La perspectiva del discurso esbozada por FOUCAULT en la Arqueología del saber se refiere a unidades relativamente abstractas de las formaciones discursivas. A diferencia de sus propios procedimientos anteriores y posteriores, esta perspectiva conduce a la "ilusión del discurso autónomo" (DREYFUS & RABINOW 1987 [1983]), es decir, a hablar de manera cosificada y al mismo tiempo metafísica sobre el discurso o los discursos, capaces de hacer esto o aquello. No fue hasta su "genealogía", en su lección inaugural sobre el "Orden del discurso" en el Collège de France, cuando volvió al análisis de decursos y sucesos histórico-prácticos de configuraciones de saber/poder y los interpretó como "luchas" o "juegos de la verdad". Ahí entran en el escenario los enfrentamientos conflictivos dentro o entre los discursos o las configuraciones de los actores, esto es, los procesos de exclusión y del no-saber vinculados con la imposición de verdades, la competencia entre pretensiones del conocimiento. Así lo formuló pocos años después de la publicación de la Arqueología:

"Había llegado el momento, pues, de considerar estos hechos del discurso ya no simplemente por su aspecto lingüístico sino, en cierto modo – y aquí me inspiro en las investigaciones realizadas por los anglo-americanos – como juegos (games), juegos estratégicos de acción y reacción, de pregunta y respuesta, de dominación y retracción, y también de lucha. El discurso es ese conjunto regular de hechos lingüísticos en determinado nivel, y polémicos y estratégicos en otro. Este análisis del discurso, como juego estratégico y polémico es, según mi modo de ver las cosas, un segundo tema de investigación" (FOUCAULT 1996 [1974], p.15.; véase también FOUCAULT 1994). [8]

Mediante tal acentuación, la noción de discurso se vuelve atractiva para la sociología. Esto resulta más claro en algunos materiales de FOUCAULT, por ejemplo, en la colección de documentos editado por él sobre el caso histórico del asesinato espectacular Moi, Pierre Rivière. Aquí el interés de la teoría del discurso ya no se dirige a la génesis general de campos históricos de saberes sino, con una mirada microscópica, a la competencia de definiciones entre discursos en situaciones históricas e institucionales diferentes, frente a un acontecimiento que requiere interpretación – en este caso a causa del código penal. En la introducción se dice que justamente el carácter del asunto, el choque de discursos en competencia, que aquí se puede observar en detalle, proporciona el aliciente científico de este caso:

"(...) el [discurso] del juez de paz, el del procurador, el del presidente de los tribunales, el del ministro de justicia; el del médico rural y el de Esquirol; el de los aldeanos con su alcalde y su cura; y al fin el del criminal. Todos hablan, o parecen hablar de lo mismo: todos se refieren, sin lugar a dudas, al acontecimiento del 3 de junio. Pero todos ellos, y dentro de su heterogeneidad, no forman ni una obra ni un texto, sino una singular querella, un enfrentamiento, una relación de poder, una batalla de discursos y a través de los discursos. Y decir una batalla no es suficiente; muchos combates tuvieron lugar al mismo tiempo y se entrecruzaron. (...)

Creo que, si decidimos publicar estos documentos, todos los documentos, fue para determinar de algún modo el plano de esas luchas diversas, restituir esos enfrentamientos y esas batallas, reencontrar el hilo de esos discurso, como armas, como instrumentos de ataque y de defensa frente a unas relaciones de poder y de saber" (FOUCAULT 1976 [1973], pp.10s.). [9]

FOUCAULT prosigue:

"(...) b) Documentos como los del asunto Rivière permiten analizar la formación y el juego de un saber (como el de la medicina, la psiquiatría, la psicopatología) en su relación con las instituciones y los papeles que de antemano deberán desempeñar (como la institución judicial, con el experto, el acusado, el loco-criminal, etc.).

c) Permiten descifrar las relaciones de poder, de dominio y de lucha en cuyo seno se establecen y funcionan los razonamientos; de modo que permiten un análisis del discurso (incluso de los discursos científicos) de orden político, y de los hechos, es decir, de orden estratégico.

d) Y finalmente puede apreciarse el poder del trastorno, propio de un razonamiento como el de Rivière, y el conjunto de tácticas mediante las que se intenta recubrirlo, insertarlo y conferirle una valoración según sea el discurso de un loco o de un criminal" (FOUCAULT 1976 [1973], pp.11s.). [10]

Por otra parte, ni la Arqueología del saber, ni las otras publicaciones de FOUCAULT contienen indicaciones más exactas sobre su trabajo metódico con textos particulares. Cierto es que formulaba algunas preguntas a las que un análisis del discurso podía intentar responder (FOUCAULT 2001a, 2001b), o destacaba que el procedimiento concreto requiere un trabajo exacto y minucioso con el documento y su datación concreta, tal como se hace por parte de los historiadores aunque la manera de trabajar de FOUCAULT se distingue de otras (FOUCAULT 2005a, 2005b). Pero al mismo tiempo explica en relación a la Arqueología del saber.

"Podemos decir que, para mí, La Arqueología no era ni completamente una teoría ni completamente una metodología (...) No es una teoría en la medida en que, por ejemplo, no he sistematizado las relaciones entre las formaciones discursivas y las formaciones sociales y económicas, cuya importancia ha sido establecida por el marxismo de una manera incontestable. Estas relaciones han sido dejadas en la sombra. (...) Además, he dejado de lado, en La Arqueología, los problemas puramente metodológicos. Es decir: ¿cómo trabajar con estos instrumentos? ¿Es posible hacer el análisis de estas formaciones discursivas? La semántica ¿tiene alguna utilidad? Los análisis cualitativos, como los que practican los historiadores, ¿sirven para alguna cosa? Podemos entonces preguntarnos qué es La Arqueología, si no es ni una teoría ni una metodología. Mi respuesta es que hay algo como la designación de un objeto: una tentativa de identificar el nivel en el que debo situarme para hacer surgir estos objetos que había manipulado desde hacía mucho tiempo sin advertir que existían, y sin poder nombrarlos" (FOUCAULT 1994 [1971], p.157). [11]

FOUCAULT describe aquí preguntas abiertas, que quedan también sin responder en sus trabajos materiales: se sabe poco de cómo son tratadas por él las fuentes históricas, excepto que se trata, como se ha mencionado, en el campo de su propia práctica de trabajo, de un estudio de fuentes clásico-históricas. Tampoco ofrece detalles sobre la insistencia en el "carácter de herramienta" de sus conceptos. Los esfuerzos que, desde los trabajos de FOUCAULT, se han desarrollado con intensidades diferentes en las ciencias lingüísticas, políticas e históricas, e incluso en la sociología, por conectar con la noción foucaultiana del discurso y aplicarla como procedimiento empírico, tanto para sus propias investigaciones, como para otras distintas, han llevado a cabo interpretaciones y aplicaciones metódicas muy diferentes de la perspectiva del discurso. Estos intentos sólo se pueden ubicar de una manera forzada bajo la etiqueta de "análisis foucaultiano de discurso" (véase, p.ej., DIAZ-BONE 2005), es decir bajo algo sobre lo que FOUCAULT guardó silencio. [12]

3. El análisis del discurso basado en la sociología del conocimiento (ADSC)

Desde los primeros días de los clásicos de la sociología en el análisis del conocimiento – como Karl MARX, Emile DURKHEIM, Max WEBER, Max SCHELER, Karl MANNHEIM, Ludwig FLECK – la sociología del conocimiento ha experimentado un desarrollo más bien heterogéneo. Sus últimas e impresionantes manifestaciones surgieron en investigaciones sociales sobre la ciencia y la tecnología. En lo que sigue, me referiré a la tradición de la sociología del conocimiento tal como fue expuesta sobre todo en el productivo libro La construcción social de la realidad de Peter L. BERGER y Thomas LUCKMANN (1980 [1966]), publicado originalmente en 1966, al mismo tiempo que Las palabras y las cosas de FOUCAULT (1974 [1966]). BERGER y LUCKMANN proponían una síntesis de diferentes tendencias de la sociología del conocimiento, yendo desde MARX y DURKHEIM hasta el enfoque fenomenológico de Alfred SCHÜTZ. Inspirados por argumentos del pragmatismo y del interaccionismo simbólico (esto es, de la teoría de la socialización de MEAD), desarrollaron los fundamentos teóricos de un análisis sociológico integral de la producción social y la circulación del conocimiento. Esta perspectiva va desde procesos de generación, objetivación e institucionalización de conocimiento como "realidad objetiva" hasta los mecanismos de adopción individual, más o menos creativa, de patrones de conocimiento tomados del "stock de conocimiento" colectivo (SCHÜTZ & LUCKMANN 1979 [1973]; véase KELLER 2008). El concepto de conocimiento se refiere a todo aquello que se supone que "existe" (incluyendo ideas, teorías, supuestos cotidianos, lengua, rutinas incorporadas y prácticas). La "construcción social del conocimiento" es concebida como una actividad, realización y proceso en curso; no es el resultado intencionado de un esfuerzo individual, sino más bien el efecto de la acción y la interacción. El stock colectivo del conocimiento aparece como institución (como la lengua misma), teorías y otros recursos sociocognitivos, organizaciones, archivos, textos y todo tipo de materialidades (p.ej., prácticas, artefactos). Todos juntos constituyen un a priori histórico para los actores individuales integrados. Las mentes de estos actores constituyen el mundo, no como sujetos transcendentales sino usando los recursos del conocimiento disponible o, si la (inter)acción e interpretación rutinaria es perturbada, "creando" nuevos recursos del conocimiento en procesos prolongados de interacción social. [13]

La tradición de BERGER y LUCKMANN en Alemania utiliza en la actualidad la etiqueta Hermeneutische Wissenssoziologie (sociología hermenéutica del conocimiento) (HITZLER, REICHERTZ & SCHRÖER 1999) para marcar su diferencia con otros enfoques de las ciencias sociales al conocimiento. Ya que siempre – y últimamente cada vez más explícitamente – se ha prestado gran atención a la conexión entre el lenguaje y el conocimiento, algunos de sus defensores presentaron este enfoque como el "paradigma comunicativo" en la investigación del conocimiento (LUCKMANN 2002; KNOBLAUCH 1995). La sociología hermenéutica del conocimiento se basa en que los actores sociales actúan orientados por un sentido, o bien en referencia a estructuras de sentido, es decir, que actúan interpretando y dando significado. Se refiere con ello, en la tradición de los análisis de Alfred SCHÜTZ (1971 [1962], 1974 [1932]), a los correspondientes procesos de constitución en la conciencia o en la práctica de los actores. Al mismo tiempo subraya, como SCHÜTZ, la génesis social o "construcción" de esquemas de interpretación que se utilizan en los procesos de la conciencia y que trasforman una vivencia [Erleben] simple y sensorial en una experiencia [Erfahren] reflexionada y significativa. Entonces no es accesible a la sociología del conocimiento la intencionalidad, la experiencia o la calidad del entendimiento en la conciencia individual. Tampoco se sustenta de ningún modo el "origen" auténtico del esquema de interpretación mencionado en la conciencia individual – más bien al contrario: la sociología hermenéutica del conocimiento se interesa por el "sentido social", los procesos sociales de generación y las formas en las que se presentan las reservas sociales del conocimiento. [14]

Asumiendo el trabajo básico de BERGER y LUCKMANN, incluyendo su principio de que el conocimiento cotidiano debería ser el punto central de referencia para el análisis sociológico del conocimiento, la sociología hermenéutica del conocimiento se concentró, desafortunadamente, sobre todo, en el nivel micro del análisis del conocimiento. Dirigió su interés a las etnografías de los "pequeños mundos de vida del hombre moderno" (Benita LUCKMANN 1970) o a interpretaciones que los actores hacen de sus actividades cotidianas. Frente a esta adopción reduccionista de la tradición de BERGER y LUCKMANN, propongo una extensión para incluir a todos los niveles de la circulación institucional y organizativa del conocimiento. Esta extensión se esbozó originalmente en su productivo trabajo mediante el uso de conceptos como objetivación, institucionalización y legitimación. La noción de discurso resulta muy adecuada para analizar procesos, prácticas y políticas sociales del conocimiento en las sociedades modernas. Ayuda a proporcionar un entendimiento teórico más sutil de la idea de "stock del conocimiento", que de otra forma se quedaría más bien estática: el discurso es considerado como "políticas culturales y del conocimiento en acción", como el procesamiento de "reivindicaciones del conocimiento y políticas de la verdad" que, a través del tiempo, del espacio y de las entidades sociales, van desde lo local, pasando por lo transnacional, hasta lo global. Pero no podemos entrar en el mundo y ver "discursos" de la misma manera en que vemos, por ejemplo, un trozo de tarta, un edificio o incluso un conjunto concreto de interacción social. "Discurso" no es una entidad ontológica. En el mundo empírico sólo podemos coleccionar elementos o palabras diferentes que tienen lugar en momentos distintos y en espacios sociales y geográficos diferentes. "Discurso" en el ADSC sólo es un recurso teórico para ordenar y analizar datos, una suposición hipotética, necesaria para comenzar a investigar. Pero antes de explicar más detalles sobre el ADSC [Wissenssoziologische Diskursanalyse] quisiera resumir sus promesas más importantes:

  • Comparado con otros enfoques teóricos del discurso, el interés teórico y empírico del ADSC va desde procesos sociales de producción y circulación del conocimiento hasta estructuras simbólicas y, de vuelta, hacia la orientación y prácticas de actores en mundos históricos de conocimiento y de significado.

  • Al devolver a los actores al centro del análisis, el enfoque evita la cosificación y ontologización de los regímenes del conocimiento. Las posiciones y posibilidades de los actores son preconstituidas por el discurso. Pero los actores sociales no son títeres en manos de los discursos, sino agentes (inter)activos y creativos, participando en juegos sociales de poder y luchas de interpretación.

  • Asumiendo los conceptos teóricos del paradigma interpretativo de la sociología, el ADSC considera a las instituciones como "cristalizaciones" temporales o "procesos congelados de ordenamiento" (Joseph GUSFIELD 1981) que posibilitan y limitan las acciones individuales.

  • El ADSC tiene en cuenta la dimensión histórica y colectiva del conocimiento y de las prácticas que lo producen. De ese modo, abre el campo de la sociología del conocimiento a regímenes y políticas sociales del conocimiento.

  • Se supone que toda la investigación del discurso tiene que ser un trabajo interpretativo. Esta comprensión se tiene que reflejar en su aplicación metódica y empírica. Por ello, el ADSC se sustenta en la tradición de la investigación cualitativa en las ciencias sociales.

  • Está concebido como "teoría fundamentada" (Barney GLASER & Anselm STRAUSS 1967), lo que significa que sigue una estrategia de construcción teórica desde la base, en vez de un enfoque desde arriba, tal como predomina en algunas perspectivas teóricas del discurso. [15]

Dadas estas suposiciones básicas, parece que tal perspectiva del discurso puede encajar bien con estrategias de investigación cualitativa en las ciencias sociales. La aproximación del ADSC no pretende ofrecer una "verdadera aplicación foucaultiana" de investigación del discurso. Más bien presenta un programa de investigación que adopta algunas de las propuestas generales de FOUCAULT para entender los discursos como fenómeno social. Las ancla en el marco más amplio de la sociología del conocimiento de BERGER y LUCKMANN y, con ello, transforma también este marco. Este programa propone básicamente:

  • Un entendimiento del "discurso" como (un recurso ordenante para la observación de) prácticas materiales de la lengua en uso que constituye la realidad de la que tratan.

  • La idea de formaciones discursivas diferenciables, esto es, la comprensión de que no todos los discursos son iguales en su cobertura de tiempo y espacio y en sus modos de lograr órdenes simbólicos.

  • El interés por elementos (discursivos) típicos de una afirmación empírica singular, que se considera como un resultado de inscripciones discursivas.

  • La idea del dispositivo [dispositif] como una infraestructura de producción del discurso y como un recurso para la realización de efectos de poder del discurso.

  • Un análisis combinado de prácticas discursivas y no-discursivas.

  • Un enfoque combinado de actores y otras materialidades del tratamiento social del discurso, así como ordenaciones simbólicas involucradas en este tratamiento (como modelos para subjetividades y "prácticas intramundanas").

  • El entendimiento genealógico del discurso como lucha de poder o lucha por la verdad, por órdenes simbólicos y materiales de prácticas sociales, de las cuales emergen regímenes de saber/poder históricamente contingentes. [16]

El objetivo del programa de investigación del ADSC es analizar los procesos heterogéneos en marcha de la construcción – producción, circulación, transformación – del conocimiento. Esto incluye el análisis tanto de órdenes simbólicos en el nivel y campo de las instituciones y las organizaciones, así como de los efectos de tal ordenación en diferentes campos y prácticas sociales. Esta perspectiva también cubre la implicación de actores sociales en la representación y "recepción" de los discursos. Define los discursos como un conjunto identificable de recursos cognitivos y normativos. Estos recursos se producen, se actualizan, se presentan y se transforman mediante prácticas sociales (no necesariamente, pero muy a menudo, en el uso lingüístico) en lugares sociales, históricos y geográficos diferentes. Se desarrollan en el tiempo y están incrustados en contextos históricos. Los discursos, en este sentido, constituyen realidades sociales de fenómenos. Y finalmente compiten en la lucha eterna sobre el orden simbólico. En este sentido los discursos acaecen como "estructuras estructuradas y estructurantes" (Pierre BOURDIEU1980, p.88): emergen de las prácticas y "problematizaciones" históricamente situadas; ganan una cierta – y nunca definitivamente fija – "estabilidad y estructura interna"; proponen una estructura simbólica material del mundo. Estos discursos (como estructuras) no existen en un "cielo" imaginario (ideal) sobre la sociedad. Más bien se realizan mediante la acción social, esto es, por las prácticas y actividades de los actores sociales. Los actores necesitan motivación para entrar en el campo discursivo, pero no deberíamos imaginarlos como dueños soberanos de un discurso singular, ni como sujetos transcendentales más allá de sus contextos históricos concretos. Los actores sociales están incrustados en el a priori histórico del orden simbólico establecido y de regímenes institucionalizados de poder-saber. Para entrar en un campo discursivo dado tienen que recurrir a posiciones de sujeto o de "hablante" real, cuyos criterios de representación están fuera de su control. [17]

El ADSC recurre a la tradición del interaccionismo simbólico de analizar discursos públicos y la construcción de acciones/problemas colectivos, la cual está relacionada estrechamente con el trabajo de BERGER y LUCKMANN. Basándose en la tradición de la filosofía pragmática, el interaccionismo simbólico ha analizado discursos públicos como luchas simbólicas sobre la "definición (colectiva) de la situación" (William I. THOMAS & Dorothy THOMAS 1928, p.572) y ha utilizado conceptos como el "universo discursivo" (George Herbert MEAD 1963 [1934]. pp.89s.), "mundos sociales", "campo de luchas" del discurso (Anselm STRAUSS 1993 [1987]), o "comunidad del discurso" (Robert WUTHNOW 1989), pero sin formular una teoría del discurso. Habiendo esbozado los fundamentos teóricos generales, en otra ocasión (KELLER 2008), sólo quiero apuntar algunas cuestiones teóricas: [18]

1. En la tradición de SCHÜTZ-BERGER-LUCKMANN, las señales (y el conocimiento) son vistos como conceptos tipificados y tipificantes. Emergen de procesos sociales de interacción y de uso lingüístico. Se estabilizan temporalmente mediante la comunicación por parte de interacciones de actores sociales y de recursos institucionales. El uso por parte de los actores de géneros y señales comunicativos presupone un "universo del discurso" dado (con sus sub-universos relacionados); estos procesos realizan y transforman permanentemente este universo. Los discursos son procesos estructurados de producción y reproducción de señales/conocimiento en la sociedad. [19]

2. El ADSC propone considerar la relación entre los discursos (como estructuras) y el uso singular de la lengua u otros eventos/prácticas discursivos como "dualidad de estructura" (véase GIDDENS 1992 [1984]). Esto significa que cada acción/práctica social recurre a recursos estructurantes para ser representada y, a su vez, representa, reproduce o transforma estos elementos. Ninguna estructura sin acción, ninguna acción sin estructura. GIDDENS propone diferenciar entre reglas de significación para la constitución discursiva de significados, reglas normativas sobre la práctica "correcta", recursos de acción social y recursos materiales. Adoptando esta idea, propongo que el discurso en tanto estructura:

  • ofrece orientaciones normativas y reglas respecto a la forma de decir cosas (como géneros comunicativos legítimos),

  • ofrece reglas de indicación para la constitución del significado,

  • ofrece recursos para la acción, independientemente de si es social (actores, posiciones de actores) y/o material (el dispositivo). [20]

Por ello, los discursos ordenan las prácticas (sean discursivas o no) simbólicas de los actores sociales. Los discursos no son una receta o una regla determinista; proponen tanto posiciones para los actores que participan en la producción y circulación del conocimiento como estructuras de oportunidades de utilizar símbolos para decir cosas o para crear prerrequisitos disposicionales a efectos de poder. [21]

3. Es importante tener en cuenta que no es el discurso mismo el que realiza la acción o la práctica social, sino más bien los actores sociales involucrados en diferentes campos sociales y luchas simbólicas. Si consideramos los discursos como estructuras más o menos institucionalizadas de producción y circulación del conocimiento, debería quedar claro que se trata de posiciones preconstituidas de sujetos de "articulación" (LACLAU & MOUFFE 1991, p.155). Seguramente estas posiciones pueden variar entre posiciones más bien fijas en las disciplinas científicas y los campos de participación más bien abiertos de los discursos públicos. Los actores pueden participar en discursos muy diferentes y durante periodos temporales más bien cortos. Además de la producción de los discursos, tenemos que prestar atención a las subjetividades e identificaciones propuestas en los discursos que construyen estructuras simbólicas del mundo, p.ej., proponiendo identidades colectivas (nosotros-los otros, etc.). Sea como sea, no deberíamos equiparar nunca estos elementos del discurso con la acción e interpretación de aquellos a los que se dirige. [22]

4. Podemos distinguir además entre prácticas discursivas y no discursivas de (re)producción de los discursos, prácticas propuestas por un discurso (como parte de un dispositivo) y prácticas extra-discursivas en campos sociales. [23]

5. Finalmente propongo considerar y analizar como discursos tanto los discursos especializados (como, p.ej., las disciplinas científicas) como los discursos públicos en general. Esto significa preguntar por sus materialidades. La investigación del discurso puede realizarse en niveles diferentes de abstracción y es capaz de considerar tanto diferencias como similitudes entre sub-discursos. Una disciplina científica no es una entidad monolítica; tal como la enfoquemos, podemos descubrir un campo de batalla de discursos compitiendo entre sí, que son muy diferentes a pesar de tener algo en común en un nivel más abstracto. Los intereses de investigación son recursos guía con el fin de enfocar homogeneidades de los discursos o heterogeneidades de sub-discursos. [24]

Los discursos se despliegan en el tiempo y en el espacio social y geográfico. El análisis sociológico o la ciencia social del discurso comienza desde un interés de investigación sociológica general. Luego trata cuestiones que van desde los microniveles de las prácticas discursivas hasta los temas más generales sobre la estructuración discursiva del orden simbólico y, finalmente, llega a reflexiones de gran alcance sobre la relación entre discurso, eventos extra-discursivos y cambio social (véase KELLER 2007a, 2008). La investigación de los discursos se interesa por:

  • la genealogía histórica, la emergencia y desaparición de los discursos,

  • los actores sociales, prácticas y recursos (comunicativos y significativos) que constituyen un discurso,

  • la relación entre estos elementos y su transformación por el tiempo y el espacio,

  • los campos del conocimiento constituido por los discursos (en competición), incluyendo, p.ej., posiciones de sujetos disponibles,

  • eventos claves en la emergencia de un discurso,

  • el dispositivo, esto es, la materialidad de la producción del discurso y la intervención discursiva en campos sociales para producir efectos de poder,

  • el contexto histórico de los discursos y la relación entre los discursos y los campos discursivos,

  • el análisis comparativo de los discursos en sociedades diferentes, así como las relaciones discursivas transnacionales,

  • las consecuencias sociales o los efectos del saber/poder de los discursos y su relación con campos de prácticas sociales en la acción e interpretación cotidianas,

  • el entendimiento y la explicación de la emergencia de los discursos y los efectos del poder producido en relación con otras dimensiones de análisis sociológico. [25]

Puesto que la investigación empírica en el mundo real en ciencias sociales está sujeta a restricciones de recursos humanos, tiempo y dinero, no sería viable tratar todas estas cuestiones a la vez. Por ello, un análisis concreto del discurso tiene que seleccionar los intereses de investigación en los que se quiere concentrar. [26]

4. Metodología, métodos y prácticas del ADSC

4.1 Analítica interpretativa

Acepto que la investigación de los discursos siempre tiene que ser considerada un proceso de construcción e interpretación de datos. La noción de "analítica interpretativa" propuesta por Hubert DREYFUS y Paul RABINOW parece apropiada para definir el programa de FOUCAULT (véase DREYFUS & RABINOW 1987 [1983]); pero ¿qué significa esto para el giro discursivo en la sociología del conocimiento? En primer lugar, apunta a la parte de la "normalidad" analítica de las investigaciones del discurso. La investigación de los discursos en ciencias sociales comienza con una pregunta de investigación teóricamente informada y con una circunscripción heurística de los fenómenos sociales a examinar. En el paso siguiente se podrían realizar entrevistas de exploración para obtener más información sobre el objeto; las unidades de análisis apropiadas (el formato de los datos: p.ej. documentos, folletos, monográficos, imágenes visuales, artículos de periódicos) tienen que ser definidas y posteriormente tienen que ser compiladas. Más tarde, tanto la cuestión principal como la muestra de datos podrían ser modificadas, transformadas o incluso reemplazadas por otras. Estos pasos que aquí están aislados para aclararlos mejor, están más o menos entrelazados en la práctica. [27]

Hasta este punto, el concepto de discurso funciona como una hipótesis para sensibilizar el proceso de colección de datos con el fin de encontrar fuentes de datos apropiadas (textos de periódicos, libros, oraciones, eventos mediáticos, presentaciones en internet, etc.). Pero sólo el análisis de datos puede mostrar si la hipótesis original para la colección de datos era apropiada o inadecuada. Las respuestas respecto a la cuestión de si hay fenómenos concretos de la lengua que expliquen un discurso particular y por qué elementos o "reglas" y estrategias está constituido el discurso, no pueden ser encontradas a priori, sino sólo en el proceso de análisis. [28]

Lo que quiero decir es lo siguiente: muchos académicos que trabajan en la tradición foucaultiana o post-estructuralista se consideran a sí mismos "más allá de la hermenéutica" o "más allá de la interpretación" (DREYFUS & RABINOW 1987 [1983]). No obstante, sostendría que, en la medida en que trata de prácticas sociales y órdenes simbólicos, la investigación de los discursos no se puede abstener o retirar de la hermenéutica y la interpretación. Por supuesto que son conceptos enojosos. En contra de la hermenéutica, FOUCAULT insistía en la descripción de la "positividad" de los eventos discursivos, rechazando todo tipo de comentario de texto que apuntara a descubrir un único y verdadero significado. No obstante, una mirada más cercana revela que su crítica de la hermenéutica se dirigía, por un lado, contra el reduccionismo marxista. FOUCAULT dudaba de la idea de una única verdad del texto, que derivara de las leyes históricas de formaciones de clases. Por otro lado, sus reservas contra la hermenéutica también son válidas para la suposición idealista que se refiere a un pasado religioso y/o filosófico lejano (la única verdad radica en la intención de los autores – o de los dioses – o en el "ser en el mundo" o Dasein de los seres humanos). El uso de "interpretación" era ligeramente diferente en DREYFUS y RABINOW, y se dirigía contra la construcción de conclusiones más bien generalizadas (p.ej., como diagnóstico de sociedades completas y sus "condiciones") a partir del análisis de datos concretos. Para ser sincero: el propio FOUCAULT cayó a veces en estas interpretaciones. [29]

Por al contrario, el uso y el significado de la "interpretación" y la "hermenéutica" en el paradigma interpretativo y en la sociología hermenéutica del conocimiento alemán es mucho más modesto. Un recurso general sobre todo al trabajo de SCHÜTZ, BERGER, LUCKMANN y Hans-Georg SOEFFNER (véase SOEFFNER 1989; REICHERTZ 2004; SOEFFNER & HITZLER 1994) motiva simplemente a una reflexión metodológica sobre el uso que efectúa el investigador de las habilidades interpretativas, suponiendo que cada lectura "científica" de datos (y "señales") esté plena de trabajo interpretativo. No puede ser de otro modo para el ser humano, el "animal que utiliza símbolos". Por ello la hermenéutica interpretativa argumenta a favor de una interpretación socialmente responsable en el análisis de datos en vez de razonar sobre LA verdad incluida en los datos textuales. Por consiguiente, lo que se necesita es una argumentación convincente para cada paso del análisis. Como enfatiza una presentación editada por HITZLER y HONER (1997): "hermenéutica" en las ciencias sociales es todo menos una interpretación que flota libremente y que intenta descubrir la verdad absoluta debajo de la superficie de datos. Esto significa además que, dependiendo tanto de preguntas apropiadas de investigación como de conceptos de análisis, "la construcción de datos" y el análisis de datos puede tomar direcciones diferentes. [30]

La recepción de FOUCAULT realizada hasta ahora tendía a ocultar esta pregunta por los momentos interpretativos, entendiéndola como una pregunta por el trabajo concreto con los datos, es decir, tendía a adoptar una actitud general "en contra de la interpretación" (SONTAG 1966). Esto conduce muchas veces a los malentendidos mencionados entre las tradiciones científicas anglosajona, francesa y alemana sobre la referencia a la noción de interpretación: ¿se refiere a una conclusión general, es decir, al diagnóstico de la época? ¿o más bien al trabajo concreto, analítico con los datos? Desde el punto de vista de la sociología hermenéutica del conocimiento, cada referencia a un "dato empírico" (es decir, tanto la agrupación de los datos como la explotación de los datos) implica pasos reflexionados de interpretación. En lo que sigue se habla de "interpretación" en el sentido del paradigma interpretativo de las ciencias sociales, es decir, en el de la sociología hermenéutica del conocimiento: las interpretaciones del mundo, procesadas en discursos, sólo se pueden alumbrar interpretando. Para que esta práctica cotidiana se convierta en una empresa científica hacen falta disposiciones metódicas que acompañen reflexivamente al proceso de interpretación y que no representan de ningún modo "la verdad definitiva", la idea rectora del análisis, sino más bien la idea de las "buenas razones" comprensibles por el trabajo de interpretación socio-históricamente situado. Los correspondientes pasos de la interpretación se pueden dirigir por un lado a la materialidad manifiesta en las prácticas, los actores y los dispositivos de los discursos y, por el otro, a los diferentes momentos del contenido de la estructuración (simbólica) de las afirmaciones y ordenaciones del mundo. [31]

Hablo de analítica interpretativa para subrayar que la investigación del discurso relaciona diferentes formatos de datos y pasos del análisis, o sea que combina más bien, p.ej., estrategias sociológicas clásicas del análisis de casos particulares o del estudio de casos con el microanálisis detallado de datos del texto. También hablo de analítica interpretativa porque el ADSC, al contrario de otros enfoques de la investigación social cualitativa, no se interesa por la "unidad de significado" de un documento particular (p.ej., de un texto) por ella misma, sino que parte de que tal dato sólo articula una fracción o "fragmentos" (JÄGER 1999) de uno o varios discursos. Por ello abre la unidad material de la superficie de los textos y atribuye a veces los resultados de la fragmentación analítica y del microanálisis interpretativo a discursos diferentes. De ahí surge paulatinamente el mosaico del discurso analizado o de los discursos analizados, lo que es seguramente una de las modificaciones más importantes de la investigación social cualitativa convencional (véase KELLER 2007a, pp.61ss.; KELLER 2005b). [32]

4.2 Herramientas analíticas

En el caso del ADSC propongo distinguir dos dimensiones principales del análisis. La primera se interesa en el análisis de las materialidades, la segunda enfoca a los procesos del ordenamiento simbólico (o producción de sentido). A continuación se explican ambas dimensiones. [33]

4.2.1 La materialidad del discurso

La contemplación de las dimensiones "materiales" de los discursos implica el análisis de actores clave que realizan un discurso (posición de actores), su "posición" y su papel en la arena del discurso, las relaciones (p.ej., coaliciones del discurso) entre ellos, etc., las prácticas (y estrategias) de producción y reproducción del discurso y sus elementos de dispositivos (p.ej., la producción institucionalizada de datos, la infraestructura sociomaterial, las redes de articulación y distribución). Esto puede incluir también una etnografía de escenarios institucionales y eventos particulares de producción y representación de discursos. Esta parte de la investigación de discursos es muy parecida al trabajo de estudio del caso "corriente" en las ciencias sociales. Se basa en estrategias complementarias de observación y compilación de datos (p.ej., mediante entrevistas con "expertos"). Por tanto, el ADSC es más que sólo un análisis de textos. Enfoca tanto a los "efectos de poder de los discursos" como también a las infraestructuras materiales de la producción de los discursos o los efectos institucionales y los impactos prácticos de los discursos. Para ello puede seguir procedimientos generales de estudios de casos sociológicos, en los que las preguntas se rigen por el interés correspondiente de la investigación del discurso. El mencionado "más que sólo un análisis de texto" se puede concebir categorialmente en el marco del ADSC, p.ej. mediante la inclusión de actores sociales, diferentes formas de prácticas y dispositivos. Así que los discursos no hablan por sí mismos, sino que sólo "cobran vida" mediante actores sociales y sus actos de habla en campos de prácticas sociales y estructuras institucionales. Tales actores "crean" (y "destruyen") los dispositivos, es decir, las infraestructuras materiales, cognitivas y normativas de un discurso, únicamente en el conjunto contextual y heterogéneo de las estructuraciones institucionales existentes. Se orientan en sus prácticas (discursivas) por reglas de los correspondientes campos discursivos, p.ej., en la obligación de publicación de los estudios de difusión de los periódicos o de los discursos científicos. Actúan en el discurso y desde el discurso. Lo hacen en contextos estructurados institucionalmente como universidades o parlamentos, pero también en el escritorio de casa o en los medios de comunicación de masas. Aparecen como portavoces y representantes de grupos sociales más o menos grandes (expertos, partidos, grupos de protesta, agrupaciones profesionales, organizaciones). Las posiciones de los hablantes dentro de los discursos forman una red clasificada según múltiples perspectivas y más o menos jerárquica de conjuntos de roles institucionalmente configurados y, con ello, de la correspondiente "posibilidad de ser oído". [34]

La noción de prácticas se refiere a modos y maneras socialmente convencionales de actuar, es decir, a modelos tipificados de rutinas para actuaciones, que son recogidos, "aprendidos", convertidos en habituales y desempeñados por diferentes actores con más o menos aportaciones creativas-tácticas. Las prácticas se encuentran en todos los campos sociales de actuación y en todos los niveles de actuaciones individuales y colectivas. En principio, se puede hablar de prácticas de (re)producción de discursos para caracterizar aquellas regulaciones del uso de la lengua y de la atribución de significado, en las que se basan acontecimientos discursivos. Se trata de patrones, de formas legítimas de afirmaciones y de modos de acción dentro del discurso y que constituyen su realidad: por ejemplo (reglas para) la redacción de textos científicos, estilos legítimos de presentación, el empleo de formatos de signos visuales, estilos de vestimenta, formas corteses de tratamiento y también los géneros lingüísticos y de escritura, o sea, los géneros comunicativos a nivel institucional y organizacional. Tales prácticas están más o menos disponibles socialmente. Pueden tener un carácter específico para discursos singulares o por campos discursivos enteros (p .ej., discursos científicos, discursos de protesta, discursos públicos). Una segunda forma de prácticas, diferente de aquella, se constituye en discursos, como modelo para los campos de prácticas externos al discurso, en el marco de la estructuración del contenido de su objeto. A tales prácticas las denomino prácticas modélicas generadas por el discurso. Estos patrones de actuación se pueden dirigir tanto a procesos de comunicación como a actuaciones no-lingüísticas o actuaciones que no se refieren a signos. Un ejemplo del primer caso es la confesión como práctica religiosa específica del contacto comunicativo entre los sacerdotes como representantes de un discurso y los fieles a los que se dirigen. Para el segundo caso se puede remitir, de forma ejemplar, a los modos de clasificación de la basura que fueron concebidos en el discurso alemán sobre los residuos en los años 80 y que fueron implementados después mediante la intervención de reglamentos legales. Con ello se puede ver al mismo tiempo que aunque los modelos creados discursivamente instruyen su realización práctica, no la determinan por completo. Es decir, existen grados de libertad en la realización efectiva de tales prácticas modélicas. Un último nivel de prácticas está formado finalmente por los modos y las maneras tradicionales de hacer algo en campos sociales de prácticas. Al principio forman un nivel independiente de los discursos, un nivel entre la permanencia y el cambio permanente, e incluyen tanto formas de actuación lingüísticas como no-lingüísticas. A estas prácticas las denomino prácticas externas al discurso. Entre estas cuento, p.ej., las prácticas más bien heterogéneas como andar, cocinar, habitar, leer, o la realización de conversaciones de cotilleo o sobremesa, pero también aquellas de vigilar y castigar en la medida en la que se desarrollaron mediante la constitución de la experiencia en contextos de actuaciones específicas y tradiciones profesionales, y no presentan el resultado de construcciones de modelos basados en los discursos. Sin embargo, no se pueden diferenciar fácilmente estas dos últimas formas de prácticas, o sea, se encuentran en el proceso de abolición ya que la destradicionalización y la observación permanente por sistemas de expertos se refiere hoy en día a todos los campos sociales de prácticas. [35]

Los actores sociales que articulan un discurso, crean una infraestructura correspondiente de producción del discurso y de superación de problemas que pueden ser descritos con la noción del dispositivo. Los dispositivos son los medios reales de los efectos del poder de un discurso. Los dispositivos intervienen como "instancias" del discurso entre los discursos y (las prácticas en) campos de prácticas. Un dispositivo es una base institucional, el conjunto de la infraestructura material, práctica, personal, cognitiva y normativa de la producción de un discurso y de la realización de las "soluciones a problemas" ofrecidas por él en un campo de práctica específico. Entre estas cuento, p.ej., la fijación jurídica de competencias, los procedimientos formalizados, los objetos específicos (p.ej., sagrados), las tecnologías, las instancias de sancionamiento, las trayectorias de formación, etc. Estos conjuntos de medidas por un lado son bases y elementos de la (re)producción de un discurso, por el otro son medidas y caminos mediante los cuales un discurso interviene en el mundo. [36]

4.2.2 Ordenación simbólica

Para poder analizar adecuadamente el proceso de ordenación simbólica, cada perspectiva del discurso perfilada respecto de la analítica del saber necesita conceptos sondeantes para el análisis de las relaciones sociales del conocimiento y las políticas del conocimiento. Para ello, al ASDC se le ofrecen algunas ideas de la tradición de la sociología del conocimiento como herramientas heurísticas, p.ej., la diferenciación entre patrones de interpretación [Deutungsmuster], clasificaciones, estructuras del fenómeno [Phänomenstrukturen] y estructuras narrativas. Se trata de conceptos generales originarios de la tradición de la sociología del conocimiento o que pueden ser encajados en ella. Al mismo tiempo, se proporcionan especialmente como conceptos puente en cuanto se trata de analizar la cuestión de los discursos en campos sociales de prácticas hasta el nivel de la "manera de vivir privada". Como elementos de estructuración específicamente procesados en los discursos, forman el repertorio de interpretación discursiva típico (véase KELLER 2009 [1998]). [37]

Patrones de interpretación

En conexión con LÜDERS y MEUSER (1997), entiendo los "patrones de interpretación" como "patrones de interpretación de explicación del mundo y de la solución de problemas" formados sociohistóricamente, a los cuales están vinculados definiciones de situaciones, valoraciones (morales, cognitivas) relacionadas con éstas y los modos de actuación:

"En referencia al concepto de patrón de interpretación, esto significa que estos preceden socialmente a los sujetos individuales, puesto que el sujeto individual nace y se socializa dentro de un sistema históricamente formado y lingüísticamente representado de estructuras de reglas, acervo de saberes y prácticas sociales; pero estas estructuras sociales ni existen independientemente de las actuaciones de los sujetos, ni tienen una vida propia (...)." (p.62s.) [38]

Desde la perspectiva de la sociología del conocimiento, los patrones de interpretación pueden ser situados tanto como parte de las definiciones de las situaciones en el ámbito del mundo de vida cotidiano y de los actores dentro de éste, como también en el ámbito del acervo social del conocimiento, o mejor dicho, de las construcciones culturales colectivas y las interacciones simbólicas entre los actores colectivos. Esto puede ser ilustrado mediante el ejemplo de una investigación histórico-cultural realizada por Yvonne SCHÜTZE sobre el patrón de interpretación "amor de madre", su surgimiento y desarrollo desde la mitad del siglo XVIII hasta la actualidad. SCHÜTZE (1992)

"desenmascara el 'instinto maternal' como una construcción cultural que se formó en el marco de los procesos sociales de modernización con el principio de la sociedad burguesa. (...) En la interpretación del amor de madre como condición natural de la mujer, se fusionan varios aspectos: exigencias normativas, posicionamiento social, legitimación del sistema de género y esbozo de identidad. En la medida en la que las madres perciben su situación en el marco de este patrón de interpretación y actúan según el contenido normativo de este, crean exactamente aquella realidad que confirma la vigencia del patrón" (LÜDERS & MEUSER 1997, pp.65s.). [39]

Según esto, un patrón de interpretación es el resultado de la "construcción social de la realidad", es decir, un modelo de interpretación, que se presenta de manera histórica e interactiva, más o menos compleja, para los fenómenos mundanos en el que las interpretaciones están vinculadas con orientaciones de acción, reglas, etc. El ejemplo del "amor de madre" hace referencia al esfuerzo social, esto es, colectivo, de construcción en la génesis de los correspondientes patrones de interpretación. Tales procesos de construcción tienen lugar en campos de juego públicos, pero también en interacciones directas. Los patrones de interpretación se convierten entonces en parte de stocks colectivos del saber, que circulan, p.ej., en los medios de comunicación de masas; también pueden servir de base para la estructuración institucional de las acciones prácticas. Los actores sociales se apropian de ellos en procesos de socialización y en discusión con ofertas mediáticas de conocimiento y orientan, según ellos, su propias interpretaciones y actuaciones. Esto puede incluir referencias tanto conscientes como inconscientes, afirmativas, críticas, negativas y creativas. Al mismo tiempo se muestra claramente en ello que la idea de "patrón" remite al aspecto de lo que es típico: se trata de figuras de interpretación generales, que se manifiestan en diferentes formas lingüístico-materiales y en las que se vinculan diferentes elementos del conocimiento, es decir, de la interpretación, y partes valorativas. En los discursos se vinculan, de forma específica, diferentes patrones de interpretación para fenómenos mundanos de referencia. Este es un primer elemento del "cuerpo del conocimiento" de los discursos. Se pueden mostrar los contornos de los patrones de interpretación mediante procedimientos de analítica secuencial tal como se emplean a menudo en el marco de explotación de entrevistas (véase KELLER 2009 [1998]). [40]

Clasificaciones

Un segundo alumbramiento del contenido de los discursos que complementa el concepto de análisis de patrones de interpretación, consiste en la investigación de clasificaciones (y, mediante ellas, de cualificaciones) de los fenómenos que se realizan en ellos y mediante ellos. Las clasificaciones son formas de procesos de tipificación social. No ordenan – en el sentido de una perspectiva de representación – en categorías adecuadas a la realidad encontrada, sino que crean la experiencia de esa realidad. La lengua misma no es, en definitiva, nada más que un "sistema" de interpretación de "esquemas tipificantes" socialmente objetivado, de un esquema de tipificación socio-históricamente dado, que "descarga" al individuo de la "creación independiente de tipos" (SCHÜTZ & LUCKMANN 1979 [1973], pp.277ss.; véase también ibid., pp.174ss.). La realización normal de nuestras rutinas cotidianas de las prácticas de interpretación y actuación consiste en un proceso ininterrumpido de clasificación, recurriendo a elementos apropiados del stock colectivo del saber. En la investigación de los discursos, Michel FOUCAULT comenzó una de sus obras más importantes con la alusión ya a la importancia de las clasificaciones. En Las palabras y las cosas menciona de forma introductoria que una cita de Jorge Louis BORGES le había hecho reír al principio y luego le había estimulado en sus empresas (véase KELLER 1997). [41]

Como cada uso lingüístico, también el empleo de la lengua en los discursos clasifica el mundo, lo divide en determinadas categorías que a su vez sirven de base para su experiencia, interpretación y manipulación. Entre discursos hay luchas sobre estas clasificaciones, p.ej., sobre cómo hay que interpretar catástrofes técnicas (potenciales), qué ofertas de identidad pueden ser consideradas como legítimas, qué se considera comportamiento correcto o reprochable, si – sólo hay que pensar en el "caso Rivière" – los agresores están en pleno uso de sus facultades mentales o no, etc. Con ello están vinculadas algunas consecuencias específicas de las acciones prácticas. En este contexto no sólo es importante la contingencia y el potencial de estructuración de las clasificaciones, sino también su efecto performativo, por ejemplo cuando las categorizaciones administrativas o étnicas se convierten en la base de la autodescripción y de políticas de identidad de grupos étnicos o, incluso, crean aquellos grupos mediante los procesos de clasificación, como ha sido descrito, entre otros, en las investigaciones sobre la "política de identidad" (véase también BOWKER & LEIGH-STAR 2000). [42]

Estructura del fenómeno

Junto a los patrones de interpretación y las clasificaciones, el concepto de estructura del fenómeno facilita un tercer acceso complementario al nivel de la estructuración del contenido de los discursos. Ya en la etapa constituyente de la sociología del conocimiento, Karl MANNHEIM introdujo la noción de "estructura del aspecto" para denominar la manera de construcción de las circunstancias, es decir, aquello que se comprende en relación a un fenómeno. Partes de tal estructura del aspecto son – según MANNHEIM – las nociones usadas, inclusive su diferencia de significado frente a otras nociones posibles, la relación de estas nociones, esquemas causales, la "ontología presupuesto", etc. (MANNHEIM 1969 [1929], p.234). [43]

Así, por ejemplo, la construcción de un tema como problema en la agenda pública requiere el tratamiento de diferentes dimensiones por parte de los protagonistas, recurriendo a afirmaciones argumentativas, dramatizantes y valorativas: la definición del tipo de problema o del tema de una unidad afirmativa, la denominación de las características, las relaciones causales (causa-efecto) y la relación con las competencias (responsabilidades), las dimensiones del problema, las implicaciones valorativas, las valoraciones morales y estéticas, las consecuencias, las posibilidades de actuar, etc. Las investigaciones de la trayectoria pública de problemas sociales, en el contexto del interaccionismo simbólico, han descrito sobre todo las dimensiones correspondientes y ven en una construcción "lograda" una característica esencial de movilización exitosa de aprobación (GUSFIELD 1981). No obstante, propongo hablar de las estructuras de fenómeno y no de "las dimensiones del problema" para evitar una focalización conceptual a "problemas" que resultan controvertidos en el plano político y social. Los fenómenos constituidos mediante estructuras del fenómeno no tienen que aparecer como "problemas" aunque siempre se trate de problemas de "interpretación y actuación" desde un punto de vista muy general –pero no necesariamente de problemas "sociales", o sea, de la sociedad. A partir de la investigación de los discursos realizada hasta el momento se pueden obtener algunos elementos importantes de tales estructuras de fenómeno. Por ejemplo, las posiciones del sujeto que constituyen un discurso y que pueden ser diferenciadas según distintos aspectos, tienen una importancia central. Así, los discursos efectúan posicionamientos de los actores sociales como héroes, salvadores, casos problemáticos, protagonistas razonables y responsables, villanos, etc. Pero esto no se realiza sólo de cara a los "agentes" de los relatos ofrecidos, sino también en relación con los diferentes destinatarios del discurso. También forman parte de este elemento las prácticas modélicas creadas discursivamente que facilitan indicaciones de acción para los problemas de actuación definidos por un discurso. [44]

El concepto de estructura del fenómeno recoge tales consideraciones y las vincula con el hecho de que los discursos designan diferentes elementos o dimensiones de su objeto en la constitución de su relación referencial (es decir de su "tema"). Unen estos elementos y dimensiones, creando una forma específica, una constelación del fenómeno. Con ello no se describe ninguna cualidad sustancial del objeto del discurso, sino que se alude a las adscripciones discursivas correspondientes. La reconstrucción analítica de la estructura del fenómeno enfoca dos aspectos: primero, el alumbramiento dimensional se refiere a la composición general de la forma del fenómeno. Las dimensiones de las que se constituye discursivamente un fenómeno pueden diferenciarse o parecerse más o menos dentro de un campo discursivo y entre discursos distintos que compiten entre sí. El segundo aspecto, la explicación del contenido de las dimensiones reconstruidas en el primer paso puede variar considerablemente según la ocasión y la situación del acontecimiento discursivo y también entre discursos. El ASDC apunta a una tipificación de los contenidos, a las reglas o los principios de lo que entra en consideración como contenido, y a cómo se efectúa esto, y no a una recopilación que sume todo aquello que se ha dicho mediante "citas originales" – aunque estas sí que pueden ser utilizadas para fines de descripción o de ilustración. Por tanto, los bloques reales de la estructura del fenómeno de un discurso tienen que ser deducidos de los datos. A tal efecto, los fragmentos singulares del discurso sólo contienen, por regla general, elementos parciales. La siguiente tabla ilustra la idea de la estructura del fenómeno con el ejemplo de mi análisis del debate público sobre el problema de la basura doméstica en relación con el discurso hegemónico francés sobre residuos (KELLER 2009 [1998], p.232):

Dimensiones

Explicación del contenido (ejemplo: discurso administrativo de residuos)

Causas

Basura como "problema de limpieza"; discrepancia entre cantidad y estructura de eliminación o aprovechamiento de residuos:

Crecimiento del bienestar, progreso técnico y económico, necesidades de consumo por parte de los consumidores  aumento de la cantidad de basura

Basura como problema de eliminación controlada en vertederos

Basura como problema de falta de responsabilidad y disciplina cívica

Basura como problema de balanza de pagos y utilización de materias primas a nivel nacional

Basura como problema de condiciones internacionales de competencia

Responsabilidad

(competencia)

Política/administración estatal (tiene que elaborar e imponer, en coordinación con la economía, programas marco para la política de residuos)

Corporaciones territoriales, economía (realización bajo su propia responsabilidad de las directrices políticas)

Ciudadanos/sociedad (abandono de miedos y de rechazos irracionales; responsabilizarse de la basura y de la aceptación de tecnologías)

Necesidad de actuación/ solución del problema

Bajo nivel problemático; es posible el dominio técnico de la situación de residuos mediante reciclaje y eliminación

Medidas:

Intensificación y optimización industrial de la infraestructura de eliminación y reciclaje

Obtención de la aceptación para la infraestructura de eliminación mediante comunicación y participación

Movilización amplia de responsabilidad cívica (municipios, economía, consumidores)

Autoposicionamiento

Representantes de la razón científico-técnica, económica y pragmática, del progreso civilizatorio (socio-cultural y técnico-social)

Estado como defensor del interés colectivo

Posicionamiento de los otros

Actores de la sociedad civil (corporaciones territoriales, economía, ciudadanos) muestran falta de conciencia de responsabilidad, miedos irracionales y desplazamiento

Irracionalismo y fundamentalismo de la política alemana de residuos como cortina de humo del proteccionismo económico

Cultura de trato de objetos/ Modelo de bienestar

No forma parte de la discusión sobre la basura; sigue dinámicas de modernización y racionalidades de mercado no disponibles; modelo material de bienestar; libertad de las necesidades (producción y consumo)

Relación valorativa

El Estado asegura el interés colectivo (bienestar, progreso, modernidad)

Limpieza (de facto y moral) del espacio público

Naturaleza como recurso (nacionalmente escaso) cuyo uso puede ser optimizado

Identidad de la forma actual de sociedad como "vivir bien"

Tabla 1: Ejemplo para la observación de una estructura del fenómeno [45]

Estructuras narrativas

Hay que nombrar aquí un último momento en la configuración del contenido de los discursos: Aquellos momentos estructurantes de enunciados y discursos, mediante los cuales los diferentes patrones de interpretación, las clasificaciones y las dimensiones de la estructura del fenómeno (p.ej., actores, definiciones de problemas) se relacionan entre sí de forma específica, pueden ser denominados estructuras narrativas. Las estructuras narrativas no son simplemente técnicas de enlace de elementos lingüísticos, sino que en cuanto mise en intrigue (construcción de la trama, Paul RICŒUR 1983), es decir, como acto configurativo de enlace de signos y enunciados dispares en forma de relatos, presentan más bien un modo básico de conocimiento del mundo (véase sobre todo RICŒUR 1988 [1983], p.57). Constituyen estados del mundo (discutibles) como narrativas en las que existen actores, acontecimientos, desafíos, éxitos y derrotas, "buenos" y "malos", etc. Desde principios de los 90 se habla en la investigación de los discursos de story lines, plots, etc. (véase, p.ej., GAMSON 1988; POFERL 1997; KELLER 2009 [1998]; VIEHÖVER 2004, 2006). [46]

Los bloques de saber usados o creados en el discurso se combinan en la práctica de la enunciación específica del discurso en una "narración" particular e integrada mediante un hilo conductor, una story line. Las estructuras narrativas incluyen episodios delimitables, procesos, las personas, o sea, los actores y sus posiciones específicas, las estructuras en el espacio y el tiempo y la dramaturgia (el plot) de una "actuación" (VIEHÖVER 2006). Vinculan, al mismo tiempo, los diferentes elementos de interpretación de un discurso hacia una configuración continua, representable y relatable. En la perspectiva diacrónica se enlazan así las actualizaciones y cambios de los discursos durante el tiempo. Suministran el esquema de actuación para la narración con la que el discurso se puede dirigir a un público (POFERL 1997) y con la que construyen su propia coherencia en el eje temporal. Mediante el recurso a una story line, los actores pueden actualizar categorías discursivas de procedencias muy heterogéneas hacia una relación más o menos coherente. Así surge el carácter híbrido, típico para los discursos públicos. En este contexto resulta importante sobre todo la creación de relaciones causales mediante "causal stories" (STONE 1989) y el énfasis en la urgencia de actuaciones en el marco de dramas y historias morales. Los actores colectivos en contextos diversos (p.ej., en la ciencia, la política o la economía) crean coaliciones en la discusión sobre definiciones públicas de problemas, mediante el uso de una narración básica común, en la que se formulan ideas específicas de responsabilidad causal y política, urgencia del problema, solución del problema, víctimas y culpables. Los problemas se pueden (des)dramatizar, objetivar, moralizar, politizar o estetizar. Los actores son revalorizados, ignorados o denunciados. Lo decible se separa de lo indecible. [47]

Con las nociones mencionadas de patrón de interpretación, de clasificaciones, de estructuras del fenómeno y de estructuras narrativas se designan en primer lugar, y sin pretensión de integridad, los puntos de referencias conceptuales del análisis del conocimiento para la investigación de los discursos en ciencias sociales. Pero: ¿cómo se puede imaginar el trabajo concreto con el material de los datos? En referencia a la creación y al procesamiento de un corpus de datos en el marco de la investigación empírica del discurso, varias estrategias de trabajo propuestas por la teoría fundamentada ofrecen instrucciones útiles. Estas se refieren tanto a la selección de datos para el microanálisis como a la combinatoria analítica de resultados aislados. Quisiera explicar esto en el siguiente punto. [48]

4.3 Procedimientos

En la perspectiva seguida aquí, el proceso general de investigación en la investigación de los discursos no se distingue de la investigación social (cualitativa) habitual ni de la tradición de estudios sociológicos de casos. En conexión con el planteamiento de la pregunta y de la revisión de la literatura científica pertinente se realiza, por regla general, una recopilación del corpus de datos orientados por criterios heurísticos. Esta recopilación podría ser corregida si fuera preciso, pues podría, p.ej., ser ampliada. En la investigación del discurso, tal corpus consiste en textos de procedencias y géneros muy diversos ("datos de campo" como textos de medios de comunicación, libros, informes, ensayos, folletos, protocolos, entrevistas, material de internet, documentos de imagen y texto, o sea datos audiovisuales). La elección siguiente para el microanálisis de datos específicos es un proceso abierto de búsqueda, dirigido por criterios. Este proceso no debería llegar precipitadamente a la creación de un corpus parcial definitivo dentro del corpus general, sino que va pasando y captando sucesivamente toda la diversidad de todo el material de datos. Podrían surgir nuevos criterios para la siguiente selección según los microanálisis específicos realizados. Para estos pasos de selección, seguidos y referidos unos a otros, ofrece una orientación la teoría fundamentada (STRAUSS & CORBIN 1996 [1990]) y – en referencia a la realización en la práctica concreta de la investigación (si se diera el caso) – el uso de software de análisis de textos (ATLAS.ti; MaxQDA) orientado por esta teoría. Con ello no se quiere apuntar a una equiparación de la teoría fundamentada y la investigación de los discursos, ni tampoco se negaría la diferencia de los respectivos intereses de investigación seguidos y sus campos de aplicación. Pero dentro de la metodología de la investigación social cualitativa, la teoría fundamentada sugiere algunas reflexiones y ayudas útiles para un procedimiento que se puede referir a intereses y métodos de investigación muy variopintos. De ello se puede aprovechar también la investigación del discurso. [49]

En principio, en la teoría fundamentada juegan un papel importante, sobre todo, el muestreo orientado por la teoría y los principios de la contrastación mínima y máxima. Se trata de justificar la selección de los documentos para el microanálisis desde el proceso de investigación y de los planteamientos perseguidos. "El muestreo orientado por la teoría" significa que la selección de datos (p.ej., de pasajes de texto) para el análisis no se realiza al azar ni tampoco se orienta por cuestiones de representatividad estadística, sino que se orienta por criterios de las preguntas de investigación. Se comienza con un documento que "parece importante", se analiza y luego se busca dentro del corpus de datos un acontecimiento enunciativo muy diferente a él (constrastación máxima) o relativamente parecido (contrastación mínima), por ejemplo, con el objetivo de alumbrar toda la diversidad de los acontecimientos enunciativos de un discurso para la intervención tipificadora. La "importancia" de un documento puede darse por diversos criterios. Posiblemente se trata de un texto de frecuente referencia, que se distribuye desde una posición institucional importante, que destaca por su perfil decidido respecto al contenido o que parece de una forma "intuitiva" importante para el interés perseguido. En todo caso resulta útil tener presentes los criterios de tal selección y preguntar cómo sintonizan con la perspectiva del discurso tomada como base. Si se ha analizado este primer documento, entonces la selección del siguiente documento se puede orientar a analizar un acontecimiento enunciativo lo más diferente posible dentro del corpus del texto. Los criterios para ello son, entre otros, las impresiones sobre posiciones en cuanto al contenido o sobre diferentes actores de los acontecimientos discursivos. Esto debe ser explicitado a continuación en algunos puntos seleccionados. [50]

En el ejemplo de las discusiones sobre el efecto invernadero y el cambio climático, un escenario alarmista de amenaza podría constituir el punto de partida. Una contribución que subraye las ventajas y la utilidad del cambio climático contrastaría de forma relativamente fuerte frente a esta posición. La selección del siguiente documento puede orientarse de nuevo por la contrastación, p.ej., pasar de un portador de afirmaciones con tintes políticos a un grupo de científicos. La orientación por la contrastación máxima posibilita captar poco a poco la totalidad del espectro del discurso o de los discursos dentro de un corpus, y poner de relieve varios discursos de un tema o los componentes heterogéneos de un discurso. La contrastación mínima se dirige a reconstruir el componente parcial captado lo más exacta y completamente posible hasta que su análisis se presente finalmente como saturado. Es decir, aquí se utilizan conscientemente acontecimientos enunciativos lo más parecidos posible para el análisis. Cómo el análisis de acontecimientos enunciativos aislados centra su atención en patrones, contenidos, elementos, etc., típicos y los reconstruye, se pueden encontrar de manera relativamente rápida "repeticiones" – en realidad éste es uno de los criterios para poder hablar de la pertenencia a un mismo discurso. No todo acontecimiento enunciativo reproduce la totalidad del discurso, pero la variación sí que está limitada. Se debe prestar atención continuamente a la posibilidad de comparación, o sea, de relación de los documentos o partes de los documentos seleccionados; sólo así se posibilitan interpretaciones consistentes. Por ejemplo, los folletos y artículos periodísticos se diferencian según varios aspectos: como géneros de texto, respecto a los destinatarios y a la estructuración del contenido, así como por los objetivos perseguidos con ellos. Un análisis de estos diferentes tipos de datos se debe tener en cuenta para que no se produzca ningún sesgo, o sea, para que las diferentes formas de articulación de los discursos no sean mezcladas de forma irreflexiva. [51]

El proceso de selección del muestreo teórico continúa hasta que los análisis adicionales no ofrezcan ninguna comprensión nueva sobre el total del corpus o, mejor dicho, sobre las preguntas de la investigación planteadas. Esto se expresa en el proceso de investigación en la constatación de repeticiones: ulteriores análisis de acontecimientos enunciativos no ofrecen ninguna categoría o idea nueva, sino sólo la confirmación de los patrones de interpretación, estructuras del fenómeno, clasificaciones y vínculos narrativos ya elaborados. Es cierto que, p.ej., el efecto invernadero puede convertirse en tema con palabras, ejemplos y referencias de lo más diverso. Pero los patrones generales de su vinculación respecto de una narración sobre el cambio climático, sobre la responsabilidad por éste, etc., son relativamente limitados. Hablar de una "saturación" del análisis significa aquí poder formular en este nivel de lo típico la impresión justificada de haber captado todo lo importante – también cuando todo el mundo sabe que la cantidad de acontecimientos enunciativos es limitada aunque haya una gran cantidad de ellos. En relación al concepto de la estructura del fenómeno esto significa, p.ej., que más análisis particulares no sacan a la luz nuevos bloques del fenómeno. Tal vez un discurso señala las causas, las formas de apariencia y las consecuencias de un acontecimiento, pero ni a los actores, ni las responsabilidades, valoraciones o necesidades de actuar. En otro caso puede que estén presentes todos éstos como bloque de una estructura del fenómeno. Esto vale también, de forma similar, para el análisis de los patrones de interpretación que se utilicen en la representación del fenómeno o en referencia a las clasificaciones que imaginan el esquema de ordenación del mundo preferido en el discurso. En el estudio comparativo de los debates sobre la basura doméstica en Alemania y Francia (KELLER 2009 [1998]) se han reconstruido seis patrones de interpretación específicos que estructuran sus acontecimientos enunciativos. Los resultados del análisis detallado se combinan después en afirmaciones generales sobre el o los discursos, sus story lines, patrones de interpretación, prácticas de clasificación y estructuras del fenómeno, en una especie de "cartografía" – por utilizar una noción actualmente de moda de Bruno LATOUR – de la correspondiente formación discursiva. Los procedimientos mencionados resultan económicos en cuanto a la investigación porque de una manera relativamente rápida aparecen los efectos de la saturación respecto de los datos, ya que la cantidad de variaciones está limitada. Así, en referencia a una pregunta de investigación concreta, puede bastar con el análisis en detalle de una cantidad de datos relativamente pequeña para aprehender suficientemente el campo de investigación. La reconstrucción de la "totalidad" de un discurso o de varios discursos, que se abstrae del fragmento discursivo singular, es el resultado de un procedimiento paulatino y tentativo, mediante una cantidad más o menos grande de microanálisis. Así, por un lado, los discursos singulares se pueden caracterizar lo más exactamente posible y, por otro lado, se puede captar el espectro del campo, p.ej., la cantidad de discursos existentes. De este modo, respecto a la investigación ya mencionada sobre la basura doméstica, he hablado de un único discurso hegemónico para el público francés y de dos discursos competidores para el público alemán. Éste seguramente es el resultado de una "construcción de tipos". Indudablemente, son los analistas interpretativos los que efectúan atribuciones más o menos estilizadas y los que, de este modo, realizan cada vez más abstracciones desde el material empírico de partida. [52]

Para la realización del microanálisis de datos particulares (p.ej., textos como "acontecimientos enunciativos"), es decir, de cara a la reconstrucción concreta de patrones de interpretación, módulos de estructuras de fenómenos, etc., pueden ayudar más propuestas de la teoría fundamentada. Son los conceptos de codificar, comentarios y memos. Como la teoría fundamentada se interesa principalmente por la creación de teoría basada en la investigación respecto a campos sociales de actuación, o sea, de interacción – p.ej., el trato a pacientes terminales hospitalizados –, sus conceptos tienen que ser modificados para los planteamientos de la investigación del discurso, o sea, tienen que ser referidos a sus intereses de análisis (p.ej.. segun los módulos de conocimiento, sus relaciones y "reglas" de la práctica enunciativa derivadas de ahí). Con estos comentarios se trata, al fin y al cabo, de la exigencia de tomar notas sobre por qué, por ejemplo, uno ha atribuido un pasaje particular de texto a una categoría específica. Se denominan memos a los apuntes más o menos amplios durante el proceso de investigación en los que se retiene lo que surge en relación con un pasaje específico de texto o de una codificación. Estos pueden ser reflexiones posteriores, ideas, buenas ocurrencias o hipótesis. Es decir, memos (y comentarios) son elementos de la libreta de notas que acompaña la investigación. [53]

Codificar

Querría tratar aquí más en detalle la noción de codificación. Así denominan algunos representantes de la teoría fundamentada a la obtención analítico-interpretativa de nociones teóricas, o sea, de categorías, desde el material de datos empíricos (véase STRAUSS & CORBIN 1996 [1990] para una explicación más concreta). STRAUSS y CORBIN distinguen entre codificación abierta, axial y selectiva. Se utiliza la codificación abierta al principio en un procedimiento estrictamente microanalítico y secuencial, en el que, p.ej., textos (como base de datos) están sometidos, palabra a palabra o frase a frase, a un trabajo de interpretación extensivo que apunta a desarrollar categorías generales para decir de qué trata el apartado. STRAUSS y CORBIN (1996 [1990], pp.45ss.) ilustran el procedimiento mediante el ejemplo de una situación de observación en un restaurante, donde una "señora de rojo" actúa en la cocina, obviamente sin pertenecer al personal de cocina. Lee las notas en la pared, pregunta a camareros que entran, hojea un libro. STRAUSS y CORBIN categorizan estas actuaciones al principio con el concepto de "obtención de información", que atribuyen nuevamente a un subtipo de una categoría más general ("evaluación y mantenimiento del flujo de trabajo"), y finalmente de nuevo a una categoría más genérica para la función de la persona o de la posición ("responsable de alimentación"). Un procedimiento semejante se puede aplicar también a entrevistas u otros documentos textuales (véase p.e. STRAUSS & CORBIN 1996 [1990], p.58s. y STRAUSS 1994 [1987] donde se presentan ampliamente sesiones de interpretación). En el marco de la investigación de los discursos se desarrollan, mediante este proceso, módulos de estructuras de fenómenos y también denominaciones para patrones de interpretación. La codificación axial (STRAUSS & CORBIN 1996 [1990], p.75ss.) trata de relacionar, en el marco de un "paradigma de codificación", las categorías obtenidas. Este paradigma tiene que diferenciar entre condiciones causales, condiciones intervinientes, el contexto, las estrategias de actuación para la solución de problemas, las estrategias de interacción de los implicados y las consecuencias de esta intervención con vistas a un fenómeno analizado. En las nociones del ADSC, éste es el proceso en el cual se construye el orden de una configuración del fenómeno. La codificación selectiva (pp.94ss.) apunta finalmente a la jerarquización y relación de las categorías ordenadas provisionalmente: ¿qué se puede nombrar como categoría central o nuclear? ¿qué aspecto tiene el hilo conductor que vincula las diferentes categorías hacia una narración? ¿dónde comienza la narración y a dónde va? En el marco del ASDC esto es la story line, que relaciona los diferentes elementos tipificantes, el repertorio de interpretación de los acontecimientos enunciativos, con una narración específica e inconfundible, mediante la cual el discurso se diferencia de otros. [54]

Análisis secuencial y reconstrucción de patrones de interpretación

Supongamos que el interés de la investigación apunta, como en muchas investigaciones sobre "discursos medioambientales", a la estructura del fenómeno de un correspondiente "problema medioambiental" ofrecido en un discurso. Al principio se puede averiguar, en el sentido de una obtención secuencial de categorías, si la "técnica" (naturaleza, atribución de causalidad, responsabilidad, valores...) juega un papel en los datos que sirven de base, si puede ser descubierta como componente de una estructura del fenómeno y, en caso afirmativo, en qué forma sucede esto (p.ej., si sucede como problema, como recurso, como solución...). Posteriormente, los apartados textuales seleccionados son sometidos a un microanálisis profundo para especificar qué patrones de interpretación organizan para la "técnica" una afirmación, un fragmento discursivo, varias frases en conjunto, párrafos, capítulos o textos completos. En el planteamiento de la investigación de los discursos se puede no utilizar el nivel de palabras o frases, sino la unidad de "apartados textuales" como base para la formación de las categorías correspondientes. Siguiendo el flujo del texto, el principio del análisis secuencial consiste en desarrollar inicialmente tantas hipótesis de interpretación como sea posible respecto a los planteamientos de la investigación. Mediante el progreso inmediato del texto, estas hipótesis de interpretación se examinan por su adecuación, se desestiman, se mantienen o se precisan. En el caso ideal se trata de procesos grupales, en cuyo desarrollo se excluyen poco a poco determinadas interpretaciones y sólo una puede ser objetivada socialmente como "adecuada". Esto significa que la hipótesis obtenida, o sea el patrón de interpretación reconstruido, caracteriza de una forma "más convincente" frente a otras figuras de interpretación el contenido del significado del apartado textual en cuestión y con ello la estructuración del fragmento enunciativo. Al mismo tiempo, el trabajo extensivo de interpretación apunta a evitar la proyección de prejuicios propios frente al texto; se trata, pues, de una estrategia de autocontrol metódico. La designación de patrones de interpretación es realizada por el investigador; éste puede recurrir a menudo a nociones de los apartados textuales mismos. Así, por ejemplo, el siguiente pasaje textual de un artículo de Süddeutsche Zeitung que trató, entre otros, el tema de la incineración de basuras, se basa en el patrón de interpretación "técnica como riesgo" que también se utiliza en campos de aplicación totalmente diferentes (p.ej., en referencia al Transrapid [tren de tecnología alemana de levitación magnética], la ingeniería genética, etc.):

"Calificada como la planta incineradora de residuos más moderna de Alemania, o incluso del mundo, se puso en funcionamiento ‘en caliente’ en otoño del año pasado en Augsburgo, una instalación que ha costado más de 900 millones de euros. La semana pasada el proceso de ensayo llegó a su brusco final. Se oyeron palabras que el lector de periódicos sólo conoce con respecto a reactores nucleares: grietas en la conducción de vapor a presión, fugas en tuberías de agua, paradas de emergencia. Y naturalmente: la emisión de efluentes al entorno no sobrepasó los límites legales permitidos. No se debe olvidar: cada técnica está sujeta a fallos y cuanto más compleja, más propensa a perturbaciones, una perogrullada." (Süddeutsche Zeitung, 5.5.94, sin página) [55]

Finalmente quiero nombrar aquí la cuestión de las clasificaciones. Con el patrón de interpretación mencionado de "técnica como riesgo" se vincula, al mismo tiempo, una clasificación del mundo en la que hay actores responsables (que prescinden de la técnica), y actores que propician su uso (por ambiciones de poder, sed de ganancia, imprudencia, etc.); en la que hay inseguridad técnica y seguridad no-técnica, etc. Tales clasificaciones u "órdenes de las cosas" se pueden obtener si se crean las categorías de diferencia en los patrones de interpretación reconstruidos o se les agrupa adecuadamente. Entonces se contraponen, p.ej., en el orden del discurso hegemónico francés sobre residuos, una administración estatal responsable por un lado y una situación de amalgama recalcitrante de actores civiles por el otro; el aprovechamiento de residuos llega a ser objeto de interés nacional, mientras el "derroche" de residuos se convierte en un acto agresivo contra la nación (¡y no contra la naturaleza!). [56]

5. Observaciones finales

El ADSC ya ha disfrutado una recepción y aplicación amplia (véase KELLER & TRUSCHKAT 2010) en la investigación germanohablante de los discursos, sobrepasando la frontera de la disciplina sociológica (p.ej., en ciencias de la educación, historia, ciencias políticas, filología y en teología). Investigaciones que trabajan con este enfoque han tratado, p.ej., el análisis de discursos públicos sobre problemas medioambientales, políticas de familia y de salud (KELLER 2009 [1998], BECHMANN 2007, ZIMMERMANN 2010) o el discurso en los medios de comunicación de masas sobre satanismo y abuso ritualizado (SCHMIED-KNITTEL 2008). BRUNNER (2010) analizó en el marco del ADSC la construcción en ciencias políticas del tipo de "islamistas kamikazes". CHRISTMANN (2004) utiliza el enfoque para la creación y la propagación de imágenes de ciudades. Y en España, HERZOG (2010) investiga mecanismos de inclusión y exclusión en barrios urbanos. TRUSCHKAT (2008) puede mostrar cómo el discurso economicista de las competencias opera en el dispositivo práctico de las entrevistas de trabajo. Aquí no hay suficiente espacio para exponer detalladamente los estudios correspondientes, pero el interés creciente por el ADSC remite a que este enfoque de una investigación del discurso basado en la sociología del conocimiento es capaz de resolver algunos problemas del análisis del discurso actual en las ciencias sociales. A diferencia de los análisis de discursos históricos, y con ello también de los trabajos de FOUCAULT, que obtienen nuevos conocimientos sobre todo mediante el juego de la "diferencia histórica", un análisis del discurso en ciencias sociales de formaciones discursivas contemporáneas requiere, por su cercanía frente al objeto de investigación, estrategias más amplias y reflexiones metodológicas respecto a su procedimiento de comprensión para alcanzar por su parte nuevos efectos enunciativos. Para ello el ADSC y las herramientas de la investigación social cualitativa ofrecen apoyo. Por ello, y según la dimensión de profundidad histórica enfocada, raras veces se podrán observar grandes rupturas discursivas o construcciones de discursos totalmente novedosas; más bien un "bricolage" discursivo permanente o una transformación permanente de "objetivaciones" existentes, que tienen su despliegue básico en el surgimiento remoto de sociedades modernas (o, como en el caso de las religiones: más allá de éstas), es decir, a menudo en el siglo XVIII o XIX: las leyes se amplían con párrafos, otras se anulan, las iglesias se "liberan" de reliquias, las administraciones se amplían con departamentos, etc. Y naturalmente con ello se aceptan compromisos, o sea, vinculaciones con otras líneas discursivas: el atrevido esbozo de una nueva estación central tiene que considerar la estática para su realización, pero también está sometido a la lógica del presupuesto económico, al movimiento de pasajeros, a los reglamentos para la protección contra incendios, etc. Por ello hay que suponer diferentes relaciones de surgimiento como interacciones entre los discursos (como práctica social) y objetivaciones (como práctica social). Así, como mostró FOUCAULT, frente a problemas totalmente prácticos sobre modos de castigo, surgen nuevas justificaciones, argumentos, estrategias y finalmente discursos (p.ej., sobre regímenes penitenciarios "humanos"). Así, de discursos específicos surgen reordenaciones específicas de "campos de práctica", como puede mostrarse mediante el psicoanálisis o los discursos sobre el clima. Siempre se trata de regímenes cruzados de prácticas, o sea, de los correspondientes procesos y esfuerzos de ordenación cuyo alcance real probablemente raras veces corresponde con los modelos proyectados discursivamente y que son todos de una naturaleza más o menos transitoria. La realización según la ocasión y la situación de ordenaciones de prácticas dentro de un campo de prácticas puede ser entendida como apropiación o rechazo, creativo, selectivo y táctico de patrones procesados discursivamente. El análisis del ADSC, en la medida en que tome en serio la idea de la materialidad de los discursos y su capacidad de ordenación simbólica (como conocimiento), no sólo es investigación de la comunicación, del texto y de las imágenes, sino análisis del discurso y del dispositivo, es decir, estudio del texto, estudio del caso, observación e incluso condensación etnográfica que enfoca a la relación de acontecimientos enunciativos, formaciones de conocimiento, prácticas, actores, ajustes organizacionales e institucionales como procesos más o menos extendidos social y espacialmente. [57]

Notas

1) Traducción de Benno HERZOG y Francesc HERNÀNDEZ I DOBON (Departamento de Sociología y Antropología Social, Universitat de València, España). <regresar>

2) Los fundamentos del análisis del discurso basado en la sociología del conocimiento y de su procedimiento se encuentran en las aportaciones del autor publicadas en FQS (KELLER 2005a, 2007a). El presente texto incluye algunas ideas centrales de estos artículos y las discute basándose en la bibliografía más reciente. Desde entonces se dispone de una gran cantidad de estudios en disciplinas muy diversas que retoman el programa de investigación del ADSC. Véase KELLER y TRUSCHKAT (2010), KELLER (2009 [1998]), CHRISTMANN (2004), TRUSCHKAT (2008), BECHMANN (2007), SCHMIED-KNITTEL (2008), ZIMMERMANN (2010), ULLRICH (2008), SINGELNSTEIN (2009), BRUNNER (2010), HERZOG, GÓMEZ-GUARDENO, AGULLÓ-CALATAYUD, ALEIXANDRE-BENAVENT y VALDERRAMA-ZURIÁN (2008). <regresar>

3) KELLER (2008) contiene una discusión extensa sobre las teorías del discurso desde FOUCAULT hasta los estudios culturales, incluyendo a LACLAU y MOUFFE. <regresar>

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Autor

Reiner KELLER es catedrático de sociología en la Universidad Coblenza-Landau. Campos de trabajo: investigación de discurso, sociología del conocimiento y de la cultura, teoría social, investigación social cualitativa, entre otros.

Contacto:

Prof. Dr. Reiner Keller

Universität Koblenz-Landau (Campus Landau)
FB 6: Kultur- und Sozialwissenschaften
Institut für Sozialwissenschaften, Abteilung Soziologie
Fortstraße 7
D-76829 Landau
Alemania

E-mail: keller@uni-landau.de
URL: http://www.uni-koblenz-landau.de/landau/fb6/sowi/soziologie

Cita

Keller, Reiner (2010). El análisis del discurso basado en la sociología del conocimiento (ADSC). Un programa de investigación para el análisis de relaciones sociales y políticas de conocimiento [57 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 11(3), Art. 5, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs100352.



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