Volumen 3, No. 4, Art. 1 – Noviembre 2002

Constructivismo social, hermenéutica y la sociología del conocimiento1)

Bernt Schnettler

Ensayo:

Ronald Hitzler, Jo Reichertz & Norbert Schröer (Eds.) (1999). Hermeneutische Wissenssoziologie. Standpunkte zur Theorie der Interpretation [Sociología hermenéutica del conocimiento. Aspectos de una teoría de la interpretación] (Series: Theorie und Methode. Volume 1), Konstanz: Universitätsverlag Konstanz, 348 páginas, ISBN 3-87940-671-5, EUR 29.65/ sFr 52.50

Resumen: El hecho de que la sociología del conocimiento se uniera con la hermenéutica es una de las particularidades de la sociología alemana. La así denominada "sociología hermenéutica del conocimiento" está fundamentada en una tradición de ciencias sociales de expreso carácter centroeuropeo, basada a su vez en la tradición humanística, orientándose igualmente en base al análisis empírico. Partiendo de la teoría de WEBER, la "sociología hermenéutica del conocimiento" recibió su fundamentación fenomenológica por medio de SCHÜTZ y su perfil como sociología del conocimiento por medio de BERGER y LUCKMANN. El objetivo de la "sociología hermenéutica del conocimiento" es la reconstrucción de las "construcciones sociales de la realidad". Aquellos que representan esta corriente sociológica comparten la convicción de que una teoría "pura", desvinculada de la investigación empírica, carece de justificación epistemológica. Acorde a su convicción, los autores expresan un profundo escepticismo frente a cualquier aspiración de establecer una teoría general ahistórica de las ciencias sociales. Por ello se explica la urgente necesidad de continuar con la reflexión sobre las bases epistemológicas, la metodología y los métodos de investigación social a seguir. Las diversas contribuciones en el libro tratan de esclarecer los hechos y potenciar con ello el progreso de la disciplina. Según la opinión de los editores del libro se puede concebir la "sociología hermenéutica del conocimiento" como un escepticismo metódico hacia cualquier pretensión de un "conocimiento positivo". Éste pretende provocar un "desencantamiento de las construcciones sociales de la realidad", incluyendo una autocrítica dirigida contra las construcciones propias de los sociólogos. La concepción y práctica científica adoptadas por la "sociología hermenéutica del conocimiento" son de decidido carácter cooperativo, enfatizando el trabajo en equipo – sin llegar, sin embargo, a un colectivismo opresivo – presentándose como una forma de trabajo adecuada para afrontar con éxito los importantes retos que se le avecinan a las ciencias sociales. Tanto su pluralismo interno, su interés y disponibilidad en cooperar con otras corrientes teóricas, como también su capacidad para destapar las causas que llevan al sin sentido social, constituyen destacadas ventajas de la "sociología hermenéutica del conocimiento" frente a otras tradiciones de análisis sociológico más herméticas.

Palabras clave: metodología, métodos, teoría, ciencias sociales, "Sociología Hermenéutica del Conocimiento"

Índice

1. Trasfondo y Contexto de la Sociología Hermenéutica del Conocimiento

2. Contribuciones a una "Teoría del Verstehen"

3. La Sociología Hermenéutica del Conocimiento como "Producción Colaborativa"

Nota

Referencias

Autor

Cita

 

1. Trasfondo y Contexto de la Sociología Hermenéutica del Conocimiento

El que la sociología del conocimiento se uniera con la hermenéutica es una de las particularidades de la sociología alemana. Es necesario subrayar, que la "sociología hermenéutica del conocimiento" es una corriente teórica en la que, afortunadamente, no se glorifica a un pensador magistral y en la que destaca su gran pluralismo interno. De parecida importancia son la inquietud, el interés y la disponibilidad de cooperar con otras corrientes en nuestra disciplina. Juzgar un libro, tan polifacético como el que trato aquí, únicamente mediante el comentario de la relación del libro con la obra de un supuestamente EL sociólogo alemán contemporáneo me resulta, aunque sin duda legítimo, una interpretación bastante limitada e inocurrente (véase SEIFFARTH 2001). Por medio de limitaciones de esta índole no parece posible resolver de forma adecuada la tarea que se espera de la recensión de un libro, pues también debe una recensión informar sobre el contenido del libro a tratar. Opino que este aspecto no ha sido tratado satisfactoriamente en la revisión de SEIFFARTH, por lo tanto ofrezco aquí una segunda revisión alternativa. [1]

Antes de dedicarnos al contenido merece recordar, que la antología editada por HITZLER, REICHERTZ y SCHRÖER no es una publicación decontextualizada o independiente de la historia. El caso es al contrario, pues la antología se encuentra ubicada dentro de una tradición que abarca varias generaciones de científicos y que destaca por su perfil claramente centroeuropeo, fundamentada en la filosofía tradicional y humanística y a la vez orientada hacia el análisis empírico. La reivindicación de MAX WEBER a favor de una ciencia de la acción social asentada en el "Verstehen" ("Entender") es, sin duda alguna, el punto de partida de esta corriente teórica. De ALFRED SCHÜTZ (1932, 1971-1972) derivan la precisión y concreción en base al concepto weberiano, realizadas a través de una fundamentación de la teoría social en la fenomenología mundana. La concreción y el desarrollo llevados a cabo por medio de la aplicación del método fenomenológico desarrollado por HUSSERL a la "sociología interpretativa" de WEBER, permitió la descripción de las invariables "estructuras del mundo de la vida" (SCHÜTZ & LUCKMANN 1974). La reformulación de la sociología del conocimiento como tarea dedicada, no tanto al análisis de formas del conocimiento particulares de los intelectuales o de las "ideas", sino a la investigación de la estructura del conocimiento cotidiano y los procesos de externalización, objetivación e internalización por BERGER & LUCKMANN (1969) dio forma a este nuevo programa teórico. El objetivo de una sociología así entendida es la reconstrucción de las "construcciones sociales de la realidad". [2]

La antología está además en relación con una serie de publicaciones acerca de la teoría y metodología del entendimiento sociológico, obras pertenecientes a la tradición que aparte de numerosos estudios en campos materiales de la sociología – se han publicado hasta la fecha. Con respecto a la teoría, SRUBAR (1988), por nombrar un ejemplo, se dedicó a reseñar de forma sistemática los lazos que unen la teoría social de SCHÜTZ con la filosofía antropológica. El uso de la hermenéutica como método de la interpretación sociológica fue influenciado decisivamente por la obra de SOEFFNER (1979, 1989). Las antologías de SCHRÖER (1994) y más recientemente de HITZLER y HONER (1997) trataron de resumir los métodos empleados en los estudios cualitativos que habían empezado a extenderse notablemente, y de avanzar en la discusión metodológica. El hecho de que HONER (1993) reanimara la sociología etnográfica y de que por medio de KNOBLAUCH (1995) se llegara a una ampliación del constructivismo social hacia una teoría de los contextos sociales y la construcción comunicativa, son muestras del éxito de las obras fundamentadas en el "Verstehen" y que significaron un notable avance en la ardua tarea teórica. Las contribuciones a la sociología del Verstehen recientemente publicadas por EBERLE (2000) y la habilitación de KURT (2002) testifican que el desarrollo de este paradigma sigue vivo. [3]

Los conceptos de los autores anteriormente mencionados varían en ciertos detalles. Sin embargo, se puede decir que aquellos que representan esta corriente sociológica comparten la convicción de que una teoría "pura", desvinculada de la investigación empírica, carece de justificación epistemológica. Siguiendo el postulado para la formulación de teorías sociológicas manifestado por STRAUSS y GLASER, según el cual las generalizaciones teóricas en las ciencias sociales deben fundamentarse en una amplia base de datos empíricos detalladamente examinados, los representantes de la teoría del "Verstehen" expresan un profundo escepticismo frente a cualquier aspiración de establecer una teoría general y ahistórica de las ciencias sociales. Por este motivo se explica la urgente necesidad de continuar, si cabe incluso con más fuerza y vigor, con la reflexión sobre las bases epistemológicas, la metodología y los métodos de investigación social a seguir. En ese sentido, una teoría sociológica definitiva, concebida como un firme sistema de axiomas, parece una idea muy lejana, si no imposible. Es obvio, sin embargo, que una sociología que se entienda como una ciencia de la interpretación necesita de una teoría de la interpretación, que le muestre el camino y las pautas a seguir. Esta teoría de la interpretación tan necesaria se encuentra en un constante proceso de formulación y desarrollo en base a los trabajos fundamentales teóricos y sobre el trasfondo de la investigación empírica que se están llevando a cabo. Este carácter dinámico, abierto y anti-hermético de la sociología hermenéutica se manifiesta en el subtítulo de la antología que estamos tratando: "puntos de vista de una teoría de la interpretación". El subtítulo muestra una admirable caracterización del propio proyecto lejos de pretensiones megalómanas, honorable, si consideramos que hablamos de un programa teórico, metodológico y metódico tan ambicioso como complejo, que los editores no dudan en caracterizar expresamente como un proyecto abierto (p.10). La sociología hermenéutica del conocimiento se concibe como un programa teórico fundamentalmente abierto – es hermenéutico, pero en ningún caso hermético. Conforme a este concepto no debe sorprender que gran parte del volumen esté dedicado a la discusión de otras corrientes – entre ellas también la teoría de sistemas. [4]

2. Contribuciones a una "Teoría del Verstehen"

Pero dejémonos de genealogías. ¿Qué nos ofrece el propio libro? El libro proporciona al lector una amplia compilación de artículos teóricos, metodológicos y comparativos de gran diversidad, la cual se refleja tanto en los variopintos orígenes como en los distintos enfoques temáticos de los artículos. La antología reúne textos, ya publicados años atrás y que sirvieron a la teoría del "Verstehen" como fundamento, y textos recientemente publicados, permitiendo así una visión general del desarrollo en las últimas tres décadas. El primer capítulo, titulado "reflexiones metodológicas", consta de cuatro artículos. En el primero de ellos LUCKMANN muestra, partiendo del constructivismo social desarrollado por él mismo junto con BERGER (1969), "que el análisis constitucional fenomenológico y la reconstrucción empírica de la construcciones humanas de la realidad se complementan mutuamente" (p.21). En su comentario sobre las "Estructuras del mundo de la vida" (SCHÜTZ & LUCKMANN 1979, 1984) SOEFFNER subraya el marcado acento antropológico de las "estructuras" (p.35) y resalta que no sólo incluyen el proyecto de una proto-sociología, sino también el de una proto-hermeneútica, ya que guiados por la intención de desarrollar una ciencia del Verstehen, apuntan hacia una fundamentación de las ciencias interpretativas (p.33). En el siguiente artículo, igualmente de SOEFFNER, éste discute la reivindicación weberiana de comprender y explicar caracterizando la sociología acertadamente como "profecía retrospectiva", ya que su principal labor es la de la "reconstrucción de las construcciones sociales y de las condiciones de construcción de la realidad" (p.40). SOEFFNER describe la hermenéutica sociológica como "una forma de conocimiento específicamente histórica y autorreflexiva, que parte de la firme convicción de que no existe ningún conocimiento ahistóricamente cierto y concluyente, ninguna teoría social definitiva" (p.48), dejando tras de sí la metodología y el instrumental estrictamente analíticos. El artículo de HONER desarrolla, basándose en el concepto del "mundo de la vida" ("Lebenswelt") de HUSSERL, posibles aspectos conjuntos con la discusión sobre la pluralización y la fragmentación del conocimiento en la edad moderna, abogando por una sociología del conocimiento enfocada hacia la Lebenswelt, que se centre en el análisis de los "pequeños mundos de la vida", recuperando la terminología propuesta por Benita LUCKMANN (1970). [5]

En el segundo capítulo, titulado "acción y fundamentación social", KELLNER y HEUBERGER tratan el problema que surge siempre que construimos modelos en las ciencias sociales. Los autores se oponen al "reduccionismo intencionalista" (p.82) del "entendimiento del sentido" ("Sinnverstehen"), que se conforma con la reconstrucción de la perspectiva subjetiva de los actores. El fin al construir modelos es más bien, según los autores, aclarar las condiciones objetivas bajo las cuales las configuraciones del sentido cotidiano pueden formarse. De acuerdo con los postulados de SCHÜTZ, las metaconstrucciones o "construcciones de construcciones" sociológicas no únicamente precisan ser fundamentadas en las construcciones cotidianas de los propios actores, sino que además deben estar sujetas a las exigencias propias del mundo científico de ser "lógicamente consistentes" y "adecuadas". Superando a SCHÜTZ, los autores KELLNER y HEUBERGER argumentan que el acento real de estos "modelos" del mundo social, en tanto se encuentren materialmente saturados, no sólo reclamaría validez dentro del mundo de modelos científicos, sino que pertenecería también – aunque abreviando y exagerando notablemente – al mundo de la vida cotidiana (p.89). El artículo que encontramos a continuación, redactado por EBERLE, trata igualmente sobre el problema de la adecuación. Comparando los postulados metodológicos de WEBER y SCHÜTZ, el autor EBERLE demuestra que SCHÜTZ redujo la reivindicación de WEBER de la adecuación del sentido ("Sinnadäquanz") y de la causalidad ("Kausaladäquanz") a una única, la adecuación del sentido. La argumentación de EBERLE difiere de la de KELLNER y HEUBERGER, ya que éste propone radicalizar el postulado de la adecuación, estableciendo como punto de referencia definitivo la perspectiva subjetiva de los propios actores. Recalca, sin embargo, que con ello no pretende lograr que el postulado llegue a ser reconocido como norma o llegar a abstenerse de la investigación empírica, ni tampoco pretende con ello llevar a cabo una reforma subjetivista de la sociología. Además, EBERLE indica que atenerse a la tesis de la universalidad de las estructuras del mundo de la vida no equivale en ningún caso a un intento de inmunizar a la proto-sociología fenomenológica contra modificaciones y ampliaciones venideras (p.117). El objetivo del siguiente artículo de MEUSER es el de explorar las posibilidades de un análisis de la estructura social inspirado en la sociología del conocimiento. Para ello, MEUSER evalúa posibles puntos de enlace con el concepto de hábitus de BOURDIEU y con la idea de MANNHEIM de un espacio de experiencia conjunto, para llegar así a comprender el efecto que las estructuras "a tergo" inaccesibles para los propios sujetos mediante la reflexión, ejercen sobre sus acciones. Finalmente, en el último ensayo del capítulo, IVÀNYI explora los posibles puntos de unión con la teoría de estructuración de GIDDENS, abogando por prestar una mayor atención en la sociología del conocimiento al aspecto del poder, pues las construcciones sociales de la realidad parecen estar enredadas con las estructuras de poder. [6]

El tercer capítulo reúne artículos sobre el tema "Subjetividad e Intersubjetividad". LUCKMANN y SOEFFNER comentan en su epílogo, publicado por primera vez en 1978, la teoría de la comunicación de G. UNGEHEUER, descubriendo en esta teoría de decidido carácter fragmentario una "postura distanciada y reflexiva, que desconfía de cualquier supuesta certeza". Los autores critican el intento de HABERMAS de presentar la comunicación como un "juego de roles autoreferencial de la razón argumentativa" (p.184). En el siguiente texto, SCHRÖER trata los problemas y las complicaciones que "surgen al intentar las personas ajustar mutuamente sus respectivas hipótesis de intersubjectividad" (p.187). El autor revisa las contribuciones de UNGEHEUER y JUCHEM, LUHMANN, SCHÜTZ y LUCKMANN a la teoría de la comunicación, criticando los conceptos de la comunicación del constructivismo radical y de la teoría de sistemas de LUHMANN. La crítica contra estos dos modelos se centra en resaltar la subjetividad inevitablemente presente en cualquier acto de comunicación, pues éste parte de las perspectivas divergentes de los participantes en el acto. También el artículo de KNOBLAUCH se centra en el problema de la comunicación. El autor resalta los elementos divergentes y conjuntos que se pueden encontrar en dos de las tradiciones sociológicas constructivistas más influyentes, la teoría de sistemas de LUHMANN y el constructivismo social de BERGER y LUCKMANN. KNOBLAUCH analiza las condiciones históricas necesarias para que estas dos teorías afloraran, tras cierto tiempo, y aboga por reconocer una destacada afinidad entre el constructivismo radical y la edad moderna avanzada. El autor recalca que la irrupción del constructivismo radical significó un rompimiento con la tradición al orientarse éste, para fundamentar su teoría social, en la cibernética y en la biología. KNOBLAUCH sugiere, que el lenguaje y la terminología del constructivismo radical se encuentran ubicados con sus particularidades dentro de una clara tradición, la de la República Federal de Alemania. KNOBLAUCH intercede, tras observar elementos conjuntos dentro de diversas tradiciones sociológicas, por unir los distintos modelos en una teoría de la comunicación, llegándose así a un "constructivismo comunicativo". De las "divergencias y convergencias entre la teoría de sistemas y la fenomenológica social" trata también el siguiente artículo de DALLINGER. En otro tema de la sociología del conocimiento completamente distinto se centra el artículo de PFADENHAUER. En él, la autora sitúa el concepto "dramatológico" de roles en el contexto de la sociología hermenéutica del conocimiento. La autora desarrolla la tesis, partiendo de la idea de que la asignación de roles es una constante antropológica, que la necesidad de ponerse en escena uno mismo, es decir, que la necesidad de escenificar el propio ego es una necesidad fundamental. Aplicando este concepto sobre la figura del profesional, la autora propone interpretar el concepto de "profesionalidad" como un logro de escenificación, la profesionalidad no es otra cosa que poseer la competencia específica de representar competencia: "La pregunta no es, si aquel, que es presentado como competente, es realmente competente, sino si es capaz de presentarse como competente – sea por el motivo que sea" (p.279). El artículo de PFADENHAUER, dado que se puede interpretar también como una reflexión acerca de las formas de representación y puesta en escena del propio sociólogo profesional, parece ser muy oportuno para enlazar con el cuarto y último capítulo del libro, que trata sobre la "Reflexión de la Práctica Científica". [7]

En su artículo, HITZLER revisa el teorema de THOMAS explorando posibles conexiones con el situacionismo de SARTRE. Concluye que "una llamada 'situación social' no es la situación de varios actores, sino la de cada uno" (p.294). Tras la discusión sobre el situacionismo sociológico, HITZLER prosigue con consideraciones programáticas, en las que aboga por una sociología del conocimiento reflexivo, que justifique sus propias construcciones necesarias para dar explicaciones sociológicas. Esta necesidad de justificar las propias construcciones corre el peligro de llevar a un acto de regresión infinita, peligro del cual HITZLER es plenamente consciente cuando cierra su artículo recurriendo a la figura del Sísifo de CAMUS. Este estado de reflexión, en el que únicamente se medita sobre la ciencia como construcción, no ayuda al desarrollo de la ciencia y resulta ser además una tarea infructuosa. SCHELSKY también recalca este aspecto, cuando critica el cientificismo con el que se está invadiendo la vida cotidiana y que significa una "institucionalización de la reflexión continua". (Opino que la desconfianza que manifiesta HITZLER frente a las 'construcciones científicas de segundo orden' refleja una notable erosión interna del sistema científico.) También el siguiente artículo de LUCKMANN trata sobre los problemas generales que se les presentan a las teorías en las ciencias sociales en la edad moderna. LUCKMANN esboza, siguiendo la Krisis de HUSSERL, el "fiasco cosmológico de la sociología" subrayando que "no es una respuesta satisfactoria la de dejar las preguntas cosmológicas calificadas como irracionales al individuo, pues éste se encuentra abandonado en su subjetividad, y la de convertir la ciencia en una empresa de tecnología cognitiva con responsabilidades delimitadas" (pp.309 y sig.). LUCKMANN intenta responder a la pregunta de por qué la alienación de las fuentes de las capacidades de la conciencia humana resulta especialmente nefasta para las ciencias sociales. El artículo final de la antología redactado por REICHERTZ trata sobre la validez de la investigación cualitativa, resaltando el autor que "la investigación cualitativa no debe apoyarse únicamente sobre las espaldas de luchadores individuales, sino que el trabajo en grupos cooperativos y competitivos debe imponerse como estándar necesario" (p.344, véase también el artículo Acerca de la Validez de la investigación cualitativa [REICHERTZ 2000], con el que fue iniciado el debate del FQS Estándares de Calidad de la Investigación Interpretativa, moderada por Franz BREUER y Jo REICHERTZ). [8]

3. La Sociología Hermenéutica del Conocimiento como "Producción Colaborativa"

Esta antología no es el único testimonio del trabajo en equipo que se está llevando a cabo, sino más bien el trabajo en equipo es una de las esencias de la hermenéutica sociológica. El destacado carácter colaborador de la hermenéutica sociológica es, desde mi punto de visto, uno de los aspectos que hace a la "teoría hermenéutica del conocimiento" ser tan atractiva e igualmente exigente, siendo una teoría adecuada para los tiempos que corren. La "teoría hermenéutica del conocimiento" no únicamente posee, aunque se ignore con frecuencia, un enorme potencial de crítica social, sino que además se puede concebir a ésta como un escepticismo metódico hacia el "conocimiento positivo". Este último aspecto apunta hacia el "desencantamiento de las construcciones sociales de la realidad" (p.11), lo cual incluye, como resalta HITZLER, una firme autocrítica frente a las construcciones de los propios sociólogos (pp.302 y sig.) – un rasgo inexistente en otras corrientes teóricas de nuestra disciplina que confían ciegamente en sus métodos y en sus conocimientos. Sin embargo, destaca sobre todos éstos, el marcado carácter colaborador de la sociología del conocimiento, lo que la hace ser un método de trabajo tan actual y apropiado para resolver con éxito las tareas que se le avecinan a la sociología. Teorías sociales anteriores solían presentarse como la conquista intelectual de un genio solitario. No obstante, considerando las consecuencias (no-) intencionadas de las continuas reformas académicas – como por ejemplo la abolición de la investigación, véase para ello el agrio comentario de TRABANT 2002 – la producción solitaria, desarrollada lejos del mundo, parece tener los días contados. Dado que la ciencia tiende irremediablemente a burocratizarse, y que por ello las fuerzas creativas empiezan a flaquear, le faltan al científico el tiempo y la contemplación necesarios para la creatividad individual. Sin embargo, estas restricciones externas no constituyen la causa principal para la producción cooperativa de teorías sociales. La tendencia al trabajo en equipo debe ser interpretada como reacción necesaria frente los cambios experimentados en las estructuras del conocimiento. La expansión y la especialización del conocimiento acabarán por robar aún al más optimista y heroico erudito la ilusión de lograr una visión general del saber acumulado. La concepción cooperativa de la ciencia (que no se debe confundir con un colectivismo forzado) propagada y practicada por los seguidores de la sociología hermenéutica del conocimiento parece ser una forma de trabajo mucho más apropiada para los tiempos que corren que el anticuado modelo del científico genial y solitario. Hay que recordar que la cooperación entre científicos con distintos trasfondos, procedentes de diversas disciplinas, de distintas edades y procedencias sociales, que constituyen la comunidad de interpretación, es uno del los principios metodológicos cardinales de esta corriente teórica. [9]

Finalmente hay un último aspecto en el que la sociología hermenéutica del conocimiento aventaja a teorías simplistas y que debe servir como justificación de por qué el desarrollo teórico y metodológico se presenta en forma de una antología. La sociología hermenéutica del conocimiento se esfuerza por resistir a la tan seductora como peligrosa tentación que significa simplificar las explicaciones sociológicas, sin reconocer que se trata de suposiciones de sentido, y no únicamente de suposiciones de sentido, examinando así los efectos colectivos de éstos. El sentido común está acostumbrado, por motivos pragmáticos, a asumir un significado (explicable) a los fenómenos observados o bien de descartarlos como "sinsentido" negándoles cualquier valor explicativo. De acuerdo con el postulado de generar la interpretación más improbable, el beneficio de la investigación social hermenéutica consiste en el hecho de que también el "sinsentido que determina las situaciones sociales" (BERGER) puede ser investigado sistemáticamente y no permanece confinado, como para el sentido común, en un oscuro y nebuloso misticismo. Esta capacidad de descubrir los móviles del sinsentido es, sin duda alguna, una de las grandes ventajas de las que dispone la sociología hermenéutica del conocimiento frente a otras corrientes del análisis sociológico. [10]

Nota

1) El Autor agradece a Sebastián SOLER SCHREIBER por la corrección de la versión en castellano de este artículo. <regresar>

Referencias

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Seiffarth, Achim (2001). Verschwinden kann alles. Der Soziologe bleibt. Rezensionsaufsatz zu: Ronald Hitzler, Jo Reichertz & Norbert Schröer (Eds.) (1999). Hermeneutische Wissenssoziologie. Standpunkte zur Theorie der Interpretation [13 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research [Online Journal], 2(2). Disponible en: http://www.qualitative-research.net/fqs-texte/2-01/2-01review-seiffarth-d.htm.

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Trabant, Jürgen (2002). Anlage 1: Heimlich, still und feige. Berliner Universitäten sollen laut Hochschulvertrag nicht mehr forschen. Die Zeit, 10. Januar 2002, 31.

Autor

Bernt SCHNETTLER, M.A., nació en 1967, estudió Sociología y Psicología en la Universidad de Constanza, Filosofía e Hispanística en Madrid. Actualmente trabaja como personal docente en la Universidad de Constanza (Alemania) y en la Universidad de St. Gallen (Suiza). Campos de investigación: sociología de la religión, sociología de la organización, métodos cualitativos de la investigación social.

Contacto:

Bernt Schnettler

Fachbereich Geschichte und Soziologie
Universität Konstanz
D - 78457 Konstanz

E-mail: bernt.schnettler@uni-konstanz.de

Cita

Schnettler, Bernt (2002). Constructivismo Social, Hermenéutica y la Sociología del Conocimiento. Ensayo: Ronald Hitzler, Jo Reichertz & Norbert Schröer (Eds.) (1999). Hermeneutische Wissenssoziologie. Standpunkte zur Theorie der Interpretation [Sociología hermenéutica del conocimiento. Aspectos de una teoría de la interpretación] [10 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 3(4), Art. 1, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs020416.



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