Volumen 3, No. 4, Art. 31 – Noviembre 2002

Reseña:

Graciela Cortes Camarillo

Chris Searle (1998). None but Our Words: Critical Literacy in Classroom and Community. Buckingham/Philadelphia: Open University Press, 172 páginas, Cloth (0-335-20128-8) £50.00, Paperback (0-335-20127-X) £16.99

Resumen: El libro de SEARLE es una lectura indispensable para quienes están interesados en la pedagogía crítica. Basado en sus veinticinco años de experiencias docentes enseñando en comunidades de escasos recursos en diferentes países, SEARLE describe la educación conectada con problemas sociales. Siguiendo los principios del pedagogo brasileño Paulo FREIRE, SEARLE animó a sus estudiantes para expresar su realidad a través de narraciones cortas, poemas y obras de teatro. Trabajando de esta forma, tanto él como sus estudiantes se hicieron concientes de que tenían el poder de tomar el currículo en sus manos y conducirlo al logro de metas que estaban conectadas con sus propios problemas sociales o los de otras comunidades de escasos recursos como las de ellos y ellas. Adicionalmente, los y las estudiantes de SEARLE, como sujetos de su aprendizaje, decidieron actuar sobre el mundo y hacer su vida diferente. Este libro es un recurso importante para educadores y educadoras que están buscando formas alternativas de docencia.

Palabras clave: lenguaje de empatía, compromiso social, responsabilidad social, reflexión-acción, creatividad, multiculturalismo

Índice

1. Palabras conectando el mundo

2. Voz colectiva y acción cultural

3. Perspectiva crítica vs. Perspectiva neutral

Referencias

Autora

Cita

 

1. Palabras conectando el mundo

Durante mis años en la escuela primaria, aprendí que "El viejo continente" y "El nuevo Continente" estaban separados por el océano. Al leer "None but Our Words: Critical Lliteracy in Classroom and Community" he aprendido que ambos continentes no están separados sino conectados por el océano. De hecho, gente alrededor de todo el mundo está conectada no geográficamente sino a través de muchos de los principios que yo encontré en el libro de SEARLE. A lo largo de los 10 capítulos SEARLE me hizo experimentar con él y sus estudiantes 25 años de docencia en comunidades de escasos recursos. Desde su clase de literatura, compartió conmigo cada una de las lecciones que él aprendió con sus estudiantes, haciéndolo fue también una experiencia de aprendizaje para mí. A través de su experiencia, nos muestra una docencia enmarcada en una perspectiva crítica que rompe con una visión neutral del currículo y de la prácticas docentes. Su trabajo incluye sus experiencias con estudiantes de clase trabajadora en diferentes países: en el Este de Londres, Mozambique, El Caribe, Canadá y Sheffield. El prólogo y el epílogo escritos por Michael APPLE son la mejor forma para empezar y concluir el libro. [1]

Leyendo su libro, me encontré a mi misma conversando con SEARLE a través de evocar mis propias experiencias docentes y las de mis colegas con quienes he hablado de estos temas durante muchos años. Entre los principios que descubrí que comparto con SEARLE están: lenguaje de empatía, compromiso social, responsabilidad social, reflexión-acción, creatividad, multiculturalismo y otros. [2]

2. Voz colectiva y acción cultural

SEARLE reconoce su compromiso con las ideas del pedagogo brasileño Paulo Freire y explica como los principios de FREIRE están conectados con cada una de sus experiencias docentes descritas en este libro. SEARLE dice que estos principios son etapas que recorrió en cada uno de sus trabajos; sin embargo al ser descritas, parecen momentos de un proceso permanente que tanto él como sus estudiantes vivieron en la búsqueda continua del conocimiento crítico. A estos principios, SEARLE les encontró un nombre que escrito en inglés, empieza con "c": creación, consideración, conciencia, confianza, colaboración, acción cultural, interculturalidad y corrección. Un punto llamó mi atención: SEARLE no hace ninguna mención de otra palabra que también empieza con "c" y que es muy importante para los teóricos críticos, con los que podemos identificar el pensamiento de FREIRE: conflicto. [3]

El capítulo 2 se llama "Stepney words". El nombre viene del primero de muchos otros libros que SEARLE publicó con los trabajos de sus estudiantes. En esta sección, se describe como enseñó literatura en el este de Londres. Niños entre 11 y 15 años de edad leían y escribían poemas; al hacerlo trataban de expresar no sólo sus palabras sino también su mundo y de esta manera surgió en ellos y ellas la conciencia de que podían tener poder sobre su mundo y hacer cambios. Seguramente podremos adivinar que los educadores conservadores que estaban a cargo de la toma de decisiones en la escuela no valoraron esa forma de enseñanza y SEARLE fue despedido. [4]

La docencia de SEARLE estaba enmarcada en la convicción de que el lenguaje y la acción están enlazados. Leyendo y escribiendo poemas se expresaban a si mismos y expresaban su mundo. No estaban "haciendo la tarea" en la clase de literatura. En cada texto que escribieron, los y las jóvenes estudiantes tomaron conciencia de los problemas que enfrentaban cotidianamente en su propio contexto y se motivaron a tomar acciones colectivas. Eran actividades de aprendizaje que tenían sentido social y que ayudaron a los y las estudiantes a ver sus contextos críticamente. [5]

Los poemas de sus estudiantes expresaban la soledad de los ancianos, de los marginados o de cualquier población alienada. Utilizando un "lenguaje de empatía", los y las jóvenes expresaron sus sentimientos y los de las personas con quienes estaban en contacto. La imaginación jugó un papel muy importante en la clase de SEARLE, para estimularla, trajo a su clase diversas lecturas, música, películas incluso una colección de fotografías de Ron McCormick, un joven fotógrafo originario de Liverpool quien había logrado captar con su cámara la misma realidad local que sus niños y niñas en sus 'poemas. La combinación entre los poemas escritos por sus estudiantes y las fotografías de Ron fue increíble, entonces fue cuando surgió la idea de publicar un libro que mostrara la realidad de sus estudiantes en imágenes poéticas y visuales. SEARLE nos cuenta que aunque los administradores de la escuela no apoyaron la idea, él y sus estudiantes trabajaron buscando patrocinadores entre la gente local. El libro fue publicado con el apoyo económico de la gente de la comunidad. [6]

Periódicos locales, imprtantes educadores ingleses, el sindicato de maestros, poetas y mucha gente más ofreció muestras de que el trabajo era considerado valioso. Opiniones diversas fueron expresadas: "no es un trabajo literario pero está lleno de honestidad y convicción" (p.17) o bien "es una experiencia única y muy importante" (p.29), también e dijo contiene las cualidades de frescura, honestidad y sinceridad" (p.30). El libro fue publicado contra los deseos de los administradores de la escuela, y como resultado de "flagrante desobediencia", SEARLE fue despedido. Alrededor de 800 estudiantes entre 11 y 15 años iniciaron una huelga en señal de protesta, los padres y madres de familia se unieron. El coraje y la organización que mostraron los estudiantes se convirtió en un asunto que llamó la atención nacional e internacionalmente. Finalmente SEARLE fue reinstalado. [7]

Al leer los poemas de los y las estudiantes de SEARLE necesariamente uno toma conciencia del importante papel que los maestros y las maestras jugamos en la forma como los problemas sociales son abordados y en la búsqueda de una sociedad mejor. Desde la perspectiva de FREIRE, palabras y acción están enlazadas mediante la concientización. Esto es lo que uno encuentra en la docencia de SEARLE descrita en este libro. [8]

El tercer capítulo toma su nombre de un episodio que tuvo lugar en el vecindario de la escuela primaria en donde SEARLE era profesor: "Ferndale fires". En 1973, un grupo de gente protestó en contra de las condiciones de sus viviendas. Familias numerosas vivían en departamentos fríos y deteriorados. No tenían sistema de calefacción central y el único contacto eléctrico estaba situado en la sala, lo que obligaba a que el calentador eléctrico de la familia se tuvieran que conectar allí y la familia entera debía entonces dormir en el mismo lugar. En pocas palabras los departamentos eran insalubres. [9]

Por sus alumnus y alumnas, SEARLE se enteró de que las condiciones en que vivían eran terribles. Muy a menudo, los niños y las niñas llegaban a la escuela con sueño o cansados pues no habían podido dormir bien. En ocasiones, el problema de la calefacción había obligado a las familias a utilizar estufas de petróleo ocasionándose severos y lamentables accidentes. SEARLE pensó que como profesor de la escuela primaria tenía que hacer algo, no sólo mostrando su simpatía y firmando las peticiones de las familias; sino desde su salón de clase, a partir del currículo, abordando estos problemas presentes en las vidas de sus niños y niñas. Convirtió el problema en un proyecto de trabajo. El profesor y sus estudiantes tomaron en sus manos el currículo y lo modificaron alrededor del problema involucrando no sólo a los niños y niñas sino a sus familias. Este proyecto fue un verdadero puente entre la escuela y la comunidad. [10]

SEARLE invitó a sus niños y niñas a escribir sus sentimientos acerca de lo que etaba pasándoles. Él mismo escribió un guión de teatro que fue puesto en escena por sus estudiantes en la escuela y en otros lugares. Esta fue una acción muy importante que apoyó las medidas tomadas por las familias; sin embargo la trascendencia de esta actividad fue más allá de los resultados obtenidos: ofreció a niños y niñas de escuela primaria una experiencia en la que tomaron conciencia de sus problemas y del papel activo que podían tener en su resolución. Nuevamente SEARLE estaba en el "ojo del huracán". ¿Cuál es el papel del maestro de una escuela primaria? ¿Debería un maestro de escuela involucrarse directamente con los problemas de sus estudiantes? Algunos importantes pero conservadores educadores dijeron enérgicamente: ¡No! SEARLE fue acusado de adoctrinador. Un "lavador de cerebros" que tomaba ventaja de tener a los niños y las niñas "cautivos" en su salón de clase. Si la educación básica es obligatoria, los niños y las niñas no podían "escapar" de su adoctrinamiento. [11]

De acuerdo con Giroux (1988), es virtualmente imposible vivir sin ideología. Entonces es fácil entender que el rol del maestro o maestra está relacionado con la visión que tenemos con respecto al papel de la educación en la sociedad. Si nosotros pensamos que la educación es una posibilidad importante para cambiar la sociedad, entonces tenemos que estar a favor de que las experiencias educativas del niños y niñas tienen que ser aquéllas que le permitan ver a la educación como una experiencia transformadora. Desde esta perspectiva, nosotros estaríamos esperando que SEARLE hiciera lo que hizo: tomar el currículo en sus manos y hacer todos los cambios que fueran necesarios para apoyar una educación crítica y de esa manera fomentar en sus estudiantes experiencias que les desarrollaran un espíritu crítico y una conciencia de agente de cambio social. Lo que SEARLE nos ofrece en esta sección del libro es un ejemplo de coraje y convicción con respecto a la responsabilidad social en el papel del maestro. [12]

El cuarto capítulo es llamado "El sótano : puerta abierta a la poesía". En esta parte del libro, SEARLE describe el trabajo hecho por diversas personas que se reunían en un sótano unidos por el interés que tenían en la poesía. Al ser publicado el libro "Stepney Words", mucha gente lo leyó y vio la poesía como una oportunidad de expresarse que no estaba cerrada a los "iluminados" o los "genios". En esta experiencia participaron personas normal e históricamente etiquetadas como "iletradas", sin voz para decidir sus propias vidas. Eran gente mayor, trabajadores, adolescentes, mujeres, etc. Al principio, sólo eran jóvenes que se sentían comprometidos con las personas de edad avanzada. Pronto, los jóvenes escritores fueron realizando acciones en beneficio de la comunidad. Muchas otras personas vinieron y encontraron que "El Sótano" era una puerta abierta, así se incrementó la membresía. El trabajo de "El Sótano" fue una fusión de escritura creativa y acción. Una combinación hecha al poner sus palabras en acción. [13]

Las edades de los escritores fueron entre 15 y 65 años. Las diferencias entre ellos no fue una barrera, estaban conectados por la literatura. Aprendieron todos que la poesía es una expresión de si mismos y de sus comunidades, hicieron presentaciones de sus trabajos, leyeron poesías en lugares públicos, expresaron sus preocupaciones relacionadas con problemas sociales como : pensiones, desempleo o pobreza. Aprendieron también que podían producir y publicar poesía en formas diversas, escribieron series de posters de poesía y los pegaron en lugares públicos. También se auto publicaron una serie de folletos; uno de los integrantes del grupo escribió un comic crítico, que luego fue convertido en obra musical que se puso en escena por los escritores en un festival local. Algunos de los integrantes de "El Sótano" encontraron que la poesía era su vocación y se dedicaron a ello. Otros no, pero aún aquéllos que no se dedicaron posteriormente a la poesía, aprendieron una lección y que es la misma que el lector de este libro logra: que la poesía puede mover el mundo. En la medida que nos aproximamos como sujetos a la realidad social nos hacemos concientes de nuestro papel. [14]

El quinto capítulo es llamado "Salones de Resistencia". Éste fue un libro que SEARLE publicó en 1976. Si los trabajos previos fueron enfocados a problemas sociales, éste fue mucho más combativo. Marcado por un sentido de colectividad que emerge del trabajo de los y las estudiantes al compartir sus visiones de los problemas sociales, este libro mostró todavía con más fuerza, la perspectiva social al enseñar poesía. Fue un desafío demostrar que dadas las oportunidades a partir del curriculum, estudiantes de la ciudad pueden responder positiva y entusiastamente hacia conocimiento que tiene que ver con ellos y ellas directamente, sus propias comunidades y las de otras personas de clase trabajadora o bien de alguna forma marginadas en cualquier parte del mundo. Los y las estudiantes escribieron poesía relacionada ya fuera con problemas locales o internacionales: la pérdida de viviendas para la gente del barrio como resultado del desarrollo comercial de los muelles, la clausura de un hospital local, las experiencias y problemas de los trabajadores de la planta Ford de la localidad, de los mineros, de los trabajadores de la construcción, de las mujeres trabajadoras en una fábrica de cajas de metal, etc., También fueron inspirados por una masacre y el movimiento de resistencia anti apartheid en Sudáfrica, el golpe de estado en Chile, y la represión que sufrió una escuela de niños en Belfast de manos de soldados británicos. [15]

Ciertamente, SEARLE fue objeto de una violenta crítica por sus libros previos, pero ahora los periodistas reaccionaron aún antes de que el libro se publicara. Uno de ellos escribió en el titular de un periódico: "Se enseña la revolución en el salón de clases" (p.60). Otro mas, "No hay duda de que Salones de Resistencia es claramente adoctrinamiento" (p.63). Hubo otras críticas similares. Una vez más, el mensaje oculto en las notas de los periodistas fue "educación debe ser neutral". La más importante lección que los estudiantes aprendieron fue que ellos y ellas se hicieron conscientes de que sus voces fueron escuchadas. Sus poemas cuestionaron principios básicos de la educación tradicional y consecuentemente incomodaron a alguna gente. Las críticas se pronunciaron por un currículo neutral en el que no tienen cabida el tratamiento de los problemas sociales y la acción consecuente. [16]

El capítulo sexto es titulado "Gente en marcha". Otra vez, el nombre viene de un libro que presenta la experiencia docente de SEARLE de 1974 a 1976. Manteniendo su posición crítica, SEARLE describe su trabajo tratando de vincular asignaturas. Éste es un problema que nos preocupa a profesores y profesoras. Esta experiencia nos narra como SEARLE propició experiencias de aprendizaje que valoraban la historia local de la comunidad y haciendo esto, vinculó las clases de Literatura e Historia. Los recursos de los que se valió fueron la búsqueda de una visión integral y la utilización de un lenguaje de empatía imaginaria. [17]

Los estudiantes pertenecían a una comunidad en la que habían sucedido muchos eventos históricos. SEARLE los animó a descubrir su historia local, revisando la biblioteca central, los periódicos y hablando con alguna gente que había tomado parte en los acontecimientos. Cinco profesores se involucraron en este proyecto que fue desarrollado en un esfuerzo colaborativo. Profesores y estudiantes trabajaron en la búsqueda de fuentes de información ya fueran publicados o no, ya fueran libros, periódicos, cartas, folletos, etc. Algunas veces, la información vino de abuelos que vivieron en el tiempo que sucedió el acontecimiento. Fue un currículo elaborado por una comunidad de aprendices y sus familias que construían conocimientos regresando a las fuentes de información. El contenido de aprendizaje fueron movimientos sociales como huelgas, campañas por el sufragio, problemas laborales que habían sucedido en la comunidad durante los primeros años del siglo XXI. [18]

A menudo, los maestros y las maestras tratamos de motivar a nuestros estudiantes para aprender nuestro material. Especialmente los profesores y profesoras de historia o literatura se sienten frustrados(as) porque sus estudiantes no muestran ningún interés en el aprendizaje de títulos y autores, fechas y nombres. Esta experiencia invita a profesores y profesoras a tomar el currículo en sus manos y hacer todas las modificaciones que se requieran no sólo en lo que respecta a sus métodos de enseñanza sino también en los contenidos. SEARLE nos muestra no sólo creativos métodos de enseñanza que él utilizó, sino también la forma cómo invitó a sus estudiantes a valorar su historia local y de esa forma valorarse también como sujetos históricos. El lenguaje de empatía conectado con la riqueza de las fuentes de información fueron parte de la experiencia de SEARLE y representó una estrategia de enseñanza efectiva que permitió a los y las estudiantes aprender historia, literatura, sociología y muchas otras cosas más. Al mismo tiempo, ellos desarrollaron habilidades de investigación y actitudes positivas hacia el aprendizaje. Finalmente, pero no lo menos importante, los y las estudiantes aprendieron y valoraron la contribución de su comunidad a la historia nacional y mundial. [19]

El capítulo séptimo se titular: "Alas de racismo". En esta sección, SEARLE describe sus experiencias en Mozambique y posteriormente en Inglaterra. En Mozambique estuvo enseñando inglés y a su regreso a Inglaterra nos narra la forma como incorporó los aprendizajes que obtuvo al estar enseñando en un sistema educativo revolucionario como era el de Mozambique. Por esa época, un terrible ejemplo de racismo sucedió en Inglaterra. Un joven negro de 19 años de edad murió cuando él y sus amigos fueron atacados por un grupo de jóvenes blancos. Cuando el grupo de jóvenes negros entraron a la estación de policía para pedir ayuda, los policías no ofrecieron el apoyo esperado y el joven murió en el camino al hospital. De nuevo, SEARLE invitó a sus estudiantes a tomar acciones para manifestar su indignación con respecto a este terrible incidente. [20]

Tal como él lo hizo en Mozambique, SEARLE trabajó utilizando técnicas colaborativas. Organizó cuatro pequeños grupos de trabajo con el propósito de reunir habilidades diversas de acuerdo con género, cultura y nivel de confianza. Los estudiantes leyeron las noticias que publicaron los periódicos con respecto a la muerte del joven negro. Una vez que ellos adquirieron la información de diversas fuentes, SEARLE propuso que trabajaran en una obra de teatro de creación colectiva. Los y las estudiantes se entusiasmaron y escribieron también un poema. Cada uno de los pequeños grupos se hizo cargo de una parte de la obra de teatro: El ataque en la calle, la escena en la estación de policía, la reacción de la familia del joven, las protestas posteriores a la actitud de las autoridades con respecto a la tragedia. Los resultados fueron un creativa pieza dramática que fue puesta en escena y representada en cada espacio público que fue posible. No fue una historia de "héroes y villanos", fue una activa muestra de protesta en cada lugar y en cada momento que se presentó. [21]

El capítulo ocho se titula "Mariposas de El Salvador". Éste titulo representa el llamado de SEARLE por un currículo anti-imperialista. Aquí, el autor del libro nos dice que, si bien es cierto que hoy en día puede decirse que todos los sistemas educativos están promoviendo la conciencia multicultural y por lo tanto un currículo anti-racista, también es verdad que es importante reconocer el nuevo desafío: un currículo anti-imperialista, en el que opresión y explotación sean conceptos centrales. De esta forma, SEARLE argumenta que los profesores y las profesoras británicos(as) deben enseñar en sus cursos temas relacionados con los problemas de los países latinoamericanos y otros países de economías en desventaja. [22]

La iniciativa de SEARLE estaba basada en el cuestionamiento del orden social imperialista en el papel de los Estados Unidos en el mundo. La forma como llevó a la práctica su posición fue utilizando poesía de autores latinoamericanos como el cubano Nicolás Guillén o el chileno Pablo Neruda, así como muchos otros cuyos poemas fueron una lucha anti-imperialista. Usando la imaginación empática promovida como un recurso para la redacción creativa, los y las estudiantes escribieron poemas que expresaron las preocupaciones de un minero, de una familia del campo salvadoreña y las de gente de clase trabajadora de cualquier país. Los y las jóvenes captaron la relación entre sus problemas y los de otras personas alrededor del mundo, De esta manera, tomaron conciencia de las diversas formas de opresión y explotación que sucedían no sólo en su propia comunidad, sino en muchos lugares del mundo, así también surgió y se consolidó la solidaridad. [23]

El capítulo nueve es llamado "Recuerda Hillsborough". El punto central en este capítulo fue la respuesta de los y las estudiantes a un violento incidente que sucedió en un juego de fútbol cuyo final fue la muerte de 96 personas en 1989. SEARLE hizo un llamado abierto a sus estudiantes y a cada persona e la comunidad para escribir poemas en memoria de las personas que murieron en el incidente y de sus familias. Las poesías llegaron de cada esquina del vecindario. Con este material, SEARLE publicó una antología. El libro reflejaba las visiones de la gente que ofrecieron una mirada crítica pero también una esperanza. Finalmente, todos fueron lecciones tristemente aprendidas de una tragedia. [24]

El capítulo final es llamado "Valle de palabras". Esta última parte del libro está dedicado a la época en que SEARLE fue nombrado el director de su escuela. Tn pronto como se supo su nominación, surgieron reacciones en su contra. Sin embargo, la oficina de Educación de la ciudad mantuvo su posición a favor de SEARLE. [25]

3. Perspectiva crítica vs. Perspectiva neutral

La perspectiva crítica que SEARLE mantuvo a lo largo de su carrera fue fundamental en su posición como director. Desde sus primeros días a cargo de la escuela, dos asuntos fueron centrales: el escudo y los principios educativos. [26]

En una escuela internacional donde el 83% de los estudiantes procedían de diversos países como Pakistán, Yemen, Somalia, Jamaica y otros, el escudo heráldico del león que había sido el emblema no tenía mucho significado. SEARLE trabajó en la búsqueda de un nuevo escudo que expresara los principios de la escuela. Lo encontró en tres palomas (una blanca, una negra y una café) volando sobre un libro abierto. El lema fue: "Sólo nuestras palabras pueden liberar nuestras mentes". También los principios que daban la base a las decisiones educativas fueron cuestionados. Decidieron que éstos serían los nuevos: excelencia y altas expectativas, compromiso con la comunidad, amistad, cooperación y respeto, desarrollo democrático, así como reconocimiento y modelamiento. [27]

Se establecieron políticas que apoyaron estos principios. Se consideró la inclusión en lugar de la exclusión, aun en casos en los que los estudiantes fueron etiquetados como "problemáticos". La disciplina estuvo basada en el diálogo y la redacción creativa. Los o las estudiantes que ofendieron a sus compañeros o compañeras de alguna forma, fueron invitados a pensar su propia conducta y a expresar sus preocupaciones o inconformidades de una forma creativa. A menudo los maestros o las maestra pudieron entender a los y las jóvenes en problemas, quienes frecuentemente cambiaron sus conductas disruptivas por respetuosas. La literatura estuvo casi siempre en medio de todas las estrategias. SEARLE mantuvo su perspectiva crítica de una educación comprometida con los problemas sociales de sus estudiantes y los de cualquier otra comunidad en el mundo. Algunos maestros y maestras estaban con él, otros y otras, no. [28]

A pesar de que SEARLE se mantuvo trabajando por conseguir altos niveles de calidad en sus estudiantes, finalmente fue removido de su posición. Tal como había sucedido en el pasado, sus estudiantes expresaron su inconformidad en diferentes formas pero la decisión se mantuvo. El león heráldico regresó al escudo y con él, la perspectiva tradicional en la educación regresó también. [29]

En pocas palabras, el libro de SEARLE es una lectura importante para cualquier educador o educadora. Desde luego para quienes creemos que la educación es un factor determinante para el desarrollo social. Aun cuando tenemos conciencia de que solos, como educadores o educadoras, no podremos cambiar el mundo; sabemos que las palabras conectadas con acciones y mediadas por la concientización, pueden hacer una diferencia. También esta lectura es un recurso importante, para quienes sólo están buscando ideas para una enseñanza creativa. [30]

Sólo me queda una pregunta que me gustaría hacerle a SEARLE. La educación emancipatoria no es la perspectiva común que uno puede encontrar en las escuelas. Es la educación tradicional la que históricamente ha enmarcado la educación de generaciones de jóvenes. SEARLE representa claramente una perspectiva revolucionaria, ¿enfrentó él formas de resistencia de estudiantes y de padres y madres de familia? Yo lo he experimentado en mi propia docencia. El autor del libro no nos dice nada en este sentido. [31]

Como formadora de profesores y profesoras en México, encontré en el libro una importante fuente de reflexión. Me hizo re pensar el programa de formación inicial para docentes de educación básica en México. Tal vez estamos formando a los nuevos profesores y a las nuevas profesoras casi sin ninguna noción de la perspectiva crítica en la educación. Quizá estamos "transmitiendo" a los futuros profesores y futuras profesoras, lo que nosotros sabemos que no existe: un currículo neutral. [32]

Referencias

Giroux, Henry A. (1988). Teachers as intellectuals: Toward A Critical Pedagogy of Learning. Westport Bergin & Garvey.

Autora

Graciela CORTES CAMARILLO es formadora de docentes en México. Sus áreas de interés en la investigación son la formación de docentes y la gestión escolar. Actualmente es la Directora de la Escuela Normal más antigua en la península de Yucatán y una de las más antiguas en México. Como administradora, como profesora y como investigadora ella se identifica con la perspectiva crítica.

Contacto:

Graciela Cortes Camarillo

13 No. 367A x 8
V. Del Sol
97118 Merida, Yucatán, Mexico

E-mail: ccamari@prodigy.net.mx

Cita

Cortes Camarillo, Graciela (2002). Reseña: Chris Searle (1998). None but our words: critical literacy in classroom and community [32 párrafos]. Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, 3(4), Art. 31, http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0114-fqs0204315.



Copyright (c) 2002 Graciela Cortés Camarillo

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