Volumen 8, No. 2, Art. 18 – Mayo 2007

Reseña:

Luz Mª Martínez & Cristina Pallí

Lupicinio Íñiguez (Ed.) (2006). Análisis del Discurso. Manual para las ciencias sociales. Nueva edición revisada y ampliada. Barcelona: UOC, 254 páginas, ISBN: 84-9788-553-8, 19 Euros

Resumen: Esta reseña valora los aportes de un libro que, a pesar de ser una compilación de diversas contribuciones, se presenta con vocación de manual de análisis del discurso, entendido como perspectiva teórico-metodológica y como herramienta de investigación. Así, la reseña a) enmarca la propuesta, que, a pesar de beber de fuentes interdisciplinares, emerge de la psicología social crítica; b) ofrece un mapa de los contenidos de las distintas contribuciones; c) analiza el bagaje común que otorga unidad de sentido a estas diversas aportaciones, que muestran la complejidad del campo sin simplificarla. Se argumentará que si el libro es capaz de sostener una visión coherente, a pesar de su pluralidad, es porque tiene un eje vertebrador común en las aportaciones del giro lingüístico, de la etnometodología y, sobre todo, en la noción FOUCAULTiana de discurso y sus implicaciones políticas.

Palabras clave: análisis del discurso, Foucault, formación discursiva, giro lingüístico, psicología social crítica, psicología discursiva, análisis de la conversación, problematización

Índice

1. Perspectiva discursiva del manual: contextualización

2. Mapa de contenidos

3. El eje articulador: al hilo de FOUCAULT

4. Instrumento crítico y reflexivo

Referencias

Autores

Cita

 

1. Perspectiva discursiva del manual: contextualización

A pesar de ser una compilación de diversas contribuciones, este libro se presenta con vocación de manual, para hacer inteligible la complejidad que se articula alrededor del análisis del discurso (AD de ahora en adelante), presentando sus antecedentes históricos y tradiciones constituyentes, una caracterización de las tendencias actuales dentro del AD, así como algunas cuestiones relevantes sobre su aplicación. [1]

Editado por Lupicinio ÍÑIGUEZ de la Universidad Autònoma de Barcelona, el libro reúne contribuciones que, a pesar de beber de un saber interdisciplinar, son enmarcables en la psicología social crítica (GERGEN 1996; IBÁÑEZ 1994; HARRÉ & SECORD 1972; IBÁÑEZ & ÍÑIGUEZ 1997; POTTER 1996; SAMPSON 1990; WALKERDINE 1997), tanto del ámbito peninsular como de otras zonas geográficas destacadas en esta corriente, como son Brasil (GUARESCHI 2004; SPINK, M.J. 1999, 2006; SPINK, P. 2005) y el Reino Unido (HARRÉ 1986, 1989; REICHER 1997; SHOTTER 1993; STAINTON-ROGERS & STAINTON-ROGERS 1997; WILKINSON 1996, 1997). Así, con un lenguaje claro y directo, huyendo intencionadamente de una jerga demasiado específica, el libro muestra desde las primeras páginas sus intenciones de forma transparente: a) introducirnos en el debate epistemológico, metodológico y político sobre el papel del lenguaje en las ciencias sociales; b) introducirnos en el análisis del discurso como perspectiva teórico-metodológica y como herramienta de investigación (p.19). [2]

Y todo esto lo hace manteniendo un difícil equilibrio. Por un lado, debe imprimir suficiente unidad a sus propuestas como para que los/as lectores/as perciban una apuesta coherente, legítima y válida para el análisis social. Pero al mismo tiempo el libro no oculta la pluralidad de perspectivas y presupuestos que se acogen bajo la etiqueta "análisis del discurso" (FAIRCLOUGH 1989, 1992; ÍÑIGUEZ & ANTAKI 1994; PARKER 1992; POTTER & WETHERELL 1987; VAN DIJK 2000). Las muestra, sin embargo, más como riqueza que como impedimento, ayudando a caminar por entre esta complejidad sin reducirla a una simplificación. [3]

Así, el libro ofrece una panorámica de las distintas versiones y las fuentes teóricas que alimentan a cada una de ellas. Argumentaremos que si el libro es capaz de sostener una visión coherente a pesar de su pluralidad es porque tiene un eje vertebrador común, constituido por las contribuciones del giro lingüístico realizado en la filosofía y las ciencias sociales y humanas en general (ANTAKI 1994; AUSTIN 1962; BILLIG 1987; BRUNER 1990; CABRUJA, ÍÑIGUEZ & VÁZQUEZ 2000; EDWARDS 1997; EDWARDS & POTTER 1992; RORTY 1967, 1979; WITTGENSTEIN 1953), por las aportaciones de la etnometodología (GARFINKEL 1967; LIVINGSTON 1987) y, sobre todo, por la noción FOUCAULTiana de discurso (FOUCAULT 1966, 1969, 1970). [4]

2. Mapa de contenidos

Aunque el libro no presenta una división formal de sus contribuciones, ya desde la introducción se entrevé una distribución de tareas en dos bloques; uno, constituido por los tres primeros capítulos, proporciona un contexto general en que aclarar antecedentes y fundamentos del AD; el segundo, formado por los últimos cuatro capítulos, está dedicado a concretar estos principios con ejemplos aplicados en el marco de una tendencia actual concreta del AD. Sin embargo, sin que eso deje de ser cierto, hay que tener en cuenta que el desarrollo dual del AD como método y como perspectiva teórica dificulta cualquier pretensión de división en términos de "teoría" y "práctica". Como dice uno de los capítulos del libro, en la perspectiva discursiva "los descubrimientos se producen por el método, perfilan la teoría y, a su vez, son perfilados por ésta" (p.149). Por ello, todos los capítulos de este libro contribuyen tanto a aclarar la metodología como a construir el acervo teórico del AD. [5]

Dentro de este primer bloque, el capítulo 1 se centra en el giro lingüístico, el incremento en la atención que se dedica al papel del lenguaje en filosofía y ciencias sociales y humanas en general a lo largo del siglo XX. Presentando este cambio como un fenómeno progresivo, Tomás Ibáñez emprende un viaje aclarador por sus raíces y desarrollo históricos, revisando las aportaciones de sus protagonistas más destacados. El giro lingüístico sentó las bases para un rechazo de la división entre mente/mundo, subjetividad/objetividad, que había permeado la filosofía anterior, mostrando que a) el lenguaje no es la mera expresión del pensamiento, sino la condición misma del pensamiento; y b) utilizar el lenguaje (hablar, escribir, comunicarse) no es sólo, ni de modo más importante, "transmitir significado", sino, sobretodo, "hacer algo". El lenguaje es un instrumento para hacer cosas. [6]

Los dos siguientes capítulos, que acompañan el cambio de atención desde el lenguaje en general hasta el discurso más en concreto, corren a cargo de ÍÑIGUEZ. Haciendo un loable esfuerzo de síntesis, el capítulo 2 presenta de manera sucinta y amena los principios de algunas de las principales aportaciones de las ciencias sociales de las últimas décadas, como son la filosofía analítica, la teoría de los actos del habla, la pragmática, la etnometodología, y el enfoque discursivo de Michel FOUCAULT. El capítulo 3, tras advertir de la diversidad de tradiciones dentro del AD, introduce algunas de ellas: la sociolingüística interaccional, la etnografía de la comunicación, el análisis de la conversación, el análisis crítico del discurso y la psicología discursiva. Además de arriesgar una definición de discurso que revela los presupuestos que asume el libro, ÍÑIGUEZ ofrece una serie de aclaraciones conceptuales que son de agradecer por cualquiera que intente situarse en el mapa complejo del AD: distinciones entre texto-discurso, locutor/a-enunciador/a, y la operacionalización del corpus, intertextualidad, representatividad discursiva, repertorio interpretativo. El capítulo se introduce también en cuestiones prácticas, mostrando las principales tradiciones de praxis en el AD (la anglosajona y la francesa), y discutiendo las consideraciones más importantes a tener en cuenta cuando se lleva a cabo un análisis. [7]

Iniciando el segundo bloque, el capítulo 4 presenta un ejemplo de análisis de la conversación, mostrando cómo las personas diseñan lo que dicen al hablar, construyendo la relación al tiempo que hablan. En concreto, el trabajo de Charles ANTAKI y Félix DÍAZ enseña cómo, a partir de detalles tan minuciosos como la duración de las pausas al preguntar y responder, se construye "delicadeza en el trato" entre dos personas, probando así que a partir del nivel micro puede aprehenderse mucho de las relaciones a nivel más macro. [8]

En el capítulo 5, Derek EDWARDS ofrece, con ejemplos aclaradores, una introducción a la teoría, método y análisis de la psicología discursiva. Ésta analiza cómo se utilizan los conceptos psicológicos del sentido común (percepciones, recuerdos, emociones, motivos, creencias, etc.) en el discurso cotidiano. La psicología discursiva no toma estos conceptos como un reflejo de lo que ocurre en las mentes de los participantes, sino que analiza cómo el uso de estos conceptos en el habla y en los textos se relaciona con determinados acontecimientos. Aunque puede interesarse por cómo las personas relacionan su estado psicológico "interior" con sus conductas externas, la perspectiva discursiva no asume esta distinción, ni mucho menos se dedica a analizar el funcionamiento interno de la mente. De nuevo, la pregunta que plantea el capítulo es ¿qué acciones realiza la gente cuando habla de estados psicológicos? [9]

Enmarcado en el análisis crítico del discurso, el capítulo 6 de Luisa MARTÍN ROJO analizará discursos socialmente relevantes (en concreto, periodísticos y parlamentarios sobre la inmigración) para mostrar los efectos sociales del discurso como práctica de exclusión y dominación perpetuando la discriminación hacia ciertos colectivos. Al mismo tiempo, este capítulo hace explícita una de las dimensiones políticas que subyace al análisis del discurso: hacer conscientes a los hablantes de la importancia ético-política de las prácticas discursivas, incrementar su conciencia crítica del uso lingüístico. [10]

El capítulo 7 propone un análisis de documentos públicos sobre riesgo, en tanto que prácticas discursivas que sostienen estrategias de gubernamentalidad (FOUCAULT 1990, 1994; ROSE 1992; 1996). En concreto, bajo estrategias de gubernamentalidad el capítulo analizará la gestión de la vida a través de la práctica de la comunicación sobre riesgos. Mary Jane SPINK y Vera MENEGON, ejemplificando el análisis de indeterminación dialógica, vincularán teóricamente las contribuciones del giro lingüístico, el género de habla de BAKHTIN (1982, 1986) y las formaciones discursivas de FOUCAULT (1969), con la intención de abarcar así los aspectos estructurales y normativos del discurso, la especificidad de los discursos en distintos contextos y la polisemia del lenguaje de los riesgos en las interacciones de la vida cotidiana. [11]

3. El eje articulador: al hilo de FOUCAULT

La variedad de temas tratados entre todos estos capítulos da cuenta de la pluralidad inherente en este campo interdisciplinar de los "estudios del discurso" – por seguir la nomenclatura de VAN DIJK, otro de los nombres en este campo, en un interesante prólogo que no deberían perderse. Y sin embargo, es fácil también detectar un bagaje común que da un sentido unitario a las contribuciones a este volumen, del cual el pensamiento de FOUCAULT es en gran parte responsable. Porque siguiendo a este pensador, las propuestas de este libro coinciden en considerar el discurso como práctica social: el discurso es "una actividad que se realiza en sociedad y está socialmente regulada, un modo de acción, que nos permite actuar sobre nosotros, sobre los otros y nuestro entorno" (p.163). [12]

En efecto, la versión de análisis del discurso presentada en este libro se nutre muy especialmente de las contribuciones de este filósofo sobre la noción de discurso. Negándose a aceptar la reducción del discurso al habla, a un conjunto de enunciados, o a signos que revelan las cosas, FOUCAULT insistirá en que los discursos son prácticas. Prácticas históricas, es decir, situadas en el espacio y el tiempo de forma concreta, reguladas por una formación discursiva. Es decir, reguladas por su contexto de producción, por el conjunto de relaciones que lo articulan; son, en cierto modo, reglas que prescriben qué elementos, en una práctica discursiva, deben ser puestos en relación para producir según qué efectos, definiendo así lo enunciable y lo que no se puede decir: "Definir en su individualidad singular un sistema de formación es, pues, caracterizar un discurso o un grupo de enunciados por la regularidad de una práctica" (p.82). FOUCAULT no propondrá buscar la coherencia interna de los discursos, sino buscar, a partir de la regularidad de una práctica, sus condiciones externas de posibilidad (p.206). [13]

Pero además, y de forma crucial, los discursos son "prácticas que forman sistemáticamente los objetos de que hablan (Foucault 1966)" (p.82). Aquí, en sintonía con las contribuciones del giro lingüístico, el pensamiento FOUCAULTiano rehuye una concepción del lenguaje como "ventana" a un mundo mental interior, como mera expresión de pensamiento. No se trata ya de defender que el lenguaje no expresa, sino que construye pensamiento; se trata de dar un paso más y entender que, como se nos dice en el libro, "el lenguaje no sólo hace pensamiento sino que hace realidad" (p.34). Así, cuestionando radicalmente las nociones representacionistas del lenguaje, FOUCAULT sentará las bases para un análisis del discurso que tomará seriamente el poder generador del mismo. [14]

Las prácticas discursivas no se dan en el vacío, sino que se relacionan unas con otras, ya sea para convivir, interpelarse, o interferir, transformándose: cambios en las prácticas discursivas que son, ellos mismos, del orden de lo discursivo, y nunca articulados desde fuera del discurso, ya que:

"los discursos no emanan del interior de sujetos, ni tampoco son una inoculación ideológica que determine el pensamiento de los sujetos. Los discursos articulan el conjunto de condiciones que permiten las prácticas: constituyen escenarios que se erigen en facilitadores o dificultadores de posibilidades, hacen emerger reglas y sostienen relaciones. En definitiva, las prácticas discursivas ponen de manifiesto que hablar es algo más y es algo diferente que exteriorizar un pensamiento o describir una realidad: hablar es hacer algo, es crear aquello de lo que se habla cuando se habla" (p.83). [15]

Coherentemente, el AD tal como es entendido en este volumen desplaza su atención de lo mental/cognitivo a la praxis social. Las contribuciones enmarcables bajo esta etiqueta están menos interesadas en discernir la naturaleza de los procesos cognitivos implicados en la comunicación, que en la praxis comunicativa – ya que, al contrario de lo que parece sugerir la no muy afortunada portada, en ningún caso puede considerarse que los discursos estén "en la cabeza de la gente" ... Si las prácticas discursivas son sociales, su análisis no requerirá un estudio de los procesos de codificación y descodificación mental de significados, como si éstos fueran pre-existentes y unívocos. Más bien lo que se necesitará es un trabajo de interpretación en función de un contexto que hay que conocer para ganar inteligibilidad, teniendo en cuenta cuestiones como las deixis, las implicaciones (inferencias), informaciones implícitas, etc. Y especialmente se precisará una buena comprensión del carácter retórico del uso del lenguaje. [16]

Otra característica significativa de este enfoque es que, lejos de considerar la jerga profesional como el único tipo de lenguaje legitimado para producir conocimiento, las contribuciones de este libro cuestionan la superioridad del lenguaje formal para dar cuenta de la realidad, y reavivan el análisis del discurso diario de la vida cotidiana. Dignifican así el sentido común y los modos en que argumentamos y hablamos en nuestro día a día. Al mismo tiempo, siguiendo también el modelo de FOUCAULT, el AD desconstruye la posición privilegiada del discurso científico, revelándola como una práctica social más; muestra, pues, el carácter retórico del lenguaje científico especializado por un lado (LATOUR 1987), y por el otro, el punto en que éste está atravesado por el lenguaje común. [17]

Sin embargo, donde mejor queda reflejada la influencia de FOUCAULT en este volumen es en la marcada dimensión política que se asume como intrínseca del AD y del rol del/a analista. En efecto, la producción de conocimiento, como práctica discursiva que es, entra a formar parte de este juego relacional entre discursos en interacción que es la intertextualidad. Las consecuencias para el AD son inmediatas. El AD puede contribuir a mantener el status quo, pero también puede ayudar a desenmascarar otras prácticas discursivas, e, incluso, a transformarlas. Este potencial transformador está implícito en la exigencia FOUCAULTiana de problematización como método de pensamiento: "La problematización pone en duda todo aquello que se da por evidente o por bueno, cuestiona lo que está constituido como incuestionable, recela de aquello que es indudable" (p.84). [18]

4. Instrumento crítico y reflexivo

Para los autores y autoras que contribuyen a este libro, la concepción FOUCAULTiana de discurso implica un cambio en el papel del/a analista. Para empezar, se deja de ser un "mero recogedor de datos neutros"; tampoco se utilizan los datos para comprobar hipótesis u objetivos predeterminados. La persona que realiza un AD debe entrar en interacción con el material, argumentando con base en los razonamientos de la gente, sacando a la luz lo no explícito, y asumiendo una implicación con su trabajo. Pero por encima de todo, la conciencia de los efectos sociales y políticos de las prácticas discursivas fuerza al/a analista a asumir una responsabilidad, la de la reflexividad, sobre su propio trabajo y sus efectos. [19]

Quizás también en un ejercicio de esta responsabilidad, y a pesar de la diversidad de planteamientos que el libro ofrece, los autores y autoras no rehuyen posicionarse respecto a cuestiones básicas, como por ejemplo por qué noción de discurso apuestan y con qué nuevos compromisos se enfrenta quien realiza un análisis del discurso. Al mostrar la complejidad al tiempo que se compromete con ciertas posturas, el libro crea las condiciones para que quien lo lea pueda hacer una valoración y apropiación críticas. [20]

En fin, este libro, de lectura recomendada tanto a estudiantes como a analistas, ofrece lo que se le pediría a todo buen manual: introducciones accesibles y bien argumentadas a las principales tendencias en AD, un reconocimiento de los antecedentes e influencias históricos, la discusión de cuestiones que cualquier buena investigación discursiva debería plantearse antes y durante el análisis, una demanda de reflexión sobre el papel del analista ... y todo ello de la mano de algunos de los nombres protagonistas de la emergencia y desarrollo de la perspectiva discursiva en los últimos años. [21]

Es, eso sí, un libro que está más dedicado a convencer del potencial del análisis del discurso, que a indagar en sus posibles limitaciones – insinuadas tímidamente en el capítulo uno. Asimismo, debe, también como todo manual, renunciar a profundizar en ciertos aspectos en aras a ofrecer un planteamiento global y diverso. Al fin y al cabo, como advierte el editor, este libro pretende ofrecer un amplio panorama del AD, para que éste resulte "suficientemente atractivo como para que constituya una invitación a profundizar en él" (p.50). [22]

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Autores

Luz Mª MARTÍNEZ es doctora en Psicología Social por la Universitat Autonoma de Barcelona. Miembro del grupo GESCYT. Además de participar en estudios sobre ciencia e innovación tecnocientífica, sus intereses de investigación y publicaciones han estado también vinculados al ámbito de la subjetividad y los estudios de género y al análisis psicosocial en el marco de la psicología crítica.

Contacto:

Luz Mª Martínez

Departamento de Psicología social
Facultad de Psicología
Universitat Autònoma de Barcelona
08913 Bellaterra (Barcelona), España

Tel.: 93.581.31.74
Fax: 93 5812125

E-mail: luzmaria.martinez@uab.cat
URL: http://psicologiasocial.uab.es/

 

Cristina PALLÍ es doctorada por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Profesora consultora de la Universitat Oberta de Catalunya. Ha realizado estancias becadas en University of Reading (R.U.), Ludwig-Maximilian Universität Munich, (Alemania) and Humboldt-Universität Berlin (Alemania). Ha realizado principalmente investigación cualitativa etnográfica en el campo de los Estudios de la Ciencia y la Tecnología, publicando en temas de pertenencia liminal e identidad.

Contacto:

Cristina Pallí

Departamento de Psicología social
Facultad de Psicología
Universitat Autònoma de Barcelona
08913 Bellaterra (Barcelona), España

E-mail: cpalli@uoc.edu

Cita

Martínez, Luz Mª & Pallí, Cristina (2007). Reseña: Lupicinio Íñiguez (Ed.) (2006). Análisis del Discurso. Manual para las ciencias sociales. Nueva edición revisada y ampliada [22 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 8(2), Art. 18, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs0702187.



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