Volumen 13, No. 1, Art. 25 – Enero 2012

Voces que configuran las identidades de actores sociales en conflicto. Un frame analysis de la acción colectiva en torno a lo laboral (Argentina 2002-2006)

Patricia Mariel Sorribas & Silvina Alejandra Brussino

Resumen: En este artículo se presentan los vínculos teóricos y metodológicos entre el framing (tal como fue desarrollado por Erving GOFFMAN en su libro "Frame Analysis", 2006 [1974]) y otras metodologías utilizadas en el estudio de la comunicación (por ejemplo, el análisis crítico del discurso; la investigación de elaboración de medios que analiza las rutinas editoriales,  el enfoque de las noticias, y los enfoques de actitudes públicas que estudian los efectos de la comunicación) destacando los principales puntos de convergencia.

Con relación a la utilización de los de medios de comunicación para el estudio de la acción colectiva, nuestro enfoque plantea una alternativa metodológica para superar una de las debilidades de las estrategias a priori que evalúan los campos de identidad (HUNT, BENFORD & SNOW 1994) y los marcos de diagnóstico, pronóstico y motivación (SNOW & B BENFORD 1988). Esta alternativa consiste en distinguir las voces que construyen dichos campos de identidad y los marcos diagnóstico, pronósticos y de motivación, mejorando así la estructuración del material analizado correspondiente a las acciones colectivas de los trabajadores con empleo y desempleados en la Argentina entre 2002 y 2006.

Esta opción metodológica permite descubrir, en el caso de conflictos laborales prolongados, cómo la visibilidad construida por los medios de comunicación comienza con encuadres más descriptivos que refieren en mayor medida a las "voces" de los actores y que establecen diferentes énfasis entre ellos. Posteriormente, los medios de comunicación tienden a adquirir su propia voz, asumiendo de manera explícita el papel de explicar lo que realmente sucede y, consecuentemente, proporcionan resonancias más débiles entre las voces de aquellos que asumen la identidad protagonista y la voz de la prensa. Esa relación podría afectar la fuerza de la resonancia entre los marcos de las audiencias y los marcos de acción colectiva, disminuyendo así su credibilidad, su consistencia empírica y su relativa proyección.

Palabras clave: framing; media frame; acción colectiva; campos de identidad; comunicación mediática; identidades mediáticas; fuentes secundarias

Índice

1. Comunicación mediática: abordajes para su estudio

1.1 Comparaciones: Framing y otros enfoques

1.2 Framing Media frame: procedimientos y dimensiones

2. Caso de análisis: los campos identitarios en la acción colectiva en torno a lo laboral

2.1 Encuadre metodológico

3. Resultados

3.1 Asalariados desocupados – piqueteros

3.2 Asalariados ocupados

4. Conclusiones y nuevos interrogantes

Referencias

Autoras

Cita

 

1. Comunicación mediática: abordajes para su estudio

Los medios se han convertido en un marco de referencia para la comunicación y el entendimiento entre las personas y, como tal, son elementos constitutivos de la vida cotidiana (HILGER 2007). La centralidad de los medios es aún más marcada en relación a fenómenos socio-políticos sobre los cuales grandes sectores de la sociedad no tienen acceso directo, es decir no forman parte de los actores sociales que interactúan configurando dichos fenómenos. [1]

Cuando se asume que los medios tienen un rol fundamental en el proceso de construir/reconstruir la realidad, desde una perspectiva medio-centrada (que implica una mayor autonomía de este tipo de comunicación y están centradas en el contenido y el impacto de los diferentes tipos de medios según McQUAIL 2005, pp.12-13), analistas como COLOMBO (2004) sostiene que el desarrollo de metodologías cualitativas es especialmente necesario. A pesar de la extensa producción de conocimiento desde el enfoque cualitativo HILGER (2007) identifica tres cuestiones pendientes en este tipo de análisis en investigaciones sobre los medios. En primer lugar, la lógica del muestreo se suele olvidar. En la mayoría de los enfoques se considera que la estrategia de muestreo tiene un impacto sobre la generalización de los resultados, pero con demasiada frecuencia no recibe la atención que se merece. En segundo término el proceso de análisis, más allá de la estructuración del material, no es suficientemente claro. Y por último aún no existen criterios generales para determinar la validez de la investigación cualitativa. Incluso HILGER (2007) sostiene que pese a las diferencias en las posiciones epistemológicas entre los diferentes enfoques, las operaciones analíticas aplicadas por éstos, a menudo son bastante similares. Procedimientos similares aparecen con diferentes nombres; algunos analistas aplican criterios cuantitativos de la investigación social, mientras que otros rechazan su idoneidad. Este problema refleja la falta de criterios y terminología consensuados por la comunidad de estudios cualitativos sobre la comunicación mediática. Inclusive después de décadas de reflexión, el acto de la interpretación (que está en el corazón de la metodología cualitativa) sigue siendo un tanto opaco (HILGER 2007). [2]

En un intento de dar cuenta precisamente de algunas de las similitudes entre procedimientos y operaciones analíticas correspondientes a diferentes posiciones teórico-epistemológicas a continuación se establecen comparaciones entre varios enfoques sobre la comunicación mediática y el enfoque framing. [3]

1.1 Comparaciones: Framing y otros enfoques

En primer término, cabe reconocer que ya se han establecido asociaciones explícitas entre el Framing y otros enfoques. Desde Critical Discourse Analysis (CAD)1), el Framing es considerado en relación al encabezado, los titulares y la sección donde se ubica a la noticia: "las agencias de noticias tienden a etiquetar sus servicios como un medio para dar un primer encuadre para los eventos y situaciones descriptas" (MANERI & TER WAL 2005, p.34). Y en relación a la cobertura mediática de diferentes eventos sociales se han establecido y discutido asociaciones entre el Framing y la teoría de la Agenda Setting (McCOMBS & GHANEM 2001; JOHNSON-CARTEE 2005; SÁDABA 2008), y también con la Newsmaking Research. Ésta, al igual que el Framing refiere a los criterios y procedimientos mediante los cuales se seleccionan los acontecimientos y se los convierte en noticias (TUCHMAN 1978, p.45). "Los criterios de selección y las formas de presentar los eventos, dependen de aquellas cosas consideradas como valores de las noticias", lo cual a su vez "dependerá de o se ajustará a los patrones profesionales y a las rutinas organizacionales, como a la imagen que del público-audiencia construya el medio de comunicación" (COLOMBO 2004, p.5). La evidencia empírica proveniente desde el Framing y del enfoque Newsmaking muestra cómo las técnicas de recopilación, selección y edición de noticias; los límites de tiempo y espacio; la falta de libertad en el formato dado a las noticias; los procesos de socialización dentro de la sala de redacción y otras limitaciones organizacionales, ayudan a determinar tanto el contenido como las perspectivas de las noticias (MANERI & TER WAL 2005)2). Específicamente estudios (RUCHT & NEIDHARDT 1999; RUCHT, KOOPMANS & NEIDHARDT 1999; RUCHT & OHLEMACHER 1992) sobre framing dan cuenta que los procedimientos de selección afectan a las diversas modalidades de las manifestaciones políticas – entre ellas las de tipo colectivo –, produciendo sub o sobre representaciones de dichos eventos3). [4]

En segundo término y en relación a la construcción identitaria, los estudios sobre racismo y sobre el activismo de minorías efectuados desde el CAD, han reportado evidencia respecto de cómo un valor noticioso como el de la no-ambigüedad puede redundar en un reforzamiento y legitimación de los estereotipos y prejuicios sociales, a través de la reducción de las situaciones complejas a simples generalizaciones o a explicaciones rápidas y superficiales (GORDON & ROSENBERG 1989). Efecto también producido mediante una de las estrategias comunes de la argumentación mediática utilizada en estos temas: atribuir más al individuo que a las circunstancias o factores externos, la responsabilidad por lo sucedido. Esto alude a los marcos disposicionales ya desarrollados por GOFFMAN (2006 [1974]). Este análisis de la atribución de responsabilidad posibilita la clasificación de la agencia en cuanto a personal o impersonal y la construcción de los procesos como entidades abstractas o concretas (VAN LEEUWEN 1995)4). La configuración identitaria también se refuerza por vía de la sobre-lexicalización, es decir por el uso abundante de sinónimos para reforzar la presencia y atribución de un rasgo o característica. [5]

Por su parte desde el modelo teórico dialógico, que implica al paradigma de la interacción social, se sostiene que el medio debe construir por y para sí la imagen de un hablante no involucrado, distante y neutral y recíprocamente la imagen de un receptor al que se le atribuye un cierto carácter activo e interesado (en el nombre de la ciudadanía), sensible (en nombre de la naturaleza humana) y que hace intentos por entender (en nombre de la buena voluntad). Es decir la organización de la información implica la construcción de ambas identidades (CHARAUDEAU 2002, p.310). [6]

Tanto desde las proposiciones del Framing como de las del CAD (más precisamente la regla de especificación derivada del CAD) la construcción identitaria se opera porque:

"la información abstracta se especifica de manera que para los eventos o acciones en general, las descripciones detalladas se dan en cuanto a la identidad y las propiedades de los participantes; las condiciones, componentes y consecuencias de la acción; el tiempo, lugar o forma de los hechos y a los diversos tipos de circunstancias" (VAN DIJK 1988, p.44). [7]

En tercer lugar cabe destacar el lugar de las fuentes de información a las que recurren los medios de comunicación. En tal sentido lo descripto por VAN DIJK en relación a la retórica de las noticias considerada por el CAD, se corresponde con diferentes desarrollos metodológicos propios del Frame Analysis. Desde ambas aproximaciones y con especial énfasis en el análisis de las fuentes se pueden identificar:

"dispositivos estratégicos que mejoran la veracidad, plausibilidad, veracidad, precisión y credibilidad: un uso notable de los números; un uso selectivo de las fuentes; modificaciones específicas en las relaciones de relevancia; perspectivas ideológicamente coherentes en la descripción de acontecimientos; uso de guiones o esquemas de actitud específicos; uso selectivo de personas e instituciones oficiales, confiables, bien conocidas, y sobre todo creíbles; la descripción de detalles cercanos y concretos; la cita de testigos oculares o participantes directos; y la referencia o la apelación a las emociones" (VAN DIJK 1988, p.94). [8]

Esto resulta de importancia ya que, determinar si las fuentes a las que los medios otorgan voz son aquellas que pueden caracterizarse como miembros de grupos de elite, se constituye en un procedimiento clave para establecer e interpretar el discurso como una justificación o – por el contrario – como un desafío a las definiciones oficiales sobre los eventos analizados. [9]

Un cuarto aporte corresponde a los esquemas explicativos sobre los eventos sociales mediatizados. Desde el modelo teórico dialógico los medios de comunicación en tanto fuente de información para grandes sectores de la sociedad, al dar cuenta del evento recurren – entre otras operaciones – a una explicación (análisis o comentario) mediante el uso de procedimientos argumentativos. La propuesta del construccionismo social aplicado tanto al estudio de la comunicación mediática en general, como a la comunicación relativa a minorías sociales en particular, permite – al igual que el Framing – el análisis de los "modelos causales usados para explicar los fenómenos visibilizados en las editoriales, los artículos de opinión y en las entrevistas políticas publicadas" (MANERI & TER WAL 2005, p.24); modelos que remiten a su vez al nivel semántico del CAD. [10]

Por otra parte y asociado a los esquemas explicativos, el nivel de análisis focalizado en la dimensión narrativa del CAD remite a los encuadres episódicos y temáticos5) identificados desde el Framing. [11]

Por último, el enfoque News and public attitudes approach incluye dentro de sus formulaciones la noción de resonancia en relación a cuánto de la cobertura de los medios sobre los eventos de protestas es planteada en términos o en clave política. Noción que también encuentra un amplio desarrollo dentro de la literatura que intenta producir conocimiento sobre los media frame principalmente en relación a los miembros de las audiencias, pero también en relación a los periodistas. La reproducción de un mensaje mejora, porque, a los ojos de los periodistas y editores, el mensaje se vuelve más relevante y los actores que articulan el mensaje parecen así más "prominentes" (OLZAK & KOOPMANS 2004, p.204). [12]

Si bien el Framing comparte con otras aproximaciones la consideración por determinadas dimensiones analíticas y procedimientos para dar cuenta de la configuración de la información visibilizada por los medios, por otro lado aporta una perspectiva específica – con sus propias dimensiones analíticas – en relación a la mediatización de los conflictos sociales y las acciones colectivas. [13]

1.2 Framing Media frame: procedimientos y dimensiones

Si bien existe acuerdo en que fueron los trabajos de TUCHMAN (1978) los primeros en plantear la noticia como una realidad enmarcada (frame), cabe recordar que ya GOFFMAN (2006 [1974]) en su ensayo sobre la organización de la experiencia, avanza en el análisis e interpretación de los medios y las mediaciones que operan en la construcción de la realidad social. Inclusive BATESON (1998 [1972], p.206) anteriormente ya consideraba a los titulares de los diarios como "señales aderezadas y transmitidas por seres humanos tan complejamente motivados como nosotros". [14]

Precisamente GOFFMAN (2006 [1974], p.229) sostiene en relación a la televisión y la prensa gráfica que por generar un sentido de familiaridad en quienes se constituyen en sus audiencias, éstas no llegan a advertir "el número de pasos que separan a esos estratos (los eventos mediáticos) respecto de la realidad no transformada". Ya en los años 70 este autor observaba además que muchos de aquellos acontecimientos que se transmiten mediáticamente, ocurrieron precisamente sólo para que pudieran ser registrados pero, al serlo, son sometidos a instancias de dramatización que pueden derivar en la subsiguiente inoculación frente a todo, por parte de quienes perciben y vivencian vicariamente esos acontecimientos. [15]

Al igual que otros enfoques, el Framing atribuye a los medios masivos la capacidad de proporcionar activamente los marcos de referencia que la audiencia usa para interpretar y discutir sobre los asuntos públicos (SCHEUFELE 1999; SEMETKO & VALKENBURG 2000). Inclusive numerosos estudios muestran que la opinión pública depende sistemáticamente y en gran medida de cómo los asuntos son enmarcados por los medios (FREEDMAN 1997; KINDER & SANDERS 1990; NELSON, CLAWSON & OXLEY 1997; NELSON & KINDER 1996). [16]

Este enfoque supone que los medios de comunicación aplican modificaciones sistemáticas a las situaciones sociales que reproducen, imponiéndoles un marco interpretativo (CAROZZI 1998). A partir de ello es que McCARTHY, McPHAIL, SMITH y CRISHOSK (1999, p.117) definen al framing de los eventos a partir de las piezas de información que la prensa decide informar, como "uno de los tres mecanismos generales por los cuales ocurren los sesgos de descripción en los reportes de los eventos". [17]

Es decir desde el Framing la definición de los acontecimientos se aborda tanto desde su producción como desde su recepción (HUMANES e IGARTUA 2004). [18]

La diversidad de dimensiones y procedimientos incluidos en el Framing contribuyen a que se constituya en un enfoque general que ofrece herramientas que permiten dar cuenta de la complejidad de un objeto de estudio como la comunicación mediática, aunque también constituyen una cualidad que lo hace vulnerable a la crítica. Es decir, corre el riesgo de ser considerado como "un cajón de sastre impreciso que significa algo ligeramente diferente para cada investigador que lo emplee" (ENTMAN 2004, p.4). [19]

A pesar de esta situación paradójica, tanto para el enfoque Framing como para otras aproximaciones teórico-metodológicas que abordan la comunicación mediática, se puede sostener que las operaciones centrales en el análisis y la interpretación están conectadas a la estructuración del material con el fin de reducirlo a sus elementos esenciales (HILGER 2007). [20]

El contenido mediático que constituye un media frame implica un proceso de reducción y simplificación por parte de la prensa. Sobre ella quien investiga realiza otra operación de reducción de la información en la re-construcción científica de los encuadres mediáticos, al llevar a cabo una nueva selección determinando unidades de análisis e indicadores. [21]

Tras este propósito general y último de reducir dicho material, se han desarrollado diferentes procedimientos de análisis con diferentes grados de modelización en sus planteos y con distintos niveles de especificidad en relación a las acciones colectivas. [22]

Entre los modelos que integran niveles y estrategias metodológicas posibilitando un abordaje más integral y complejo del contenido mediático está el desarrollado por SCHEUFELE (2000) que consta de tres fases. La primera aborda la construcción del frame por parte de los periodistas, la segunda indaga el posicionamiento de dichos frames y la tercera permite establecer las consecuencias individuales sobre la audiencia. Otro intento de modelizar este enfoque es el desarrollado por ENTMAN (2004). Su Modelo de Activación en Cascada establece los vínculos de influencia entre cada uno de los niveles del sistema: la administración6), otras elites, las organizaciones mediáticas de noticias, los textos que esas organizaciones producen y el público. Según este modelo la:

"activación de la difusión de ideas o nodos de una red de conocimiento en la mente de un individuo (ya sea un periodista, un ciudadano o un miembro del Congreso) tiene su paralelo en la manera que las ideas viajan a lo largo de las redes interpersonales y en la difusión del framing de palabras e imágenes a través de los diferentes medios" (ENTMAN 2004, p.9). [23]

Por su parte RIVAS (1998, p.209) si bien no elabora propiamente un modelo teórico, propone una serie de dimensiones y estrategias del enmarcamiento específicas para el análisis de los movimientos sociales al momento de enmarcar sus acciones colectivas. Por derivación estas acciones pueden rastrearse a nivel metodológico al re-construir dichos enmarcamientos a partir de lo visibilizado por la prensa: "indicar una cuestión del debate público, definirla como un problema, atribuir causas, definir a los agentes responsables, enmarcar los objetivos y las posibilidades de éxito, enmarcamiento de los destinatarios de la acción, autolegitimación del colectivo social". [24]

La distinción entre procedimientos a priori y a posteriori también es relevante al momento de dar cuenta sobre cómo abordar las mediaciones mediáticas desde el Framing. Los primeros implican opciones más precisas sobre qué del contenido del texto constituye un indicio del frame. Esta distinción tipológica revela una división entre los estudios con intenciones más universalistas, con tendencia a sostener que existen tipos ideales de encuadres periodísticos aplicables a cualquier texto o a cualquier contenido; y aquellos que apuestan a un frame analysis desde una perspectiva abierta y emergente, dejando ver los posibles encuadres de un objeto sin recurrir a modelos previos. [25]

Entre los abordajes apriorísticos más generales destacan el de PAN y HOSICKI (1993) que contempla cuatro dimensiones estructurales del proceso de construcción de un frame: 1. la estructura sintáctica, 2. estructura del guión,3. estructuras temáticas y 4. estructura retórica; y el que diferencia entre frames temáticos y episódicos, donde los primeros privilegian la descripción de los problemas, explicitan sus causas y posibles soluciones y requieren de un desarrollo temporal mayor (IYENGAR & KINDER 1987). [26]

Una de las estrategias apriorísticas frecuentemente utilizada en relación a conflictos y acciones sociales es la de ENTMAN (1993), quien propone cinco dimensiones relativas al contenido de los textos que dan forma a determinados marcos de referencia: 1. juicios sobre la importancia; 2. agencia o la respuesta a la cuestión ¿quién hizo esto?; 3. identificación con víctimas potenciales; 4. categorización o elección de etiquetas para los incidentes; y 5. generalizaciones alrededor de un contexto nacional más amplio. [27]

Otra aproximación específica y ampliamente utilizada en relación a los movimientos sociales, es la estrategia apriorística que distingue tres campos de identidad y los marcos diagnósticos, pronóstico y de motivación. HUNT, BENFORD y SNOW (1994), postulan la existencia de una estrecha interconexión entre los procesos de enmarcar los agravios y la construcción de identidades individuales y colectivas. Pues es durante el proceso de enmarcar el diagnóstico, el pronóstico y la llamada a las armas que los actores implicados se reconocen al mismo tiempo que atribuyen determinadas características a aquellos actores que se encuentran fuera de los límites del movimiento, sean éstos potenciales participantes, antagonistas o simples observadores (PINTO MASCAREÑO 2009, p.124). La identidad Protagonista alude a la constelación de atribuciones que identifican a los individuos y colectivos que forman parte del movimiento; la identidad Antagonista, relativa a las personas o colectividades opuestas a los valores, creencias, metas y prácticas del movimiento o que pueden ser dañados por éste; y la identidad Audiencia que alude a los observadores neutrales o no comprometidos en el contexto de la acción colectiva (CHIHU AMPARÁN 2006; HUNT et al. 1994). El marco diagnóstico configura una situación injusta que necesita ser modificada; el marco pronóstico hace lo propio con la propuesta de solución para el problema y el marco de movilización que identifica y elabora los motivos para que los actores se comprometan a participar en la acción colectiva (SNOW & BENFORD 1988). De todos modos definir responsables concretos por la injusticia (GAMSON 1992, p.33), presenta además problemas específicos como el oscurecimiento de las condiciones estructurales subyacentes que producen las situaciones problemáticas y la identificación equivocada de responsables. [28]

Otros estudios parten de procedimientos menos modelizados reportando análisis que recurren a la técnica del análisis de contenido para dar cuenta de los media frame en relación a diversos objetos. Tal es el caso de los estudios de PARICIO ESTEBAN (2000) a través de un análisis categorial temático de la moda; el de HUMANES (2001) donde se contemplan algunas de las dimensiones apriorísticas de ENTMAN (1993) para dar cuenta de los temas informativos televisivos; el análisis comparativo de las coberturas periodísticas de CANEL (1999); y el análisis de contenido sobre el tratamiento informativo de la inmigración en la prensa y telediarios españoles efectuado por IGARTUA, MUÑIZ y OTERO (2006), para dar cuenta del papel que juegan los medios en la formación de estereotipos y actitudes prejuiciosas hacia los inmigrantes. Inclusive para la indagación sobre los campos de identidad de los actores se reconoce el uso del análisis de contenido mediante la técnica de índices lexicales que permiten identificar la nominación asignada al actor y la forma de calificarlo, principalmente en los encabezados de los periódicos. Este procedimiento permite una primera descripción del nivel temático y posteriormente, la técnica de categorías-códigos puede utilizarse para rastrear tipologías o perfiles de actores sobre el material previamente explorado. [29]

Con lo desarrollado hasta aquí se puede sostener que el enfoque general del Framing – a pesar de las fortalezas y debilidades referenciadas – resulta una opción válida que brinda herramientas para el análisis de los procesos de mediatización a través de los cuales la conflictividad y la acción colectiva – entre otros objetos – se hacen visibles para los propios actores, para las audiencias y para quienes se constituyen en las figuras antagónicas. Es de suponer que, la visibilidad así mediada cuenta con el poder potencial de definir el qué y el cómo de la configuración u organización de estas experiencias encarnadas por algunos pocos miembros de la sociedad, y ajenas o extrañas para amplios sectores de la misma. Los propios medios de comunicación junto a los demás actores sociales configuran así además de estas identidades, los diagnósticos y los pronósticos asociados a ellas. [30]

2. Caso de análisis: los campos identitarios en la acción colectiva en torno a lo laboral

Dentro de la investigación sobre la comunicación mediática, la acción colectiva ha sido frecuentemente objeto de análisis. Cuando se trata de estudios que pretenden describir o caracterizar grandes períodos temporales implicando una estrategia retrospectiva, el recurso a la prensa gráfica es casi indispensable. Incluso los propios organismos gubernamentales suelen recurrir a los medios de comunicación, más precisamente a la prensa gráfica, como fuentes secundarias; tendencia que se acentúa en el caso de las acciones colectivas en torno a lo laboral. Si bien desde el Framing se han producido cuantiosos datos que ofrecen evidencia empírica sobre cómo los medios de comunicación mediatizan las movilizaciones sociales, las acciones en torno a lo laboral cuentan con escasos antecedentes que hayan recurrido a este enfoque. A su vez las estrategias apriorísticas relativas a los campos identitarios y a los distintos tipos de marcos (diagnóstico, pronóstico y de motivación) a pesar de estar entre las más utilizadas, dentro del procedimiento de estructuración del material analizado no se ha procedido a diferenciar las distintas voces que efectúan las atribuciones identitarias desde las fuentes seleccionadas por los medios de comunicación. Tal modo de proceder homogeniza tales procesos atribucionales impidiendo observar cuál es la fuente que contribuye en mayor medida a enmarcar las identidades mediatizadas y, consecuentemente cuál es la que encuentra mayor resonancia entre los periodistas y tiene mayores posibilidades de establecer resonancias con las audiencias ya sea generando apoyos (consonancias) o bien rechazos (disonancias) (OLZAK & KOOPMANS 2004, p.205). [31]

2.1 Encuadre metodológico

Las estrategias metodológicas que orientaron el análisis de datos se corresponden y son consistentes con las operaciones básicas definidas por DE VREESE (2005): seleccionar y enfatizar (hacer saliente), palabras, expresiones e imágenes, para conferir un punto de vista, una perspectiva o un ángulo determinado a una información. Es decir estas operaciones no le son ajenas al propio investigador, sino que le son aplicadas en tanto que está sujeto a los mismos supuestos ontológicos y epistemológicos que gobiernan la organización de la experiencia. En otras palabras se participa – al igual que los demás sujetos – del mismo proceso, salvo que el investigador organizaría una experiencia que, en parte, le es más ajena y aún más mediada. Aquí los datos se producen a partir de lo visible de la acción colectiva. El evento a través del formato que adquiere se constituye en manifestación de esa acción colectiva. En ese evento se puede identificar una definición de sí mismos y del campo de acción. Lo visible de la acción a su vez es visibilizado (media frames), mediante diferentes procesos, por los periodistas de la prensa gráfica seleccionada como fuente. Sobre esa operación de visibilidad, quien investiga opera una tercera visibilización (nuevo Framing) con nuevos énfasis, selecciones y limitaciones del campo semántico. [32]

Corpus. El presente análisis desde el enfoque Framing surge de un estudio previo7) en el que se construyó una base de datos con 2.167 casos a partir del registro sistemático y estandarizado de los eventos de acción colectiva laboral entre los años 2002 y 2006, realizado sobre la fuente periodística, editada en la ciudad de Córdoba (Argentina), La Voz del Interior On Line. Sobre dicha base y con el auxilio de dos variables relativas a la fuente mediática (sección del diario y énfasis en el encuadre del titular) se establecieron las principales tendencias que permitieron seleccionar la sub-muestra utilizada para el análisis desde el enfoque Framing. En la Tabla 1 se detalla la conformación de dicha sub-muestra.

Tipo de protagonista

Énfasis en el encuadre del titular

Sección del diario

N° de notas periodísticas

Asalariado ocupado

Sobre la acción

Gran Córdoba

94

 

 

Último Momento

321

 

Sobre la demanda

Economía

382

86

Asalariados desocupados y Piqueteros

Piqueteros

Sobre la acción

Política

43

 

 

Sobre la identidad del actor

 

20

 

Desocupados

Sobre la acción o sobre la demanda

 

27

Tabla 1: Conformación de la sub-muestra para el análisis desde el enfoque framing [33]

Los tipos de protagonistas incluidos en el análisis corresponden a los más movilizados durante el período, identificados como tales a partir de estrategias cuantitativas y para su denominación se han seguido las clasificaciones de PIMSA (2007), las cuales han sido elaboradas específicamente para el análisis de las movilizaciones de trabajadores. [34]

La estrategia de análisis implicó un énfasis en la construcción identitaria de las partes en conflicto desde múltiples registros: cómo es construida la identidad del Protagonista por parte del Antagonista, por parte de la prensa y por sí mismo; y su contraparte, es decir cómo es construida la identidad del Antagonista por parte del Protagonista, por parte de la prensa y por sí mismo. Para la organización de este análisis se tuvieron en cuenta una serie de procedimientos empleados en estudios recientes que son más consistentes con las proposiciones originales de GOFFMAN (2006 [1974]) en su obra Frame Analysis, las que fueron específicamente desarrolladas como parte de la teoría sobre la organización de la experiencia. Así para el tratamiento de los datos en la estrategia de análisis se tuvo en cuenta: 1. Por un lado las mismas acciones que TANKARD (2001) identifica para encuadrar una información noticiosa por parte de los propios periodistas: enfocar un tema de una cierta manera o perspectiva; fijar una agenda de atributos; elegir ciertas palabras claves para confeccionar un discurso; manipular la saliencia de ciertos elementos o rasgos (dotar de énfasis a algunos de ellos); y elaborar una idea organizadora central para construir la historia informativa. 2. En segundo término, una clase particular de marco constituido por las atribuciones causales relativas a un evento o asunto (GROSS & D'AMBROSIO 2004). Las atribuciones son, en términos generales, las ideas que la gente desarrolla sobre qué causa lo que ocurre y por qué suceden las cosas como lo hacen (FISKE & TAYLOR 1984). Esta propuesta es adoptada pues resulta más consistente con los planteos de GOFFMAN (2006 [1974]) respecto de su tipología de marcos primarios, a la vez que mantiene una relativa asociación con uno de las cinco dimensiones del contenido identificadas por ENTMAN (1993): agencia o la respuesta a la cuestión ¿quién hizo esto?; y con una de las cuatro dimensiones estructurales del planteo de PAN y HOSICKI (1993): las estructuras temáticas, en tanto reflejan la tendencia de los periodistas a imponer una idea causal de las historias, ya sea mediante afirmaciones causales explícitas o vinculando observaciones a la cita directa de una fuente (locus de atribución). 3. En tercer lugar se consideraron dos de los tres principales tipos de encuadres observados por GROSS y D'AMBROSIO (2004): marco circunstancial que incluye además de la descripción básica, argumentos sobre las causas subyacentes de naturaleza situacional (por ejemplo: condiciones sociales, historia de las relaciones entre las partes en conflicto, etc.); y marco disposicional que además de la descripción básica acentúa argumentos de naturaleza disposicional para explicar los eventos (por ejemplo: la responsabilidad y criminalidad individuales). 4. Por último se consideró la distinción efectuada por HUMANES (2001) respecto de si el suceso es atribuible a la acción de individuos o a razones estructurales, y si aparece un sólo motivo o múltiples causas, la cual resulta complementaria de los encuadres observados por GROSS y D'AMBROSIO (2004). [35]

3. Resultados

Si bien el esfuerzo por lograr ser mediatizado implica un existir para otros, la prensa por sí misma opera reducciones y énfasis que pueden llegar a negar y ocultar ese existir intentado por los actores colectivos movilizados, o bien sobre-representarlos y reafirmarlos. [36]

Partiendo de tal asunción y, como se indicó anteriormente, con el auxilio de dos variables de encuadre (énfasis en el título y sección del diario) también utilizadas por HUMANES e IGARTUA (2004), se procedió a una primera reducción del material analizado identificando las principales tendencias cualitativas para dos agrupaciones de tipos de protagonistas: 1. Asalariados ocupados (incluye al actor denominado dirigencia sindical) y 2. Asalariados desocupados y piqueteros. [37]

La presentación de los resultados aquí reportados está orientada a dar cuenta de cómo la prensa construye las identidades de los actores protagonistas y antagonistas de las acciones colectivas, implicando en dicha construcción, a su vez, la naturaleza del conflicto (determinando causas y responsables que hacen al diagnóstico problemático) y las características de las demandas en tanto horizontes superadores o reparadores. [38]

3.1 Asalariados desocupados – piqueteros

3.1.1 Identidad del protagonista

Una de las identidades es construida en relación al sistema estatal y sus políticas sociales. En ese marco tanto la auto-definición como las definiciones externas permiten caracterizar esta configuración identitaria como beneficiario de las políticas sociales del Estado. Más allá de esta congruencia, al considerar la cantidad de contenido informacional que aporta cada voz visibilizada por el medio se puede establecer una primera diferencia. Es mayor el contenido aportado por la voz de la propia prensa y menor aquél que corresponde a la auto-definición identitaria. [39]

Desde la auto-definición esta identidad se configura a partir de enunciados que explicitan las demandas focalizadas en la disponibilidad de los fondos y la cobertura de las políticas sociales, tanto a nivel nacional como más local. [40]

La atribución identitaria beneficiario por parte del antagonista es enfatizada sobre los que son identificados como desocupados más que sobre la figura de los piqueteros. Corresponde a enunciados que refieren a: gastos que hace el Estado en "políticas sociales de acción directa"; a las intenciones de este actor por "mejorar la calidad del pago"; a los "fondos" de las políticas sociales; al tipo de demanda que le es atribuida al protagonista: "reclama (...) por atrasos" [en los pagos]; al tipo de beneficio que reciben por parte del Estado: "planes de empleo o bolsones alimentarios". Esta identidad se configura como una identidad prescripta por parte del antagonista. Desde esta atribución hay comportamientos que son esperables por parte de quienes quedan encuadrados como los sujetos beneficiarios. Precisamente la movilización del protagonista excede el campo de acción esperable, es decir que no corte rutas, que solo plantee demandas reivindicativas ajustadas a su condición de beneficiario: [8:75]8) "más movilizadas por aspectos políticos que reivindicativos porque en materia de políticas sociales ningún gobierno le ha dado una respuesta tan amplia como la que ha dado este presupuesto". Si bien están implicados como beneficiarios, desde la voz del antagonista se los excluye de la categoría "sociedad civil", la cual sí es incluida como un actor con lugar junto con los municipios dentro del modelo de gestión de los planes y programas sociales. [41]

La atribución identitaria efectuada por la prensa, por su parte refuerza esta construcción identitaria del beneficiario al recurrir a enunciados descriptivos que aluden a la acción social por parte del Estado sobre ella y está asociada a las modalidades de acción colectiva que visibiliza el medio, focalizadas en los fondos y en la cobertura de esta acción estatal. A diferencia de los contenidos donde explícitamente se visibiliza la voz de los protagonistas, la prensa enfatiza información relativa a los protagonistas menos locales. [42]

Una segunda construcción identitaria compartida por las tres voces configura una identidad política. Nuevamente, a pesar de dicha congruencia los atributos mediante los cuales cada voz visibiliza esa configuración son diferenciables. [43]

La auto-definición de los protagonistas por un lado es de tipo defensiva al diferenciarse y distanciarse de la identidad clientelar instalada desde el sistema partidario y así atribuirse una autonomía relativa dentro del campo político. Tal operación refuerza a su vez la asunción de la figura de beneficiarios antes descripta. [44]

Un posicionamiento más activo es establecido en relación al reclamo de otros beneficios que no están encuadrados dentro de políticas sociales diseñadas desde el Estado configurando una identidad política de matriz ciudadana y se constituyen en agentes que exigen a las autoridades, presentan un proyecto factible y negocian y acuerdan con las patronales, haciendo uso de mecanismos más institucionalizados. En tal sentido su comportamiento remite a los de las organizaciones formales de la sociedad civil en Argentina: [10:58] "exigirle al ministro de economía que firme la tarifa social que hace dos meses se encuentra allí y ya está acordado con Edenor que con el pago de $10 nosotros podemos usar 100 kilowats por mes. Este es un beneficio que el gobierno se niega a darnos'". [45]

Los fines políticos que justifican los formatos menos institucionalizados y los atributos auto-atribuidos (tolerancia, pluralismo y aceptación de la diferencia) también los posicionan de manera más positiva frente a sus antagonistas en el campo político. Inclusive la disputa con el discurso oficial respecto del diagnóstico social que justifica la movilización, se constituye en una finalidad política en sí misma: [8:203] "Nora Biaggio, del Polo Obrero considera un triunfo 'haber demostrado cómo la desocupación y los bajos sueldos no están resueltos en la Argentina'". [46]

Una auto-definición más negativa es asumida al atribuirse la capacidad de hacer reaccionar al gobierno nacional, reafirmando la identidad política asignada por este antagonista: "grupos de presión". De todos modos dicha identidad se torna menos negativa por los términos en que la encuadran: [8:218] "el sector piquetero evaluó como 'un logro' la reacción {caracterizarlos como grupos de izquierda, asegurar que serán detenidos} de varios funcionarios del gabinete y del mismo presidente Néstor Kirchner, porque 'equivalen a más de una reunión' con ellos". [47]

La última auto-definición refuerza la asunción como actores políticos incluso por referencia más al sistema judicial que al partidario: son perseguidos políticos. Lo cual contribuye a la visibilización del proceso de judicialización de las acciones colectivas. Paradójicamente se constituyen en actores políticos cuando esta condición les es negada al atribuírseles la comisión de delitos: [9:18] "Queremos plantear la traición a la promesa que hicieron los funcionarios de desprocesar a los cuatro mil luchadores. Hoy tenemos más procesados que antes". [48]

La hetero-definición mediante el discurso de los antagonistas, reconoce a los asalariados desocupados y piqueteros como sujetos politizados al atribuirles un carácter pasivo frente a otro actor (gobierno nacional) que se constituye en el agente (activo) de la política. [49]

Por otro lado esta identidad política es negativizada por el antagonista cuando implica comportamientos que exceden a la identidad prescripta de beneficiarios de políticas sociales. [50]

A los piqueteros específicamente se los evalúa según los criterios propios del sistema partidario (representatividad, tipo de organización y formato de acción) por lo cual se configura una identidad política deficitaria: 1. representatividad [8:119] "'No tienen adhesión generalizada y creen que el mejor método es confrontar', puntualizó el jefe de Gabinete"; [9:60] "Unas 6 mil u 8 mil personas en el centro de la capital no muestran la representatividad del conflicto"; [8:201] "Alberto Fernández desafió a los dirigentes piqueteros a presentarse en las elecciones legislativas de octubre para 'ver si la gente los sigue'"; 2. tipo de organización [8:175] "'El grupo de Castells no tiene la estructura de un partido político como sucede con otras organizaciones piqueteras. Y eso puede complicar cualquier negociación, el diálogo está atado a las posiciones que asuman Castells o su esposa', le dijo a este diario un funcionario de la Casa Rosada"; 3. formatos de la acción política: aunque en ocasiones se los identifique como partidos políticos, al ser caracterizados como de "ultra-izquierda" se los desacredita por el formato de sus acciones alejadas de las prescriptas por el sistema electoral: [8:210] "Nos encontramos con partidos de ultraizquierda que toman calles y plazas tratando de decir que representan el conflicto social, pero si representaran algo lo veríamos en las elecciones. Pero vamos a ver que en las elecciones del 23 de octubre van a tener una representación insignificante". La identidad de este actor y el mismo término "política", adquieren una valoración negativa cuando desde el antagonista se critica las acciones que exceden la identidad prescripta (beneficiario): [10:81] "'Hay gente que trata de hacer política abriendo comedores en sectores marginales y luego pretende que el Estado le brinde los alimentos. No se puede hacer política con el hambre de la gente', aseguró un funcionario de la Agencia Córdoba Solidaria". [51]

La hetero-definición de la voz de la prensa enfatiza sobre el carácter político/politizado que le es atribuido específicamente a los piqueteros. Cuando tal protagonista asume comportamientos calificables como políticos, la prensa los describe como sujetos pasivos que han sido objeto de traición por parte de actores políticos partidarios, frente a los cuales entonces, se posicionan en desventaja. Al reproducir la auto-adscripción de "perseguidos políticos", la prensa les reconoce la identidad política, pero en condiciones de marginalidad y regulada por el Poder Judicial. [52]

El reconocimiento del carácter político hacia estos protagonistas se infiere de aquellos enunciados de la prensa que refieren a su vínculo con diferentes issues propiamente políticos y los juicios evaluativos hechos sobre ellos, y por enunciados que aluden a demandas más integrales dirigidas al gobierno nacional que implican un diagnóstico donde éste es el sujeto responsable de dicha situación conflictual. [53]

A pesar de este reconocimiento como sujeto político, la interpretación que hace la prensa resalta cómo los piqueteros receptan y asumen la calificación de "provocador". Mediante esta estrategia de organización de la información, el antagonista, la prensa y el propio protagonista confluirían en la construcción identitaria de la figura piquetero: [8:199] "Nadie parece inquietarse demasiado por el mote de 'provocadores' que les acaba de lanzar el jefe de Gabinete Alberto Fernández, en nombre del Gobierno". [54]

Cuando la prensa asume más explícitamente su voz para dar cuenta de un modelo explicativo de la identidad del protagonista, es cuando éste es visibilizado de manera más enfática como un sujeto pasivo, que es politizado: [9:95] "A los piqueteros los diferencian posturas ideológicas y políticas. Pero los mayores rencores los genera la política del Gobierno, que financia a los oficialistas y rechaza a los duros". Una vez que el protagonista es visibilizado como fragmentado entre "oficialistas" y "duros", se refuerza el carácter político de los primeros tanto por la acción de apoyo que brindan al gobierno nacional como por el tipo de formato que adquiere su accionar, más ajustado a las modalidades propiamente partidarias. [55]

El vínculo social establecido mediante diferentes categorías que enuncian contenidos identitarios, permite identificar otro criterio configurador de las atribuciones identitarias. Mientras desde el propio protagonista las definiciones se orientan a configurar una identidad más afiliante, las provenientes del antagonista y de la prensa, contribuyen a una construcción identitaria des-afiliante. [56]

Los propios protagonistas además de auto-definirse como desocupados también recurren a una categorías más afiliantes como la de "trabajador", a la cual se la califica mediante términos como "en negro" y "con hambre" para encuadrar la identidad de los piqueteros y justificar sus acciones más directas orientadas a revertir la situación diagnóstica conflictiva. Incluso a nivel más local cuando la prensa visibiliza su voz en relación a procesos electorales, los protagonistas se definen como trabajadores, tanto porque dedican más tiempo que el establecido por las políticas sociales a la contraprestación de servicios, como por la demanda de reconversión de los beneficios monetarios actuales en proyectos productivos. A pesar de su carácter de desafiliados involuntarios, asumen acciones de solidaridad con otros actores posicionados tanto en situaciones un poco más ventajosas (propias de los trabajadores despedidos) como en posiciones menos ventajosas (propias de los trabajadores inmigrantes). Por último, a nivel más local es cuando se asumen como parte de la comunidad al remarcar que no son "una protesta más" incluyéndose dentro de un colectivo dentro del cual tienen demandas específicas dirigidas hacia actores sociales con los cuales otros también mantienen relaciones antagónicas. [57]

La hetero-definición de piqueteros desde la voz del antagonista, los separa de diferentes categorías sociales de las cuales quedan excluidos: de "la sociedad", del sistema legal (les atribuye la intención de "victimizarse", por lo que se disponen a ser sujetos objeto de la represión estatal y por lo tanto en riesgo, desprotegidos; les atribuye la intencionalidad de someter a extorsión al Poder Ejecutivo o a las patronales), de la democracia (les atribuye la intención de querer provocar al Poder Ejecutivo para que éste reaccione excediéndose en sus atribuciones e incurriendo en acciones autoritarias que instalarían el des-orden), y de la "comunidad" (se les asigna formas de funcionamiento propias de grupos de presión, que provocan des-bordes que atentan contra la comunidad). No sólo están por fuera de las instituciones y categorías sociales dignas de existencia, sino que se los posiciona en contra de ellas. Mediante esta operación de separación el antagonista acentúa un encuadre disposicional de los piqueteros por el cual serían responsables de su posicionamiento social. [58]

La hetero-definición de la prensa sobre los piqueteros refuerza la auto-definición de ser los socialmente más desfavorecidos, mediante las siguientes denominaciones: 1. "los argentinos con hambre", 2. los "receptores de ayuda para comedores populares", y 3. los "pobres criminalizados" por ser pobres que se movilizan. También refuerza la identidad piquetera como "grupo de presión" y los posiciona como quienes atentan contra la estabilidad del gobierno nacional, atribuyéndole 1. eficacia en su accionar, 2. capacidad de nacionalizar la acción piquetera y 3. reacciones agresivas ante el etiquetamiento político proveniente del antagonista. [59]

Nuevamente cuando la prensa asume su propia voz lo hace para elaborar un encuadre identitario donde le otorga el carácter de agente-activo al protagonista responsabilizándolo por las consecuencias negativas de su accionar sobre los demás miembros de la sociedad. Asumiendo plenamente su voz, la prensa hace explícita su operación de énfasis y síntesis respecto de la conflictividad protagonizada por los piqueteros al visibilizarlos caracterizándolos como:

[9:109] "Aunque, en la superficie, el conflicto piquetero no tiene el poder de daño que sí posee el juego de guerras internas desatado entre duhaldistas y kirchneristas, fronteras afuera Argentina ya carga un sayo9) de desprestigio demasiado pesado como para permitir la subsistencia de formas de lucha que de manera sistemática terminan con una foto de encapuchados bloqueando la entrada a un banco o a una petrolera". [60]

La anterior cita – por su riqueza para el propósito aquí seguido – amerita al menos tres consideraciones. Por un lado, "manera sistemática" como el modo típico habla implícitamente de lo sistemático de la práctica mediática, es decir califica más a la práctica de cobertura de la propia prensa que a la acción del protagonista. Por otra parte, aludir a la foto implica la interacción del protagonista con la misma prensa durante el evento en sí mismo, y de allí la decisión de ésta última de hacer pública esa imagen como referencia que ancla objetivamente el fenómeno de movilización reduciendo así su campo de visibilización y de sentido. Por último, la prensa asume explícitamente y con voz propia su explicación de esta movilización social, la cual es presentada como la explicación. Así el fenómeno protagonizado por organizaciones piqueteras no es más que un epifenómeno de la interacción política de dos fracciones de la mayor fuerza partidaria en Argentina, el peronismo. A pesar de tal marco explicativo, lo que se visibiliza mediante la imagen seleccionada es al protagonista piquetero que por desplazamiento y generalización es convertido en la imagen que describe la situación de un país entero. [61]

Considerando la hetero-definición de la prensa el carácter de des-afiliado se diferencia y es visibilizado mediante una valoración más positiva en el caso de desocupados utilizando el término trabajador, cuando 1. estos actores mantienen expectativas de ser incluidos dentro de empresas estatales, 2. cuando retornan a sus puestos de trabajos aunque sean designados como "ocupantes ilegales", 3. cuando logran "interesar" a empresarios a pesar de sus acciones de protesta, 4. al asumir la calidad de "aprendices" como condición para acceder a trabajar en empresas privadas y 5. evidencian la capacidad de constituirse o mantenerse como "usuario" de servicios públicos. A este estatus diferenciado, la prensa lo vuelve a visibilizar al distinguir las demandas dirigidas al antagonista "Gobierno Nacional": universalización de los planes de empleo y trabajo genuino para los desocupados. Esta última mucho más afiliante, restitutiva de un lugar de utilidad y reconocido socialmente.

Identidad del protagonista

 

Actor enfatizado

Voces

Atributo enfatizado

Identidad

 

 

Las demandas explicitadas

Beneficiario de Políticas Sociales Estatales

Piqueteros y Desocupados

Protagonistas

Los gastos del Estado por la atención de estos actores (pagos, fondos, presupuesto)

Los comportamientos esperables (definición normativa)

Negación de la categoría "Sociedad Civil"

 

Desocupados

Antagonistas

Los gastos del Estado por la atención de estos actores (pagos, fondos, presupuesto)

 

Desocupados

Prensa

Negación del atributo: "cliente" de la política

Matriz ciudadana: acciones institucionalizadas

Los fines políticos: acciones no institucionalizadas

Actor político

Piqueteros y Desocupados

Protagonistas

Influencia sobre Poder Ejecutivo: "grupos de presión"

"Perseguidos políticos" por el sistema judicial

 

Piqueteros

 

 "politizados" por el Gobierno Nacional

 

Piqueteros y Desocupados

Antagonistas

Negación de atributos propiamente políticos: representatividad, formato de la organización y de las acciones.

 

Piqueteros

 

"politizados", "traicionados", "fragmentados" por el sistema partidario

"Perseguidos políticos" por el sistema judicial

 

Piqueteros

Prensa

Trabajadores aunque estén desocupados

"Parte de la comunidad"

Afiliante

Piqueteros y desocupados

Protagonista

Trabajador y demanda de "trabajo genuino"

Usuario de servicios públicos

 

Desocupados

Prensa

En contra de: la "sociedad", del sistema legal, de la democracia, de la "comunidad" y del "orden".

Des-afiliante

Piqueteros

Antagonista

Los más desfavorecidos: con hambre, criminalizados.

Influencia sobre Poder Ejecutivo: "grupos de presión"

Responsable de las consecuencias negativas para Argentina

 

Piqueteros

Prensa

Tabla 2: Configuración de la identidad protagonista de piqueteros – desocupados [62]

3.1.2 Identidad antagonista

Las tres voces discriminadas reconocen en sus definiciones identitarias el carácter de autoridad política de quien ocupa el rol antagónico. Más allá de este reconocimiento general, cada una especifica y califica a dicha autoridad de modos diversos. [63]

La auto-definición del antagonista construye su identidad política en oposición a la de los piqueteros, mediante el criterio de la representatividad frente a la ciudadanía/audiencia. Su accionar, al estar enmarcado dentro del sistema partidario electoral, no sólo es legal sino legítimo. Es un actor que implica inclusión, es decir un lugar socialmente previsto. Representa así a la "comunidad"; los "argentinos", la "sociedad". Así establece que no representa a los piqueteros debido a la valoración negativa que hace de ellos y al oponerlos al resto de esas categorías sociales. Otro atributo mediante el cual se define es su carácter garantista del Estado de Derecho: se muestra respetuoso de diferentes derechos asociados a diferentes actores, tanto de piqueteros como del "resto de la sociedad" y de la división e independencia de los diferentes poderes del Estado al indicar las actitudes que deben tomar "los argentinos" frente a la figura de los piqueteros: [8:214] "Los argentinos tiene que estar muy atentos -insistió- porque son actitudes absolutamente provocadoras para generar un gesto de autoridad del Gobierno buscando el marco de la represión; pero como yo creo en la democracia, estoy esperando que actúen los jueces y fiscales de la Nación". Recurrir a este tipo de enunciados para definirse con estas característica en el discurso público mediado por la prensa, constituye también una estrategia de la gestión del presidente Kirchner para diferenciarse de la gestión de su antecesor, el presidente Duhalde. [64]

La hetero-definición por parte del protagonista alude a una autoridad política no democrática y refieren a calificativos negativos como "dictador" y "Estado policial" aplicados al Poder Ejecutivo Nacional. Tal atribución obedece a que no habilita mecanismos formales e institucionales como vías de acceso para plantear las demandas de los piqueteros; es decir que los excluye de esa oportunidad. De manera más explícita y directa se lo acusa de la violación de derechos de los trabajadores y de incurrir en procedimientos ilegales. [65]

Asociado a lo anterior se configura otro atributo: el de agente de persecución política de los opositores, atribuido a los integrantes del Poder Ejecutivo Nacional correspondientes a las dos gestiones presidenciales incluidas en el período bajo análisis. [66]

A un nivel más local (provincia de Buenos Aires) el carácter no democrático refiere a la no representatividad del Poder Ejecutivo Provincial (Gobernador Felipe Solá), aludiendo a lo invisible que resultan para él los desocupados de la provincia en comparación con la visibilidad y prioridad que adquieren los "turistas" al colocar en ellos el énfasis de su gestión gubernamental. [67]

La hetero-definición desde la voz de la prensa contribuye a configurar una autoridad política debilitada: 1. es susceptible de ser influenciado por la presión de los piqueteros: [8:164] "Con una marcha, Castells presiona al kirchnerismo"; 2. tiene la "incapacidad de establecer vías de negociación" una vez incrementada la conflictividad: [8:234] "Tal negativa gubernamental {a reunirse con los piqueteros} no hizo más que acelerar los planes de movilización piquetero"; 3. sus estrategias en relación al discurso público sobre piqueteros no resultan efectivas: 8:237] "el Gobierno terminó de clausurar toda posibilidad de diálogo con los piqueteros duros, al tildarlos de 'funcionales' al supuesto plan desestabilizador 'de la derecha'"; y 4. no es un actor unificado ni estable en su discurso público relativo a la conflictividad piquetera. [68]

De tal manera se refuerza la atribución de desaciertos a este antagonista, lo cual lo debilita como autoridad. [69]

Si bien en uno de los esquemas explicativos de la prensa que dan cuenta de la relación entre Gobierno Nacional y piqueteros10), se alude al poder de influencia del primero sobre los segundos, en otra oportunidad elabora un argumento según el cual esa influencia a su vez, recursivamente, se vuelve en contra de quien la ejerció: [9:108] "Éste {el Gobierno Nacional Gestión Kirchner} el que empieza a sufrir en carne propia los efectos de su estrategia de división de los piqueteros". [70]

Uno de los enunciados donde más explícitamente la prensa asume su voz como autora del encuadre, alude a un factor ambiental no identificable ("los datos de la realidad") que enmarca al antagonista como determinado y sin márgenes de autonomía patologizando su identidad: [9:100] "Los datos de la realidad muestran que la administración de Néstor Kirchner transita entre dos frentes que lo condenan a una relación esquizofrénica con la realidad". [71]

Por otro lado, las movilizaciones protagonizadas en períodos electorales revisten un encuadre particular. En primer lugar, desde la prensa se establece una identidad más de tipo disposicional para el antagonista cuando se le atribuye a su cambio de estrategia de afrontamiento del conflicto la prosecución de un interés electoralista. Así se enmarca una acción más acorde a fines (consecución de votos) que a principios garantistas:

[8:247] "Criticado por organizaciones defensoras de los derechos humanos y con riesgo de un desenlace judicial adverso, pero sobre todo con la calculadora electoral a mano, el Gobierno {Gestión Kirchner} revirtió la decisión que había adoptado apenas cinco días antes: la protesta multisectorial prevista para mañana podrá llevar sus reclamos a la Plaza de Mayo" [72]

Este carácter instrumental del accionar del antagonista es reforzado por la prensa vía enunciados que señalan inconsistencias a nivel de su discurso público en tanto actor partidario que disputa las elecciones. Tal modelo explicativo es más enfatizado cuando la prensa decide visibilizar la voz de otro actor – un opositor al gobierno nacional – que aparece sólo asociado a la disputa electoral, es decir por fuera de la relación conflictual con los piqueteros y desocupados. [73]

La identidad de autoridad debilitada así elaborada, es reforzada al atribuirle una cualidad disposicional que no tiene posibilidades de expresarse frente a factores ambientales, los cuales no son identificados como agentes sociales sino como fuerzas impersonales. El esquema explicativo de la prensa elude la identificación puntual de esos otros actores que quedan ocultos detrás de la nominación "factores de la realidad":

[9:102] "el problema grave que arrastra este gobierno {Gestión Kirchner}, siempre dispuesto a anunciar cambios fundacionales y muchas veces con iniciativas que verdaderamente los ponen en marcha, pero condenado a luchar contra factores de la realidad que siempre están al borde de jaquear la capacidad de implementación de políticas de alto vuelo". [74]

Otros atributos que le son asignados al antagonista encuadran la atribución identitaria en relación a las políticas sociales del Estado. En tal sentido se configura como gestor de dichas políticas pero es diferencialmente valorado según la voz que lo encuadre. [75]

La auto-definición del antagonista gobierno nacional recurre a atribuirse una gestión eficaz de las políticas sociales que diseña e implementa. Además de no responder mediante la represión estatal, se define como una autoridad que se vincula con los piqueteros mediante el "diálogo": [9:41] "La respuesta de las autoridades nacionales se hizo escuchar primero de boca del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien afirmó que, 'para tener diálogo con el Gobierno no es necesario el corte de rutas'"; [9:79] "El corte de ruta o la ocupación de edificios públicos y privados no son mecanismos aptos para la búsqueda de políticas de consenso y diálogo que permitan superar los conflictos sociales". Este atributo se constituye en un criterio que establece otra diferencia con los protagonistas. Éstos al recurrir a acciones de protesta no dialogan ni aprovechan la oportunidad de dialogar ofrecida por el antagonista. Mediante esta característica atribuible al antagonista se refuerza la interpretación de los cortes de ruta y la ocupación de establecimientos públicos y privados como una modalidad de la cual los piqueteros podrían prescindir al intentan canalizar sus demandas. Reforzando este proceso de encuadre, el antagonista se atribuye el rol de satisfactor efectivo de las necesidades sociales y como aún así el nivel de conflictividad es mantenido, configura un conflicto guiado por intereses más que por necesidades. [76]

A nivel más local el antagonista se define menos disposicionalmente ya que su capacidad de satisfacer las demandas de los desocupados está condicionada por otros actores, los cuales así son antagonizados por el propio antagonista. Esta delegación de responsabilidades hacia niveles superiores del gobierno contribuye a des-antagonizarse en relación al surgimiento o mantenimiento del conflicto. Dentro de este nivel local y paradójicamente cuando desde el nivel nacional o provincial se resuelve el conflicto (vía otorgamiento de los beneficios demandados), recurren a enunciados que los implica como actores más de tipo disposicional:

[10:47] "Blanco dijo que esa actitud 'es preocupante, porque parece que la Municipalidad no es autónoma', y comentó que 'el mensaje que se da es grave, porque ahora pareciera que la única alternativa para recibir planes de empleo o bolsones alimentarios, es salir a cortar rutas'". [77]

La hetero-definición desde la voz del protagonista desocupado atribuye ineficiencia a la gestión de las políticas que lo tienen como beneficiario. La complejidad del modelo de gestión de tales políticas colabora para que desde los propios desocupados, se antagonice de forma equivalente a los diferentes niveles de gobierno, atribuyéndoles ciertos rasgos compartidos: [10:116] "hace cuatro meses que no nos pagan. La Municipalidad utiliza la excusa de que no está la plata de la Nación"; [10:114] "parece que tanto el gobernador, como el intendente y el Presidente juegan con la necesidad de la gente. Ellos se pelean, se enojan lo que sea, la plata no aparece y la necesidad de la ciudad de Córdoba es mucha". Esta última interpretación de las acciones de los diferentes niveles de antagonismos, refiere a una estrategia que se darían estas autoridades durante procesos electorales donde cada una trata de incidir discursiva y negativamente sobre la imagen pública de la otra. [78]

A nivel nacional el tipo de atribuciones efectuadas sobre el gobierno aluden a un carácter más disposicional y más explícito en cuanto a la intencionalidad de no dar respuesta a las demandas de los protagonistas. Este modo de caracterizar al antagonista a nivel nacional (una autoridad que miente, que rechaza los reclamos, que niega beneficios factibles de otorgarse) remite más a un posicionamiento político por parte de éste que a un problema basado en la complejidad del modelo de gestión de los planes sociales. [79]

Más allá de la asignación del carácter de gestor de políticas sociales al gobierno nacional, en algunos casos los protagonistas al explicar las causas del conflicto y establecer el diagnóstico que justifica su acción, establecen la responsabilidad de dicho gobierno por generar las condiciones de vida de los piqueteros y desocupados. Tal responsabilización se realiza al atribuirle la omisión de acciones que impedirían que esas condiciones se generen, lo cual remite a un encuadre más disposicional ya que el antagonista contaría con los recursos para impedir que se generen las condiciones que hacen al conflicto social, y aún así no actúa; sino que "siembra el hambre". [80]

La hetero-definición desde la voz de la prensa aporta escaso contenido, reduciéndose a identificar al gobierno nacional como el destinatario de las demandas piqueteras, que no sólo aluden a cuestiones de gestión sino también a problemas derivados de otras políticas como las de control social:

[8:109] "Esta protesta tendrá como claro destinatario al Gobierno nacional. Los temas que integran la nómina de reclamos tienen que ver justamente con decisiones de gestión, como el pedido de un aumento salarial para los trabajadores estatales, la universalización de los planes de empleo, el trabajo genuino para los desocupados y el rechazo a la denominada 'criminalización de la pobreza'". [81]

Tanto desde la voz del propio antagonista como de la prensa, una tercera atribución identitaria refiere a características del Poder Judicial a pesar de que la figura antagónica corresponda al Poder Ejecutivo. Si bien el respeto por la división de poderes que se auto-adscribe el antagonista (gobierno nacional) implica la no asunción de atribuciones propias del Poder Judicial, frente a ciertas modalidades de protestas 1. advierte a dicho poder sobre acciones tipificables como delitos; 2. explicita su posición frente a la sanción de esas acciones que previamente evaluó como delitos; 3. reafirma que el control de las acciones mediante las cuales se manifiesta la protesta, puede regularse mediante la persecución penal; 4. visibiliza a las prácticas implicadas en el proceso de judicialización como un acto que no implica violencia y por ende, que no la multiplica, asignando el carácter violento exclusivamente a las acciones de represión por parte del cuerpo policial. [82]

Inclusive algunas voces identificadas como formando parte del antagonista, enuncian discursos dirigidos al mismo antagonista donde le demandan el castigo de los protagonistas: [9:108] "Esta semana fueron varios los ministros, que pidieron más dureza del Poder Ejecutivo y de la Justicia". [83]

Desde la voz de la prensa se le atribuye eficacia en limitar o evitar las acciones de protesta cuando asume compromisos frente a cuestiones judiciales-penales. Por otra parte, si bien el antagonista corresponde al Poder Ejecutivo, la prensa visibiliza parte de su discurso público seleccionando expresiones propias del Poder Judicial para caracterizar sus acciones ("condenar", "sancionar"). Paradójicamente, respecto del mismo antagonista y también a nivel de su discurso público la prensa interpreta que su modo dialoguista frente a los piqueteros, está orientado a evitar "el discurso de la criminalización de la protesta piquetera". [84]

De manera menos explícita, la prensa en una misma expresión atribuye al discurso público elaborado por el antagonista un carácter dual o aparente, al oponer dos versiones: la "oficial" y otra que "instala": [9:84] "El gobierno nacional salió ayer a sostener monolíticamente el discurso oficial en contra de la represión de los piqueteros, pero comenzó a instalar la idea de que la Justicia debe comenzar a actuar en los casos en que la protesta derive en delitos". [85]

Por último, la prensa en el marco de procesos electorales selecciona y da visibilidad a otras voces de actores no directamente involucrados en la relación conflictual y que contribuyen a la construcción identitaria del antagonista gobierno nacional. Al ser elegidos por el mismo medio de prensa se puede pensar que dicha elección reafirma la posición del medio frente a las identidades que configuran el campo conflictual. Así la voz de un sector opositor al antagonista gobierno nacional es recuperada para aportar nueva información sobre alianzas entre éste y los protagonistas. Y otras voces de un tercer actor contribuyen a cuestionar la posición del antagonista frente a los conflictos protagonizados por piqueteros, estableciendo una sospecha sobre su discurso público:

[8:248] "el Gobierno busca despegarse de la propuesta de la centroderecha, que pretende judicializar el reclamo piquetero. Uno de sus representantes, el candidato a diputado nacional por la Capital, Mauricio Macri (Propuesta Republicana), dijo en las últimas horas que espera que el endurecimiento gubernamental 'sea definitivo y no un truco electoral'". [86]

Paradójicamente desde otros actores opositores seleccionados por la prensa, la crítica se visibiliza por el control social ejercido efectivamente: [8:250] "Movimiento Socialista de Trabajadores: Vilma Ripoll y Mario Cafiero, habían presentado un recurso de amparo ante la Justicia Federal contra la 'ilegal y antidemocrática' decisión del Gobierno". [87]

La prensa al construir una explicación al conflicto social, implica el propio rol de los medios de comunicación. Por un lado reconocen su rol en visibilizar ciertas imágenes entre otras, a las que le atribuyen una única interpretación: [9:110] "Las imágenes de las dos tomas de la sede central de Repsol YPF recorrieron los medios económicos internacionales y no hacen otra cosa que mostrar a una administración débil e imposibilitada de tomar decisiones". Por otro lado, construye la identidad del gobierno nacional por oposición a "el mundo". Si bien se trata del gobierno nacional las consecuencias negativas de su tolerancia frente a la protesta social, se hace visible únicamente en una sola ciudad del país – Capital Federal – y más específicamente sobre dos tipos de actores, las empresas y los automovilistas:

[9:111] "Es casi obvio decirlo: no hay gobierno en el mundo que se permita el lujo de dar espacio a manifestaciones que todos los días del año ponen en caos a la capital del país, atentan contra las empresas y vedan la libre circulación". [88]

Por último, la prensa asume su encuadre de la situación vía identificación de los antagonistas que tienen mayor peso explicativo de los conflictos sociales:

[9:113] "A esa ilógica del conflicto social, hay que agregar la irresponsabilidad de dirigentes de alto vuelo del duhaldismo y del propio Gobierno que no acaban nunca de mentar el fantasma del estallido social inducido, en busca de posiciones de fuerza para su eterna y peligrosa interna". [89]

Al explicar el fenómeno de esta manera y con voz propia, la prensa se excluye como actor que vía mediatización, contribuye a que esos discursos efectivamente aparezcan y sean significados como "fantasma". La intención de inducción por parte de actores partidarios sin los procesos de mediatización, solo quedarían en eso, intenciones, las que por definición habitan solo las mentes de quienes la producen.

Identidad del antagonista

 

Voces

Actor enfatizado

Atributo enfatizado

Identidad

 

 

Representativa de la ciudadanía, de la "comunidad", de la "sociedad"

Autoridad política

Antagonista

Gobierno nacional

No democrático: "dictador", "Estado policial"

Agente de persecución de sus opositores

 

Protagonista

Gobierno nacional

Autoridad debilitada

Identidad patoligizada: "relación esquizofrénica con la realidad"

Guiado por fines electoralistas

 

Prensa

Gobierno nacional

Gestor eficaz: satisface las demandas

Gestor de políticas sociales

Antagonista

Gobierno nacional

Gestor condicionado en su capacidad de satisfacer las demandas

 

 

Gobierno local

Gestores ineficaces guiado por fines electoralistas

 

Protagonista

Gobiernos nacional y locales

No satisfactor intencional de las demandas

 

 

Gobierno nacional

Con capacidad de tipificar como delitos acciones de protesta

Autoridad judicial

Antagonista

Gobierno nacional

Con capacidad de limitar o evitar las protestas

Excede sus atribuciones: "criminaliza" la protesta

 

Prensa

Gobierno nacional

Responsable de "mentar el fantasma del estallido social" con fines electorales

Actor partidario

Prensa

Gobierno nacional

Tabla 3: Configuración de la identidad antagonista de desocupados y piqueteros [90]

3.2 Asalariados ocupados

3.2.1 Identidad protagonista

Un atributo que caracteriza una de las construcciones identitarias sobre los asalariados ocupados refiere a la fragmentación de dicho actor. Desde las tres voces analizadas se atribuye esta identidad fragmentada que debilita el carácter colectivo del actor. [91]

Desde la auto-definición se pueden identificar diferentes voces: la dirigencia, los delegados, los empleados movilizados, los empleados no movilizados. Esto mismo refuerza la identidad fragmentada que se le atribuye desde el antagonista y desde el propio medio de comunicación. [92]

La fragmentación entre representados y representantes en la mayoría de los casos es visibilizada mediante la voz de la propia dirigencia. Ésta y los trabajadores alineados a ella, aparecen como actores que están sujetos a cierta legalidad que justifica su accionar, mientras los demás trabajadores por oposición quedan fuera de esos marcos de legalidad, es decir quedan excluidos de la definición identitaria elaborada. [93]

Entre los trabajadores no movilizados, es decir los que optan por desoír las decisiones de la dirigencia gremial (UTA), justifican su accionar en base a su condición de sujetos de necesidad que remite a un encuadre más situacional incluso a pesar de ser agredidos por sus pares: [1:188] "'Queremos trabajar, necesitamos darle de comer a nuestros hijos', dijo otro de los agredidos cuando activistas intentaron convencerlo de que se plegara a la medida de protesta". [94]

Tal fragmentación que descolectiviza tiene como referencia el nivel intraorganizacional configurando un conflicto intragremial que es construido diferencialmente por las partes implicadas. Esta situación inclusive posibilita que algunos empleados del transporte posicionen antagónicamente tanto a sus propios dirigentes como a la patronal enfatizando un encuadre situacional para su identidad y su capacidad de acción: [2:506] "'Ya hace varios días que venimos hablando con la entidad empresarial y no se nos ha dado solución ni tampoco nos sentimos respaldados por la entidad gremial, cuando no se hace presente en ninguno de estos momentos'". [95]

Desde la hetero-definición de los antagonistas tanto desde la autoridad local (Poder Ejecutivo Municipal) como de la patronal, la identidad fragmentada es establecida en referencia a un "enfrentamiento gremial" al que se le atribuye el fracaso de los procesos de negociación y consecuentemente el mantenimiento del conflicto y los perjuicios para terceros: los usuarios. Así ambos antagonistas construyen un esquema explicativo que incluyen a la audiencia como el principal actor perjudicado dentro del conflicto laboral: [2:119] "'No sabemos con quién hablar. A la misma hora en que uno firma un acta, el otro lanza un paro' indicó uno de los máximos responsables del transporte urbano"; [2:787] "(FETAP), dijo que en el fondo 'hay una interna gremial' que está 'perjudicando al usuario'". Uno de los indicadores de la escisión del protagonista está constituido por las diferencias en las modalidades de enfrentar el conflicto. Algunos siguen las vías institucionales en procesos de negociación mientras otros optan por la implementación de medidas de acción directa, las que son ejecutadas por sólo una parte de los representados. [96]

La hetero-definición de la prensa también establece la identidad del protagonista en función de las diferencias entre dirigencia sindical y sus bases, las que no obedecen a un único factor sino que varía en función de las situaciones particulares que son informadas sobre el conflicto en este sector. Así se refuerza una atribución identitaria más disposicional donde cada fracción del protagonista cuenta con autonomía para accionar en función de sus intereses. Así se da cuenta de la no representatividad de las decisiones tomadas por la dirigencia cuando visibiliza cómo los choferes tienen márgenes de autonomía para no adoptar ni efectivizar las acciones dispuestas por la dirigencia, debilitando la definición colectiva del diagnóstico y la demanda (conflicto salarial). [97]

Incluso en el marco de procesos formales de negociación las acciones violentas, además de dar cuenta del nivel de conflicto intra-organizacional, deslegitiman la misma instancia negociadora y refuerzan la autonomía de ciertos sectores de trabajadores en relación a la dirigencia justificando su accionar por no sentirse "representados": [6:40] "Los trabajadores se trenzaron en una discusión con dirigentes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) que los representa, y en medio de insultos provocaron la rotura de vidrios en la sede oficial". [98]

Otros conflictos visibilizados muestran las fracturas entre los mismos trabajadores enfatizando sobre la descripción de los actores involucrados y sobre la demanda de solidaridad y articulación entre los choferes: [1:326] "los choferes de la línea Verde impidieron que sus pares de la Roja salieran a trabajar si no había una solución integral al conflicto de los dos corredores, se produjeron incidentes entre ambos sectores". [99]

La visibilización como asalariados que se diferencian de la dirigencia contribuye a enfatizar un encuadre más disposicional y autónomo de estos actores que disputan definiciones del conflicto, modalidades de acción y representatividad. La prensa refuerza tal identidad al asignar la palabra "rebelde" a los trabajadores que no cumplen con lo acordado por la mayoría agremiada, a pesar de que éstos justifiquen su accionar. [100]

La voz del medio frente a este tipo de conflictos y fracturas explicita su interpretación politizando a los actores en función de adhesiones diferenciadas hacia la dirigencia sindical. De este modo pierde legitimación la justificación hecha por el protagonista a nivel del discurso público: [1:328] "se registraron insultos y forcejeos entre los propios trabajadores, que no hicieron más que reproducir las divisiones que tiene el gremio, también a nivel de conducción". [101]

La construcción de una identidad fragmentada del protagonista también se realiza mediante la caracterización de la dirigencia sindical (UTA) como actores políticos más movilizados por intenciones electoralistas que por un diagnóstico que implique problemas laborales de sus representados. Caracterización basada en fuentes no explicitadas, a las que se les atribuye dicha interpretación, no asumiéndola como propia por parte de la prensa:

[5:320] "muchos observaron que el nuevo reclamo salarial de la organización sindical tiene un componente político, ya que llega a casi un mes de la realización de las elecciones para renovar la conducción de la UTA local, compulsa donde Gregorio Galván procurará seguir detentando la conducción". [102]

Por último la hetero-definición de la prensa si bien remite a un contexto de negociación, el carácter violento del proceso y la identificación de parte del protagonista como "guardaespaldas" ofrece un marco menos institucionalizado y más asociado a actos delictivos, y el marco explicativo incluso atribuye a las mismas acciones de protesta la capacidad de afectar a la unidad del protagonista:

[2:118] "Una sede gremial tomada 48 horas por un sector de su dirigencia, una denuncia penal, armas en medio de las manifestaciones y posiciones casi siempre contrarias a la hora de decidir el destino los choferes. Así quedó la UTA tras 16 días de paro en un tercio del transporte urbano". [103]

La construcción identitaria de los asalariados ocupados del sector transporte, también se configura en comparación con la de otros trabajadores. Esta estrategia comparativa permite dos tipos de configuraciones identitarias. Por un lado, la elaborada por la voz del propio protagonista: trabajador no privilegiado. Por el otro, la atribuida tanto por el antagonista como por la misma prensa: asalariado privilegiado. [104]

La auto-definición del protagonista es construida en posición a la del antagonista y remite a actores con autonomía relativa para oponerse a los condicionamientos impuestos por los empresarios a pesar de la incertidumbre con la que caracterizan su situación: [2:75] "la medida de fuerza se debe a la incertidumbre que padecen estos cientos de choferes del servicio urbano, a raíz 'de la falta de respuesta por parte de las autoridades municipales'". [105]

Se muestran como actores guiados por valores altruistas justificando así la medida de no trabajar apelando a la solidaridad entre los trabajadores a fin de lograr la igualdad de condiciones laborales, incluso asumiendo el costo de perder derechos laborales: [2:110] "Se han solidarizado los compañeros del corredor Rojo, han decidido perder la antigüedad desde enero, para que los 108 compañeros que quedaban afuera entren". Reforzando el carácter no privilegiado y altruista se explicita que el mantenimiento de la fuente de trabajo se hace a expensas de las condiciones laborales. [106]

En el marco de los procesos de negociación impuestos por la mediación de funcionarios gubernamentales, se atribuyen una posición desventajosa ya que por respetar lo dispuesto por dicha autoridad, se ven impedidos de continuar con aquellas medidas de fuerza que tienen más probabilidad de acelerar las respuestas por parte de los antagonistas. Se refuerza así un encuadre disposicional que enfatiza sobre la cualidad de respetar las instituciones que regulan su actividad. [107]

Un encuadre menos disposicional se construye ante los actores gubernamentales que apelan a la "espera" de una respuesta. En este caso se auto-definen como sujetos de necesidad: [7:34] "De la Puente no da soluciones como siempre. Dice que esperemos, y nosotros no podemos esperar, nuestras familias no pueden esperar". [108]

La hetero-definición del antagonista patronal – la Federación Empresaria del Transporte (FETAP) – , para visibilizar el conflicto salarial que mantiene con la UTA, consiste en mostrar al protagonista como el principal beneficiado del sistema de transporte en comparación con la propia FETAP y la audiencia caracterizada como "usuarios". Explícitamente los trabajadores del sector transporte de pasajeros cuando mejoran sus salarios, perjudicarían a los usuarios. Así el nivel de ingresos del asalariado es tema de agenda, en cambio el nivel de ganancias de la patronal no es tematizado. La misma voz de la autoridad gubernamental (municipalidad), refuerza este enmarcamiento del protagonista al caracterizarlo como "insensible" y "victimario" de los usuarios por el nivel salarial alcanzado. Incluso el municipio se posiciona a sí mismo como en desventaja cuando le atribuye a la dirigencia sindical (UTA) la capacidad de decidir quiénes pueden operar como prestadores del sistema de transporte de la ciudad. La insensibilidad como atributo del protagonista lo posiciona como asalariado de privilegio ya que además se le atribuye la incapacidad de "darse cuenta" de que la continuidad de su postura lo pondría a sí mismo en riesgo de perder su fuente de trabajo (pérdida que en primer lugar afectaría a los usuarios). La comparación salarial con el resto del país, también enfatiza sobre la característica de asalariado de privilegio. Desde la voz del antagonista, tal situación deslegitimaría la demanda de los protagonistas, a la vez que los posiciona de modo contrario, es decir como antagonistas enfrentados con los demás trabajadores y con la audiencia en general. El énfasis en el perjuicio hacia la audiencia (usuarios) se acentúa cuando desde la patronal (FETAP) se sostiene el carácter de servicio público del transporte. Por último desde el propio Poder Ejecutivo local también se refuerza este carácter antagónico atribuido al protagonista, lo cual contribuye a su propia des-antagonización: [1:452] "Además, recordó de manera insistente que los choferes cobrarán una media de 1.900 pesos, mientras que la mayor parte de los usuarios gana la quinta parte de esa cifra". [109]

La hetero-definición de la prensa que presenta a los protagonistas recurriendo a una comparación con "el resto" de los trabajadores favorece la construcción de una identidad de asalariado privilegiado, alejado del marco diagnóstico de la necesidad, y hasta responsable del perjuicio laboral hacia otros trabajadores de otros sectores. Mediante esta comparación incluso se los distancia y diferencia frente a otros trabajadores del mismo sector del transporte. Así se los presenta explícitamente como "grandes beneficiados" que logran "elevar" la media de sus salarios y que a su vez están resguardados por normativas laborales también más beneficiosas que el "resto del país". Este énfasis en el carácter privilegiado a su vez, se refuerza al caracterizar el conflicto y la demanda como el mantenimiento de una situación diferencial respecto de los demás asalariados, es decir estaban, están y seguirán "estando mejor" que otros trabajadores. [110]

Otro atributo es identificado y colabora en la construcción de esta identidad privilegiada y relativa. La capacidad del protagonista de favorecer la reproducción de la "familia de la UTA" impidiendo que ajenos a ella ingresen a la condición de choferes del sistema público de transporte municipal: [1:535] "El gremio considera que la firma municipal no necesita tantos choferes más, pero además exige que las vacantes que existan sean ocupadas por 'la familia de la UTA', es decir, hijos de conductores o personas cercanas a la cúpula sindical". [111]

Por último, al visibilizar cuánto del ingreso de las empresas prestatarias se "consume" en salarios para los choferes, la prensa establece un contraste entre los recursos que se destinan al mantenimiento del servicio que se brinda a una población de 400.000 cordobeses versus los que se destinan al sector asalariado.

Identidad del protagonista

 

Voces

Actor enfatizado

Atributo enfatizado

Identidad

 

 

Actores sujetos a la legalidad y a las instituciones

Actor colectivo fragmentado (descolec-

tivizado)

Protagonista

Dirigencia y representados

Sujetos de necesidad

Enfrentados a sus representantes

 

 

No representados

Enfrentados a los "usuarios", los "cordobeses"

 

Antagonista

Dirigencia y no representados

Fracciones con intereses político gremiales enfrentados

"Rebeldes", autores de delitos (no representados por la dirigencia)

 

Prensa

Dirigencia y no representados

Actores guiados por valores altruistas

Actores sujetos a la legalidad y a las instituciones

Sujetos de necesidad

Trabajador no privilegiado

Protagonista

No representados

El más beneficiado en comparación con la patronal y los usuarios

"Insensibles" y "victimario" de los usuarios

Trabajador privilegiado

Antagonista

Asalariado ocupado*

"Grandes beneficiados" en comparación con la patronal y los usuarios

Actores corporativos: "familia de la UTA"

 

Prensa

Asalariado ocupado*

Tabla 4: Configuración de la identidad protagonista asalariados ocupados [112]

3.2.2 Identidad antagonista

La responsabilidad por la emergencia y el mantenimiento del conflicto, es el eje en torno al cual se construye la identidad antagónica dentro del sector del transporte público. A pesar de la convergencia sobre dicho eje por parte de las tres voces, cada una establece énfasis y definiciones identitarias diferenciables. Desde la hetero-definición del protagonista, la responsabilización por el conflicto recae tanto en la patronal como en las autoridades gubernamentales. En cambio para la prensa es principalmente el sector estatal junto con los mismos protagonistas los que mayor responsabilidad tienen sobre el curso de la relación conflictual. Por parte de las voces antagonistas los contenidos noticiosos visibilizados dan cuenta de sus estrategias de des-antagonización y la construcción de un otro antagonista. [113]

La auto-definición de quienes son identificados por los protagonistas como sus antagonistas, frecuentemente opera des-antagonizándose y antagonizando a otro actor social, lo cual configura un encuadre más situacional. La patronal local (FETAP) se des-responsabiliza atribuyendo tanto al gobierno nacional como al local (provincial y municipal) la causa del conflicto salarial (aumentos y retrasos en pago de haberes) en el transporte urbano. [114]

También desde la patronal y dentro de esta estrategia de auto-definición, se recurre a la antagonización del protagonista. A éste se le atribuyen otros intereses diferentes a los que públicamente hace visibles o se lo responsabiliza por el déficit en la prestación de los servicios que recibe el usuario (audiencia). En tal sentido quien así se des-antagoniza se auto-atribuye un carácter más situacional y menos autónomo en relación al origen, mantenimiento y proyección del conflicto. [115]

Otra vía de visibilización que des-antagoniza se infiere del posicionamiento asumido dentro del marco legal. En el marco de procesos de negociación la patronal (FETAP) también se visibiliza como ajustada al marco legal a pesar de que el protagonista al estar fragmentado, se permite tanto negociar como realizar medidas de acción directa, perjudicando así la resolución del problema. [116]

Si bien esta es la principal modalidad de asumir su identidad en el discurso público mediatizado, la patronal (FETAP) también condiciona su carácter no antagónico a la respuesta de la autoridad local (municipalidad). Si ésta no da respuesta a sus propias demandas, entonces sí debe asumir un enfrentamiento frente a los asalariados vía la suspensión de trabajadores. Así es convertido por otros actores en antagonista, y consecuentemente asume un encuadre más situacional. [117]

Por otra parte, desde las autoridades gubernamentales locales también recurren a la misma visibilización como actor no antagónico. Al definirse en esos términos establecen una igualdad entre su situación y la del protagonista frente a un tercero constituido así en el antagonista responsable del conflicto: [2:374] "El tema del crédito del Banco Nación no es culpa de esta gestión, nosotros fuimos engañados al igual que la UTA". [118]

Posteriormente el representante del Poder Ejecutivo local – ante un cambio de gestión – comienza posicionándose por fuera y des-responsabilizándose del conflicto al asumir una identidad como "mediador" de las partes, visibilizándose con cierta autonomía como para abandonar los procesos de negociación; es decir se presenta como no obligado a interactuar con los otros actores. La alusión al mismo rol de mediador implica un carácter voluntario y además remite a una relación de exterioridad frente al conflicto. Inclusive este involucramiento voluntario es justificado en la actitud de predisposición mostrada por los empresarios del transporte, con lo cual, a su vez, contribuye a reforzar la estrategia de des-antagonización de estos actores:

[1:429] "Los empresarios tienen una propuesta, tienen voluntad, tienen ganas de ser escuchados, ya le han hecho una propuesta a la UTA y nos hemos ofrecido para mediar con el gremio de los choferes y el Gobierno Nacional a fin de encontrarle una solución al tema". [119]

Una segunda estrategia de este mismo antagonista consiste en configurar un conflicto donde establece una equivalencia entre los asalariados (los protagonistas de la acción) y la patronal (definida por los asalariados como su antagonista) atribuyéndoles a ambos un rol antagónico y oponiéndolos a los usuarios del servicio de transporte y por desplazamiento a "los cordobeses". Este encuadre al mismo tiempo le permite mantenerse por fuera del problema ya que el conflicto es del ámbito privado (UTA y FETAP):

[1:449] "'Son las dos caras de la misma moneda y han sido, desde largo tiempo, los que han hecho prisioneros a los vecinos de la ciudad', dice la carta que Juez le dirigió al vice-intendente Daniel Giacomino y que fue difundida anoche por el municipio"11). [120]

A pesar de mantenerse fuera del conflicto, si éste alcanza ciertos límites y como tercer estrategia, este actor (Poder Ejecutivo Municipal) está dispuesto a satisfacer la demanda de la patronal (FETAP) a fin de no "mandar a la quiebra a las empresas". Así por un lado, refuerza la identidad negativa atribuida a los protagonistas (UTA) quienes con su puja salarial ponen en riesgo el sistema de transporte, y en última instancia su propia fuente de trabajo. Por otra parte, vuelve a remarcar la mayor autonomía del gobierno nacional para accionar en el conflicto local. A este nivel de gobierno caracterizado como inequitativo, se le atribuye un encuadre disposicional que tiene la capacidad de constreñir el accionar del ejecutivo local. [121]

El carácter externo respecto del conflicto se refuerza incluso con la apelación a los ciudadanos como los responsables de la defensa de la tarifa del boleto – cuyo incremento constituye el eje de la demanda de la patronal (FETAP) – como condición para destrabar el conflicto: [5:328] "Cuando empiecen a querer llevarse todo por delante con la prepotencia del paro y de la asamblea, los vecinos deberán saber que van a tener que actuar con mucha firmeza para que quede claro que la tarifa no se toca". [122]

Desde la hetero-definición por parte del protagonista, el encuadre disposicional del antagonista por un lado, lo convierte en el origen del conflicto. En el caso de las empresas porque se le atribuye contar con un cierto margen de autonomía en relación a las normas y obligaciones como empleadores: [1:168] "'Todo se debió a que la empresa Ideal San Justo no reconocía la antigüedad a los compañeros que pertenecían a Comobus'". [123]

El carácter disposicional del antagonista no sólo se establece en función de ser responsable del conflicto sino por mantenerlo a pesar de estar en condiciones de poder solucionarlo: [3:360] "'Los empresarios no sólo pueden dar el aumento que solicitamos, sino que estarían en condiciones de dar un incremento que pondría rondar el 50 por ciento de lo que hoy es el básico'". En el caso de los antagonistas gubernamentales, esta voz también acentúa la responsabilidad de éstos en el mantenimiento del conflicto, ya sea por omisión o por acciones de mediación que favorecen a la patronal porque impiden las medidas de presión por parte del protagonista. En el caso de las autoridades municipales, también son quienes generan la situación conflictual al innovar modificando el sistema de transporte público a pesar de no haber garantizado la fuente de trabajo para todos los trabajadores: [1:267] "'La municipalidad no previó nada y nunca supo si las empresas concesionarias estaban en condiciones de manejar este sistema de transporte'". [124]

Por último, la politización del conflicto laboral, desde la voz del propio protagonista se hace para dar cuenta de un interés por perjudicar a los trabajadores, negativizando mediante la misma expresión a lo político: [7:72] "vocero del gremio, dijo que en la efectivización de los pagos 'nos vienen pateando la pelota; esto nos da a pensar que pueda haber metida una mano negra política detrás de todo esto'". [125]

La hetero-definición de la prensa es diferenciada en función del representante del ejecutivo local. En el caso del Intendente Kámmerath enfatiza su carácter disposicional por la autonomía que tendría la para incumplir sus obligaciones:

[1:249] "Más calmos, los enardecidos choferes se reunieron luego con el bloque de ediles de la coalición oficialista Unión por Córdoba y obtuvieron el compromiso de tratar el martes próximo un proyecto de ordenanza para solicitar a la Municipalidad de Córdoba que 'cumpla con su compromiso de garantizar la estabilidad laboral de los choferes'". [126]

Esta identidad es reforzada por la prensa al dar voz a uno de los actores que asume el rol de mediador del conflicto en el transporte público de la ciudad de Córdoba: el Gobernador De la Sota. El énfasis en una dimensión disposicional (coraje, confiabilidad) que caracterizaba en el pasado al Poder Ejecutivo Municipal y su posterior ausencia, remarca el peso de este agente en la causación del fenómeno: [2:274] "Muy lejos ya de los tiempos en que consideraba que el intendente Germán Kámmerath tenía 'el coraje' suficiente para solucionar el problema del transporte urbano". En contextos de negociación el representante del municipio es dejado fuera, lo cual contribuye a reforzar el marco de responsabilización no sólo por la emergencia del conflicto sino por su mantenimiento, resaltando como atributo la incapacidad de asumir su solución junto a los demás actores pero enfatizando un encuadre más situacional: [1:394] "Municipalidad convidada de piedra. Pese a ser el responsable del transporte, el intendente Kámmerath quedó al margen por la mediación de la Provincia". El marco disposicional en torno a esta figura se visibiliza incluso en el período de transición hacia una nueva gestión (la del intendente Juez). Durante tal proceso el representante del Poder Ejecutivo saliente (Kámmerath) es caracterizado como un agente con plena autonomía que puede decidir mantener su posición de no brindar soluciones al conflicto a pesar de estar en condiciones de satisfacer la demanda de los asalariados:

[1:361] "Desde la Municipalidad, aseguran que las dificultades en la incorporación de los trabajadores se superarán recién cuando las empresas logren incorporar más colectivos e incrementar la venta de boletos. Hasta el momento, las subas en la recaudación no supusieron mejoras en la situación laboral". [127]

Por otra parte, la prensa también asume el encuadre del antagonista (gobierno municipal) según el cual el protagonista es el responsable de instalar la imposibilidad de satisfacer su propia demanda:

[2:90] "La Municipalidad asegura que la continuidad de las medidas de fuerza pone en jaque a todas las empresas y ayer difundió las cifras sobre la venta de pasajes del mes pasado, donde se hace evidente que las medidas de fuerza que afectaron a los corredores". [128]

En otro caso, la hetero-definición de la prensa coincide con la elaborada por el Poder Ejecutivo (gestión del intendente Luis Juez) diluyendo la diferenciación entre protagonistas (UTA) y antagonista (patronal FETAP), ya que los iguala en la prosecución de intereses y beneficios para sí mismos, y en el uso instrumental de la generación del conflicto como una estrategia para alcanzarlos: [1:395] "Empresas: Buen negocio. Lograron una rebaja impositiva y la promesa de que el Estado pagará parte del aumento salarial de los choferes"; [1:391] "Choferes Grandes beneficiados. La UTA logró que las empresas se comprometan a elevar la media salarial de los conductores". De todos modos, frente a la los usuarios (audiencia) luego enfatiza el carácter antagónico sobre la figura del protagonista (UTA): [1:527)] "Tregua por una semana en el transporte. Al menos por una semana, los usuarios del servicio de transporte de la ciudad de Córdoba podrán ir a las paradas sin el temor de quedarse a pie por un paro de choferes". [129]

Una vez establecido ese énfasis en el antagonismo del protagonista frente a la audiencia, el mayor peso explicativo de la situación que afecta a los usuarios reside en este actor. Ya sea: 1. porque demanda soluciones para un grupo paralizando todo el sistema: [1:319] "los pasajeros del Corredor Rojo son rehenes, porque esa línea podría estar funcionando (...). Ese servicio no funciona por una sola razón: un sector de la UTA lo mantiene paralizado en reclamo por lo que ocurre en el corredor Verde"; 2. porque se permite tener preferencias respecto de las empresas que pueden ingresar al sistema como prestadoras del servicio: [1:321] "A la UTA no le gustan ninguna de las dos alternativas, y por eso sigue con el paro que le complica la vida a uno de cada tres usuarios del transporte"; 3. por la "interna sindical" entre la dirigencia y los diferentes grupos de choferes alineados con cada sector dirigencial: [1:324] "La cada vez más fuerte interna sindical (...) también incide en la resolución de este conflicto"; 4. o por plantear demandas que la patronal (FETAP) no logra satisfacer: [1:503] "Como cada vez que UTA exige un aumento, los usuarios del transporte padecerán las consecuencias: si la FETAP no les otorga a los choferes los 318 pesos que reclaman, las medidas de fuerza los dejarán a pie". [130]

Cuando la prensa asume directamente su voz para dar cuenta de la conflictividad en el sector del transporte público urbano, la organización de la información permite inferir una complejización del encuadre. La patronal es uno más dentro de una red de antagonistas, tiene menor responsabilidad por la emergencia del conflicto y está constreñido por las decisiones de los demás antagonistas. El conflicto del ámbito privado, es complejizado al municipalizarse y estatizarse: [1:413] "La postura empresaria no tuvo ningún cambio: acceder a esa exigencia representa el quiebre del sistema, en la medida en que la autoridad municipal no acceda a aumentar la tarifa del servicio"; [1:388] "Se trata de un claro triunfo de la UTA. Desde la secretaría de Trabajo, Angulo sostuvo que el acuerdo no es más que la aceptación por parte de las empresas de las obligaciones impuestas por la Nación". Consecuente con lo anterior, cuando desde el gobierno nacional se disponen aumentos de los subsidios al transporte público urbano, estos actores (empresarios locales) pueden iniciar estrategias de negociación directa con los trabajadores. [131]

La construcción de un conflicto en el que se enfrentan los protagonistas con la audiencia es visibilizada recurrentemente desde la propia voz de la prensa. [132]

Además de contribuir a la antagonización del protagonista recíprocamente se construye la identidad de un actor que no asume voz propia: la audiencia. En líneas generales son las "grandes perjudicados", los grandes perdedores. Entre los principales argumentos para sostener este encuadre está 1. la relación numérica al comparar la cantidad de usuarios respecto de los asalariados del sector transporte en situación de desempleo (sólo 89 choferes). 2. La relación entre la medida de fuerza y el perjuicio hacia los usuarios es directa, antagonizando así a los choferes y generando otro conflicto: entre dos tipos de asalariados, los choferes y los trabajadores-usuarios: [1:503] "Como cada vez que UTA exige un aumento, los usuarios del transporte padecerán las consecuencias: si la FETAP no les otorga a los choferes los 318 pesos que reclaman, las medidas de fuerza los dejarán a pie". En la misma línea se constituye un problema adicional, lo sorpresivo de las medidas refuerza el carácter de perjudicado atribuido al usuario. 3. En el caso de la falta de prestadoras en un sector del sistema de transporte urbano de Córdoba – debido en gran parte a la gestión ineficaz de la municipalidad – la prensa le atribuye al gremio (UTA) la responsabilidad en el mantenimiento y agravamiento de ese problema por recurrir a las medidas de paro. [133]

El último atributo sobre el cual se elabora la atribución identitaria remite al grado de unificación de la figura antagónica. Desde los protagonistas y la prensa se enfatiza sobre la fragmentación de dicha figura lo cual implica una debilidad como actor social para interactuar con los demás. [134]

Desde la voz del protagonista y mediante un enunciado que refiere más a una situación o estado, antes que a una identidad se atribuye al antagonista patronal (FETAP) el "estar" fracturado y por ende debilitado en su posición de establecer un discurso homogéneo en relación a cómo se enfrentan las demandas laborales: [3:736] "consideró que 'la FETAP está quebrada y por eso algunas empresas han arreglado'". [135]

La representatividad constituye un criterio en base al cual la voz de la prensa construye la identidad de la patronal (FETAP). La diferencia entre los pronunciamientos como entidad versus las prácticas aisladas de las empresas representadas en ella, se presenta como información que sustenta la imagen de fragmentación de ese carácter representativo que se intenta visibilizar en el discurso público: [4:469] "Vale recordar que la FETAP se opuso orgánicamente a dar ese aumento, pero un número importante de empresas lo viene pagando". Las opciones diferenciales en las instancias de negociación con el gremio, por fuera y por dentro "de lo que la normativa establece", constituye otro criterio de fragmentación identificado por la prensa al caracterizar a la patronal (FETAP) y refuerza el carácter autónomo de estos actores en relación a los organismos estatales que regulan las relaciones laborales: [3:746] "15 empresas acordaron con el gremio la suba salarial y la homologaron ante la cartera de trabajo, y el resto hizo un acuerdo por fuera de lo que la normativa establece".

Identidad del antagonista

 

Voces

Actor enfatizado

Atributo enfatizado

Identidad

 

 

No responsable por el conflicto salarial

Ajustado a los marcos legales en procesos de negociación

No antagonista

Antagonista

Patronal (FETAP)

En igual posición desventajosa que el Protagonista

Mediador externo y con participación voluntaria

Alineado con los usuarios

 

 

Autoridades gubernamentales

No responsable por el conflicto laboral

 

Prensa

Autoridades gubernamentales

Responsable por el conflicto laboral

Antagonista

Protagonista

Patronal

Autoridades gubernamentales

Responsable por el conflicto laboral

 

Prensa

Autoridades gubernamentales

Responsable en menor medida por el conflicto laboral

 

 

Patronal

Actor "quebrado" en los procesos de negociación

Actor colectivo fragmentado

Protagonista

Patronal (FETAP)

No representativo del sector

 

Prensa

Patronal (FETAP)

Tabla 5: Configuración de la identidad antagonista de asalariados ocupados [136]

4. Conclusiones y nuevos interrogantes

El análisis de la comunicación mediática desde el Framing atendiendo a las diferentes voces y fuentes en el proceso de estructuración del material mediático a fin de establecer los campos identitarios de la acción colectiva, intenta contribuir a la apuesta por "objetivar el hecho que los análisis realizados son una construcción de la construcción" a la vez que puede constituirse en una vía metodológica para captar en el discurso periodístico "la pluralización de interpretaciones del mundo que éste media" (SCRIBANO 2003, p.98). [137]

Precisamente porque ese discurso mediático ofrece escenografías y papeles diferenciales dependiendo de los actores sociales que demandan visibilidad, se hace necesario distinguir las voces que efectúan las atribuciones identitarias. [138]

Como se ha reportado en los resultados, frente a determinados conflictos que se mantienen en el tiempo, la dinámica de visibilización mediática se inicia con encuadres más descriptivos con mayor referencia a las "voces" de los propios actores y con diferentes énfasis entre éstos. Y luego tiende a asumir su propia voz como medio de comunicación, ya sea desde el posicionamiento de quien escribe o bien por la elección de otras voces como "interlocutores válidos" que en principio son externos al conflicto en sí mismo. [139]

En relación a los piqueteros y asalariados desocupados tanto desde la voz de la propia prensa como de la del antagonista, el énfasis recae en la atribución de una identidad prescripta como es la de beneficiario de políticas estatales, la que precisamente le otorga un lugar social reconocido y acotado. Tal prescripción puede fundamentarse en el carácter negativo que asumen las descripciones y valoraciones hechas por estas voces cuando los piqueteros se distancian de ella, optando por acciones directas como formas de canalizar sus demandas, o por definirse en términos políticos. Frente a este corrimiento en las prácticas (hacer) y en la autodefinición (ser), son excluidos, puestos fuera y en contra de otras categorías sociales reconocidas como las legítimas: la sociedad, la comunidad, el orden, la democracia, la sociedad civil. El mismo carácter político le es asignado como un atributo frente al cual es un sujeto pasivo. Así es más bien politizado en relación a los partidos tradicionales o en tanto perseguido político. Así el fenómeno protagonizado por organizaciones piqueteras se explica por la acción de otro actor, el peronismo como fuerza política a la cual sí se le reconoce su identidad dentro del campo político. [140]

La voz de la misma prensa es la que más establece la distinción entre las identidades de piqueteros y asalariados desocupados. Éstos últimos revisten un carácter menos des-afiliado, un hacer más acorde al lugar social implicado en la identidad prescripta y una mayor asociación al rol de trabajador. En cambio los primeros incluso son posicionados como antagonistas de la audiencia y visibilizados como la imagen negativa que describe la situación del país en general. [141]

Así una de las estrategias que utiliza la voz de la prensa para negativizar las identidades de quienes se movilizan consiste en sobre-generalizar un dato de un evento particular construyendo un encuadre aplicable a la realidad general del país. Así aunque atribuye agencia a estos actores colectivos, lo hace para construir una identidad enfrentada a las categorías sociales con las cuales se pueden llegar a identificar las audiencias. [142]

Desde la voz del propio protagonista, el margen para construir una identidad – y por ende los diagnósticos y la justificación de su movilización – se ven restringido a los ya anticipados por las otras dos voces. En tal sentido, las voces de piqueteros y asalariados desocupados que aparecen visibilizadas en el contenido de las notas, reafirman tanto la identidad prescripta como las identidades negativizadas que revisten un carácter más des-afiliante. Consistente con lo anterior los denominados desocupados se ajustan más a la primera que a las segundas. [143]

La identidad del antagonista de los piqueteros y asalariados desocupados que aparece más visiblemente mediatizada, corresponde al gobierno nacional. En relación a éste nuevamente es la voz de la prensa la que establece una mayor diferencia al elaborar esta identidad. Recurre en mayor medida a establecer nexos causales entre el antagonista y el desarrollo de la conflictividad, de la movilización y la misma configuración del protagonista. Señala las contradicciones entre sus discursos y prácticas. Establece similitudes entre las gestiones presidenciales a pesar de las intenciones de diferenciación de éstas, recurriendo para ello a encuadres más disposicionales y temáticos. Más allá de estas estrategias de visibilización, el dato que más contribuye a la discusión sobre el rol del medio de comunicación es el que corresponde a la selección de otras voces no directamente implicadas en la relación conflictual entre protagonista y antagonista. Al ser elegidos por el mismo medio de prensa se puede pensar que dicha elección reafirma la posición del medio tanto frente a las identidades que configuran el campo conflictual, como al conflicto mismo y sus vías de solución. Así además de la resonancia que encuentran las voces seleccionadas por la prensa que configuran la conflictividad laboral, este actor mediático incluye a otras voces configurando un conflicto político entre actores que se disputan el electorado. [144]

En relación a los asalariados ocupados analizados, también se pudo evidenciar la utilidad de la estrategia metodológica implementada para dar cuenta de los campos identitarios. Se registraron modalidades diferenciales de las distintas voces, al construir la identidad del protagonista y la del antagonista. La prensa cuando asume plenamente su voz se asemeja más a la voz de la figura del antagonista (en este caso el Poder Ejecutivo Municipal y la patronal) en la construcción de la identidad del protagonista contribuyendo, a su vez, a antagonizarlos frente a los demás asalariados y ciudadanos. Si bien son actores que tienen un lugar socialmente reconocido y con cierta utilidad, la apelación al enfrentamiento con otros asalariados los significa como privilegiados, como trabajadores que cuentan con protecciones excesivas por parte del Estado en términos de derechos laborales y niveles de ingresos. Complementariamente cuando es visibilizada la voz de los propios protagonistas, éstos se atribuyen una identidad fragmentada y no – privilegiada. En tal sentido, los límites semánticos sobre los cuales elaboran su identidad están dados por las otras dos voces. La identidad del antagonista construida desde las voces del propio antagonista y del protagonista resulta contradictoria. Por su parte la prensa al asumir su propia voz, elabora encuadres que varían en función de las gestiones municipales cuando alude a la autoridad local como antagonista. Cuando antagoniza a la patronal, lo hace recurriendo a encuadres más situacionales, en comparación con las atribuciones más disposicionales efectuadas sobre la autoridad gubernamental. [145]

El análisis cualitativo basado en los campos de identidad propuestos desde el frame analysis, y en la estrategia metodológica que diferenció las diferentes voces desde las que se los constituyen, permitió establecer cómo los antagonistas – definidos como tales desde los protagonistas – recurren a encuadres para des-antagonizarse. En varios casos se pudo identificar encuadres de este tipo donde el propio antagonista construye otro antagonista con mayor responsabilidad sobre los orígenes del problema y/o sobre su solución. Más específicamente al abordar conflictos locales muchos de los antagonistas responsabilizaron al gobierno nacional al establecer sus encuadres diagnósticos y pronósticos, des-localizándolos. Así desde este tipo de análisis, se pueden complementar los datos elaborados desde estrategias más cuantitativas. [146]

También se pudo discriminar la especificidad de la prensa al construir la identidad de los protagonistas, no sólo al seleccionar las voces que va a visibilizar o al enfatizar ciertos contenidos de dichas voces, sino también al asumir explícitamente el rol de ser quien explique lo que en realidad sucede. Precisamente por esta acción los encuadres mediáticos pueden debilitar los marcos de acción colectiva (MAC) elaborados por los propios protagonistas y sus movilizaciones. Se puede hipotetizar que la prensa puede llegar a lograr esto al debilitar la capacidad de resonancia en términos de consonancias con los marcos de las audiencias, disminuyendo la credibilidad (consistencia y credibilidad empírica) y la saliencia relativa de los MAC (BENFORD & SNOW 2000). [147]

Un análisis posterior sobre aquellos casos donde el antagonista antagoniza a otros actores posibilitaría conocer el perfil de los diferentes procesos de nacionalización de los conflictos y su articulación con las estrategias comunicacionales de los actores políticos durante los procesos electorales. [148]

En base al hallazgo de la nueva relación conflictual establecida por la prensa que enfrenta a los actores (protagonistas y antagonistas) con el campo identitario audiencia, se justifican posteriores indagaciones que permitan relevar cómo ésta enmarca estos eventos de movilización colectiva. Se torna necesaria a la vez que pertinente una indagación que aporte evidencia empírica sobre este proceso y que contribuya a conocer qué del contenido seleccionado y elaborado por la prensa encuentra resonancia en sus lectores, y qué contenido encuentra otras resonancias (mediáticas y no mediáticas), es decir qué contenido es organizado recurriendo a otros marcos. Esta línea de indagación se torna indispensable ya que si el discurso mediático solo de modo indirecto se vincula a la experiencia cotidiana de la mayoría de las personas, fomentar la construcción de marcos de acción colectiva bien desarrollados depende también de la habilidad de los activistas en integrar de forma selectiva el discurso de los medios con el conocimiento derivado de la experiencia personal de los potenciales participantes (GAMSON 1995). [149]

Por último, las operaciones de mediaciones mediáticas aquí identificadas sobre un corpus específico, pueden ser rastreadas en la totalidad de las notas periodísticas asociadas a la conflictividad laboral a fin de establecer qué tan generales son y qué variaciones pueden presentar según las secciones y los énfasis en los titulares. [150]

Notas

1) Cfr. FAIRCLOUGH (1992) para quien los enfoques críticos difieren de los que no son críticos por focalizarse en cómo el discurso está determinado por las relaciones de poder y las ideologías. <regresar>

2) Los factores centrales por ellos identificados en la literatura de 1970 y 1980 analizada fueron: 1. los valores noticiosos,2. los guiones de las noticias, 3. las temáticas de las noticias, 4. la propiedad, el control y la afiliación políticas,5. el acceso diferencial a los medios, 6. las relaciones entre los medios y la política, 7. las políticas editoriales incluyendo las relaciones entre los periodistas y los editores jefes (MANERI & TER WAL 2005, p.13). <regresar>

3) Resultados en sentido contrario pueden encontrarse en OLZAK y OLIVIER (1999) sobre las protestas por los derechos civiles de los negros. <regresar>

4) La prensa ante ciertos colectivos sociales movilizados efectúa una atribución de agencia cuando se trata de acciones negativas, contribuyendo o reforzando la configuración de una identidad mediática negativizada. <regresar>

5) Cfr. MANERI (1995) y su análisis sobre las protestas de inmigrantes y su tratamiento por parte de la prensa italiana. <regresar>

6) En su propuesta dicho nivel corresponde a la Casa Blanca (EEUU). <regresar>

7) Tesis "La visibilidad del conflicto y de los sujetos colectivos en la mediatización de la protesta laboral en Córdoba a través de la prensa escrita", desarrollada en el marco de la Maestría en Sociología (CEA-UNC) y financiada por el CONICET (Beca de postgrado interna Tipo I, Res. D N° 258/06). Una descripción más detallada de los aspectos contextuales y de los resultados cuantitativos puede verse en SORRIBAS (2010). <regresar>

8) En cada cita la numeración entre corchetes indica el número de documento primario y el de la cita dentro del documento primario. <regresar>

9) En sentido figurado "mala fama". <regresar>

10) Ver cita [(9:95] en la sección correspondiente a la voz de la prensa cuando atribuye una identidad política a piqueteros. <regresar>

11) En la cita anterior al referirse a la fuente como una carta personal, la misma prensa deja sin explicitar cómo y por qué se constituye en el canal para establecer la comunicación entre ambos actores. Una hipótesis posible para explicar esta visibilización es que el mismo medio de comunicación comparte con el remitente el marco interpretativo que elabora en la carta. <regresar>

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Autoras

Patricia Mariel SORRIBAS es Lic. en Psicología (UNC). Mgter. en Sociología (CEA-UNC) y doctoranda en Psicología (UNC). Prof. de Psicología Social y Política (Fac. Cs. Política y Relaciones Internacionales de la UCC). Becaria de postgrado tipo II (CONICET). Miembro del Programa de Estudios "Acción Colectiva y Conflicto Social" (CEA-CONICET). Miembro del Equipo de Psicología Política del Laboratorio de Psicología Cognitiva (UNC). Adscripta a la cátedra Introducción a las Ciencias Sociales (Fac. de Ciencias Económicas – UNC).

Líneas de investigación: acción colectiva y framing (media frame); participación política individual y colectiva desde el enfoque de la cognición social; comunicación y política; identidad y política.

Contacto:

Patricia Mariel Sorribas

CONICET
Unidad Ejecutora Centro de Estudios Avanzados
Av. Gral. Paz 154 2do. Piso Córdoba Capital (5000)
Argentina

Tel.: 00 54 351 4341124

E-mail: patricia.sorribas@conicet.gov.ar
URL: http://psychepolitica.wordpress.com

 

Silvina Alejandra BRUSSINO, es Doctora en Psicología, Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Miembro de CONICET. Profesora Titular de la Cátedra de Psicología Política (UCC). Evaluadora de Organismos de Ciencia y Técnica de Argentina. Profesora Titular del Seminario electivo Psicología Política, Fac. de Psicología (UNC). Ex-secretaria de Postgrado de la Facultad de Psicología (UNC). Ex-Presidenta de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento, perteneciente a la International Union of Psychologichal Science.

Áreas de interés: comportamiento político; emoción y política; sofisticación cognitiva y política; procesamiento de la información política; toma de decisiones políticas; socialización política; ciudadanía, entre otras.

Contacto:

Silvina Alejandra Brussino

Facultad de Psicología – Universidad Nacional de Córdoba
Laboratorio de Psicología Cognitiva
Enfermera Gordillo esq. Enrique Barros. Ciudad Universitaria (5000) Córdoba
Argentina.

Tel.: 00 54 0351 4344984

E-mail: brussino@psyche.unc.edu.ar
URL: http://psychepolitica.wordpress.com

Cita

Sorribas, Patricia Mariel & Brussino, Silvina Alejandra (2011). Voces que configuran las identidades de actores sociales en conflicto. Un frame analysis de la acción colectiva en torno a lo laboral (Argentina 2002-2006) [150 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 13(1), Art. 25,
http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs1201252.

Revised: 12/2011



Copyright (c) 2011 Patricia Mariel Sorribas, Silvina Alejandra Brussino

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