Volumen 6, No. 2, Art. 34 – Mayo 2005

La calidad en los métodos cualitativos1)

Manfred Max Bergman & Anthony P.M. Coxon

Resumen: La preocupación por la calidad juega un papel central en todos los pasos del proceso de investigación en métodos cualitativos, desde el planteamiento de la pregunta de investigación y la recolección de datos hasta el análisis e interpretación de los hallazgos. Por ejemplo, el tipo de instrumento o procedimiento para recolectar datos ha de evaluarse con relación a criterios de calidad, y éstos pueden ser diferentes de aquellos usados para juzgar los datos obtenidos de tales instrumentos o procedimientos. Todos ellos pueden incluso ser diferentes de los criterios de calidad aplicables a los análisis cualitativos de datos. Un centro nacional de recursos para métodos cualitativos puede contribuir al establecimiento y mantenimiento de ciertos estándares de calidad. En este artículo, exploraremos algunos de esos criterios de calidad y la forma en que pueden ser establecidos y mantenidos por un centro nacional de recursos para métodos cualitativos.

Palabras clave: evaluación de calidad, validez, confiabilidad, análisis de datos secundarios, archivo

Índice

1. Introducción

2. Calidad en métodos cualitativos

2.1 Conceptualización de una pregunta de investigación

2.2 Recolección de datos

2.3 Calidad de los datos

2.4 Consistencia interna

2.5 Observaciones adicionales sobre las pruebas y una advertencia

2.6 Análisis de datos e interpretación

2.7 Calidad del análisis y la interpretación

2.8 Validez y ordenación

2.9 Ordenación

2.10 ¿Ordenación de qué?

3. Las contribuciones de un Centro de Recursos

4. Conclusiones

Notas

Referencias

Autores

Cita

 

1. Introducción

En este artículo exploraremos varios criterios de calidad para métodos cualitativos y la forma en que algunos de ellos pueden ser mantenidos por un centro nacional de recursos y un archivo de datos. Para lograr esto, primero estableceremos una selección de criterios de calidad para métodos cualitativos. También examinaremos cuáles de estos criterios pueden ser custodiados con mayor efectividad por un centro nacional de recursos, mientras que otros deben dejarse a discreción de los investigadores. [1]

En este punto es necesario hacer dos observaciones importantes: primero, no creemos que la calidad de la investigación cualitativa pueda ser encapsulada a priori dentro de un conjunto de reglas estrictas. Sin embargo, esto no significa que los criterios de calidad no apliquen a estudios en la llamada tradición cualitativa. En otras palabras, ciertas directrices pueden ayudar a mejorar la calidad o la credibilidad de los resultados de investigación, aunque su adopción no la garantiza automáticamente. Segundo, un buen diseño de investigación cualitativa no es dependiente de la existencia de un centro nacional de recursos. En lugar de eso, tal centro debería facilitar la aplicación apropiada de los procesos de recolección de datos, documentación y análisis. Debería servir como un centro flexible y adaptable de información y entrenamiento, pero no debería intentar definir el panorama de la investigación estableciendo agendas metodológicas o sugiriendo procedimientos universalmente válidos. Como tal, su credo debería ser que no existen malos métodos, sólo métodos inapropiados o mal aplicados. [2]

2. Calidad en métodos cualitativos

¿Qué tal si las entrevistas y grupos focales son simplemente logros locales, efímeras elaboraciones de significado entre los participantes y limitadas por el contexto? ¿Qué tal si las interpretaciones de entrevistas y datos textuales no son susceptibles de ser discutidas, debido a consideraciones de intersubjetividad y hermenéutica? ¿Cuál puede ser el significado de la investigación en ciencias sociales empíricas si las observaciones no son generalizables más allá del momento de observación y, por tanto, no son representativas de nada fuera del momento en que fueron producidas? Si lleváramos estas proposiciones más allá, la investigación empírica resultaría obsoleta porque ningún dato o todos podrían soportar cualquier argumento. [3]

En contraste, una perspectiva empapada en la tradición positivista2) y post-positivista sugeriría que las ciencias sociales pueden revelar hechos objetivos y universalmente válidos a través de seguir procedimientos y reglas claras, que incluyen observaciones cuidadosamente controladas sobre los fenómenos empíricos, una argumentación lógica e imparcial, y análisis objetivo, es decir, la eliminación de la interpretación hecha por el investigador. De acuerdo al así llamado método científico, los hechos deberían ser reportados de forma objetiva, en lugar de ser interpretados. [4]

En nuestra opinión, ninguna de estas dos posturas iniciales es particularmente útil en la investigación cualitativa. Una postura extremadamente subjetiva es insostenible porque no es falsable en el sentido de que todos sus datos e interpretaciones son válidos a priori, mientras que una postura (post-) positivista es también insostenible porque las etapas de observación, análisis e interpretación están limitadas a ser subjetivas (ver también las contribuciones de FIELDING y MOTTIER en este volumen). Si bien estas dos posiciones pueden ser elegantes y sobrias en teoría, debemos abandonarlas con el fin de elaborar criterios de calidad que, a pesar de ser carentes de universalismo, pueden ser más útiles para la investigación cualitativa. [5]

Más fundamentalmente, cualquier "hecho" observado ya ha sido interpretado al menos en el sentido de que a la observación empírica se le ha asignado un significado. La descripción, la explicación, la predicción y la evaluación de causas y consecuencias de fenómenos sociales no pueden alcanzarse en la ausencia de evaluación e interpretación. Entender es interpretar. La mayoría de las disciplinas en ciencias sociales han reconocido ampliamente la interacción entre contexto, cultura y tradición, nuestros sentidos, y nuestra comprensión. Extrañamente, estos factores son considerados generalmente sólo en términos de la gente a la que estamos estudiando. A veces reconocemos la importancia del contexto en la interpretación de datos empíricos cuando discutimos el proceso de investigación en términos abstractos, pero fallamos al tener en cuenta elementos contextuales cuando elaboramos una pregunta de investigación o presentamos los resultados sustanciales de nuestra investigación. Más aún, no sólo aquellos que estudiamos están atrapados en una realidad subjetivamente construida dentro de la cual se elabora el significado; nosotros los investigadores, mientras atribuimos significado a los fenómenos empíricos, estamos igualmente atrapados en nuestra propia subjetividad (e.g. GERGEN 1973; WEBER 1949/1977). Mientras nosotros le damos algún sentido a las observaciones empíricas a través de atribuirles significado, dos elementos nos impiden capturar observaciones en forma objetiva: primero, los datos de ciencias sociales son producidos dentro de un contexto político, histórico y socio-cultural específico y, segundo, los investigadores mismos pertenecen a varias culturas y tradiciones (e.g. académicas, políticas, históricas, socio-culturales). Estos dos elementos interconectados – el fenómeno de investigación contextualizada y el investigador contextualizado – contribuyen de formas diferentes a la imposibilidad de sentir y describir algo sin interpretación. En lugar de considerar estos contextos como productos incidentales extrínsecos e indeseables o como fuentes de sesgo que deben eliminarse para llegar a los datos objetivos y su interpretación imparcial, debemos reconocer que son precisamente estos contextos los que nos abastecen de significado en términos de "marcos de sentido", y los que nos permiten entender y comunicar observaciones empíricas. Aunque ciertamente existe una realidad independiente de nuestra comprensión, debemos capturar la realidad "externa" a través de la observación con el fin de concebir y entender cualquier fenómeno, es decir, traducir trozos de información desde una realidad objetivamente ignorable a realidades que son subjetivamente interpretadas y limitadas por el contexto, pero que son conocibles. [6]

Esta postura implica una controversia: por un lado, estamos inhabilitados a acceder a una comprensión objetiva y universal de fenómenos empíricos pero, por otro el otro, deseamos evaluar la calidad de afirmaciones sobre verdades inconmensurables. ¿Qué directrices de calidad podemos adoptar para el proceso de investigación empírico en ciencia social y política que de cuenta de la naturaleza subjetiva e interpretativa de nuestros esfuerzos mientras que, simultáneamente, comunique hallazgos que son al mismo tiempo empíricamente rigurosos y creíbles? [7]

Las consideraciones de calidad en investigación empírica tienden a ser guiadas por conceptos como "validez" y "confiabilidad", especialmente en áreas de la psicometría y la econometría. Examinaremos críticamente algunas posibilidades de estos conceptos, mientras simultáneamente observamos que no podemos simplemente trasladar estos dos conceptos de una base teórica a otra.3) [8]

Para hacer más manejable nuestra primera tarea, separaremos conceptualmente el proceso de investigación en cuatro partes:

  • Elaboración o planteamiento de una pregunta de investigación;

  • recolección de datos;

  • análisis de datos;

  • interpretación. [9]

Hacemos esto porque las preocupaciones de calidad se relacionan de una forma distinta a estas cuatro áreas y porque nos gustaría enfatizar, contradiciendo muchos textos sobre métodos de investigación, que la recolección de datos y el análisis de datos son dos procesos interdependientes pero separados. Por ejemplo, observación participante o no intrusiva, entrevistas y grupos focales son usualmente tomados como métodos de investigación cualitativa. Sin embargo, en un examen más cercano, es claro que estos métodos se relacionan principalmente con la forma en que se recolectan los datos, esto es, son métodos de recolección de datos. Los métodos de análisis de datos, por ejemplo, lo que hacemos con nuestras observaciones una vez han sido recolectadas, pueden incluir algunas formas de análisis de contenido, análisis narrativo, análisis del discurso, etc. En la práctica, por supuesto, la recolección de datos y el análisis están íntimamente relacionados. Sin embargo, separar estos procesos conceptualmente en subprocesos – recolección y análisis – muestra diferentes aspectos de consideraciones de calidad porque las cosas que podemos hacer para mejorar la calidad de nuestra investigación durante el proceso de recolección difieren de aquéllas que podemos hacer para mejorar la calidad del análisis y la interpretación. [10]

2.1 Conceptualización de una pregunta de investigación

Dos aspectos que emergen durante la conceptualización y elaboración de una pregunta de investigación, se relacionan con la calidad de los métodos de investigación cualitativos: elección de una meta-teoría y suposiciones asociadas con un enfoque particular. En el momento en que los investigadores se encuentran a cargo de un proyecto de investigación, tienden a estar completamente integrados dentro de una tradición de investigación particular. Departamentos dominados por una meta-teoría en particular, supervisores que se adhieren a ideologías específicas, teorías y perspectivas, o preferencias implícitas o explícitas de las agencias patrocinadoras sobre algunos enfoques tienden a dirigir a los académicos en formas específicas de concebir, llevar a cabo y presentar su investigación. Por ejemplo, mientras que un departamento de ciencias políticas puede apoyar los estudios sobre cómo y por qué el género es importante para el estudio del comportamiento político, otro departamento puede encontrar que tales preguntas son irrelevantes al tema y relegarlas al Centro de Estudios de Género. Así, las tradiciones institucionalizadas o las preferencias proveen lentes de diferentes formas y colores a través de preguntas de investigación que son seleccionadas y conceptualizadas. Enfoques marcados por la interacción simbólica, el estructuralismo de DURKHEIM, la teoría racional de las decisiones, marxismo, funcionalismo, teoría psicoanalítica, teoría feminista, historicismo, etc., probablemente encontrarán diferentes respuestas a preguntas similares, sin importar cuán cuidadosamente se realicen los estudios. Más precisamente, los enfoques meta-teóricos hacen diferentes suposiciones acerca del pensamiento humano y la acción y, así, es probable que acumulen, codifiquen, analicen e interpreten los datos en forma diferente. La mayoría de los investigadores simplemente siguen una tradición particular, sean o no conscientes de ello. Sólo los más optimistas y celosos defensores de una meta-teoría proclamarían una absoluta victoria de una teoría fundamental sobre otra (e.g. la teoría de decisión racional vs. el interaccionismo simbólico) basados en la evidencia empírica. [11]

Un centro nacional de recursos no debería participar en discusiones acerca de cuál meta-teoría debería ser adoptada para un proyecto de investigación. Eso es claramente una decisión de los investigadores y sus instituciones. Usualmente los investigadores ya trabajan dentro de un marco particular, sean o no conscientes de ello. Sin embargo, un centro de recursos puede ayudar a examinar suposiciones específicas subyacentes a una meta-teoría particular y, de acuerdo con ello, hacer sugerencias sobre cuales datos y métodos analíticos pueden ser adecuados para tal estudio. Adicionalmente, este centro podría mantener un catálogo o inventario bien documentado, construido con estudios previos en la tradición cualitativa. [12]

En relación a la elección de la teoría fundamental hay también un conocimiento y unas suposiciones a priori, que guían no sólo la elección de un tema de investigación, sino también la definición de los constructos y el alcance del estudio. Generalmente, somos incapaces de seleccionar todos los aspectos que se relacionan con un tema de investigación. Sólo reconocemos algunos aspectos potenciales con relación a un tema de investigación y, de éstos, sólo algunos son explícitamente examinados en el curso de un proceso de investigación. Por ejemplo, el estudio de comportamiento sexual riesgoso podría incluir cuestiones en relación a la edad, género, posición social, identidad sexual, consideraciones nacionales, regionales y culturales, moral, percepciones sobre los actos, el Zeitgeist4), la economía, historias personales y colectivas, religiosidad, motivos, actitudes, comportamientos, valores, conocimientos, afectos, grupos de compañeros y de referencia, experiencias en la infancia, relaciones con los padres a lo largo de la vida, historia de relaciones interpersonales, etc. Esta lista representa sólo un subgrupo de aspectos que podrían ser estudiados. Más aún, si bien la mayoría de estos aspectos pueden ser relevantes para el comportamiento sexual arriesgado, sólo un grupo de aspectos potenciales relacionados con nuestro tema de investigación puede ser estudiado. Con frecuencia, el proceso de selección sobre aspectos que eventualmente encuentran su camino dentro de un proyecto de investigación se basa no sólo en la relevancia de dichos aspectos al tema, sino que también cumplen otros criterios, tales como el interés, habilidad, experiencia y hábitos del investigador, los requerimientos y restricciones por las agencias patrocinadoras, la coherencia entre los aspectos, los hallazgos investigativos de campos relacionados u otros países, acceso a los datos, familiaridad con métodos específicos de análisis, etc. [13]

También aquí, un centro nacional de recursos no debería interferir en las opciones relacionadas con los elementos incluidos o excluidos de un estudio. En lugar de eso, podría ayudar a examinar la coherencia de los elementos entre sí, así como la línea de argumentación que une a estos elementos. [14]

En términos de recolección y análisis de datos, muchas decisiones desventajosas han sido tomadas mucho antes de la ejecución de la investigación. Simplemente la opción de un tema de investigación y los aspectos relacionados a él, así como la meta-teoría desde la cual el investigador está examinando el tema, evitan un examen objetivo y no sesgado en un sentido positivista. Mientras que la investigación sin ningún enfoque se dirige a todos lados y, por lo tanto, a ningún lado, la investigación enfocada dice mucho tanto de los investigadores y su contexto como de la materia investigada. [15]

Juzgar la confiabilidad de un proyecto de investigación basándose en la elección de una meta-teoría es fútil. Las discusiones generales acerca de si la teoría marxista es mejor o peor que la teoría de elección racional, por ejemplo, debería probablemente ser dejada a los ideólogos. Es mucho más fructífero ser consciente del bagaje ideológico específico puesto que esto nos puede permitir en ocasiones ser auto-críticos en términos de limitaciones presentes en todas las conceptualizaciones de las preguntas de investigación y sus constructos relevantes, las tareas interpretativas durante la ordenación y clasificación de datos, y las inferencias que surgen de los resultados de un análisis. [16]

2.2 Recolección de datos5)

La calidad del proceso de recolección de datos en métodos cualitativos puede conceptualmente dividirse en la calidad del instrumento u otro método de recolección de datos, y la calidad de los datos obtenidos con el instrumento. Para hacer que este tema sea manejable, limitaremos nuestra discusión a cuestiones de calidad relacionadas con entrevistas y grupos focales. Sin embargo, se puede argumentar en forma similar sobre otros métodos de recolección de datos, incluyendo la metodología observacional o la investigación documental. [17]

2.3 Calidad de los datos

Un gran número de condiciones son colocadas sobre los fenómenos observables que son elevados al estatus de datos: le asignamos el estatus de datos a lo que podemos observar, que pensamos que es relevante para responder la pregunta de nuestra investigación y a lo cual, por varias razones, le damos prioridad por encima de otras observaciones empíricas que también pueden ser observables y relevantes. La naturaleza subjetiva de la elección y detección de datos con respecto a los investigadores en su contexto se ha discutido arriba. La recolección de datos es un proceso de escoger selectivamente fenómenos empíricos y atribuirles relevancia con respecto a la pregunta de investigación. Por ello, los datos no son más que observaciones interpretadas y nuestros hallazgos son fuertemente dependientes de aquello a lo que otorguemos el estatus de datos (e.g. COOMBS 1964). Todo el bagaje que moldea nuestra selección de criterios, seamos o no conscientes de ello, moldea también el cuerpo de datos en bruto a través de, por ejemplo, redacción de preguntas, prueba de respuestas, y una variedad de señales no verbales presentes en la interacción entre los investigadores, los métodos de recolección de datos y dispositivos, y los encuestados. [18]

El siguiente ejemplo ilustra la naturaleza subjetiva del proceso de investigación en tanto éste se relaciona con la recolección de datos. Supongamos que queremos determinar las semejanzas y diferencias entre los hombres y las mujeres con respecto a la forma en que conceptualizan las relaciones. Si le preguntamos a nuestros entrevistados "¿cuáles piensa usted que son las diferencias entre hombres y mujeres con respecto a las relaciones?", es probable que los entrevistados se concentren en las diferencias. Los datos obtenidos de entrevistas exploratorias sobre las diferencias entre hombres y mujeres son marcadamente distintos de los datos obtenidos en entrevistas que exploraban la pregunta "¿cuáles piensa usted que son las semejanzas entre hombres y mujeres con respecto a las relaciones?". Adicionalmente, la mayoría de los entrevistados asume que la entrevista es acerca de relaciones románticas entre hombres y mujeres. Si estuviéramos interesados en lo que ellos creen que son las diferencias y semejanzas entre hombres y mujeres con respecto a las relaciones, cualquiera de las dos preguntas de la entrevista (una exploración de diferencias y semejanzas de las relaciones románticas) es defectuosa porque, primero, el instrumento no trató con suficiencia la pregunta de la investigación (esto es, semejanzas y diferencias) y, segundo, puede que no refleje con precisión al sujeto investigado porque, si bien no ha sido establecido explícitamente por el entrevistador, los entrevistados asumen que el tema en investigación es las relaciones románticas. Si el entrevistador no es consciente de lo que el participante está entendiendo, un análisis de los datos de cualquiera de las dos preguntas conduciría a conclusiones incorrectas. [19]

Con el fin de asegurar que el entrevistado entiende las preguntas de la forma deseada, sugerimos una posible estrategia, llevar a cabo al menos dos tipos de estudio piloto. Primero, proponemos llevar a cabo entrevistas no estructuradas y exploratorias en las cuales le pedimos a los entrevistados que describan conceptos clave con relación a nuestra pregunta de investigación (e. g. tipos y límites de relaciones, tipos y límites de intimidad). Segundo, usando este material para ayudarnos a construir la agenda de nuestra entrevista (o cuestionario), le pedimos a los entrevistados que parafraseen cada una de las preguntas y que nos digan lo que creen que nosotros estamos intentando evaluar. Los datos que se obtienen de estos estudios piloto revelan no sólo varios aspectos de la metodología de investigación (e.g. orden de las preguntas y su hilo conductor) sino también información substancial acerca del tema en investigación con respecto a las suposiciones de los participantes acerca de lo que el investigador sabe o quiere saber. En breve, los estudios piloto nos dan luces sobre si comprendemos suficientemente lo que los entrevistados quieren decir cuando se refieren a ciertos términos clave. Durante el proceso de construir la pregunta de investigación y los instrumentos asociados, tienen gran importancia los estudios piloto en cercana colaboración con los miembros de la población en estudio. [20]

Se puede decir mucho acerca de varios aspectos de la calidad de datos. Aquí, simplemente usamos uno de estos, la consistencia interna, para demostrar la conclusión. [21]

2.4 Consistencia interna

Especialmente los psicólogos sociales han demostrado que la gente es con frecuencia inconsistente: sus comportamientos parecen inconsistentes con actitudes o valores, unos comportamientos parecen inconsistentes con otros comportamientos, actitudes y valores parecen inconsistentes unas con otros, etc. Cuando hablamos de consistencia interna en la narrativa de las personas durante sesiones de grupos focales o en entrevistas, no estamos tratando de crear consistencia donde ésta no existe de ninguna forma. En lugar de eso, buscamos inconsistencias aparentes que indiquen aspectos todavía sin examinar o malinterpretados con relación a nuestro tema de investigación. Por ejemplo, durante una entrevista, un entrevistado del sexo masculino hizo la siguiente afirmación:

"Los hombres y las mujeres son bastante iguales. Tanto los hombres como las mujeres buscan suavidad, momentos eróticos, cercanía, alivio de la tensión. En ocasiones he buscado compromisos para toda la vida, y sé de mujeres que están buscando fantasía erótica y romance. Pero con frecuencia pienso que esas mujeres son más malhumoradas. Por supuesto, ello puede tener que ver con el ciclo biológico femenino pero, honestamente, pienso que no hay diferencias entre ellos." [22]

Si fuéramos a tomar este pasaje desde la primera impresión que nos produce, podríamos concluir que el entrevistado no ve ninguna diferencia entre los hombres y mujeres con respecto a las relaciones o, alternativamente, que cree en las diferencias entre hombres y mujeres puesto que estableció que las mujeres son más malhumoradas a raíz de la diferencia biológica. Este pasaje revela inconsistencias internas o al menos tensión entre las interpretaciones. Para explorar la tensión, esto es, buscar una comprensión más clara, el entrevistador tuvo que hacer pruebas. De modo que hubo el siguiente intercambio:

Entrevistador:

¿Significa esto que “ser malhumorado” sería una de las diferencias entre hombres y mujeres con respecto a las relaciones?

Interrogado:

No. Bueno, sí, pero eso no significa que los hombres no puedan ser malhumorados.

Entrevistador:

¿Vienen a su mente algunas otras diferencias entre los hombres y las mujeres?

Interrogado:

No, en realidad no.

Entrevistador:

Así que si hay dos personas, una de ellas quiere una relación a largo plazo y la otra quiere aventura erótica, un romance, ¿cuál de los dos cree usted que sería el hombre y cuál sería la mujer?

Interrogado:

No lo sé. Ambos pueden tener romances.

Entrevistador:

Pero si tuviera que escoger. Si tuviera que apostar dinero.

Interrogado:

Bueno, entonces es obvio. El hombre sería el que querría el romance, y la mujer querría una relación a largo plazo.

Entrevistador:

¿Por qué?

Interrogado:

Está en su naturaleza. [23]

El entrevistador detectó la inconsistencia de las afirmaciones iniciales, esto es, que no hay diferencia entre hombres y mujeres versus la idea de que las mujeres son más malhumoradas, aparentemente debido a su biología. La carencia de consistencia interna dentro de una afirmación alertó al entrevistador que el podía haber malentendido la afirmación, o que había explicaciones más allá de esta aparente inconsistencia, que revelarían aspectos ulteriores acerca de la posición del interrogado. A través de las pruebas, el entrevistador pudo revelar que el interrogado claramente diferenciaba entre la posibilidad y la probabilidad de características y los patrones de comportamiento entre hombres y mujeres. En otras palabras, cuando el interrogado estableció que no hay diferencias entre hombres y mujeres, mencionó que todas las características o patrones de comportamientos son posibles tanto para hombres como para mujeres. En contraste, ciertas características eran tasadas como más o menos probables de acuerdo al género. En suma, el entrevistador pudo descubrir mucho acerca de la posición del interrogado, simplemente sondeando la información aparentemente inconsistente. Más en general, defendemos diseños de investigación en los cuales la recolección de meta-datos permite una evaluación empírica de la construcción de significado hecha por el interrogado dentro del contexto inmediato, en lugar de que el entrevistador haga atribuciones con base en información limitada. Si bien esto puede ser muy costoso para muchos proyectos, insistimos enfáticamente en que los investigadores deben considerar exploraciones de esta clase al menos durante la etapa piloto de un estudio. El viejo adagio "no tener datos es mejor que tener malos datos" viene a la mente en este punto. [24]

Un centro nacional de investigación puede ayudar a explorar problemas de consistencia en numerosas formas, incluyendo el examen de la agenda del cuestionario, revisión de la entrevista o del proceso del grupo focal, exploración del grado de detalle de los datos recolectados, suficiencia de datos de audio o de video para análisis ulteriores, procedimientos de muestreo, incorporación explícita de contexto, etc. Teniendo en cuenta que la entrevista o el grupo focal es fundamentalmente una interacción entre el tema, el investigador y los interrogados, un examen micro-analítico de los datos iría más allá de la capacidad de un centro de recursos, que podría colaborar sólo en el entrenamiento de entrevistadores y facilitadores de grupos focales, así como revisar el diseño global de la investigación, el orden de las preguntas, la redacción, nivel de lenguaje, y la integridad del instrumento. [25]

2.5 Observaciones adicionales sobre las pruebas y una advertencia

Hemos discutido cuestiones de calidad con relación a los grupos focales y las entrevistas sólo en la medida en que lidian con la conceptualización de una pregunta de investigación y con la recolección de datos. Pero, como se estableció al comienzo, una distinción conceptual entre diferentes aspectos del proceso de investigación no implica que la conceptualización de la pregunta de investigación, recolección de datos, análisis e interpretación, puedan ser separadas en la práctica. Por ejemplo, entrevistar en profundidad usualmente incluye un análisis implícito o explícito, al menos en términos de una exploración de lo que los interrogados quieren expresar cuando dicen o hacen algo durante la entrevista. Usamos pruebas extensamente durante las entrevistas para averiguar lo que los entrevistados quieren decir, o para obtener más información detallada, pero esto sólo implica un (pre-) análisis y construcción de significado durante el proceso de la entrevista. Si bien están separados del análisis de datos de la entrevista ulterior, las pruebas constituyen una forma de (pre-) análisis en el sentido en que con frecuencia están basadas en un análisis ad-hoc e inmediato acerca de las afirmaciones del interrogado. Por ejemplo, cuando un interrogado establece que él no se considera a sí mismo en riesgo de infección VIH a pesar de ser sexualmente activo, podemos usar pruebas no sólo para averiguar por qué sostiene esta perspectiva, sino además lo que entiende por comportamiento "seguro" y "arriesgado". A través de usar pruebas de esta forma, intentamos determinar no sólo las posturas de los interrogados sobre un problema, sino también cuáles aspectos conectan con este problema y qué relevancia tienen tales aspectos para sus posiciones. Podemos tener en nuestra mente teorías a priori cuando formulamos pruebas, o podemos desear confirmar si entendemos la respuesta en la forma en que se pretendía que fuera entendida. Mientras las pruebas representan medios formidables de clarificación y de adquisición de información adicional, también presentan fuertes señales a un entrevistado. La conciencia de sus efectos puede ayudar a evaluar el grado al cual la contestación ha sido formada por las nociones preconcebidas que el interrogado tiene sobre la entrevista o el entrevistador. [26]

Hasta el momento, hemos bosquejado problemas específicos con relación a la consistencia y la credibilidad, o confiabilidad y validez, en su relación con la recolección de datos. Hemos separado de una forma algo artificial la conceptualización de una pregunta de investigación y las técnicas de recolección de datos. Sin embargo, como hemos argumentado a lo largo del escrito, la mayoría de las decisiones tomadas durante el proceso de investigación reflejan preconcepciones, pre-análisis; así, en la práctica, la conceptualización, la recolección de datos, el análisis de datos y la interpretación son iterativas y están vinculadas de forma irreducible. [27]

Veremos ahora algunos ejemplos de criterios de calidad relacionados con el análisis e interpretación de datos. De nuevo, realizaremos comentarios acerca de cómo pueden o no pueden buscarse esos estándares junto con un centro nacional de recursos para métodos cualitativos. [28]

2.6 Análisis de datos e interpretación

Con el fin de analizar e interpretar los fenómenos empíricos en el curso de la investigación realizada en la tradición cualitativa, los investigadores están comprometidos a ordenar y rotular. El elemento subjetivo inherente a estos procesos es bien conocido (cf. BAUMEISTER 1987; BERGMAN 2000, 2002; COOMBS 1964; CUSHMAN 1990; GEERTZ 1975, 1988; GERGEN 1973; GIDDENS 1976; JAHODA 1993; SHERIF & SHERIF 1967; VAN DIJK 1998; WEBER 1949/1977). Los investigadores lidian con el elemento subjetivo de una indagación empírica en una de tres formas: aceptar la subjetividad como una limitación inevitable; considerarla como una falta que puede ser parcialmente eliminada a través de un diseño cuidadoso de la investigación; o abrazar este fenómeno como parte natural de la investigación. Aquí, examinaremos diferentes aspectos de la subjetividad en el proceso analítico e interpretativo y discutiremos hasta qué punto el diseño de la investigación puede o no puede mejorar la calidad de las interpretaciones. [29]

La identificación de presencias y ausencias, así como las semejanzas y diferencias entre fenómenos empíricos es el fundamento en el cual se basa el significado y la comprensión. El proceso de (re)crear categorías, su contexto, sus límites, y sus relaciones unas con otras, es central a los pensamientos y acciones. Como apunta COXON:

"La categorización y la clasificación – colocar un número de cosas dentro de un pequeño número de grupos y ser capaz de establecer una regla por la cual se ubican las cosas de esa forma – son probablemente las operaciones más fundamentales en el pensamiento y el lenguaje y son centrales para una amplia variedad de disciplinas" (1999, p.1). [30]

Como parte del proceso de investigación, es necesario que la categorización, agrupación u ordenación6) sea entendida en un sentido más amplio: primero, en términos de sus precursores socio-culturales y políticos, que dan lugar a las particularidades de agrupación, mientras inhiben otras o las hacen imposibles. Segundo, la categorización en sí misma es fundamental para el entendimiento humano. Tal como lo dijo Jerome BRUNER y sus colegas: "percibir o registrar un objeto o un evento en el ambiente implica un acto de categorización" (1956, p.92), y a través de este acto de agrupación, simultáneamente se está empapando de significado al evento u objeto. Tercero, aspectos prominentes y el contexto de un evento o posición califican el tipo, contenido y límites de las categorías. [31]

Las tipologías que son una función de ordenación y categorización son centrales a las ciencias sociales y políticas. Se produce, comprende y comunican conocimiento y significado de toda clase a través de las categorías. A propósito de la asociación entre categorización y conocimiento, es obvio que no son las cosas o los eventos en sí mismos los que producen categorías sino que primero está la interpretación de los aspectos prominentes de las cosas o eventos; segundo, las interpretaciones pre-existentes que establecen condiciones y limitaciones para lecturas sucesivas de ciertos aspectos de cosas y eventos; y, tercero, la habilidad y poder para imponer el significado implícito en estas interpretaciones por encima de otras lecturas alternativas.7) Las categorizaciones son una función de cómo se construye el significado y, así, están relacionadas a normas socio-culturales, valores, costumbres, ideología, prácticas, etc. Por lo tanto, influyen en las necesidades de ser entendidas no como un prejuicio (esto es, algo que necesita ser "controlado" o eliminado con el fin de llegar a la verdad) en nuestro esfuerzo para ordenar y categorizar fenómenos empíricos, sino como un marco de trabajo de conocimiento y referencia desde el cual las observaciones empíricas pueden clasificarse y, de esa forma, entenderse y comunicarse. [32]

2.7 Calidad del análisis y la interpretación

Hasta ahora, enfatizamos la naturaleza subjetiva, contexto-dependiente y sociocultural de la categorización durante el proceso analítico. En consecuencia, puede parecer contradictorio el introducir el concepto de validez. Muchos investigadores y metodólogos creen que la validez y la subjetividad son irreconciliables por sus posiciones epistemológicas distintas: la validez supuestamente pertenece a un paradigma positivista, mientras que la subjetividad pertenece a esfuerzos investigativos de "las otras" tradiciones (e.g. posmoderna, cualitativa, interpretativa o etnográfica).8) [33]

2.8 Validez y ordenación

Por encima de todo, la pregunta de la investigación y los elementos asociados con esa pregunta son los que guían la recolección de datos y, así, influyen en las reglas sobre el tipo de categorías y ordenación. Con frecuencia, sin embargo, uno encuentra que el vínculo entre la pregunta de la investigación y los datos no es enteramente convincente. En este sentido, John TUKEY propuso un error de tipo III, esto es, la gran amenaza a la validez es hacer las preguntas equivocadas a los datos (citado en RAIFFA 1968). Para explorar este problema con mayor cercanía, examinemos el proceso de ordenación propiamente dicho y cómo se relaciona con la validez. [34]

2.9 Ordenación

Ordenar o categorizar es el proceso de ordenar observaciones empíricas con respecto a su similitud (o diferencia). La función de la categorización en el proceso de investigación es ordenar fenómenos empíricos de acuerdo con reglas que se creen relacionadas a una pregunta de investigación específica. Las categorías, sin embargo, no están sólo basadas en patrones que ocurren naturalmente (e.g. la clasificación de elementos químicos de acuerdo a su peso, estructura o afinidad con otros elementos)9) sino que, y más importante para las ciencias sociales, son construcciones activas, que los investigadores imponen a los datos. Múltiples ordenaciones de los mismos datos con frecuencia varían dependiendo del enfoque de la investigación y el paradigma teórico. Así, los juicios empíricos acerca del grado de semejanza son dependientes de las categorías y los límites de las categorías que el investigador está aplicando a un conjunto disponible de observaciones empíricas. Tales categorizaciones con base en grados y tipos tienen lugar en procesos de percepción e interpretación. En otras palabras, un conjunto de fenómenos empíricos está ordenado de acuerdo a estructuras de significado que pre-existen y también emergen del proceso de ordenación, el cual, a su vez, confirma las categorías que son aplicadas al proceso de ordenación de fenómenos empíricos. No obstante, la categorización no es proceso puramente intraindividual o egocéntrico; más bien, el ambiente social y cultural del investigador prescribe y proscribe ampliamente a las categorías, su contenido, y sus límites. Las influencias socio-culturales en el proceso de categorización operan al menos de dos maneras: primero, son influidas por reglas compartidas, esto es, valores, normas, ideologías, etc.; segundo, son influidas por el contexto inmediato, el cual condiciona reglas culturales y la clasificación en sí misma.10) [35]

Hasta este momento, se ha enfatizado la estructura de las influencias socio-culturales. Sin embargo, reducir la categorización de estructuras de significado colectivamente compartidas no haría justicia al pensamiento y actuación humanos. La categorización, si bien siempre está social y culturalmente limitada, no es sólo un producto de un colectivo o una cultura. A primera vista contradictoria, esta afirmación enfatiza una sutil diferencia entre procesos humanos de aculturación y procesos limitados por la cultura: no se puede concebir un pensamiento o acción no trivial que ocurra independientemente de la cultura, si bien la cultura no siempre prescribe y proscribe una interpretación de fenómenos empíricos, e incluso rara vez lo hace de forma completa. Bajo ciertas condiciones, por ejemplo, situaciones poco usuales o contradicciones (las cuales están particularmente presentes en la investigación empírica), las interpretaciones socio-culturales pueden estar ya sea totalmente ausentes o al menos no ser prominentes. Pero incluso cuando es confrontado con fenómenos poco usuales o contradictorios, es poco probable que el investigador detenga su interpretación, o que sea capaz de realizar una interpretación más allá de estructuras de sentido pre-existentes y limitadas por la cultura. En lugar de eso, la interpretación tendrá lugar basándose en el contexto único, según es vivido por el interpretador, así como por el contraste entre los fenómenos poco usuales o contradictorios y las explicaciones sociales y aculturadas que hacen que lo poco usual o contradictorio se vuelva comprensible y coherente. [36]

2.10 ¿Ordenación de qué?

La categorización puede aplicarse a cualquier entidad que pueda ser capturada empírica o teóricamente, e.g. situaciones, individuos, familias, grupos, tribus, organizaciones, culturas, naciones, acciones, palabras, afirmaciones, temas, frases, pinturas, sonidos, olores, interacciones, redes, sistemas, estatus, conceptos, periodos de tiempo, prácticas, ordenaciones sociales, teorías, artefactos, estilos arquitectónicos, expresiones faciales, etc. Más aún, la clasificación puede incluir aspectos comparativos tales como grupos de género, edad, clase social, nacionalidad, nivel educativo, etc. [37]

Sin embargo, el análisis comienza antes de que los datos hayan sido recolectados. Como observó apropiadamente Clyde COOMBS (1964), los fenómenos empíricos, que son eventualmente elevados al estatus de datos, no son más que un pequeño subconjunto de los fenómenos observables. Tal como se muestra en la Figura 1, sólo una fracción de fenómenos empíricos potencialmente observables (pero, por cualesquiera razones, no observados) relevantes a una pregunta de investigación son realmente tenidos en cuenta por un investigador, y sólo una fracción de este subgrupo eventualmente termina como datos de la investigación. Un pre-ordenamiento de datos empíricos toma lugar cuando los fenómenos empíricos observables son implícitamente divididos entre los que son datos y los que no son datos. Los criterios de selección en este proceso incluyen una multitud de decisiones tales como las preferencias metodológicas y teóricas del investigador, conveniencia de la adquisición, costo, el investigador y hábitos académicos, preferencias expresadas por los supervisores o agencias patrocinadoras de la investigación, etc. Como lo señalan VAN MAANEN, MANNING y MILLER: "el seleccionar qué es lo que se tendrá en cuenta como unidad de análisis es fundamentalmente un problema interpretativo que requiere juicio y decisión" (1986, p.5) o como COXON lo observa con más generalidad:

"la respuesta a la pregunta sobre '¿qué es lo que hago con la información una vez la he recogido?' es … dependiente en gran parte de las decisiones ya tomadas sobre cuáles suposiciones trae el investigador para interpretar las observaciones" (1999, p.5).



Fig 1: Tipos de fenómenos empíricos [38]

Si la selección de datos, esto es, la identificación de datos pertenecientes a un conjunto más amplio de observaciones empíricas, es dependiente del juicio y la decisión, y si ello está fuertemente ligado al contexto dentro del cual los investigadores operan (BERGMAN 2002), es razonable que los investigadores deban justificar sus decisiones. La conveniencia de los datos, así como la conveniencia de la selección de procedimientos de recolección y análisis es demostrada al menos de cuatro formas:

  • Argumentos de autoridad: afirman que la conveniencia de una teoría, declaración, supuesto o procedimiento es con frecuencia hecha a partir de una referencia directa a lo que los autores consideran individuos, grupos o instituciones con reputación. Por ejemplo, citas de académicos bien conocidos (e.g. "de acuerdo al profesor Smith de la Universidad de Harvard ..."), figuras políticas, ONG's, depósitos de ideas11) (e.g. "por años, el UNICEF ha mostrado que ...") son frecuentemente usadas para argumentar una selección particular de datos, procedimiento o categorización. Claramente ésta es una forma efectiva de justificar procedimientos y hallazgos de investigación y puede pensarse como validación de conjuntos de ideas. Como es obvio, los autores más hábiles pueden elaborar selectivamente argumentos de autoridad que apoyan una línea de argumentación en particular, así que esta verificación de conocimiento estratégica, si bien es efectiva y ampliamente difundida, es la más amenazadora para la integridad de un estudio y sus resultados.

  • Estudios empíricos previos: obviamente, es casi imposible llevar a cabo investigación dentro de un área establecida sin compararla y contrastarla con el trabajo empírico de estudios previos. Para insertar el estudio propio en el panorama de los estudios previos en un área en particular, los autores citan estudios empíricos con el fin ya sea de aproximarse o de distanciarse de los paradigmas, teorías, enfoques o procedimientos. Los autores rutinariamente emplean frases tales como "lo que Smith y Brown no consideraron" o "así como JOHNSON lo ha demostrado convincentemente ...". Más allá de insertar un proyecto de investigación dentro de una disciplina y área de investigación, esta estrategia también sirve como un argumento de autoridad, similar al descrito arriba. Una cita de un "artículo científico", particularmente si fue escrito por una figura de autoridad, es una estrategia de discurso mucho más fuerte para justificar una aproximación particular en comparación a los simples argumentos de autoridad. Tiene que admitirse, sin embargo, que una selección cuidadosa y (re)interpretación de la "literatura relevante" acarrea una cantidad significativa de posicionamiento estratégico y, por lo tanto, se apoya fuertemente en la validación de conjuntos de ideas.

  • Teoría: Tal como se discutió en la primera parte de este artículo, el marco teórico prescribe y proscribe ampliamente no sólo lo que se tendrá en cuenta como datos relevantes, sino también la forma en que los datos han de ser analizados e interpretados. Por ejemplo, los enfoques marxistas estarán empapados del conflicto de clases y analizarán los datos correspondientemente, mientras que la teoría de la elección racional tendrá criterios diferentes no sólo en cuanto a lo que constituye datos relevantes, sino también la forma en que estos datos deberían ser analizados e interpretados. Así como antes, mientras una teoría impone límites a priori de lo que debe ser estudiado y cómo, también permite una forma más coherente de concebir la conducta y comunicar hallazgos de investigación.

  • Argumento lógico: seleccionar y presentar estratégicamente argumentos de autoridad, investigación empírica previa y teorías, es sólo una forma en que los argumentos lógicos justifican algunas decisiones sobre otras en la investigación. Comparar y contrastar, resumir, sintetizar, son también actividades que permiten justificar la selección y análisis de datos. Las reglas de ordenación para determinar con base en qué se seleccionan determinadas categorías y ejemplos empíricos y la forma en que la evidencia empírica "se ajusta" dentro de las categorías, también se apoyan fuertemente en la argumentación lógica. Ni las categorías ni los datos hablan por sí mismos sino que deben ser explicados y justificados. [39]

Estas cuatro herramientas son obviamente interdependientes, e.g. argumentos de autoridad están ligados a estudios empíricos previos y, a través de un astuto uso de la lógica (y ya sea omisión o destrucción de contra-argumentos), pueden combinarse para hacer que las decisiones analíticas e interpretativas parezcan consistentes y coherentes. [40]

Los investigadores imponen condiciones sobre sus datos y sobre el proceso de categorización que invariablemente lleva a una sobresimplificación de los hallazgos. Los así llamados "sintéticos" o generalizadores, por ejemplo, pueden inventar un sistema de categorización dual para todas las sociedades del mundo (e.g. sociedades individualistas vs. colectivistas; culturas orientales vs. occidentales), mientras que los "analíticos" o rigurosos12) argumentarán que, debido a la complejidad y unicidad de las sociedades, ninguna puede compararse con otra.13) Sin embargo, cualesquier categoría que propongamos, siempre es, por definición, aproximación imperfecta que no hace justicia a la variación dentro de la categoría. Es importante para nuestros propósitos que la visión relativista no libere a los investigadores de convencer a la audiencia sobre la coherencia de su clasificación, sus contenidos y sus límites. De nuevo, las cuatro herramientas mencionadas arriba – autoridad, estudios previos, teoría y lógica – tendrán que ser usadas para alcanzar esta meta. En este sentido, no es tan importante saber cuántas culturas puede haber, sino de qué forma se establecieron las categorías culturales y con cuál evidencia empírica se puede sostener esta clasificación. [41]

En un intento por establecer la validez de una clasificación (esto es prevenir el reporte selectivo y la sobreinterpretación de los datos), los investigadores frecuentemente tratan de establecer confiabilidad entre calificadores14), esto es, la convergencia de ordenar el mismo material entre dos o más evaluadores15). Esto puede hacerse formalmente, e.g. contratando asistentes de investigación como calificadores, o informalmente, e.g. intentando convencer a un supervisor o compañero de investigación. En trabajos más formales, una medida de asociación, más frecuentemente un coeficiente de correlación, supuestamente indica el grado de confiabilidad entre calificadores y, por tanto, la convergencia de una "lectura correcta" de los datos. En otras palabras, se cree que si diferentes evaluadores producen clasificaciones muy similares de un conjunto de estímulos, la clasificación es de alguna forma correcta y esta exactitud puede ser expresada por una estadística. [42]

Sin embargo, una gran convergencia entre dos evaluadores puede implicar otros aspectos: primero, entre más simples sean las reglas de ordenación, es más probable que los evaluadores converjan. Por ejemplo, el número de ocurrencias de la palabra libertad en un conjunto dado de discursos presidenciales es probable que nos conduzcan a una gran convergencia. Pero tal simplicidad se paga con un precio: la frecuencia de un término nos dice muy poco sobre el significado que tiene dicha frecuencia. Entre más compleja sea la regla de codificación, es más probable que los evaluadores diverjan. Sin embargo, esto no significa que las ciencias sociales deberían limitarse a esquemas de codificación simplistas. En lugar de ello, entre más complejo sea el esquema, más explícitamente elaborado deberá hacerse, lo cual, en consecuencia, probablemente llevará a una mayor convergencia entre los evaluadores. [43]

Segundo, y particularmente aplicable a esquemas de codificación más complejos, la convergencia de evaluaciones con frecuencia depende de un espacio compartido de significación. Este espacio de significación, en tanto elaborado previamente, está culturalmente condicionado y contextualmente controlado. El detectar estrategias discursivas sobre comportamiento sexual, por ejemplo, puede depender fuertemente de la familiaridad del ambiente lingüístico, social, histórico y cultural dentro del cual se producen las narrativas. A medida que los evaluadores compartan más los mismos marcos conceptuales y de significado, será más probable que sus valoraciones converjan. [44]

Tercero, y relacionado al punto anterior, el entrenamiento tiene una gran influencia en la confiabilidad entre calificadores. Antes de que a los calificadores se les diera vía libre con los datos, fueron cuidadosamente seleccionados (relación con el investigador, campo, enfoque, etc.) y entrenados (e.g. trasfondo teórico de la investigación, hipótesis de investigación, prácticas para ver si entienden y aplican el esquema correctamente, etc.). Si bien es improbable que dos evaluadores converjan con sus valoraciones si no están de acuerdo acerca de la pregunta de la investigación y las reglas de ordenación, tal acuerdo y el compartir un espacio socio-cultural de significado puede crear un sentido ficticio de validez, dado que interpretaciones alternativas y también válidas han sido eliminadas por el proceso de entrenamiento. [45]

En consecuencia, una convergencia de evaluaciones, ya sea formal o informalmente, es una condición necesaria pero insuficiente para validar un esquema de codificación o su contenido. En resumen, no esperamos que calificadores que aplican reglas distintas o una lógica distinta converjan con sus evaluaciones, pero alguna convergencia debería tener lugar si los calificadores siguen reglas y lógica similares. [46]

3. Las contribuciones de un Centro de Recursos

Un centro nacional de recursos para métodos cualitativos tendría varias estrategias a su disposición para ayudar a establecer y mantener estándares de calidad. Estas estrategias incluyen la enseñanza, las consultorías, el mantener una base de información, y la investigación. [47]

En nuestra opinión, la enseñanza de métodos de investigación es la estrategia más efectiva a largo plazo para ayudar a establecer y mantener estándares de calidad en métodos cualitativos. Los esfuerzos en esta área deberían basarse no sólo en la cooperación con universidades a través de ofrecer cursos dirigidos a universitarios (incluyendo cursos de verano), sino también a través de ofrecer cursos breves para investigadores y practicantes que no pueden ir a los cursos universitarios por una variedad de razones (cf. BERGMANN 1999, 2001). La efectividad en la difusión de información acerca de tales cursos podría tomar lugar en colaboración cercana con las instituciones de patrocinio de la investigación, tales como la Fundación Nacional para la Ciencia, el Departamento de Salud, u otras organizaciones relevantes, tales como la Asociación Política Suiza, la Asociación Sociológica Suiza, la Asociación Psicológica Suiza, la Sociedad Suiza para la Evaluación, etc. [48]

Un servicio profesional de consultoría debería ser parte de un centro de recursos. Hay dos restricciones que deben ser consideradas con respecto a este servicio. Debido a limitaciones de recursos, no será posible ofrecer tales servicios a toda la comunidad de investigación. En cambio, deberían elaborarse algunas reglas que harían que las demandas de consultoría fueran más manejables. Estas podrían incluir, sin limitarse a ello, dar preferencia a proyectos de estudiantes graduados avanzados o a investigación financiada con recursos públicos. Otra limitación se relaciona con un potencial conflicto de autoridad. Más precisamente, cualquier consultoría debería tener lugar con el consentimiento explícito del supervisor del proyecto o tesis con el fin de evitar un conflicto de opinión, autoridad, o interés. [49]

El mantenimiento de una base de información sobre métodos cualitativos consistiría principalmente en un sitio web actualizado con regularidad. Este sitio debería incluir cursos relacionados con métodos cualitativos en Suiza, información sobre cursos de verano nacionales e internacionales sobre métodos cualitativos, y vínculos a sitios web que se especialicen en métodos cualitativos, incluyendo foros de discusión, software y otros recursos relevantes. [50]

Finalmente, los centros de recursos más efectivos de este tipo son lugares donde la investigación de vanguardia es no sólo predicada, sino también aplicada. Para hacer que esta opción sea viable financieramente, pueden visualizarse colaboraciones específicas para cada proyecto con investigadores de universidades y otras instituciones. Adicionalmente, becas de investigación no remuneradas han tenido éxito en otros países y potencialmente podrían tener éxito también en Suiza. [51]

4. Conclusiones

Esperamos haber demostrado en este artículo que las cuestiones de calidad deberían ser parte integral y explícita de la investigación cualitativa. Si bien prácticamente todas las decisiones en el proceso de investigación, desde el planteamiento de la pregunta de investigación hasta la interpretación de sus hallazgos, dependen en algún grado de la evaluación subjetiva y el juicio, ello no exime a los investigadores de la obligación de hacer que estos elementos sean tan explícitos como sea posible – menos para elaborar el contenido de la investigación que para hacer de ésta un proceso más coherente y convincente. Sea que los investigadores acuñen o no su propia terminología porque rechacen constructos que puedan haber surgido de otra tradición epistemológica, o sea que empiecen sus consideraciones de calidad a través de adoptar la terminología existente, ello no es importante en este punto. En cambio, es la responsabilidad de prácticas de investigación a través de una descripción explícita de los pasos de la investigación, la que permite a una audiencia juzgar la plausibilidad de un estudio particular y sus hallazgos. En este sentido, SWANBORN (1996) propone exponer al lector las decisiones metodológicas y los juicios interpretativos. SEALE (1999) va más allá y sugiere hacer que la comunidad investigativa sea el árbitro de la calidad con la esperanza de que, a través de una forma democrática de negociación dentro de dicha comunidad, emerjan los procedimientos y directrices de calidad. SEALE afirma:

"Una vez que las tendencias individualistas, paranoicas y egoístas finalmente han sido vencidas, todo aquello con lo que quedamos son unos principios bien llevados para estimular iniciativas de cooperación humana... Hay una comunidad de investigación, con la cual deben relacionarse los investigadores en activo y la cual posee varios mecanismos de recompensa y sanciones para estimular el trabajo de buena calidad ..." (1999, pp.30-31). [52]

Pero así como las democracias no pueden protegernos del liderazgo paranoico y egoísta, del mismo modo el acuerdo entre la mayoría de expertos (o sus voceros elegidos) fracasa a la hora de garantizar procedimientos e interpretaciones de calidad. Más aún, sólo en términos muy abstractos podemos hablar en singular de la casi siempre dividida comunidad de investigación. En lugar de eso, las comunidades de investigación están usualmente regidas como feudos y celosamente guardadas contra la invasión o la revolución (e.g. KUHN 1962). [53]

Las cuestiones de validez, independientemente del lenguaje en que sean traducidas, siempre deberían estar presentes en cada decisión de investigación. A pesar de que nunca será posible probar que un procedimiento o resultado es válido en un sentido objetivo, el hacer de las cuestiones de calidad una "obsesión fértil" (LATHER 1993) hará que la investigación empírica sea mucho más plausible y convincente. Y esto es muy oportuno dado que la investigación cualitativa ha dejado las trincheras defensivas y está ahora integrada en muchas áreas en procesos de política y gobierno. [54]

Traducido por David LÓPEZ SALGADO.

Notas

1) Algunas partes de este artículo han aparecido antes (BERGMAN 2000, 2002; BERGMAN & COXON 2002). Este artículo fue parcialmente financiado por una donación de la Fundación Nacional Suiza para la Ciencia (donación número 3346-61710: Interacción Sexual y la Dinámica de la Intimidad en el Contexto del VIH/SIDA) y por SIDOS. Queremos agradecer a los estudiantes y al personal de la Escuela de Verano Essex para el Análisis y Recolección de Datos en Ciencias Sociales, por estimular las discusiones acerca de los métodos cualitativos. <regresar>

2) Usamos este término de una manera escueta aquí, esto es, de una manera que es típica en las discusiones epistemológicas en la literatura actual sobre métodos cualitativos. Algunos argumentarían que a lo que "realmente" nos referimos con positivismo es más bien empirismo. Sin embargo, esta terminología sería confusa también puesto que incluso los métodos interpretativos, el conjunto de métodos que se proclaman alejados del positivismo, lidian con evidencia empírica, o sea datos y, como tales, deben ser considerados empíricos en su naturaleza. <regresar>

3) A menudo se ha sugerido que estos términos son inapropiados puesto que han emergido de una tradición positivista. Sin embargo, argumentamos que las preocupaciones sobre la calidad de los datos trasciende al positivismo; si bien no tenemos nada en contra de acuñar nuevos términos, particularmente si esto ha de evitar el bagaje conceptual que puede ser vinculado a una cierta terminología, creemos que podemos examinar las herramientas existentes antes de agregar nuevos términos a conceptos potencialmente similares. <regresar>

4) (Nota del Traductor) El término Zeitgeist proviene del alemán y para este contexto significa "espíritu de la época". <regresar>

5) Hemos omitido temas micro-analíticos sobre recolección de datos durante la entrevista o proceso de grupos focales, que han sido tratados en muchos libros de cómo hacerlo con técnicas individuales. <regresar>

6) Usaremos intercambiablemente los términos "categorización", "ordenación" y "agrupación" para evitar la monotonía de terminología. <regresar>

7) Estas ideas fundamentales han sido discutidas con mayor detalle en la fenomenología y sirven aquí simplemente para enfatizar estos procesos de investigación interpretativa y sus vínculos a problemas de validez en producción de conocimiento y categorías basadas en la investigación. <regresar>

8) Ver SHARROCK y ANDERSON (1991) para una excelente discusión en torno a la subjetividad. <regresar>

9) Estrictamente hablando, las "categorías que ocurren naturalmente" no existen por dos razones: primero, porque la selección de unidades tales como el peso y la estructura atómica por encima de otras consideraciones están basadas en enfoques particulares que no pueden ser considerados exhaustivos; segundo, porque la importancia de criterios tales como el peso o la estructura necesita ser establecida dentro de una teoría o paradigma particular. Por ejemplo, la clasificación de los elementos en la tabla periódica, a pesar de ser ordenada de acuerdo a cualidades físicas, no es de ninguna manera la única, o algunos dirían la mejor, manera de clasificar los elementos. <regresar>

10) Por supuesto, la importancia y el contexto actual de esas influencias son moderados por condiciones socio-culturales. <regresar>

11) (Nota del Traductor) Depósitos de ideas como traducción de think tanks: "Un think tank es una institución investigadora u otro tipo de organización que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio e intereses militares. El nombre proviene del inglés, por la abundancia de estas instituciones en Estados Unidos, y significa 'depósito de ideas'. Algunos medios en español utilizan la expresión 'usina de ideas' para referirse a los think tank" (Definición tomada de http://es.wikipedia.org/). <regresar>

12) (Nota del Traductor) Uso "sintéticos" y "analíticos" como traducción de "lumpers" y "splitters", términos comunes en inglés. Un sintético (lumper) es un individuo que clasifica las cosas en grandes grupos luego de identificar pocas características, resaltando así las semejanzas entre los organismos; un analítico (splitter) es un individuo que prefiere clasificar las cosas en agrupaciones pequeñas distinguiéndolas por diferencias menores, resaltando así sus diferencias (Definiciones adaptadas de http://www.thefreedictionary.com/, http://en.wikipedia.org/ y http://xoomer.alice.it/). <regresar>

13) El grado de consenso cultural alrededor de estructuras de significado ha sido estudiado ampliamente (e.g. ARABIE, CAROLL & DESARBO 1987; ROMNEY, WELLER & BATCHELDER 1986) y es uno de los principales enfoques del paquete de software Anthropac (BORGATTI 1989). Aplicar estos principios a la actividad de investigación en sí misma, es decir el ordenar y clasificar datos dentro de una tradición cualitativa, puede arrojar luz sobre cómo y por qué difieren los evaluadores. <regresar>

14) También conocida como confiabilidad entre codificadores o triangulación, si bien el último es un término mucho más inclusivo (ver DENZIN 1970). <regresar>

15) (Nota del Traductor) Calificadores o evaluadores, indistintamente, como traducción de la palabra raters. <regresar>

Referencias

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Autores

Manfred Max BERGMAN

Cargo actual: Profesor de Sociología, Universidad de Basilea, Suiza.

Principales áreas de investigación: evaluación cualitativa; teoría de datos; diseño de métodos mixtos ; desigualdad; estratificación; exclusión; discriminación.

Contacto:

Manfred Max Bergman

Institute of Sociology
University of Basel
Petersgraben 27
4051 Basel

E-mail: max.bergman@unibas.ch
URL: http://pages.unibas.ch/soziologie/org/personal/index.html

 

Tony Macmillan COXON

Cargo actual: Profesor Honorario, Colegio de Graduados de Estudios Políticos y Sociales, Universidad de Edimburgo.

Principales áreas de investigación: escalamiento multidimensional; estudios de salud (hombres homosexuales y sida).

Contacto:

Tony Macmillan Coxon

Tigh Cargaman
Port Ellen
Isle of Islay
Argyll PA42 7BX
Scotland, UK

E-mail: apm.coxon@ed.ac.uk
URL: http://www.tonycoxon.com/

Cita

Bergman, Manfred Max & Coxon, Anthony P.M. (2007). La calidad en métodos cualitativos [Traducción de David López Salgado] [54 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 6(2), Art. 34, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs0502344.



Copyright (c) 2005 Manfred Max Bergman, Anthony P.M. Coxon

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