Volumen 15, No. 1, Art. 5 – Enero 2014

Reseña:

Georg T.A. Krizmanics

Daniel Guinea-Martin (Ed.) (2012). Trucos del oficio de investigador: Casos prácticos de investigación social. Madrid, Gedisa, colección Biblioteca de Educación; 288pp.; ISBN 978-84-9784-726-1; EUR 22,90

Resumen: "Trucos del oficio de investigador" es un manual de metodología en el que doce investigadoras e investigadores, por medio de casos prácticos de investigación social cualitativos y cuantitativos, tratan de desmitificar el oficio de investigador. Retoman el viejo tópico de que fracasar es necesario para vencer y ponen nombre a sus fracasos, pero también a sus victorias. Asimismo, explícitamente invitan a observar cada detalle al ejercer su oficio y abogan de esta manera por una relación confidencial entre estudiantes (aprendices) y profesores (investigadores). Todo ello convierte a esta publicación en una muy válida aportación a la democratización del debate metodológico en ciencias sociales.

Palabras clave: manual de metodología; debate metodológico; diseño de investigación; adecuación de sujeto y método; imagen de investigadores sociales; estándares de la investigación social

Índice

1. En busca de la voz propia o la mejor manera de fracasar

2. Manos a la obra con el debate metodológico

3. ¡No nos olvidemos de la operacionalización!

4. No todo es investigar

5. Contribuciones al debate metodológico

Nota

Referencias

Autor

Cita

 

1. En busca de la voz propia o la mejor manera de fracasar

Como indica el título, con esta obra colectiva, coordinada por Daniel GUINEA-MARTIN, doce investigadores e investigadoras sociales presentan un manual de metodología que se inscribe en la tradición del manual de Howard S. BECKER (1998) "Tricks of the Trade: How to Think about your Research While You’re Doing It". Sus autores/as persiguen el objetivo de desmitificar el oficio de investigador por medio de casos prácticos de investigación social cualitativa y cuantitativa. De acuerdo a este objetivo los/las colaboradores/as – Marisa GONZÁLEZ DE OLEAGA, Javier RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, Teresa JURADO, Daniel GUINEA-MARTIN, Rosa GÓMEZ-REDONDO, Leire SALAZAR, Héctor CEBOLLA BOADO, María MIYAR, Juan Jesús GONZÁLEZ, Raquel RODRÍGUEZ, Antón R. CASTROMIL y Emmánuel LIZCANO – comparten sus propias experiencias y lecciones aprendidas, lo que implica haber vivido el fracaso. Presentar el fracaso como elemento necesario para llegar a la meta, es sin duda la aportación más valiosa de este volumen. La meta por cierto, o según GÓMEZ-REDONDO y GUINEA-MARTIN (pp.124s.) "el único resultado científicamente aceptable" es la publicación de los resultados de investigación en una revista reconocida. [1]

Efectivamente, la mejor manera de fracasar es leer y escribir; esto es lo que hacen los científicos sociales (GONZÁLEZ DE OLEAGA, p.31) y esto es lo que les hace pensar. En el campo de tensión entre lectura y escritura – o expresado más ampliamente, por medio del juego de interiorizar y exteriorizar, es decir el procesamiento de información – forjamos nuestra voz propia. Susan SONTAG (2007) se pregunta en su diario el 31 de diciembre de 1958 "¿Por qué escribir es importante?", y se contesta: "Principalmente por vanidad, supongo. Porque quiero ser esa persona, una escritora, y no porque haya algo que yo deba decir. Y sin embargo ¿por qué no habría de ser así? Con un pequeño fortalecimiento de mi ego – como el fait accompli que este diario brinda – lograré llegar a confiar en que yo (Yo) tengo algo que decir, algo que debe ser dicho". La entrada de Susan SONTAG en su diario ejemplifica que, la confianza en sí mismo, la originalidad de la voz propia "se puede desarrollar con trabajo constante y bien planificado." (GUINEA-MARTIN, p.16). Como consecuencia, lo más importante es llegar a este punto, donde el presentimiento de cada uno de tener algo que decir se vuelve convicción, ya que la propia pregunta de investigación exige de una interpretación que compromete al investigador (GONZÁLEZ DE OLEAGA, p.38). Otra aportación muy importante de este volumen, por ende, es la insistencia en que cualquier intento de llevar a buen término su investigación fracasará hasta encontrar la voz propia. [2]

Sin embargo, nos advierten sabiamente los autores, no todo es encontrar la voz propia, también hay que saber expresarla en los distintos ámbitos sociales. Cuenta de ello, y de qué es lo que hay que tener presente a la hora de plasmarla en el diseño de un proyecto de investigación y una publicación académica, dan GUINEA-MARTIN y GÓMEZ-REDONDO en su aportación "Diseño y evaluación de un proyecto de investigación. La perspectiva de un solicitante y una investigadora-evaluadora" (pp.111-131) y GUINEA-MARTIN con su artículo "Fracasar para renacer: el proceso de revisión de un artículo" (pp.265-285). [3]

En la primera parte de este libro, "La caja de herramientas básicas", sus autores se dedican a discutir mediante casos prácticos aquellas herramientas propicias a forjar esta voz propia de investigador. Dichas herramientas nos ayudarán a aprender el lenguaje, pero, como precisa RODRÍGUEZ MARTÍNEZ (p.63), solamente practicándolo llegaremos a la perfección. Hay que apropiarse del idioma, hacerlo suyo mediante la práctica, como dan ejemplo los casos discutidos en las partes segunda "Manos a la obra con datos cuantitativos" y tercera "Manos a la obra con datos cualitativos" del libro. [4]

2. Manos a la obra con el debate metodológico

A pesar de la clara clasificación entre estudios cuantitativos y cualitativos, los autores llegan a un consenso metodológico que se reúne en la obra de KING, KEOHANE y VERBA (KKV) titulada "El diseño de la investigación social. La inferencia científica en los estudios cualitativos", a la que GUINEA-MARTIN hace referencia en la introducción (p.18). [5]

KKV defienden en su libro, publicado por primera vez en inglés en 1994, una visión conciliadora, aunque escrita desde una perspectiva cuantitativa, entre la investigación social cualitativa y cuantitativa. Argumentan que la diferencia entre ambos es sobre todo una cuestión de estilo y de técnica específica. Hablan, por lo tanto, de dos estilos de investigación, pero de una misma lógica de inferencia. Esto también se observa, según explican, en los diseños de investigación: todos tratan de cómo plantear preguntas y de cómo dar forma a la investigación erudita para hacer inferencias validas, descriptivas y causales (KING, KEOHANE & VERBA 1994, p.3). [6]

KKV presentan los esquemas para el diseño de una investigación cualitativa que incorpora una síntesis de métodos cuantitativos dominantes. Como consecuencia KKV instan a investigadores cualitativos a seguir parcialmente el ejemplo de sus contrapartes cuantitativas para aumentar la capacidad propia de inferencia que el investigador obtiene sobre sus estudios empíricos. [7]

Los razonamientos de KKV conllevaron un buen número de respuestas bien razonadas, unas aprobando sus recomendaciones, pero otras más críticas con la posición privilegiada que concedieron al patrón cuantitativo (KIMBALL & KOIVU 2011). Estas voces críticas culminan en la publicación de una obra colectiva, y respuesta directa a los planteamientos de KKV, editada por BRADY y COLLIER en 2004, titulada "Rethinking Social Inquiry: Diverse Tools, Shared Standards" Estos últimos parten de la premisa de que los métodos cualitativos y cuantitativos de investigación tienen sus propios valores y problemas, por lo que ninguno es simplemente mejor. Argumentan que las dos concepciones metodológicas pueden aprender la una de la otra; especialmente en las partes cuatro y cinco del libro los autores tratan de conciliar ambas. Es más, a pesar de que se habla de dos concepciones de investigación, también se recalca que operan bajo el mismo paradigma (BRADY 2013, p.253). [8]

Incluir una breve discusión sobre el estado de la cuestión acerca del debate metodológico entre posiciones cuantitativas y cualitativas, hubiese sido beneficioso para el lector de "Trucos del oficio de investigador". Para este fin no hubiera sido necesario dejar de lado el hilo conductor de la obra, que son los casos prácticos, ya que un artículo que hubiera abarcado, por ejemplo la cuestión de ¿cómo elaborar una reseña bibliográfica? podría haber entrado perfectamente en este perfil. De esta manera el lector no solamente hubiera podido reflexionar sobre el cómo de la elaboración de una reseña bibliográfica y su uso provechoso a la hora de llevar a cabo su propia investigación, sino también se hubiese beneficiado de una síntesis del debate y sus respectivas pistas bibliográficas. [9]

Es cierto que la "calidad de una investigación es independiente del tipo de datos empleados" (GUINEA-MARTIN, p.18), sean estos cuantitativos o cualitativos, pero también es cierto que siguen existiendo muchos prejuicios por parte de ambos grupos de investigadores sociales. Llamar la atención sobre estos prejuicios y los distintos argumentos razonados que existen en el debate es provechoso a la hora de educar usuarios responsables de herramientas de investigación. El usuario debe saber – también saber justificar – por qué decidió utilizar una herramienta determinada o una combinación determinada de herramientas y no otras. Estamos de acuerdo que forma parte del oficio de investigador saber utilizar las herramientas que piensa emplear, pero este conocimiento conlleva al mismo tiempo la responsabilidad de aportar con él a la mejora de las herramientas; es decir, de implicarse activamente en los debates metodológicos. [10]

3. ¡No nos olvidemos de la operacionalización!

Como señala GONZÁLEZ DE OLEAGA (p.38) "no es la adaptación de teorías, modelos o técnicas el obstáculo que primero aparece sino la posibilidad de formular preguntas y leer siguiendo un camino propio". Sin embargo, la problemática es más amplia de lo señalado. Desde luego hace falta, como aboga GONZÁLEZ DE OLEAGA en su artículo, familiarizar a los estudiantes con las estrategias de lectoescritura que les facilitan dar el salto del panorama genérico al problema de investigación, en otras palabras, a la pregunta clave que lidera el proceso de investigación. Asimismo, es igualmente importante enseñarles cómo identificar las herramientas propicias para hacer empíricamente medible la pregunta de investigación; es decir, cómo llevar a cabo la operacionalización de la pregunta de investigación teniendo en cuenta los tres criterios de calidad: la validez de los resultados, la fiabilidad de la investigación y la objetividad para asegurar la reproducibilidad de los resultados. Al igual que el investigador tiene que dar cuenta sobre el cómo dar el salto del panorama genérico al problema, también tiene que dar cuenta del porqué haber escogido un determinado camino de operacionalización. En resumen, hay que trabajar tanto en el fortalecimiento de las capacidades de lectoescritura como de las capacidades de operacionalización para poder sobrellevar toda una serie de bloqueos que le esperan al investigador a lo largo de su investigación. [11]

Dos ejemplos que describen muy bien el camino escogido con sus correspondientes justificaciones son, por un lado, el artículo de SALAZAR "De la teoría a las cifras. La contrastación de hipótesis a través del análisis de regresión" y el artículo escrito por GONZÁLEZ, RODRÍGUEZ y CASTROMIL (pp.199-222). SALAZAR confirma lo antes señalado por GONZÁLEZ DE OLEAGA: dar el salto es encontrar "la cuestión sustantiva [...] detectar un hueco en la literatura y formular hipótesis" (p.136). Este hecho ejemplifica una de las fortalezas de esta obra colectiva, de la que otras a menudo carecen: no se pierde el hilo conductor, sino que es seguido implícita o explícitamente una y otra vez por los y las autores y autoras. [12]

Asimismo, LIZCANO advierte en su artículo (pp.223-263) de los peligros que le esperan al investigador si da este salto en vano. Para él hay dos modos en que una investigación puede fracasar: "En un extremo, se da por supuesto que los datos hablan por sí mismos [..., en el otro] es el aparato metodológico y conceptual el que puede devorar la profusión de singularidades que laten en el material de investigación." Un excelente ejemplo de que los datos no hablan por sí solos y de que la interpretación de datos es una tarea ardua, pero no menos necesaria para evitar inferencias erróneas, lo da el artículo de MIYAR sobre "El uso estadístico de los registros administrativos" (pp.181-196). [13]

Antes de presentar y discutir los resultados de su investigación, SALAZAR, por su lado, se detiene en el proceso de formulación de nuevas hipótesis, la búsqueda de los datos más adecuados y la descripción de las variables. Todo ello hay que tenerlo presente a la hora de pensar en qué métodos sirven mejor los objetivos de la investigación. [14]

En el proceso de investigación que describen GONZÁLEZ, RODRÍGUEZ y CASTROMIL en su artículo "Dilemas metodológicos en un estudio longitudinal de la influencia de los medios sobre el voto" explican por qué combinaron el análisis de datos cualitativos y cuantitativos para analizar la influencia de los medios de comunicación en la decisión de voto de los votantes. El camino de operacionalización que eligen es por medio del diseño de un estudio longitudinal con grupos de discusión, por lo que entrevistaron los mismos grupos antes y después de las elecciones generales españolas de 2008. Esta decisión es discutible, por ejemplo por la influencia de los participantes entre sí; sin embargo, los autores saben justificarla. El resultado no solamente es una aportación al conocimiento científico por medio de los resultados obtenidos gracias a la investigación llevada a cabo, sino también una aportación al debate metodológico. [15]

La operacionalización forma implícitamente un elemento importante de todos los artículos de las partes dos y tres del libro, y podría haber dado de sí para haber sido tratada en un artículo aparte. Junto con cuestiones de operacionalización viene todo un debate sobre los criterios de calidad de la buena investigación en ciencias sociales. Ser evaluado por evaluadores externos, a pesar de representar un criterio de calidad importante al que se ha hecho referencia explícita en dos de los artículos, no es el único criterio que investigadores e investigadoras sociales deberían tener en cuenta. BREUER y REICHERTZ (2001), por ejemplo, identifican en una propuesta preliminar ocho criterios. [16]

4. No todo es investigar

Investigadoras e investigadores tienen que asumir, aparte del trabajo de investigación, también otras funciones como la enseñanza, examinar y corregir los exámenes y las tareas administrativas de la institución a la que pertenecen. De este hecho emanan dos cuestiones que, desde mi punto de vista, podrían haber sido tratados mejor en el libro que aquí discuto. [17]

Por un lado, el tema de la financiación: en el mejor caso las tareas que acabo de mencionar son pagadas o parcialmente financiadas y en el peor caso no se recibe ninguna remuneración. Esto no quiere decir que no se reciba ningún reconocimiento, pero sólo de reconocimiento no se sobrevive. Esto lo digo para llamar la atención sobre la precariedad del sector y para advertir de que una buena idea de investigación no necesariamente encuentra el apoyo financiero para ser realizada. Como consecuencia, antes de ponerse manos a la obra con un proyecto de tesis – o de investigación – conviene hacer cálculos y tomar conciencia de la propia situación económica. Esta es determinante a la hora de evaluar las posibilidades de realizar un proyecto. Lo que dice CEBOLLA BOADO (p.157) al respecto del material empírico, también vale para cuestiones económicas: "Elegir un tema de investigación no siempre es fácil. En muchas ocasiones, la creatividad de las preguntas de investigación no está respaldada por el tipo de datos de que se dispone para hacer justicia a la ambición analítica del investigador." [18]

El ya mencionado y muy útil artículo de GUINEA-MARTIN y GÓMEZ-REDONDO "Diseño y evaluación de un proyecto de investigación. La perspectiva de un solicitante y una investigadora-evaluadora" parcialmente también es orientativo para estudiantes pre-doctorales, y hubiera sido idóneo para poner de manifiesto la situación peculiar en la que se encuentran éstos últimos. El sistema español (público: ministerios, comunidades autónomas, universidades y centros de investigación; privado: empresas, universidades y centros de investigación) ofrece muchas oportunidades, pero también presenta sus trampas, para las que algunos trucos, para no caer en ellas, vendrían bien. ¿Dónde encontrar convocatorias, cuáles son los organismos que regularmente convocan becas, qué diferencias hay entre las distintas becas pre-doctorales, cuáles son los colectivos que pueden brindar ayuda (legal) en situaciones de precariedad laboral, etc.? Un artículo sobre este tipo de preguntas hubiera sido igual de útil que el artículo de JURADO sobre "Búsqueda y uso de fuentes bibliográficas y estadísticas para un trabajo de investigación empírica" (pp.85-109). [19]

Por otro lado, me gustaría retomar la cuestión del fracaso, mencionada más arriba, y enlazarla con el tema de la enseñanza. Todos los autores y autoras demuestran con su participación en este volumen que la experiencia obtenida tras haber ejercido durante años el oficio de investigador, no cuenta nada si ésta no es transmitida. Y a pesar de esta "idea pedagógica" (GUINEA-MARTIN, p.17), ¿por qué "el único resultado científicamente aceptable" tiene que ser la publicación de los resultados de investigación en una revista reconocida? ¿No debería valorarse de la misma manera la capacidad de un investigador para compartir sus conocimientos por medio de la enseñanza? En este sentido "Trucos del oficio de investigador" transmite un mensaje duro, no obstante, algunos dirían muy realista: lo único que actualmente es propicio para el éxito de una carrera académica son las publicaciones. Los esfuerzos del profesorado en la enseñanza a menudo no son recompensados en términos de éxito académico. Los recursos de cada uno son escasos y un compromiso mayor en la enseñanza automáticamente va en detrimento de la productividad investigadora. ¿Pero a donde va nuestro sistema académico teniendo en cuenta el desequilibrio actual entre enseñanza y productividad investigadora? Muchos producimos para y seguimos el dictamen de las llamadas revistas de impacto, ¿pero cuál es el precio a pagar? [20]

El año pasado un grupo de matemáticos de primera decidieron boicotear las revistas científicas de la editorial Elsevier, por ser entre varias editoriales la que más abusa y, por lo tanto, más se beneficia de la mano de obra no remunerada de científicos que asumen responsabilidades como evaluador/a o editor/a en jefe honorífico/a.1) Pero al margen de las dependencias que puedan existir entre editoriales poderosas y la comunidad científica, no hay que perder de la vista la relación profesor/a-estudiante. A pesar de las dificultades que afrontan los sistemas educativos europeos, que también se expresa en la muy mejorable proporción profesor/a por estudiante, el mayor truco de oficio de investigador es, sin duda, el intercambio entre ambos. En el mejor de los casos puede llegar a ser una caja de resonancia en la que se expanden ideas y pensamientos – tanto de unos como de otros – que dan lugar a debates y reflexiones. "Trucos del oficio de investigador" es una herramienta didáctica muy útil, sobre todo en combinación con el aula, en el sentido de caja de resonancia que acabo de describir. El artículo de GONZÁLEZ DE OLEAGA es un ejemplo de lo beneficioso que puede resultar esta caja tanto para el/la alumno/a como para el/la profesor/a. [21]

5. Contribuciones al debate metodológico

"Trucos del oficio de investigador" es un manual de metodología que por medio de casos prácticos de investigación social trata de desmitificar el oficio de investigador. En él doce investigadoras e investigadores retoman el viejo tópico de que fracasar es necesario para vencer y que el fracaso se puede transformar en virtud pedagógica: "aprendemos a ser originales imitando." Ellos y ellas ponen nombre a sus fracasos, pero también a sus victorias. Abogan con sus trabajos por una relación confidencial entre estudiantes (aprendices) y profesores/as (investigadores/as), ya que explícitamente invitan a que los/las primeros/as observen cada detalle al ejercer su oficio. Por medio de este ejercicio dejan de ser meros profesores/as para convertirse en mentores que tienen en cuenta las dificultades de cada uno/a de sus discípulos/as. Sorprende que la gran mayoría de los/las autores/as ejerzan la enseñanza principalmente a distancia como profesores/as de la española Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Su lucha por la cercanía, por estar al lado de sus alumnos/as a pesar de la distancia es un ejemplo a seguir en cualquier campo de la enseñanza. Apelan a la relación y no a la anonimidad. [22]

Esta publicación es una aportación válida a la democratización del debate metodológico. Las autoras y los autores de este volumen están comprometidos con la excelencia investigadora, sin pretender ser infalibles. La transparencia con la que canalizan sus propias investigaciones se lo impide. [23]

Otro punto fuerte de este volumen es su estructura, las cuestiones alzadas en la primera parte "La caja de herramientas básicas" resurgen a lo largo de las demás contribuciones en las partes dedicadas a la investigación social cuantitativa y cualitativa. [24]

Los logros importantes de este libro indican al mismo tiempo cuales son los pasos a tomar a partir de ahora. Junto a la enseñanza del uso de las diversas herramientas metodológicas es igualmente importante llamar la atención sobre la responsabilidad de los/las iniciados/as a participar con sus propias experiencias en el debate metodológico. Una introducción al debate metodológico entre posiciones cuantitativas y cualitativas podría ser propicia para crear conciencia en este sentido. La mejor forma de crear la misma, como se ha demostrado en este volumen, es la herramienta didáctica de los casos prácticos. Asimismo, el caso práctico de cómo se elabora una reseña bibliográfica transmite tanto el saber específico del debate, como la atención de los/las investigadores/as experimentados/as a los/las que se inician en esta profesión. [25]

En combinación con una introducción al debate metodológico también se podrían tratar cuestiones de operacionalización, junto con la problematización de los criterios de calidad dominantes para la buena investigación en ciencias sociales. Si bien la ética de investigador forma parte implícita de las aportaciones incluidas, también hacen falta trucos explícitos en cuanto a cómo traspasar el campo minado de la ética investigadora. [26]

Nota

1) Ver LIN (2012) y la página web del movimiento de boicot: http://thecostofknowledge.com [Fecha de acceso: 5/15/2013]. <regresar>

Referencias

Becker, Howard S. (1998). Tricks of the trade: How to think about your research while you’re doing it. Chicago: University of Chicago Press.

Brady, Henry (2013). Do two research cultures imply two scientific paradigms? Comparative Political Studies, 46, 252-265.

Brady, Henry & Collier, David (Eds.) (2004). Rethinking social inquiry: Diverse tools, shared standards. Lanham, MD: Rowman & Littlefield.

Breuer, Franz & Reichertz, Jo (2001). Wissenschafts-Kriterien: Eine Moderation. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 2(3), Art. 24, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs0103245 [Fecha de acceso: 5/15/2013].

Kimball, Erin & Koivu, Kendra, L. (2011). Varieties of qualitative methods. Political Methodology. Committee on Concepts and Methods. Working Paper Series, http://www.concepts-methods.org/WorkingPapers/PoliticalMethodology [Fecha de acceso: 5/15/2013].

King, Gary; Keohane, Robert & Verba, Sidney (1994). Designing social inquiry: Scientific inference in qualitative research. Princeton, NJ: Princeton University Press.

Lin, Thomas (2012). Mathematicians organize boycott of a publisher, http://www.nytimes.com/2012/02/14/science/researchers-boycott-elsevier-journal-publisher.html?_r=0 [Fecha de acceso: 5/15/2013].

Sontag, Susan (2007). Diarios inéditos, http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2007/02/03/u-01356459.htm [Fecha de acceso: 5/15/2013].

Autor

Georg T.A. KRIZMANICS es doctorando del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y de la Universidad Complutense en Madrid. En Abril de 2013 se incorporó con una beca de Formación del Profesorado Universitario (FPU), concedida por el Ministerio Español de Educación, Cultura y Deporte, al Departamento de Historia de la Comunicación Social en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Sus líneas de trabajo tratan clases medias y partidos de derecha en América Latina y Europa y políticas públicas de memoria en la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Contacto:

Georg T.A. Krizmanics

Departamento de Historia de la Comunicación Social
Facultad de Ciencias de la Información
Universidad Complutense de Madrid
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E-mail: georgkrizmanics@gmail.com

Cita

Krizmanics, Georg T.A. (2013). Reseña: Daniel Guinea-Martin (Ed.) (2012). Trucos del oficio de investigador: Casos prácticos de investigación social [26 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 15(1), Art. 5, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs140153.



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